A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.
Baltasar Gracián (1601-1658) Escritor español
¿A qué animal de éstos le dejarías que llevase tus finanzas? ¿Quién te gestionaría mejor tu dinero? ¿Te arriesgas con un león o mejor que lo lleve un perro? ¿Quizás un pavo real o un mono?
Según un reciente estudio, el punto álgido de toma de decisiones financieras de la persona media se encuentra entorno a los 53 años de edad, reconozco que al principio este dato me parecía escaso de interés, pero sus implicaciones son muy importantes y las veremos a lo largo del artículo. Los autores de este estudio analizaron los patrones de errores financieros en el ciclo de la vida. Los errores financieros detectados incluían por ejemplo, determinar incorrectamente el valor de la propia vivienda o pago excesivo de comisiones. El estudio detectó que los adultos de mediana edad cometían menos errores que los más jóvenes y los más mayores. Según el estudio, nuestra capacidad de tomar decisiones financieras acertadas aumenta claramente en la veintena y treintena, se estabiliza y se acentúa en la cincuentena, y después empieza a caer bruscamente en los 70. Se considera que la curva de aprendizaje asociada con adquirir conocimiento financiero es la razón para su aumento en nuestros primeros años, mientras que el descenso de la función cognitiva es la razón para la caída en nuestros últimos años.
