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La semana en los mercados

italy-blogEl domingo dos países tienen citas en las urnas dentro de la Eurozona. Uno es Austria, en el que se repetirá la votación para elegir al jefe de estado y estará muy disputada entre dos candidatos poco comunes: uno considerado verde y otro considerado ultraderechista. Es un caso raro ese portazo a los partidos tradicionales porque Austria es de los países con mejores cifras económicas y de bienestar social del continente si bien hay que puntualizar que el cargo de jefe de estado, como en el caso de Alemania, es poco más que simbólico. Es por eso que no es una elección que preocupe demasiado… a no ser que conduzca a una dimisión del gobierno actual y convocatoria de nuevas elecciones, claro. La otra cita en las urnas sí importa más y es en Italia. Se vota en referéndum un cambio en la Constitución que permitiría una reforma del Senado. El problema es que las encuestas dicen que ganará el No y ese revés político podría conducir a la dimisión del primer ministro Renzi (si cumple su palabra) y probablemente nuevas elecciones en las que los partidos más escépticos con la Eurozona y la UE subirían en intención de voto.

En realidad el desencanto por la situación actual no tiene mucho que ver ni con el Euro ni con la Unión Europea porque si lo tuviera sólo afectaría a los miembros, y como acabamos de ver en los EUA, el fenómeno es mucho más amplio. Tampoco se puede decir que sea algo exclusivamente económico como hemos visto en el caso de Austria aunque creo que es evidente que, incluso inconscientemente, todos comparamos la situación actual con la de hace 10 años y eso nos hace estar excesivamente pesimistas. Si en lugar de pensar en lo que hemos perdido en la última década, pensáramos en lo mucho que hemos avanzado desde la crisis de 1993-94, si asumiéramos que de 2003 a 2007 vivimos en un espejismo irrepetible y que el mundo nunca ha estado mejor pero que Europa probablemente ya haya alcanzado su cénit, quizás no nos quejaríamos tanto.

Pero somos humanos, no queremos asumir que lo que nos queda será peor que lo que hemos dejado atrás y como es cierto que la Eurozona funciona mal y que la UE tampoco va bien, tiene sentido que muchas personas crean que estar dentro de ellas es algo negativo. Lo malo es que no hay evidencia alguna que nos diga que Italia o Francia –donde se espera que al menos en la primera vuelta arrase Le Pen en las elecciones del próximo año- vayan a estar mejor yendo por libre. Sería más lógico intentar mejorar lo que hay, evitar que ocurra la actual guerra fiscal por ejemplo en la que mientras Montoro en España sube el impuesto de sociedades, Hungría lo rebaja convirtiéndonos en rivales pero ¿Cómo cambiar eso si dentro de España ocurre lo mismo entre comunidades, cómo si cada vez hay más nacionalismo?

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Si una mayoría de europeos, o al menos un mayoría de europeos dentro de un país –y más si es uno de los grandes como Italia- quieren menos Europa, tendremos menos Europa. Italia es la tercera economía de la Eurozona y aunque no hay un riesgo inmediato de ruptura, si el domingo vence el No será muy complicado que la inestabilidad no vuelva a los mercados: subidas de la prima de riesgo, bajadas bursátiles, sobre todo de los bancos etc. Por el contrario, si sale el Sí, todo queda expedito para un fuerte rally de fin de año puesto que este mes sólo queda la reunión de la FED pero ya se descuenta que subirá. Y con Wall Street en máximos y los fondos y bancos intentando maquillar la foto fija del final de año y trimestre, creo echarán el resto para intentar subir los índices eurozoneros todo lo que puedan en las escasas sesiones que quedan. Si sale el sí, claro; si sale el No, aunque seguro que hay maquillaje navideño, es probable que en el corto plazo todo caiga.

Lo mejor de ese escenario es que debilitará aún más al €, algo muy bueno para nuestra economía y más si se acerca una guerra comercial global, y animará también a BCE en su política expansiva por lo que el Euribor bajo tendrá más argumentos para continuar. En cuanto a la semana actual, pintaba mal hasta que surgió el rumor que decía que BCE redoblaría sus compras de bonos italianos si Renzi perdía la votación. Es decir, más de lo mismo, fe ciega en la liquidez del banco central de turno… También influyó el acuerdo de la OPEP que volvió a poner el precio del crudo en torno a los 50$. Y otra imagen, esta vez la tabla de previsiones del PIB de las 20 mayores economías que ha publicado esta semana la OCDE

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Escrito por Droblo el 2 de diciembre de 2016 con 32 comentarios

¿Qué ocurriría su eliminásemos los billetes de 500€?

