La I Guerra Mundial y las bolsas

globalCreemos que la globalización es algo nuevo pero lo cierto es que antes de 1914 el comercio internacional estaba en pleno auge y en los mercados financieros la libertad de movimientos de capitales era absoluta. La deuda que emitía Rusia se negociaba en lugares tan dispares como Ámsterdam o Nueva York y el telégrafo permitía –como hoy lo hace Internet con los minoritarios- que los grandes inversores compraran y vendieran en las bolsas de todo el mundo (entonces en los mercados financieros sólo existía Europa y los EUA) aprovechando que los cambios de divisas estaban fijados al patrón oro.

Pero hace 100 años todo eso cambió. El 28 de Junio de 1914 es asesinado el archiduque austriaco Francisco Fernando y eso desata tantas tensiones que el 28 de Julio Austria-Hungría declara la guerra a Serbia lo que moviliza el 30 los ejércitos de Alemania, aliado del primero, y de Rusia, aliado del segundo. Alemania declara la guerra a Rusia el 1 de agosto y a Francia, a su vez aliado de Rusia, el 3 de agosto. Y al atacar el 4 de agosto a Bélgica, Inglaterra le declara la guerra a Alemania. Se había iniciado la I Guerra Mundial (no fue sólo europea ya que se vieron involucradas las colonias y además acabaron participando los EUA). Por suerte, del drama humano de los más de 4 años de guerra no vamos a tratar hoy sino de algo más frívolo: ¿qué pasó con esos mercados financieros internacionalizados y esa libertad absoluta de libertad de capitales?

El miedo a desplomes bursátiles y a ventas desaforadas de deuda para conseguir liquidez para repatriar capitales de tantos inversores foráneos llevó a que las autoridades decidieran “echar el cierre” en cuanto empezó el conflicto bélico. Y fue una decisión unánime porque todos tenían los mismos temores. La bolsa de Nueva York, por ejemplo, cerró el mismo 30 de julio de 1914 a pesar de no participar directamente en la contienda y antes de las declaraciones formales de guerra. Cerró hasta el 12 de diciembre, ¡casi 5 meses! Si bien el 28 de noviembre ya reabrió, con restricciones, el mercado de bonos y el 1 de diciembre la bolsa de San Francisco. En Europa reabrieron antes: Londres y Burdeos reabrieron el 19 de septiembre y París el 8 de diciembre pero como no se podía operar por debajo del precio de cierre del 31 de julio, apenas se hacía nada. La bolsa alemana, sin embargo, no reabrió hasta diciembre de 1917. La bolsa rusa fue la peor parada: Cerró en 1914, reabrió en 1917 y 2 meses después desapareció como mercado de valores por más de 7 décadas debido a la Revolución Rusa y al régimen soviético.

¿Cómo se comportaron las acciones durante la guerra? Global Financial Data ha elaborado estos gráficos en los que incluyen las transacciones que se realizaron en el mercado gris –acuerdos de compra/venta realizados cuando las bolsas estaban oficialmente cerradas- y muestran un comportamiento dispar entre los EUA y Londres, los dos centros financieros mundiales del momento. En Nueva York primero mandó el miedo pero tras marcar unos mínimos que no se volverían a ver hasta la crisis de 1929, se comprendió que la guerra en Europa podría beneficiar a los productores estadounidenses y rebotó. Veamos 1914:

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Y siguieron las alzas meteóricas hasta que los EUA entraron en la guerra (formalmente lo hizo en abril de 1917)

Bryan-Taylor-140631-Fig-2Sin embargo, en Londres la bolsa cayó durante el periodo de la guerra, pérdida aún más grave si tenemos en cuenta que la inflación se disparó. El motivo está en la huida de los inversores extranjeros y en la necesidad de capital para el esfuerzo bélico. Muchos inversores dejaron la bolsa para comprar deuda de guerra.

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Pero más allá de las fluctuaciones cambiarias, la I Guerra Mundial acabó con esa libertad absoluta de capitales que es similar a la que hoy existe en la €zona. La desconfianza internacional, además, redujo enormemente la propiedad de acciones y bonos de otros países. Empezaron a aplicarse vetos (por ejemplo a los alemanes se les prohibió operar en la bolsa de valores de Londres) y restricciones que se unieron al mal ambiente generado por las reparaciones de guerra, la inflación, el aumento de la deuda pública, los nuevos países que no asumían las deudas de sus antecesores… Londres pasó el cetro de centro financiero a Nueva York pero ésta no consiguió igualar el papel que Londres tenía antes de la Gran Guerra. Cuando llegó la II Guerra Mundial ya no fue necesario cerrar las bolsas. Londres sólo lo hizo una semana y Nueva York un día… y fue para celebrar su final a mediados de agosto de 1945. Alemania no llegó a cerrarla tampoco.

