Bancos públicos

Caja Postal1A pesar del desastre de las cajas de ahorros y de que la sociedad española no ha echado de menos en estos años ni a la Caja Postal ni al Banco Hipotecario, ni al Exterior de España ni a ninguno de los bancos públicos que ha habido en nuestra historia, se sigue insistiendo en la creación de bancos públicos, tanto regionales como nacionales. Alguno dirá que ya puestos ¿por qué privatizar Bankia, por qué no quedarnos con un gran banco público? Yo estoy en contra, básicamente sería volver a la situación de las cajas de ahorros: dar poder financiero a cargos políticos implica inversiones con criterios políticos. Y tampoco supondría que el cliente fuera mejor tratado, ni por comisiones, ni por diferenciales ni por horarios… al final las cajas tenían hipotecas con suelo, tipos de auténtica usura por los descubiertos, cobraban comisiones por tarjetas que no se habían pedido… las quejas que también eran mayoritarias hacia la banca privada. Algo que ya había ocurrido en el pasado cuando existía banca pública nacional (Caja Postal, Banco Exterior, Banco Hipotecario etc.). Y cuando las cajas estuvieron desesperadas por adquirir capital, no tuvieron problema en coger un producto para grandes inversores que se denominaba “deuda perpetua”, llamarlo preferentes y, aun sabiendo que el mercado secundario se estaba cerrando por lo que quien las adquiriera no podría deshacerse de ellas, colocarlas entre su clientela.

La discusión sobre lo público y lo privado no es exclusiva de las entidades financieras. Por ejemplo, ¿podría una empresa farmacéutica esconder la cura definitiva de una grave enfermedad y no comercializarlo para no perder las ventas actuales y futuras de las medicinas que durante años puede consumir un enfermo crónico? Visto desde esa perspectiva, parece que hay más motivo para nacionalizar la Bayer (y de paso las empresas de cremas antiarrugas, no sea que hayan encontrado el secreto de la eterna juventud y no lo hagan público para poder vender más) que un banco. Pero no es tan fácil, estamos haciendo una suposición que implica que un empresario privado va a preferir el beneficio económico a la salud pública y parecemos olvidar que las empresas que fabrican tabaco en España –sustancia nociva según nos dice el gobierno- son en su mayoría semi-públicas, y eso es un hecho. Yo no entiendo esta demonización de lo privado/beatificación de lo público que hacen algunos como tampoco lo contrario que hacen otros. Todo depende de la ética y no de la titularidad accionarial: con un buen equipo directivo cualquier empresa podría triunfar siendo pública y con uno malo fracasar siendo privada, la gran diferencia es que a unos los eligen unos políticos a saber con qué criterios y a otros un consejo de administración que busca lógicamente el máximo beneficio. En el ejemplo anterior y dados los escándalos conocidos de los consejeros de muchas cajas de ahorros, ¿estamos seguros que no hubiera actuado igual, buscando sólo su propio beneficio, un laboratorio farmacéutico que fuera público?

Por eso para mí el problema no es que haya empresas públicas sino la baja calidad de los partidos políticos españoles que van a acabar controlándolas. Se financian ilegalmente, están llenos de corruptos a los que sus máximos dirigentes toleran, no recortan donde deben (por ejemplo el Senado o la duplicidad diputaciones/autonomías) porque priman su beneficio privado (cargos) al beneficio público, gastan donde no deben (de hecho ellos mismos están endeudadísimos por su mala capacidad gestora) etc. Y de nuevo son hechos, no suposiciones. Es decir, el egoísmo, la codicia y en general la falta de ética que se le supone a un empresario privado también la tienen los gestores de lo público, ¿quién me dice que el político que prefiere reducir mamografías que eliminar un coche oficial va a salvaguardar mejor nuestra salud que un empresario que quiere ganar dinero a costa de la sanidad como hace nuestro dentista? ¡Si todavía en España fuéramos a castigar electoralmente a los partidos que demuestren poca ética! Entonces sí habría un incentivo para desear más propiedades públicas pero lo triste es que no es así. Por eso yo no tengo un criterio global a favor o en contra de lo público ya que depende del país, lo que sí sé es que en España, y dado el poco valor que dan los españoles a la honestidad de nuestros dirigentes a la hora de votar –otro hecho tristísimo pero real-, cuanto más lejos estén los políticos del dinero de todos, mejor. No es posible evitar que manejen los Presupuestos y construyan aeropuertos inviables pero ¿darles una o varias entidades financieras? Es un suicidio, ya lo hemos visto. No podemos confiar ni en su talento ni en su honradez ni en la capacidad de los votantes para discernir y castigarles en las urnas si roban por lo que se sentirán impulsados a seguir haciéndolo.