500En el año 2007, cuando todos eramos ricos en España había 113 millones de billetes de 500€ (este año la cifra bajó a 58,4 millones), esto equivalía al 60% del dinero en circulación. Lo más curioso de todo es que a dia de hoy, de los casi 340 millones de europeos que somos el 56% confiesa que nunca han tenido uno en sus manos. Por tanto vamos a hacer una hipótesis simplista y asumimos que la gran mayoría de estos billetes proceden de actividades ilegales o no declaradas. En ese caso la solución más sencilla pasa por eliminarlos de la circulación y obligar a sus dueños a cambiarlos por otros. ¿Qué pasaría en ese caso?

Afortunadamente no tememos que pensarlo demasiado ya que esto es justo lo que han hecho hace poco en la India. El 8 de noviembre, a las 8:15 de la tarde, el gobierno del Primer Ministro de la India, Narendra Modi, anunció que, a última hora de la medianoche, los billetes de 500 y 1.000 rupias (unos 7€ y 14€ respectivamente)  ya no serían consideradas como moneda de curso legal y necesitarían cambiarse por nuevos billetes de 500 y 2.000 rupias. Esto afectó al 85% del dinero en circulación.

La idea era acabar con gran parte del dinero negro, algo que en la India es de lo más común. Esta medida fue bastante popular entre los ciudadanos, seguramente igual que si se hiciese lo mismo aquí con los billetes de más de 5€. A fin de cuentas la mayoría de los ciudadanos no defraudamos y esas medidas no nos afectan.

El problema es que muchas veces cuando se hacen estas cosas se hacen mal aquí y en la India. En este caso los ciudadanos están frustrados ya que el gobierno ha sido incapaz de satisfacer la demanda de los nuevos billetes y eso allí es un problemón ya que la relación entre el efectivo y el PIB es del 10%, el comercio depende de las transacciones en efectivo, así que prácticamente la economía se ha parado de golpe. Allí sólo el 15% de los adultos tienen una cuenta corriente. Lo que estamos viendo en la India es justo lo contrario de lo que está ocurriendo en Europa y EEUU. Si en Occidente estamos inmersos en planes de estímulos de los bancos centrales que nos están inundando con liquidez, allí se ha “desestimulado” completamente la economía secándola, algo que traerá graves consecuencias en el corto plazo y afectará al PIB en el largo.

Quizás la base del problema es que los grandes problemas rara vez tienen soluciones rápidas y sencillas ya que muchas veces tienen efectos secundarios que pueden ser peores que el problema original.

En los países con una economía más avanzada existe la tendencia gradual hacia la desaparición del dinero en efectivo (con Suecia como claro ejemplo). Esto permitiría poder fiscalizar el 100% de las transacciones comerciales acabando con el dinero negro. Esto suena muy bien pero a cambio el estado se enteraría de todos nuestros gastos y acabaría con la privacidad de nuestro consumo. ¿Es quizás demasiado precio a pagar por acabar con el fraude fiscal?

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Escrito por Carlos Lopez el 1 de diciembre de 2016 con 51 comentarios

¿Fue el Black Friday 2016 una tomadura de pelo?

black-friday-euribor2¿Recordáis lo que pasó en las noticias en la previa de este Halloween? Este año tocaba ‘aclarar’ que la fiesta de Halloween, en realidad, es más española que Isabel la Católica. Que esta celebración ya se desarrollaba por estas tierras desde tiempo inmemorial… Que todos aquellos que la critican por su tufo a consumismo  e imperialismo cultural estadounidense son unos rancios, y lo que es peor, unos ignorantes…

Tal vez en unos años nos dirán que el Black Friday también se celebraba aquí desde los visigodos y que comprar productos más caros o sin rebajar durante estas fechas es de patriota.

Actualización: Los datos que mostrábamos originalmente eran del 2015, he editado el artículo con los datos de este año-

Según un estudio de la OCU estas fueron las rebajas medias el año pasado.

