Hoy celebramos el día de la mujer trabajadora que conmemora los hechos que han marcado y cambiado la historia de la mujer en el campo laboral y en tantos otros aspectos. La lucha de la mujer por su participación, en condiciones de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.
En 1975, la ONU reconoció el 8 de marzo como el día en el que se unieran todos los continentes, sin entender de lenguajes, fronteras, colores ni culturas, para homenajear a los miles de millones de mujeres corrientes que con sus vidas, han ido construyendo la historia.
Es difícil precisar cuál fue el detonante de dicho acontecimiento, ya que nos encontramos con diferentes versiones pero intentaré resumiros brevemente los más relevantes:
La historia más extendida sobre la conmemoración del 8 de marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en esa fecha del año 1908, cuando murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían. (Tengo que decir que dependiendo del historiador al que te remitas, este hecho ocurrió en 1908 o en 1911)