Sé que hay mucha gente que piensa que cambiando a los políticos, cambiaría también la utilización política de unas posibles entidades financieras públicas, el típico “si ganaran los míos lo harían de forma diferente” pero actualmente en Europa tenemos un gran banco público llamado BCE, y justo los mismos que tanto propugnan en España la existencia de banca pública y tanto se comprometen a no usarla políticamente, resulta que están de acuerdo en que BCE actúe políticamente, por ejemplo promoviendo que se salte sus normas para seguir auxiliando a la banca griega aunque ésta sea insolvente o que compre su deuda a la vez que pide una quita de esa misma deuda, criterios nada rentables para los contribuyentes que aportan a ese banco público. No es una cuestión ideológica sino un caso de evidencia empírica basado en la experiencia siendo quizás el ejemplo más claro el de las cajas de ahorros, entidades con la mejor de las intenciones que acabaron siendo, en su mayoría, instrumentos al servicio de políticos y codiciosos, que han vendido productos a sus clientes más nocivos que los de la banca privada y que han acabado costándonos a todos miles de millones de €. No somos conscientes de lo que ha agravado la gestión de las cajas de ahorros la crisis, no sólo por el agujero actual que han generado en las cuentas públicas, es que sin ellas difícilmente habría crecido tanto la deuda local porque nadie hubiera financiado proyectos tan inviables como los que tantos municipios y comunidades autónomas han llevado a cabo Y eso no significa que la banca pública –si sus criterios de gestión son independientes- no pueda ser buena, significa que en España los políticos que tenemos eligen para sus maniobras partidistas a personajes peores –como se ha visto- que los banqueros privados, no ya sólo como gestores, aparentemente también en calidad ética. Está en nuestro mano: si queremos que nuestros políticos sean honestos, debemos dejarles claro que si no lo son no les votaremos y como su máxima prioridad es llegar al poder/salir reelegidos, tendrán que aplicarse el cuento. Cuando eso pase, entonces yo seré el primero que quizás prefiera que haya más empresas públicas en España. Mientras tanto, prefiero que sólo haya las imprescindibles. Es mi opinión, y que conste que a mí también me da miedo el poder de algunas multinacionales, no me gusta que haya tanta riqueza en tan pocas manos cuyo único objetivo es el mayor beneficio económico posible aunque claro, tampoco me gusta que una entidad pública como la NSA norteamericana pueda espiarme a mí y a mi gobierno con total impunidad con la excusa de la seguridad. Vamos, que cuando eres una hormiga y te aplasta una bota, poco importa quién la calce

PD – Este es el último de los 10 fragmentos de mi libro Especulando con la crisis que he publicado aquí este verano.

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Escrito por Droblo el 31 de agosto de 2015 con 45 comentarios

Noticias de idealista:

La viñeta de la semana

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Más viñetas en la categoría de “Humor” del blog

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Escrito por jrmora el 30 de agosto de 2015 con 0 comentarios

La semana en los mercados

jfkJFK, el idolatrado expresidente norteamericano, compró 1200 puros habanos y hasta que no los tuvo en su poder no firmó el embargo comercial a Cuba en un claro caso de aprovechamiento de información privilegiada, aumentó enormemente el gasto en defensa, nombró a su hermano ministro de justicia, bajo su mandato y su conocimiento paramilitares financiados por la CIA intentaron invadir Cuba, mintió a su pueblo sobre su verdadero estado de salud (tenía unos problemas de espalda fruto de una lesión militar que le obligaban a estar muy medicado), también a su mujer respecto a sus numerosas amantes, implicó al servicio secreto para tapar esas infidelidades… en resumen, que aunque tomó decisiones positivas como presidente, ni de lejos su figura política puede ser considerada como ejemplar. Pero claro, lo mataron –algo que no es en ningún caso mérito de JFK- y esa es la excusa ideal para que el personaje haya sido mitificado.

Pero al menos hay una excusa, ¿Cuál es la que tienen los que aún idolatran a Tsipras a pesar de su evidente fracaso? Ha sido el típico político que ha triunfado prometiendo cosas que no dependían de él y no sólo no ha conseguido nada, ha estropeado lo que había. Llegó al poder asegurando a sus votantes que Europa le financiaría el programa electoral y aunque ya en febrero el resto de gobiernos de Europa le dejaron unánimemente claro que no e incluso Alemania –según ha confesado Varoufakis- le confesó que estaba dispuesto a aceptar la Grexit, él siguió tensando la cuerda alargando las negociaciones y levantándose de la mesa para convocar un referendo que a su vez le llevó a implantar un corralito para evitar que la fuga de capitales se acelerara. Y ganó el referendo volviendo a prometer algo que no dependía de él: que conseguiría un mejor acuerdo y que se acabaría el corralito en días. Todo falso. Al final acabó aceptando algo humillante, un tercer rescate (por más dinero del que hubiera hecho falta meses atrás cuando la situación económica no era tan pésima) que es toda una traición tanto para los que votaron No en el referendo como para su programa electoral (y así lo vieron algunos miembros de su partido, los únicos coherentes en esta historia) pero le dice a los griegos que el salvó al país de una situación extrema (¡Si hasta ha llegado a decir que temía que hubiera una guerra civil!) y aunque esa situación tan grave la creó él mismo con su irresponsabilidad, una mayoría le cree. Y las encuestas –luego que no se diga que los griegos no son responsables de lo que les pasa- dicen que volverá a ganar cuando votar hoy a Syriza es aceptar un durísimo programa de austeridad al que se ha comprometido con sus acreedores y un rescate bancario que financiará el contribuyente europeo. ¿Cómo es posible que alguien que votara a Tsipras en enero cuando abogaba por aumentar el gasto público ahora le vuelva a votar cuando promueve justo lo contrario? ¿Y cómo es posible que la izquierda española, tan crítica con las ayudas a Bankia, acepte que nos gastemos un dinero que no tenemos en salvar bancos privados griegos?