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¿Cómo ha sido este año?

Comparando los precios del domingo 20 con los del Black Friday, 5 días más tarde encontramos un descenso medio de los precios de un -1,1%. Destacan los casos de Amazon (- 2,2%), MediaMarkt (- 2,3%), Worten (- 5,2%) y Fnac (- 10%) (Fuente:OCU).

Pero, aquí viene la sorpresa. Si nos fijamos en los precios que había en esas tiendas online un mes antes, la situación varía notablemente: la media de precios de los productos no baja, sino que sube alrededor de un 2%

Muchos usuarios de Twitter y otras redes sociales también se encargaron de denunciar los abusos de este Black Friday que, no obstante, también nos regaló algunas ofertas reales. Y es que el Viernes Negro comparte los mismos mecanismos que nuestras rebajas tradicionales: alguna buena oferta entre muchas tomaduras de pelo.

¿Cómo surge el Black Friday?

A buen seguro que a estas alturas casi todo el mundo conoce el origen de este evento comercial, pero lo refrescamos para olvidadizos. El Viernes Negro sigue a la celebración de Acción de Gracias que se colocó como cuarto jueves del mes de noviembre con el objetivo de marcar el inicio de la temporada navideña. Se trataba de rendir homenaje a una tradición estrictamente nacional, pero también de dejar suficiente tiempo para hacer las compras navideñas. Que de eso se trata al fin y al cabo… de comprar.

El término ‘black’ tiene un dudoso origen. Por un lado, se dice que tiene relación con los atascos del día posterior a Acción de Gracias. Y tiene su sentido (este año, al menos en Madrid, fue ‘black’). Pero también puede hacer referencia a que los comercios cambian sus cuentas de rojas a negras, resaltando el importante volumen de ventas que se produce desde el viernes post Thanksgiving.

A pesar de que el origen de Acción de Gracias está en el siglo XVI, no es hasta mediados de los 90 del siglo XX cuando se institucionaliza el Black Friday como estrategia de marketing en Estados Unidos. Actualmente también se toma como pulso de la economía nacional.

Con el progreso del comercio electrónico, el Black Friday se exporta a otros países. En España, su impacto se ha dejado sentir en los últimos 4 o 5 años.

¿Para cuándo Acción de Gracias en España?

La importación del Black Friday tiene un punto evidentemente ridículo ya que en España no se celebra la fiesta del día anterior. En cuanto a las supuestas rebajas del Viernes Negro, son equiparables a las de cualquier otra fecha del calendario: mucha picaresca comercial y alguna que otra ganga difícil de atrapar. El Black Friday no deja de ser un recordatorio para las carteras más amodorradas: “¡Eh! que tienes que gastar tu sueldo en cosas que no necesitas”.

Me decía el otro día un amigo que en unos años nos veremos comiendo pavo el cuarto jueves del mes de noviembre mientras en las noticias dicen que esto ya lo hacían los celtas de Galicia en el siglo VIII. Cosas de la globalización.

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Escrito por Carlos Lopez el 30 de noviembre de 2016 con 39 comentarios

Cuba se sube al tren del turismo

imagesTras un momento de contención de la respiración, las empresas inversoras en turismo que pugnan por establecerse o ampliar su presencia en Cuba, van volviendo poco a poco a la tranquilidad al comprobar que la muerte de Fidel Castro no parece que vaya a alterar los planes de inversión en la isla.

Meliá, Iberostar, Globalia, Barceló, la norteamericana Starwood Hotels y la francesa Accor son algunas de las empresas que esperan expandirse en Cuba con planes a corto y largo plazo, aprovechando el mapa de ruta que ha trazado el Ministerio de Turismo hasta el año 2030, momento en que se espera la isla haya duplicado las capacidades habitacionales y pueda ofrecer al visitante un producto de altos estándares, con proyectos inmobiliarios asociados a campos de golf, marinas, otras formas de recreación náutica y parques temáticos.

Sin embargo, esto ha sido posible, tal y como se comprobó en la Feria Internacional de Turismo (FITCuba 2016), por el inesperado giro en las relaciones entre el gobierno de la isla y el de los Estados Unidos. El cambio de política ha provocado el boom del producto Cuba en los mercados europeo y norteamericano. Tanto es así, que Cuba recibió en 2015, unos 3.524.779 visitantes, lo que significó un aumento de 17,4% respecto al 2014.

