La economía es una ensoñación

La economía es una ensoñación 3La cultura occidental, en muchos aspectos, difiere diametralmente de la oriental. Los economistas occidentales pretendemos definir la realidad, predecir los acontecimientos y explicar científicamente el pasado. Un economista taoísta, nos dirá que la economía es una ensoñación. En realidad, la nebulosa del conocimiento material para taoístas, hinduistas o budistas, no difiere tanto de la ciencia occidental. ¿Acaso no es una ensoñación el principio de indeterminación de Heisenberg o la dualidad onda-corpúsculo?

Famosa es el siguiente pasaje de un autor taoísta:

Una vez yo, Chuang-chou, soñé que era una mariposa, una mariposa que volaba, gozando de sí misma. No sabía que Chuang-chou era ésta. Repentinamente, desperté y volví a ser realmente Chuang-chou. Pero no sé si era yo soñando que era una mariposa, o si era una mariposa soñando que era Chuang-chou.

Esta visión se relaciona con el principio del Wu-wei, de no interferir en el proceso natural, sino fluir en la propia naturaleza de los acontecimientos. En economía este pilar del Tao haría referencia a dejar que los agentes económicos actúen en libertad, sin legislaciones encorsetadas que multipliquen la burocracia.

Sin embargo la aplicación del taoísmo más interesante no es en la economía como concepto general, sino en la propia figura del economista, del experto o técnico de una determinada parcela de saber. Muchas veces los expertos pierden de vista lo fundamental: que no hay verdades absolutas al alcance de su saber.

Leer más

Lecciones de Suecia para salir de la crisis

Imaginemos una crisis tan grande e impredecible, que sucediese algo así.

  • Gran parte del sistema bancario entra en una crisis profunda.  Los bancos quiebran, mientras que el resto del sistema requiere de una considerable ayuda de emergencia por parte del gobierno.
  • En cuatro años, el valor de las propiedades baja un un 35%. Las acciones bajan un 55% en un periodo de tres años.
  • La moneda se deprecia alrededor de un 25%
  • El PIB disminuyó un 7% durante tres años y en cinco años el desempleo aumentó un 7%.
  • Durante un periodo de tres años la deuda gubernamental se incrementa en un 50%
  • La caída del PIB deriva en una baja de la recaudación fiscal, mientras que el desempleo en aumento conduce a un incremento automático del gasto público.

Que mala pinta ¿no? ¿A que se parece mucho a lo que está ocurriendo ahora?.Pues eso mismo es lo que ocurrió en Suecia a principios de los 90 y viendo, como están ahora (crecimiento del PIB del 7.3% y paro del 7.9%) parece que sobrevivieron bastante bien.

Por tanto, si algún país, en algún momento pasa por una crisis similar ¿Por qué no aprender de ellos?

No basta con esquivar los obstáculos y desear que se recupere el crecimiento. En lugar de hacer esto, es necesario buscar una solución a las causas subyacentes a la crisis para crear un sistema económico y financiero que sea más resistente cuando vuelvan los malos tiempos.

Eso es lo que funciona en la práctica. Vamos a denominarlo las cinco lecciones suecas para un país afectado por la crisis.

1. Mantenga a su agencia tributaria en orden en las buenas épocas, para poder tener más espacio de maniobra en los malos tiempos.

En 2007, antes de la recesión, el gobierno de los Estados Unidos tenía un déficit presupuestario equivalente al 3% de su economía, al igual que Gran Bretaña. Suecia, sin embargo, tenía un superávit del 3,6 %

De modo que cuando llegó la recesión, el superávit le proporcionó un colchón al gobierno en los malos momentos y no entró en el nivel de deuda tan alto en el que entraron otros países desarrollados, creando el riesgo de una crisis futura. La deuda bruta de Suecia se espera que alcance el 45% de su economía este año, mientras que Estados Unidos cerrará su año fiscal con una deuda demás del 100%.

Esta es una lección que Suecia aprendió de su crisis de los 90, en la cual el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y  la crisis bancaria se vio agravada por el aumento en el déficit presupuestario, que alcanzó niveles tan altos que el país tuvo grandes problemas para pedir dinero prestado y el valor de su moneda desplomó.

El país se estableció el objetivo de conseguir un 1% de superávit presupuestario a largo plazo y de guardarlo, lo que hizo que el gobierno tuviese muchísima flexibilidad a la hora de superar el déficit cuando la economía se vio afectada por la crisis.

2. El estímulo fiscal puede ser más efectivo cuando es automático.

Leer más

Entrevista a Josep Oliver

Hoy tenemos con nosotros a Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la UAB, y habitual columnista en medios financieros. La verdad es que cuando me planteé qué preguntas hacerle a un catedrático de economía el principal dilema que me surgió fue qué no preguntar así que la mayor dificultad está en la selección que seguro no varía mucho de las que le suelen hacer sus propios estudiantes.

Usted ya avisó en 2008  que la crisis sería más grave en España que en otros países. Tres años después, ¿Cuándo cree que dejará de cumplirse ese vaticinio?

Los desequilibrios acumulados en la fase expansiva anterior en España, que se reflejan en una balanza exterior muy deficitaria que expresaba un excesivo endeudamiento con el resto del mundo que financió el boom de la construcción y del consumo, todavía no se han reabsorbido más que parcialmente. Ello hace más lenta la recuperación española de ritmos de avance del PIB en los próximos años

 ¿Podemos decir que hemos visto ya lo peor, tanto en España como en el mundo?

Continúo creyendo que lo peor en España lo dejamos atrás en algún momento de 2009, aunque a la luz de la crisis del euro de este verano y del frenazo de la economía americana no puede descartarse una segunda fase de reducción de la actividad.

Pero si la inversión pública debe reducirse para poder colocar nuestra deuda en los mercados, si las grandes empresas y bancos que disponen de más capital prefieren invertir en otros países, si las pymes apenas pueden acceder al crédito, si el consumo interno está lastrado por nuestras altas cifras de paro, ¿Cómo podremos crecer y cuando lo suficiente como para crear empleo?

Las bases del crecimiento de la expansión han desaparecido para no volver: crédito muy barato y muy abundante, choque demográfico (de nuestros baby boomers y de la inmigración) y, finalmente y como combinación de esos dos factores, explosión del mercado inmobiliario y del consumo privado. Además, el sector público también estuvo creciendo a ritmos más elevados que los del PIB. Estos elementos internos no van a regresar en, al menos, una década. Además, la expansión nos ha dejado pesadas mochilas: excesivo apalancamiento del sector privado (hogares, empresas no financieras y empresas financieras) y, ahora, excesivo endeudamiento público, junto a un sector de la construcción con un exceso de capacidad y producción evidentes y una tasa de paro de difícil reducción (de los 2,3 millones de empleos perdidos, 1,3 millones proceden de la construcción). En este contexto, la demanda interna va a crecer muy modestamente los próximos años. Y el avance del PIB hay que centrarlo en el sector exterior, cosa que ya estamos haciendo (tanto en mercancías como en servicios). Esos sectores son los que van a generar empleo y, aunque sea modestamente, en 2012 deberíamos generar ocupación neta, si la situación internacional no empeora sensiblemente.

Otro tema que nos preocupa mucho, ¿Es posible hacer frente al conjunto de nuestra deuda pública y privada manteniendo los pilares de nuestro “estado del bienestar”, ayudaría que se pudiera canalizar ese 20% del PIB que se dice es fruto de la economía sumergida para que aumentaran los ingresos fiscales?

Leer más