Pues sucede. Somos así de incoherentes y seguimos valorando a los gestores políticos no por su gestión sino por su supuesta ideología. ¿Cuántos disculpan a los que son de cuerda el ser corruptos, mentirosos e ineficaces? Y si no son de su cuerda, hasta lo que hacen bien les parece criticable. En los mercados financieros también hay mucha incoherencia, llevamos meses con bajadas de las materias primas, con ralentización del crecimiento chino, con peores perspectivas globales según avanzaba el año… y la bolsa venga a subir descontando el mejor de los mundos posibles e ignorando el fin de las QE de la FED que habían sido su principal motor desde 2009. Y de repente la bolsa china recorta una subida que en junio era del 60% en 2015, el doble respecto a junio de 2014, y devalúa su moneda un 4.6% -que es menos de lo que este mismo enero se depreció el € contra el $- tras una revaluación continuada en la última década del 26% y parece que suenan las trompetas del apocalipsis. Ya dije en mayo que lo mejor era vender y olvidarse siguiendo el viejo dicho del “sell in may and go away”, que este 2015 la bolsa había subido demasiado rápido los primeros meses descontando excesivas alegrías sin motivo, pero es curioso cómo se pretenden encontrar justificaciones racionales a vaivenes muy poco comprensibles. Recuerdo en verano pasado el miedo que se tenía a Ucrania, un año después nada ha mejorado allí como tampoco lo ha hecho en Siria que fue el miedo de hace dos veranos y a día de hoy son temas que ni aparecen en las crónicas de mercados en los medios. ¿Pasará lo mismo en verano de 2016 con el tema de China?

Es posible, pero seguro que si sigue con su actual desempeño, será un factor que reduzca el crecimiento global de la economía real que es la que nos debería preocupar, como los problemas de grandes potencias como Brasil y Rusia y en general de todos los emergentes (que existen hace muchos meses, no son de ahora). Yo no sé si esta es la típica tormenta veraniega en los mercados financieros, un recorte más de los muchos que ha habido desde que Wall Street empezó su actual tendencia alcista en marzo de 2009 (que en la Eurozona, por culpa de la crisis de deuda soberana, no recomenzó hasta junio de 2012) o si esto es algo más serio. Nadie lo sabe pero algo es evidente: las expectativas económicas de la mayoría de áreas económicas se reducen, las inyecciones de liquidez de los bancos centrales o ya están planificadas y descontadas (Japón, Eurozona) o están de retirada (como en los EUA), los tipos de interés tampoco bajarán más (y puede que alguno como Reino Unido hasta los suba) y problemas geopolíticos sigue habiendo a pesar de la reconciliación de Irán y los EUA… Cierto que sigue habiendo aún mucho ahorro que no sabe dónde invertir y alimenta las subidas bursátiles (más por las pocas ganas de vender que por las ganas de comprar) pero ¿bastará para sostener las cotizaciones en los niveles actuales? Porque no creo que vaya a haber un desplome dramático pero que se pierda –como ya ha pasado en algunos índices con toda la de 2015- parte de las enormes subidas acumuladas en los últimos años no parece que sea tan inconcebible.

Aunque la semana, de nuevo con el apoyo de anuncios de medidas de bancos centrales, se ha casi salvado tras el desplome del lunes, agosto va a cerrar con caídas en bolsa, rebote del € (el $ se debilita porque hay menos posibilidades de subida de tipos de la FED) y una continuación del desplome del precio de las materias primas. El oro ya no está considerado un activo refugio, no rebotó cuando la “casiGrexit” y ahora tampoco. Y prudencia, aunque parezca que esto ya ha corregido bastante, Septiembre es, por estadística, el peor mes del año para la renta variable y además en el Ibex pueden pesar tanto las elecciones catalanas como las griegas (según las encuestas el panorama quedará más complicado que el actual) que serán en pocas semanas; si acaso esperar a finales de mes o a octubre para apostar a un posible rally fin de año desde unas cotizaciones, si se cumplen las estadísticas, más bajas que las actuales. Como imagen, un original dato –elaborado por el profesor Combarro– que creo marca muy bien el desarrollo de la actividad económica real en España y que además relativiza lo del peligro de la deflación: el incremento de los precios de los restaurantes (excluyendo el IVA, claro) y cafeterías:

 

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Links.