Esto ha hecho aumentar la demanda de habitaciones muy por encima de la capacidad real de alojamiento. El gobierno cubano, que es muy pobre, pero nada tonto, ha visto el resquicio y se ha lanzado en tromba, viendo las posibilidades de inversión extranjera y se ha apresurado a anunciar nuevas leyes que otorguen mayores garantías a los empresarios foráneos. Y así ha dado comienzo una incipiente guerra entre las trasnacionales del ocio, por la búsqueda de buenos y nuevos contratos con ese gran monopolio empresarial llamado gobierno cubano.

Los planes, a quince años vista, incluyen la construcción de 22 hoteles nuevos, con 7.000 habitaciones. Pero también incluyen la ampliación de la terminal de cruceros, ferris y megayates en el puerto habanero, así como el rescate de inmuebles de gran valor patrimonial en su mayoría propiedades de Habaguanex, S.A. y Gaviota, ambas bajo la dirección de militares. Por no hablar de que la única constructora extranjera con licencia que hay en la isla, de nacionalidad francesa, no da abasto para construir hoteles, careciendo de mano de obra especializada que ha de traer de la India y Pakistán.

Lo cierto es que provoca más incertidumbre en los planes de inversión la elección del nuevo presidente norteamericano y su imprevisible actitud hacia la isla que la muerte del comandante Castro, que ya se consideraba como un hecho irremediable y que podía ocurrir en cualquier momento por parte del gobierno cubano.

El caso es que Cuba prevé abrirse al turismo y las empresas españolas, que al fin y al cabo son punteras en este sector, parten de una buena posición de salida para hacerse con una buena porción del pastel. No en vano, según el ministro de Turismo de Cuba, Manuel Marrero Cruz, el 48% de la inversión extranjera en el sector turístico en Cuba es gestionada por empresas españolas. Además, las 11 cadenas hoteleras españolas que tienen presencia en la isla acaparan el 74% de las operaciones en el destino. De hecho, las empresas españolas gestionan más del 90% de las habitaciones de los hoteles de cinco estrellas y el 60% de los de cuatro de la isla. Y, por si fuera poco, 15 empresas más del sector están negociando su entrada al mercado cubano.

Pero no sólo de hoteles es de lo que se habla para Cuba, una de las principales preocupaciones es que el sol y la playa no sean el único aliciente. Se habla de delfinarios, de proyectos de turismo ecológico asociados a parques naturales y de golf, que parece ser la panacea en lo que a turismo se refiere. Con este fin, ya hay dos empresas mixtas constituidas para el desarrollo inmobiliario -una con capital británico y otra chino- con las que se trabaja en la identificación de posibles áreas a lo largo de toda la geografía nacional.

Ahora, tras los últimos acontecimientos, las empresas del sector están reprogramando su hoja de ruta ante las expectativas generadas. Se prevé que en menos de un año habrá otro desembarco de empresas relacionadas con el sector turístico porque Cuba se anuncia como el destino preferido de estadounidenses y canadienses (estos últimos ya llevan a la isla un millón de turistas al año). Y esto es así por dos razones principales:

  • Por un lado, que la administración norteamericana ya baraja el fin del bloqueo a medio plazo. No hay que olvidar que el comienzo del mismo tuvo lugar bajo una administración demócrata y, además, muerto Fidel, desaparece el gran símbolo de la resistencia cubana.
  • Por otro, la tradición de defensa a ultranza de las inversiones turísticas extranjeras que ha mantenido el gobierno cubano. Si hacemos caso omiso del periodo revolucionario, que liquidó de un plumazo las millonarias inversiones norteamericanas, muchas de ellas vinculadas con la mafia, que existían en la isla favorecidas por el gobierno del dictador Batista.
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Escrito por Manuel González el 29 de noviembre de 2016 con 38 comentarios

Los límites de la política monetaria

hipotecaCualquier hipotecado entiende el concepto cuando se hipoteca: toma un dinero prestado sabiendo que eso le supondrá una merma de sus ingresos mensuales durante algunos años. Aun así, hace sus cálculos y cree que le merece la pena, sabe que lo pasará mal si pierde el trabajo, por ejemplo, pero confía en que no pasará o que al menos podrá vender la vivienda sin perder mucho dinero (o incluso ganándolo) caso de que no pueda afrontar los pagos de la hipoteca. En resumen, endeudarse es tomar un dinero del futuro que durante el futuro se devolverá y si eso no es posible, como es deuda para adquirir un activo, se pude intentar vender dicho activo. Si la deuda se adquiere para gastos (como unas vacaciones), entonces no hay activo que vender y si es para un proyecto de negocio, pues dependerá de éste si los hay o no. Hasta aquí los conceptos parecen claros pero ¿qué ocurre cuando el que se endeuda es un estado?

