Soy funcionario. Hace poco me saqué una plaza (prefiero no decir dónde). No me podía creer que al fin lo hubiera conseguido. El camino para llegar hasta aquí, no fue fácil, ni económicamente, ni psicológicamente.
Para conseguir una plaza en cualquier oposición, hay que estudiar. Eso de ir a un examen «para probar», no funciona (sería como si te tocara una primitiva). Económicamente tuve que contar con el apoyo de mi familia, ya que mientras estás estudiando, nadie te paga. Y yo tuve la suerte de poder contar con ellos, pero no todo el mundo puede permitírselo. Está claro que también puedes estudiar en tus horas libres, pero hay que ser un poco realistas y si has estado trabajando 8 horas (como mínimo), no creo que lo que más te apetezca después es ponerte a estudiar y aunque lo hagas, seguro que no rindes tanto y repito, sobre todo hoy en día, una oposición hay que estudiarla y digo hoy en día porque cada vez se presentan más personas y las plazas son menos, con lo que todos vamos mucho más preparados.
Mientras yo estaba estudiando veía cómo mis amigos y familia disfrutaban de su tiempo libre tomándose unas cañas, se iban de excursión a pasar el día por ahí, de fin de semana con los amigos…En mi caso, no estudiaba un día de la semana, lo que no me permitía ni irme de fin de semana, ni salir demasiado. Los temas de conversación llegué a notar que se me acababan: no tenía vida social más allá de la biblioteca.