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Escrito por Droblo el 28 de agosto de 2015 con 34 comentarios

La deuda pública mundial es de 60 billones de dólares ¿Posibles soluciones?

decrecimiento¿Se acuerdan de aquello de “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”? Pues bien, parece que gran parte de los principales estados del mundo desarrollado también han decidido costearse su nivel de vida de los últimos años a través de desequilibrios presupuestarios basados en sucesivas emisiones de bonos. Según los últimos datos que nos ofrece el FMI, la deuda pública mundial se sitúa alrededor de 60 billones de dólares, más concretamente 59,7 billones de dólares. La siguiente infografía (que ya la vimos hace poco en “la semana en los mercados“) es muy detallada sobre las ponderaciones de cada uno de los países frente a esta deuda pública global.


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La economía estadounidense tiene un peso del 23,3% en la economía mundial, no obstante supone el 29,1% de la deuda mundial, la relación deuda-PIB es 103,4%. China, la segunda economía mayor del mundo que representa el 13,9% de la producción mundial, sólo tienen 6,25% de la deuda mundial y una relación deuda-PIB del 39,4%. Japón representa sólo el 6,18% de la producción económica total, pero ha ascendido 19,99% de la deuda global, con una relación deuda PIB del 246%. Siete de los quince países con mayor deuda total de son europeos, con exclusión de Rusia, el continente europeo tiene más del 26% de la deuda total del mundo.

twentypublicdebtJapón es la nación más endeudada del mundo en relación a su PIB y está luchando por salir de más de dos décadas de estancamiento, actualmente ostenta una deuda pública sobre PIB del 246,14%. Desde principios de los años 1990 Japón ha experimentado un estancamiento continuo. Recientemente, las políticas puestas en marcha por el Gobierno para hacer frente a la crisis han tendido a impulsar los niveles de deuda aún mayor. Actualmente, el Gobierno japonés está gastando casi la mitad de sus ingresos fiscales totales en la lucha contra la enorme deuda. A pesar de ello, el rendimiento de los bonos japoneses a 10 años se mantiene en un nivel sorprendentemente bajo, menos del 1%, gracias a la manipulación que del BoJ.

Grecia en la actualidad es el segundo país que ostenta mayor deuda pública en relación a su PIB del mundo, con una deuda sobre PIB del 172,73%. A diferencia de Japón no tiene la posibilidad de financiarse en los mercados y aguanta su gasto público a través de la cooperación de los socios europeos… Sin el apoyo de éstos, el Estado no sería solvente, la banca tampoco y no tendría acceso a la liquidez del BCE.

Si seguimos con la Eurozona, llama la atención grandes economías como Italia y Portugal, ocupando el tercer y séptimo lugar entre los países que más cargan soportan en relación a su PIB con unos pesos relativos del 133,76% y un 128,35%. Mientras tanto por debajo del umbral 100% tenemos a Francia, la segunda economía de la Eurozona, y España, la cuarta economía, que muestran una deuda frente a PIB del 97,01% y del 99,44% respectivamente.

¿Cómo resolverán la abultada deuda?

Este entorno económico es muy complejo y dado que hay que pagar esta factura se puede hacer por dos vías, una es mediante el incremento de la presión fiscal al contribuyente y la otra mediante la inflación, ambos incrementos es un saqueo a los ciudadanos. Si tenemos en cuenta como operan los estados optarán por la vía de la inflación para resolver el problema de deuda pública ¿Por qué? La explicación es muy sencilla, desde el punto de vista de un gobierno siempre se le puede echar la culpa a los malvados comerciantes por incrementar los precios, mientras que una subida de impuestos crea mala imagen al propio gobierno ante sus ciudadanos (y cada cuatro años hay que pasar por las urnas).

Es más, el robo al contribuyente mediante la inflación, el impuesto silencioso, ya se ha organizado otras veces en la historia económica ya que por un lado devalúas la deuda y por otra, los contribuyentes acceden a mayores bases imponibles y se les puede saquear de un modo más agresivo. En el siguiente gráfico de la economía estadounidense desde 1966 hasta 1981 podemos observar tres líneas: En verde el porcentaje de deuda pública sobre PIB, en rojo la evolución del IPC y en azul los sucesivos déficits públicos.

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Como se puede observar a medida que se incrementó la inflación, el peso de la deuda sobre el PIB se va reduciendo progresivamente y para más inri, el Estado puede seguir manteniendo continuos déficits públicos en sus finanzas. Si dejamos de lado que el incremento de precios empobrece a los trabajadores, a los ahorradores, a los pensionistas y anula la rentabilidad real de los inversores… Es la medida perfecta para solucionar el inmenso problema de deuda pública que acumulamos en la actualidad.