Cuando un gestor político decide usar la soberanía nacional para avalar un crédito emitiendo deuda hace lo mismo que cualquier persona que pide dinero prestado: disponer de un capital hoy que tendrá que devolver en el futuro. La gran diferencia es que la mayoría de gobiernos nunca devuelven las deudas, lo que hacen es emitir nuevas para pagar las anteriores, es decir, las refinancian. Esto provoca que un gobierno pueda gastar más de lo que ingresa indefinidamente mientras siga pudiendo encontrar compradores para sus emisiones de deuda. Rara vez el volumen de la deuda disminuye, lo que suele ocurrir es que a veces el ratio deuda/PIB baja porque el PIB crece más de lo que ha crecido la deuda. No es lo mismo deber 500 mil millones de € si tu PIB es de 1 billón de € (50%) que si es de 2 billones de € (25%). Con la crisis ocurrió todo lo contrario: bajó el PIB y aumentó la deuda porque se dispararon los déficit presupuestarios (se gastaba más de lo que se ingresaba por el aumento del gasto social y se ingresaba mucho menos por el parón de la actividad económica). Así pues, gobiernos de todo el mundo se encontraron con un grave problema: economías en recesión o con muy bajos crecimientos y deuda pública en máximos.

La solución a esa situación fue la política expansiva de los bancos centrales: inyectando liquidez al sector financiero primero y comprando directamente deuda pública después, no sólo consiguieron absorber todas las emisiones de deuda, además lo hicieron –gracias a sus programas pero también a unos tipos de interés ultrabajos- con el menor coste en intereses para los emisores de la historia. Todo esto suena muy bien pero incentiva a los políticos a no reducir la deuda. Como además son cargos que cada cuatro años pueden perder sus puestos, el largo plazo no suele ser su prioridad. Es mucho más fácil emitir deuda que subir impuestos o reducir gastos y dejar que sea el futuro el que lo pague o incluso la venta de activos (en España lo hemos visto con la privatización de AENA por ejemplo). Es lo que algunos llaman el “riesgo moral” y es evidente que existe y por eso no creo que haya ni un solo presidente de gobierno en la Eurozona que quiera que BCE suba los tipos de interés o deje de comprar deuda. Esto lo sabían cuando se creó el Tratado de Maastrich que estableció, para evitarlo, unas normas muy duras para los gobiernos: nunca superar el 3% de déficit, que nunca supere el 60% el ratio deuda/PIB… Nadie o casi nadie lo cumple, se nos ha ido totalmente de las manos y aparentemente no pasa nada, cada vez que se quiere imponer una sanción a algún país incumplidor se dan cuenta que es absurdo castigar con una multa a alguien que tiene problemas de dinero…

En la Eurozona unos países pueden presionar para que otros no abusen ya que comparten el mismo banco central pero en países con política monetaria propia la tentación de un exceso continuado es aún mayor. Entonces, ¿Qué se puede hacer, olvidar todo límite y dejar que los estados sigan gastando más de lo que ingresan, emitiendo más y más deuda y que los bancos centrales se ocupen? Evidentemente no pero como lo primero no hay forma de conseguirlo porque suelen ganar las elecciones aquellos que prometen más gasto, la única forma es poniendo un límite a la política monetaria. Antes o después, y con mucho cuidado para no provocar quiebras bancarias por doquier, los bancos centrales deberán dejar de actuar y reducir sus balances porque si su participación en lugar de en excepcional se convierte en habitual, el dinero dejará de tener el trasfondo real del que hablamos el otro día, será algo que se cree de la nada y dejará de tener valor y representar riqueza. Para mi el mayor problema ya no es la actual crisis, es que cuando llegue la siguiente, que no tardará (los EUA tuvieron una en 2000, la siguiente en 2008…), nos habremos quedado ya sin armas de política monetaria y con la necesidad de nuevo de emitir más deuda, ¿Cómo la afrontaremos entonces si hasta hemos gastado ya el cartucho de los tipos negativos?

