Se denomina lobby (del inglés «entrada», «salón de espera») o sala de espera a todo aquél grupo de presión que, por medio de distintas estrategias, trata de influir en centros de poder ejecutivo o legislativo con el fin de favorecer sus propios intereses o los de aquellos a quienes representa. Los lobbies no suelen participar directa y activamente en política (por lo que no suelen formar su propio partido), pero sí procuran ganarse la complicidad de algún grupo político que pueda terminar aceptando o defendiendo los objetivos del lobby.
Estos suelen ser filósofos, economistas, sociólogos, políticos retirados, periodistas; expertos de diversos ámbitos y especialidades que optan por convertirse en vehículos de transmisión entre las demandas de los clientes que los contratan y las Cámaras Legislativas.
Cuando parecía que las sombras que caían sobre Grecia (y por consiguiente, Europa) se habían disipado, nuevamente los temores de los inversores hicieron que las bolsas tengan su “Black Monday” y los precios de algunos activos (mayoritariamente bancarios) caigan en picada.
Esta caída se da justo en el comienzo de la temporada de reporte de ganancias para las empresas americanas, en meses en los cuales el volumen suele disminuir notablemente por las vacaciones del verano boreal.
El rumor que circula entre los operadores es que los líderes Europeos habrían cambiado de opinión con respecto a Grecia y ahora serían más proclives a soltarle la mano y obligarla a declarar un default parcial de su deuda, lo cuál incrementaría las dudas que existen con respecto al efecto contagio en el resto de los países de la eurozona.
Italia, país que siempre se consideró como uno de los de “segunda importancia” en cuanto a la gravedad de la crisis (detrás de Irlanda, Portugal y España) concentra ahora la preocupación por parte de la comunidad financiera, y la tasa que pagan sus bonos aumentó drásticamente en los últimos días, coincidiendo con el anuncio de Silvio Berlusconi sobre su renuncia a presentarse como candidato para las próximas elecciones (tendrá información privilegiada de lo que se viene?). Los analistas italianos más pesimistas creen que es probable que ni siquiera llegue a concluir su mandato.
Sumado a todo esto, los datos macroeconómicos dados a conocer en las últimas jornadas para la economía americana dan cuenta de que la velocidad de la salida de la recesión que comenzó con la explosión de la burbuja de las hipotecas en 2008 no está siendo la esperada, ya que la creación de empleo continúa siendo débil y el gasto de los consumidores no se decide a repuntar. Como si fuese poco, los republicanos siguen poniéndole palos en la rueda a Barak Obama en temas de presupuestos fiscales y gastos, llevando la situación al límite ante la atenta mirada de las calificadoras de riesgo que ahora buscan actuar de manera más severa que de costumbre para no ser nuevamente acusadas de cómplices en derrumbes no previstos.
Pero…como se llegó a esta situación tan complicada? La respuesta es muy simple: gracias a las políticas neoliberales de libre mercado que terminaron comprobando lo que las finanzas del comportamiento vienen advirtiendo desde hace ya más de una década. El “espíritu animal” de Adam Smith fue el error de cálculo más grosero de la historia económica moderna.
Veamos porqué.
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