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Escrito por Carlos Lopez el 27 de agosto de 2015 con 40 comentarios

Al borde de un ataque de nervios

gagarinLa muerte de Yuri Gagarin siempre ha estado rodeada de cierto misterio ya que falleció el 27 de marzo de 1968 en un sencillo vuelo de entrenamiento, algo francamente raro para el que fuese el primer astronauta de la historia. La versión oficial desde el Kremlin fue que el accidente se produjo a causa de una maniobra brusca que se tuvo que realizar al esquivar algún tipo de obstáculo. Y ya sabemos como son las versiones del Kremlim, de todo menos verdaderas. Hay quién dice que se subió al avión borracho ya que tenía problemas matrimoniales… y además era ruso. Quizás la versión más factible sea la de  Igor Kuznetsov, un coronel de la antigua fuerza armada soviética que tras una gran investigación llegó a la conclusión de que el accidente se debió a un ataque de pánico al advertir que un conducto de ventilación de la cabina estaba abierto.

Sea como fuere, los ataques de pánico existen y pueden causar graves problemas a la persona más preparadas en cualquier campo, por tanto ¿que no va a hacer con el resto de los mediocres mortales?

Hoy vamos a intentar analizar por qué caídas bursátiles como la del pasado Lunes (y quien sabe si hoy también) son hasta cierto punto normales y así evitar ataques de pánico que nos lleven a cometer locuras con nuestro dinero.

Estas cosas pasan.

Así es, aunque nos parezca extraño estas cosas pasan y forman parte de lo normal. Según comentaba recientemente Deutsche Bank, el mercado sufre de media una gran corrección cada 357 días y de la última pasaron cerca de 1.000 días.

Pasan tanto al alza como a la baja

El primer punto que iba a poner en este artículo es que “A la bolsa le cuesta más subir que bajar” ya que era la sensación que yo tenía, pero tras mirar los datos de los mayores movimientos del Dow Jones, la realidad dice justo lo contrario. Hay más grandes subidas que caídas. Esta es la tabla con mayores subidas/bajadas del Dow.

bolsa_dow

 

Las pérdidas duelen más que las ganancias.

Hay estudios que indican que, desde el punto de vista psicológico, perder duele el doble que ganar. Así que es normal que recordemos y vivamos más intensamente las caídas que las grandes ganancias. Por otro lado para los medios suelen dedicar más tiempo a los cracks que a los booms. El dramatismo vende más que el optimismo.

Las correcciones generalmente son breves.

Una corrección es algo más que un crash puntual pero también forma parte del comportamiento del mercado. Una reciente investigación de John Prestbo analizó el comportamiento del Dow entre 1945 y 2013 determinando que la corrección media duró apenas 71,6 días de negociación.

Pese a ser algo normal, sigue siendo impredecible.

Miento, son predecibles pero no sabemos cuando, así que de poco nos vale. Que la bolsa China estaba en niveles de burbuja creo que era intuído por todos, pero mientras duraba se podía hacer mucho dinero. El problema de las burbujas es que pueden durar muchos años y aunque tengas razón al diagnosticarla te puedes arruinar si vas contra la tendencia del mercado. Las predicciones solo sirven si son exactas en el tiempo.

Las correcciones son un buen recordatorio de que la bolsa es peligrosa

A veces un susto nos puede poner en alerta de los peligros que corremos al dejar nuestros ahorros en algo que no conocemos bien. Cada vez que haya una caída es el momento de replantearse por qué has invertido en bolsa,  si ese día has dormido mal ¿crees que merece  la pena?

A veces la culpa es del informático

Sé que es la escusa de siempre, pero cada vez son más frecuentes los flash crash provocados por los algoritmos de inversores de alta frecuencia. Como ejemplo extremo el producido el 6 de Mayo de 2010 cuando el Dow bajó un 9% en 20 minutos. Y lejos de protegernos de esta amenaza estamos más expuestos a ella.

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Escrito por Carlos Lopez el 26 de agosto de 2015 con 43 comentarios

El problema de las pensiones a largo plazo

piramidepoblacionalExiste todavía una creencia popular acerca del funcionamiento del sistema de pensiones de un país. Esta versión tradicional cuenta una bonita historia de unos trabajadores que van ahorrando una parte de su salario cada mes. Estos ahorros son guardados por el Estado para que, cuando llegue el momento, éste pague a estos trabajadores, ya ancianos y/o enfermos, con lo que éstos han ido ahorrando durante su vida laboral. Evidentemente esto no es así, sólo funciona de esta manera en los seguros privados; en el sistema de pensiones público rige el principio de solidaridad intergeneracional, que significa que son las cotizaciones de hoy con las que se financian las pensiones y prestaciones actuales.

Este sistema, gobernado por multitud de leyes que hablan de prestaciones mínimas, prestaciones por enfermedad y el sistema de cobertura sanitaria de la Seguridad Social, entre otras, se sustenta en el equilibrio entre la masa de cotizantes y la de beneficiarios de las prestaciones. Es por eso que tanto desequilibrios en el mercado laboral como desequilibrios demográficos pueden ocasionar no pocos problemas en el pago de las pensiones.