Ni el estancamiento del crecimiento ni la caída del comercio mundial ni los problemas demográficos, ecológicos, energéticos, de productividad, de justicia social etc. que tiene nuestro sistema económico se van a resolver con política monetaria aunque los políticos -de derechas e izquierdas, populistas y tradicionales- y los cargos económicos nombrados por ellos abusen de ella porque es lo fácil. Multiplicar algo no crea riqueza si cada vez representa menos. La morfina enmascara el dolor pero no cura la enfermedad que se agravará tanto por la dependencia a la droga como por la falsa seguridad en nuestra salud al haber amortiguado los síntomas. Y sin embargo, hay quienes creen que todo lo hecho no es suficiente y quieren más, quieren el helicopter money. De él hablaremos próximamente.

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Escrito por Droblo el 28 de noviembre de 2016 con 32 comentarios

La semana en los mercados

ptNunca debemos menospreciar la importancia de la geopolítico en el desempeño económico y en 2017 se avecinan cambios. El próximo año los máximos dirigentes políticos mundiales no serán grandes amantes de la democracia: hay uno que dijo que no reconocería los resultados electorales si no ganaba él, otro que usa desde hace muchos años su inmenso poder contra todo lo que huela a oposición y otro que dirige la mayor dictadura del mundo. A la Rusia de Putin y a la China capitalista-comunista les doy por perdidos pero tengo muchas esperanzas en el sistema norteamericano, ya han tenido mandatarios polémicos y aunque en otras ocasiones se han visto amenazadas las libertades civiles (como tras el “Acta Patriótica” de Bush post-11S) por un presidente impresentable, dudo que la supuesta homofobia, racismo, machismo… y todos los defectos que se le achacan a Trump (y vistos sus primeros nombramientos, su equipo no le queda a la zaga) puedan vencer a un sistema democrático tan maduro que ha permitido que 60 millones de personas voten a favor de él y, a la vez, también mayoritariamente por el partido que no le quería como candidato. Pero el enorme poder que el presidente de los EUA tiene en política exterior sí puede ser un problema para el mundo porque la diplomacia es clave en las relaciones exteriores y esa no parece ser una de las cualidades de Trump. En algo nos teníamos que parecer él y yo…

Dice el dicho que hay que tener cuidado con lo que se desea y mucho hemos deseado un cambio de la política exterior norteamericana durante mucho tiempo y ahora que puede llegar da miedo ya que desconocemos cuántos conflictos no se han producido por ese “metodentodismo” de los norteamericanos las últimas décadas. Por ejemplo, el que será nuevo director de la CIA ya ha dicho sobre el acuerdo con Irán de Obama “Espero echar atrás ese desastroso acuerdo con el estado que financia el terrorismo”, así que es lógico esperar muchos cambios. Con todo, la mayor incógnita de Trump será precisamente su relación con China y Rusia. Ambas son potencias imperialistas con roces territoriales con sus vecinos que no han ido a más probablemente por miedo a una reacción norteamericana. Si ambos creen que Trump no va a implicarse, hay fronteras que corren peligro. Con razón o sin ella, hay miedo en repúblicas bálticas, hay preocupación por las reclamaciones respecto a la soberanía de varias islas entre China y Japón, otro país dirigido por un ultranacionalista, pero quizás el mayor riesgo sea lo que no sabemos con detalle pero imaginamos que ocurre. Por ejemplo, ¿hasta qué punto han sido los dólares y la diplomacia lo que ha evitado una guerra entre Pakistán y la India, punto caliente donde los haya?

