Al menos, eso es lo que dice el refrán. Hay personas que de verdad tienen una capacidad innata para mentir, pero otros, nos conformamos con intentar que en esos momentos en los que sabemos que vamos a mentir, no nos tiemble la voz o se nos suban los colores.
Personalmente, que la gente llegue tarde y se invente una excusa (muchas veces son para oírlas de lo inverosímiles que son), me da igual, pero si ya afecta a mi trabajo o a mi como persona, me importa bastante más.
¿Cómo podemos saber si alguien nos está mintiendo? Según Carol Kinsey, colaboradora de Forbes, para pillar una mentira hay que estar muy atentos al lenguaje corporal:
- Una sonrisa falsa. Es difícil para los mentirosos ofrecernos una verdadera sonrisa mientras buscan engañar.
- Tiempo de respuesta inusual. Cuando la mentira se ha previsto (y ensayado), los mentirosos tienden a iniciar sus respuestas más rápidamente que quienes dicen la verdad. En cambio, si les pillas por sorpresa, el mentiroso tarda más tiempo de lo normal en responder.