Por el lado del mercado laboral, los problemas que pueden sobrevenir vienen por el lado de la masa laboral del país: si el país tiene una baja tasa de desempleo, debería poder cubrirse sin problemas el pago de las pensiones. En este sentido hay que decir que esto debería ser lo normal, pero no sólo influye la cantidad de personas empleadas, los salarios percibidos por los trabajadores también pueden ser determinantes: en un entorno como el actual, con salarios precarios y a la baja, las bases de cotización también serán bajas, por lo que los ingresos de la Seguridad Social pueden no bastar para cubrir el pago de las pensiones.

Por otro lado, la estructura demográfica del país  es así mismo otro factor determinante: un país en el que la esperanza de vida crece, con lo que la vida de los pensionistas se alarga, mientras que la tasa de nacimientos lleva años en claro retroceso se enfrentará, tarde o temprano, a un desequilibrio casi insuperable: aquel que venga desde el momento que no baste la cantidad de cotizantes para hacer frente al pago de las prestaciones.

En este momento, a pesar de que “ya hemos salido de la crisis” no enfrentamos a los tres problemas al mismo tiempo: una alta tasa de desempleo, unos salarios bajos, que hacen que disminuyan los ingresos por cotizaciones y una población que va envejeciendo a grandes pasos, que dispara la partida del gasto en pensiones.

Con respecto a las pensiones, según estadísticas de la Seguridad Social, en 2005 y 2006, la pensión media subió más de un 5%, en 2007, prácticamente ese porcentaje, se acercó al 7% en el año 2008, para retroceder por debajo del 5% en 2009. A partir de ahí, en 2010, 2011, 2012 y 2013 subieron más de un 3%, mientras que en 2014 la pensión media creció un 1,71%. Con  lo que la pensión media ha pasado de los 609,75 euros mensuales en el 2005, a los 871,01 euros del 2014.

Mientras tanto los salarios, según el INE, han experimentado un pequeño incremento con altibajos, desde el 2008, con 21.883,42 euros hasta el 2013, con 22.697,86 euros. La nota discordante la encontramos cuando entramos a ver la diferencia entre empleos fijos y temporales: mientras que la media de retribuciones de los primeros aumentan desde el 2012 a un ritmo de 56 euros anuales, las retribuciones medias de los empleos temporales disminuyen más de 400 euros anuales en el mismo periodo.

Si tenemos en cuenta que el empleo temporal se centra sobre todo en la población más joven, tenemos por delante un panorama desolador: por un lado que con las cifras de Eurostat, el 12,5% de los trabajadores españoles se encuentran en riesgo de pobreza. Este porcentaje sube hasta el 21,3% en el caso de los trabajadores entre los 18 y los 24 años. Por otro lado, que la pobreza en este segmento de la población limita el crecimiento demográfico del país con lo que el problema tenderá a agravarse en un futuro.

Por ahora, y por salvar los muebles, el Gobierno ha ido echando mano de la hucha de las pensiones. Ese fondo de excedentes que tuvo sus momentos de gloria en los años de vacas gordas de nuestra economía y que en los tres últimos años ha experimentado una mordida del 38% de sus fondos (33.951 millones de euros, con cambio de legislación incluida para poder disponer de más de 3.000 millones anuales) para poder hacer frente a las revalorizaciones de las pensiones y las pagas extras de las mismas. Actualmente sólo restan del fondo 41.634 millones de euros que, según un estudio de la consultora Torres Watson, podrían agotarse entre el 2020 y el 2028, dependiendo de la evolución del empleo. Esta afirmación podría sonar a Malthusiana si no fuera porque el Gobernador del Banco de España, Luis Linde, ha declarado que no está garantizado el poder adquisitivo a largo plazo de las pensiones, que será descendente y puede llegar a ser crítico. “La clave es el aumento de la longevidad tras la jubilación. A medio plazo, la discrepancia entre recursos y prestaciones puede compensarse con una subida de la edad de jubilación o de las cotizaciones, con la advertencia de que subir la cotización gravaría la creación de empleo. Pero a largo se alcanzarán límites infranqueables”.

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Escrito por Manuel González el 25 de agosto de 2015 con 60 comentarios

La crisis internacional (bancos centrales)