Que Rusia y los EUA se lleven bien puede ser bueno (¿Qué se unan contra el ISIS?) o malo (¿que hagan la vista gorda con los abusos a terceros que cualquiera de los dos haga?) pero lo que sí parece negativo es el evidente conflicto que se va a producir entre China y los EUA si éstos imponen fuertes aranceles. De las consecuencias económicas ya hablaremos otro día pero de las geopolíticas también deberían preocuparnos ya que en toda esta ensalada geopolítica es difícil encontrar el sitio de ese ente indefinido que llamamos Europa. Somos claramente vulnerables en política exterior. Si hablamos de la UE sus dirigentes apenas tienen poder real, si hablamos de la Eurozona, claramente quien más manda es Draghi, cargo no electo y nulo en política exterior, y si dividimos por países, destacan Reino Unido, gobernado por una mujer que defiende el Bréxit sin creer en él pero que está intentando negociarlo para que sea lo menos traumático para su nación y que parece va a estar del lado de Trump en política exterior, y Alemania, el país más poderoso de la UE y de la Eurozona gobernado por un gobierno de coalición dirigido por una mujer que, nos guste o no, va a ser la cabeza visible de nuestro papel internacional en este complejo escenario.

El otro día Obama hizo algo muy poco común en su visita oficial a Alemania. Afirmó que si pudiera votar, votaría por Merkel. Es hasta cierto punto escandaloso que un jefe de estado extranjero se posicione a favor de un candidato a unos meses de unas generales, ¿Por qué ese apoyo tan explícito a Merkel? Está claro que Obama, y no es el único, apuesta por ella como contrapeso a las “nuevas” políticas que espera ocurran. Muy escéptico soy con el que ella asuma ese papel y desde luego es un difícil panorama el que tenemos los españoles, ciudadanos de un país que lleva años ninguneado en el ámbito internacional, si nuestra mejor opción parece ser que Alemania nos defienda en el tablero geopolítico global… Más palos en las ruedas para 2017.

En cuanto a los mercados, euforia en Wall Street con nuevos máximos históricos. Es difícil racionalizar a qué viene tanto optimismo porque si antes se podía argumentar lo del precio del dinero tan barato, ahora que la rentabilidad de la deuda ha subido bastante y se espera otra nueva subida de los tipos de interés en diciembre, es un factor que no debería sumar. Pero allí están dispuestos a tener en cuenta sólo lo positivo (¿la estacionalidad favorable y la esperanza tanto en la reunión de la OPEP de este fin de semana como en las ventas del black friday?) y obviar lo negativo como la crisis que se cierne sobre las economías emergentes o los problemas en la Eurozona y es que aquí preocupa que BCE aumente las exigencias a la banca, el referéndum italiano del 4 de diciembre, la subida de rentabilidades… vamos, que de nuevo otro año más cerrará con un mejor comportamiento Wall Street que las bolsas del Viejo Continente. Al menos el € sigue debilitándose y acercándose a la paridad contra el $. Como imagen una previsión, realizada por el INE, terrorífica para la viabilidad de las pensiones: en 50 años habrá tantos octogenarios como treintañeros

 

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Escrito por Droblo el 25 de noviembre de 2016 con 40 comentarios

La relevancia del Black Friday para valorar la salud de la economía norteamericana

Image result for black fridayEl Black Friday se acerca… La fiesta consumista americana que hemos adoptado se celebrará mañana. En Estados Unidos el Black Friday sigue a un día de máxima relevancia para la sociedad norteamericana como es Acción de Gracias. El Black Friday es uno de los eventos de gasto al por menor más relevantes. Cada temporada, se elaboran predicciones sobre el nivel de ventas del Black Friday, y la confianza de los inversores puede verse afectada por si finalmente se cumplen o no esas expectativas.

Las ofertas especiales y los elevados descuentos más buscados después de los regalos de navidad a menudo son ofrecidos por los minoristas con el fin de atraer a los consumidores en sus tiendas. Algunos consumidores cazadores de gangas, incluso acampan durante la noche con el fin de asegurar un lugar en la fila en una tienda favorita.

Vayamos al terreno de los mercados… El dato de ventas del Black Friday tiene gran relevancia pues si los inversores observan que los números son fuertes, sería un indicador adelantado de la solidez de la economía y por lo tanto de las empresas cotizadas. Por el contrario, muchos lo tomarían como una señal de problemas si las ventas minoristas no pueden cumplir con las expectativas del Black Friday. La preocupación por la salud de la economía se magnifica si los consumidores perciben un ahorro excesivo, lo que puede dañar los índices bursátiles en el corto plazo.

