El 2.018 se antoja relativamente placentero en lo que a crecimiento económico se refiere. Organismos como el Fondo Monetario Internacional, el propio Gobierno o la Comisión Europea han actualizado sus previsiones sobre la economía española con los primeros compases del año.
Así, desde el Gobierno se estima que el PIB español crecerá un 2,3% este recién estrenado año, y esto se reflejará positivamente en la evolución del empleo. De hecho, prevé que a finales de 2019 la tasa de paro se podría situar en torno al 11% y, además, España contaría con 20 millones de ocupados.
Por su parte, tanto el FMI como Bruselas coinciden en sus previsiones para nuestro país. Un 2,5% (lo que mejora la previsión del Gobierno). La UE cree además que España cumplirá el objetivo de déficit este ejercicio, con un 3,1%, pero se irá al 2,4% y no al 2,2% pactado para el próximo ejercicio.
Los riesgos a los que se enfrenta el crecimiento de nuestra economía son principalmente cinco: tres derivados de la coyuntura internacional y otros dos específicos de nuestra economía. El primero es tan evidente como son las tensiones geopolíticas (con atención especial al terrorismo yihadista), sobre todo en los escenarios de Hispanoamérica y la Unión Europea. Así como, la evolución de la economía mundial, con atención espacial a la evolución del precio del petróleo, que ya parece recuperar la senda del crecimiento.
Parece una broma entresacada del día de los inocentes. Sin embargo, la realidad, casi siempre más radical que la imaginación, es que el fenómeno de Tabarnia va tomando forma, como si al circo montado en torno a la no declaración de independencia catalana, aún le faltase alguna criatura de feria del tipo la mujer barbuda o el monstruo del pantano.
El comportamiento del bitcoin en los últimos 3 años, en los que se ha revalorizado un 1.800% y cuya rentabilidad en 2.017 se ha instalado en el 600%, ha llamado la atención de los reguladores financieros de medio mundo, que han comenzado a ver esta divisa como una amenaza sobre el control que ejercen sobre la oferta monetaria y sobre las finanzas de sus países.
El fenómeno de las FinTech fue percibido, desde su nacimiento, como una vía destinada a competir y desestabilizar el sector bancario mediante la creación de nuevas formas de trabajo con el cliente introduciendo un concepto nuevo en el sector bancario, como es la desintermediación, algo que, en principio, choca de frente con la misma esencia de la banca tradicional, los grandes mediadores en el mercado financiero.
Las fiestas navideñas, aparte de constituir unas fechas cargadas de reuniones familiares, eventos con amigos y compañeros y reencuentros que en otras fechas serían disparatados, son, desde que el mundo es mundo, una excusa para abusar de la salud y de la cartera, con unos excesos que se dejarán sentir en los meses siguientes.
Tras conocerse los resultados del Eurobarómetro (