bernaankeLa utilización de medios y fondos públicos para la banca fue una decisión de los gobiernos pero hubiera sido insuficiente sin el concurso de los bancos centrales, algo lógico puesto que es competencia suya la salud del sistema financiero. La reacción clásica contra las crisis financieras, simplificándolo mucho suele ser: si hay problemas en el sistema, los bancos centrales actúan rebajando los tipos de interés para desincentivar el ahorro de los que tienen capital y muevan el dinero. Si eso no sirve, hay que tomar otras medidas. Como en el caso de los dirigentes políticos, los graves errores en la valoración de la situación económica y financiera antes de la crisis no fueron, como parece razonable, seguidos de una cascada de dimisiones. Bernanke, mano derecha de Greenspan durante años -y por tanto cómplice de su gestión-, fue incapaz de valorar el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y de detectar los riesgos de la industria financiera norteamericana y sin embargo, no fue discutido en 2008 y fue reelegido en 2010 a instancias de Obama,  como antes fue nombrado a instancias de Bush, con un amplio apoyo del mundo financiero. En esos meses, como hizo también en su segundo mandato, se inclinó por una política muy agresiva por lo poco ortodoxa: bajó los tipos de interés al mínimo ya a finales de 2008 y empezó unos programas –denominados QE- por los que la FED compraba activos. El primer programa –como los demás- buscaba inyectar liquidez a los bancos pero centrándose en un primer momento (noviembre 2008) en adquirir aquellos activos de los balances de los bancos que, debido a la crisis, eran más ilíquidos como todos los relacionados con el sector hipotecario; en marzo de 2009 se amplió el volumen del programa incluyendo más deuda bancaria. Fue un rotundo éxito: no sólo ayudó a la salud de la banca más expuesta al riesgo inmobiliario, rebajó la rentabilidad de la deuda, propició el gigantesco rebote bursátil iniciado en marzo de 2009 y seguramente influyó en la salida “oficial” de la crisis económica en los EUA (junio de 2009). Además, el momento económico era tan grave y la situación de los bancos tan delicada, que dicha inyección de liquidez no salió del circuito financiero y por lo tanto no generó inflación. Yo tengo que reconocer que era muy escéptico pero es indudable que, viendo sus resultados, la QE1 fue muy positiva.

Un inciso sobre las QE: que un banco central amplíe la base monetaria inyectando dinero a la economía de la nada sería imprimir dinero pero no es este el caso aunque se le parezca mucho: cuando la FED compra activos a cambio de dinero lo que hace es traer al presente un dinero del futuro puesto que convierte un compromiso de liquidez a futuro (la deuda) en una realidad presente. La FED no financia el gasto gubernamental directamente puesto que éste se financia con deuda y es la banca comercial la que la adquiere y por lo tanto suministra fondos al estado. El que luego la FED compre activos de la banca entre los que está la deuda pública es muy beneficioso para el Tesoro porque rebaja los intereses (por ley de oferta y demanda, al haber más dinero, hay más interés en adquirir activos) pero su influencia es indirecta. Es evidente que las QE animan al riesgo y pueden tener malas consecuencias: los estados saben que pueden emitir más deuda a menor coste, los bancos que pueden comprar más activos (tanto renta fija como variable) con mayor expectativa de beneficio lo que les desincentiva de otorgar créditos y, como es fácil acostumbrarse a esos flujos de liquidez, su fin puede ser traumático, especialmente para los mercados financieros.

El mayor problema de la QE1 fue precisamente su éxito ya que su final tuvo consecuencias negativas (reflejadas por ejemplo en una caída de Wall Street del 20% en 3 meses en 2010) por lo que la FED tuvo que iniciar una segunda que incluía compras de deuda del Tesoro. De nuevo su fin provocó un terremoto en las bolsas, esta vez en el segundo semestre de 2011. Aunque en teoría la FED argumenta que sus decisiones obedecen únicamente a factores económicos y a la salud del sistema financiero, tras el fin de la QE2, Bernanke ofreció a finales de 2011 un nuevo programa que era claramente más una ayuda directa a las cuentas públicas norteamericanas que a los bancos (beneficiados también pero indirectamente al revalorizarse sus carteras de bonos) y que también fue exitoso para ese objetivo. En ese momento el Tesoro estaba emitiendo más deuda que en toda su historia y en agosto la agencia calificadora Standard & Poors había rebajado un escalón el rating soberano perdiendo su máxima calificación de Triple A. Fue la llamada “operación twist” por la que la FED compraba deuda de largo plazo –desde el 6 a los 30 años- y vendía el mismo importe de deuda a corto plazo –inferior a 3 años-, reduciendo con ello los intereses a pagar a mínimos históricos. Esta medida tampoco era inflacionista puesto que, a pesar del desfase de fechas, el dinero comprado y vendido era el mismo. Finalmente, en septiembre de 2012 sin un motivo concreto y convirtiendo en habitual lo que debería haber sido excepcional, la FED “echó el resto” y decidió anunciar compras de deuda mensuales (cuyo volumen aumentó cuando finalizó la operación twist) hasta que la tasa de paro no bajara de cierto nivel, se la denominó QE3 o “QE infinita” si bien este último término resultó ser erróneo ya que a partir de finales de 2013 fueron reduciéndose las compras y ya con Yellen –sucesora de Bernanke- al mando, acabó finalizándose en octubre de 2014.