Esas pérdidas en el corto plazo pueden no tienen correlación alguna con cerrar en negativo el año…

En el año 2008 (quizás el más intenso de la crisis financiera) tras Acción de Gracias y el Black Friday, el Dow Jones perdió el lunes un 6,6% en reacción a la noticia de que el Black Friday fue decepcionante para los negocios minoristas. Y, sin embargo, después de que la gran pérdida de dos días, el Dow Jones recuperó las pérdidas en las siguientes sesiones.

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En 1997, en cambio, el Dow Jones funcionó bastante bien durante las dos siguientes sesiones de negociación de Acción de Gracias, ganando un 2,8%. Sin embargo, desde entonces y hasta el final de ese año, el Dow Jones perdió un 1,3%.

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Por tanto podríamos tomar este dato como un buen indicador adelantado de la marcha de la economía, lo cual no quiere decir que prevea el comportamiento de la bolsa ya que ésta cada vez está más desconectada del mundo real…

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Escrito por Carlos Lopez el 24 de noviembre de 2016 con 30 comentarios

El monstruo que se come tus chocolatinas

Se nos acercan malos tiempos para los golosos. Por un lado tenemos la última recomendación de la OMS que sugiere la creación de un impuesto del 20% a las bebidas azucaradas para “salvar vidas”. Y si hay algo que le encantan a los gobiernos, es que les recomienden crear impuestos.

La OMS llama a seguir la estela de los países que ya imponen estas tasas, como México. Las autoridades sanitarias del país sostienen que el consumo de estos productos ya se ha reducido tras su introducción. Hungría ya tiene un impuesto a los productos con alto nivel de azúcar, sal o cafeína y Reino Unido impondrá un impuesto a los refrescos a partir de 2018.

Y por otro lado, el precio del azúcar está disparado, esta es la gráfica a un año, en la que afortunadamente en Noviembre nos da un respiro.

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Ante este panorama tanto los fabricantes de dulces como los golosos andamos preocupados. ¿Qué futuro nos depararán las chuches y los refrescos?

En Gran Bretaña, este efecto se ha multiplicado con la caída de la libra tras el brexit lo cual ha llevado a practicar de urgencia la solución más común. La shrinkflation. Tras este palabro, que se podría traducir como “encojinflación” (pero queda más bonita en inglés) se esconde una práctica que muchas veces hemos sufrido y es una inflación encubierta en la que el producto aparentemente es el mismo pero con menor cantidad. Los consumidores somos menos sensibles a los cambios en la cantidad que en el precio. A veces los cambios son sutiles, y no tan fáciles de percibir: se mantiene la altura y anchura del paquete pero se varía la profundidad, se crea una nuevo y moderno formato o se añade más aire en la bolsa de patatas.

El caso reciente más sonado ha sido el del Toblerone en UK, en donde esta “shrinkflation” les ha quedado francamente cutre. Así es como reducen su producto de 400 a 360 gr.

In this photo illustration two bars of the Toblerone Swiss chocolate are shown, at front is the new style 150 gram bar showing the reduction in triangular pieces, in the background is the older style 360 gram bar, pictured in London, Tuesday, Nov. 8, 2016. More valleys, fewer chocolate peaks: The maker of Toblerone Swiss chocolate says it's widened the spaces in its iconic, triangle-array bars for some discount shops in Britain to keep prices down. Mondelez International says the move aims to meet pricing targets by customer Poundland and other discount retailers, and has nothing to do with Britain's vote to leave the European Union. (AP Photo/Alastair Grant)

Otras veces puede ser más sutil y descarado a la vez. ¿Qué veis de raro en esta docena de huevos?

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El término “Shrinkflation” lo puso de moda Pippa Malmgren, que fue asesora de Geroge W. Bush y en un libro escribía que “Reducir la talla de los productos es exactamente lo que sucedió en los años 70, antes de que la inflación propiamente dicha saltara a escena”. Continuaba afirmando que la inflación encubierta acaba siendo un aviso de la inflación real y tiene repercusiones muy serias para la política monetaria de los bancos centrales.

Viendo los últimos datos del IPC parece que todos respiraban con alivio al ver que por fin dejamos atrás la deflación, el problema es que eso dejará paso al monstruo que se come nuestras chocolatinas… y algo más.

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Escrito por Carlos Lopez el 23 de noviembre de 2016 con 30 comentarios



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