El Banco de Inglaterra copió el sistema de las QE (que a su vez la FED había copiado del Banco de Japón que lo puso en práctica 2 décadas atrás) a partir de 2009 si bien no bajó los tipos hasta casi 0, los dejó en el 0.50%. La gran diferencia entre el QE británico y el norteamericano –ambos balances de sus bancos centrales se multiplicaron por 5 desde 2007 hasta 2014- fue la consecuencia que tuvo en el IPC: mientras en los EUA la media desde 2008 estuvo por debajo del objetivo del 2%, la de Reino Unido superó ese dígito. No a un nivel preocupante pero me sirve para explicar una de las razones de por qué tanta inyección de dinero tuvo tan poco efecto en el IPC de los EUA mientras sí lo tuvo en Reino Unido y es que al ser el $ la principal moneda de intercambio comercial en el mundo, el aumento de su circulación empujó al exterior (especialmente a las economías emergentes, receptoras de flujos) esa inflación, algo que pasó en mucha menor medida con la libra. El otro gran motivo es que la velocidad del dinero en los EUA está en mínimos, a pesar de que hay tanta liquidez a disposición del sistema financiero y de algunas grandes multinacionales, el dinero no sale del circuito financiero y no llega a la economía real. Es por esto por lo que dudo mucho que las QE hayan tenido tanta influencia en la rebaja de la tasa de paro como afirman sus defensores, si las QE hubieran propiciado un mayor consumo, ¿cómo es que no provocaron inflación? De hecho, el riesgo actual es la deflación. Si las QE hubieran sido tan efectivas para la economía –y repito que la primera fue un acierto-, esto sería impensable. También hay que plantearse de qué modo lo que sí favorecieron las QE a la economía norteamericana no perjudicó a las demás. Por ejemplo, las QE influyeron en depreciar el valor del $ lo que hizo más competitivas las exportaciones y eso influyó positivamente en los EUA pero perjudicó a otros países exportadores como Japón que sufrió mucho por la fortaleza de su divisa hasta al menos finales de 2012.

Japón no empezó su programa QE hasta 2010 si bien fue discreto en comparación al que inició en abril de 2013 –y ampliado en octubre de 2014- denominado “Abenomics” por ser el primer ministro Abe su impulsor. Esta política tiene 3 componentes: relajación monetaria en gran escala (las QE, algo para lo que utilizó al Bank of Japan), política fiscal expansionista (es decir, más gasto público a corto plazo) y estrategia de crecimiento a largo plazo (diversos cambios económicos estructurales). Tuvo una gran reacción los primeros meses, tanto en los datos macro como sobre todo en el Nikkei japonés pero la apreciación de la divisa y la reducción de la competitividad de las exportaciones rebajaron la euforia y los resultados a día de hoy resultan discretos. El caso de Japón es muy curioso ya que el 85% de toda la deuda pública emitida (la mayor del mundo, ronda el 200% respecto al PIB) la compran los mismos japoneses que además están dispuestos a hacerlo a pesar de unas rentabilidades escasas. Esto ha permitido que un país en crisis desde hace más de dos décadas disfrute de una alta calidad de vida con un “estado del bienestar” envidiable costeado con esa deuda que no deja de subir. La tranquilidad que ofrece al gobierno el que sean los ciudadanos los que con sus ahorros financien un año tras otro el desajuste presupuestario, permite cierto blindaje ante las rebajas de rating por ejemplo. No es este el sitio para analizar los enormes problemas de la economía japonesa, muy ligados también a su envejecimiento demográfico pero el tamaño de su deuda es sin duda uno de los mayores riesgos globales.

Esa injerencia política directa que hemos visto en Japón en el que un primer ministro determina qué política monetaria debe aplicar el banco central no es habitual en Occidente aunque sí lo es en China. China ha vivido la crisis de forma diferente al resto manteniendo grandes crecimientos en lo peor de la crisis (2008 y 2009) con la ayuda de estímulos económicos de gran calado. Su política monetaria no ha sido tan heterodoxa como las de los demás, de hecho su participación en la guerra de divisas (de la que se le acusaba antes de la crisis por mantener artificialmente bajo el valor del yuan) global ha sido escasa durante la crisis ya que hasta agosto de 2015 no hizo nada para evitar la revalorización del yuan. La mayor arma monetaria china es su inmensa cartera de deuda del tesoro norteamericana (aproximadamente el 7% de toda la emitida) y, en general, sus inversiones en el exterior en las que coloca el enorme excedente de divisas extranjeras que posee por sus años de gran exportador y  no tan gran importador (superávit comercial). Tampoco pretendo analizar la compleja economía china aquí, a mi juicio abrazar el capitalismo y la globalización ha producido un gran crecimiento del PIB pero también ha adquirido en el camino muchos de sus defectos: el sistema financiero es inestable, hay una posible burbuja inmobiliaria, la desigualdad crece (incluso geográficamente las diferencias entre las ciudades costeras del este y las regiones del interior son enormes)… y su población es tan grande que necesita mucho crecimiento para que éste sea percibido por la población. Por desgracia, gran parte de ese incremento del PIB está influido por un gasto público en infraestructuras de dudosa rentabilidad. El gobierno chino está predispuesto a cambiar el modelo económico primando el consumo interno sobre el actual modelo exportador. Veremos si puede.

PD – Los lunes de julio y agosto publicaré fragmentos de mi libro Especulando con la crisis

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Escrito por Droblo el 24 de agosto de 2015 con 44 comentarios

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