Hay quien defiende las guerras desde un punto de vista económico; por ejemplo el esfuerzo industrial de la URSS de Stalin tras la invasión alemana convirtió al país en una superpotencia y ambas guerras mundiales llevaron a los EUA a la meca económica del planeta. No voy a entrar en esa polémica pero sí es cierto que la Guerra Mundial que se inició hace 100 años mató la globalización financiera que hoy, un siglo después y con la ayuda de una mejor tecnología, existe. Hasta 1980 no se recuperó esa libertad de capitales internacionales que existía antes de 1914 a la que se unió el bloque soviético una década después. Que cada uno opine si eso fue una consecuencia positiva o negativa…

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Escrito por Droblo el 1 de septiembre de 2014 con 74 comentarios

Noticias de idealista.com:

La viñeta de la semana

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Escrito por jrmora el 31 de agosto de 2014 con 2 comentarios

La semana en los mercados

tertulianoSi hay un espécimen radiotelevisivo al que detesto es al tertuliano habitual, personaje que dice saber de todo y por lo tanto opina con absoluta certeza de cualquier tema, desde la monarquía al ébola pasando por el conflicto palestino. Hace años un ingeniero nuclear con cierto prestigio me confesó su decepción por ser llamado a un programa de radio para debatir sobre la energía nuclear… con Ramoncín. Con todo, lo que más me molesta es la falta de objetividad. Ya sé que todos tenemos nuestras filias y fobias y que nadie es imparcial al 100% pero tengo claro que hay ciertas cosas que están mal, las haga alguien que me cae bien o las haga alguien que detesto. Huir de la policía debería ser juzgado de la misma manera lo haga una política del PP o una de IU y sin embargo todos sabemos que la postura de los tertulianos habituales serían radicalmente distintas si el personaje fuera uno u otro. Es quizás por eso que jamás haya tenido noticia que en un debate televisivo algún contertulio reconociera que otro le había  convencido con sus argumentos y por lo tanto le había hecho cambiar de opinión. Nunca, porque lo que impregna los debates es la parcialidad de los actores y no el peso de los razonamientos. Es como una discusión entre aficionados del Real Madrid y del Barça, domina más la idea –o el sentimiento- preconcebida que lo que se pueda argumentar.

Y es triste que ese sea el nivel del debate político actual: los míos buenos hagan lo que hagan, los tuyos malos hagan lo que hagan, incluso si hacen lo mismo que los míos. Los argumentos son lo de menos. De este modo posiciones políticas que nacen de sentimientos –como el independentismo catalán o Podemos- tienen grandes apoyos y sus contrincantes hacen aumentar dichos apoyos ya que se intentan vencer con demagogia. Incluso los más críticos con Castro o con la Venezuela chavista reconocen que la mayoría de los ciudadanos de esos países apoyaron a esos dirigentes cuando llegaron debido a lo mal que lo hicieron los anteriores. Me encanta la Historia pero tiene el defecto de repetirse. A mi no me gusta Podemos porque su programa económico es un disparate pero quiero un cambio, como muchos. Jamás ganará en España una opción radical si los que gobiernan lo hacen bien. Pero si PPPSOE –y CIU- siguen siendo cómplices de la corrupción de los suyos, ¿con qué autoridad moral van a criticar a quien promete cosas que sabe que no va a poder cumplir? Si donde gobiernan no hacen caso a la mayoría social, ¿cómo van a reclamar después el voto mayoritario? Si se empeñan en mantener una Constitución caduca que ni siquiera garantiza la separación de poderes y una ley electoral claramente injusta, ¿quién va a creerse que realmente quieren regenerar la política de este país?

La desesperación del PP ante la segura pérdida de la mayoría absoluta de la que disfruta en muchas administraciones locales le ha llevado a proponer un cambio (de forma unilateral y a meses de las elecciones, algo que en su día Cospedal criticó por “iberoamericano”): el que la lista más votada en cada ayuntamiento se asegure la alcaldía. El PSOE lo critica pero en el fondo, como cree que el sistema de alternancia en el poder va a seguir vivo, se frota las manos pensando en que en las siguientes puede ellos sean los más votados y que ayudará a minusvalorar los resultados de los partidos más pequeños eliminando su competencia. De este modo quieren matar la capacidad de influencia del electorado que apoya a Podemos, UPyD, Ciudadanos, IU… además de dar aún más poder local a los nacionalistas vascos y catalanes. El votante español es el que tiene que demostrar si esa decisión –si el PP la mantiene-, más propia de un cacique del siglo XIX, merece un premio en las urnas. Lo que tengo claro es que con medidas así nadie debería extrañarse del auge de opciones radicales y quién es el verdadero culpable de ese auge.

La política internacional no es que ande mucho mejor, para prueba la actitud de los EUA con Siria. Hace unos meses iba a bombardearla para atacar a su gobierno y si no lo hizo fue porque el Parlamento británico rechazó la operación y sin su habitual aliado Obama decidió esperar y abrazó con entusiasmo una solución de compromiso promovida por Putin. De eso no hace ni un año y ahora los EUA se plantean bombardear a la más feroz oposición al gobierno sirio dentro de Siria mientras con Rusia se ha iniciado casi una segunda guerra fría. Cambios de bando que muestran que si quizás los EUA hubieran intervenido en Siria hace unos meses habrían vuelto a hacer el juego a los radicales islámicos como ya hizo con Bin Laden al ayudarle en la lucha de los talibanes afganos contra los rusos. Como dije antes, la Historia se empeña en repetirse y los que más deberían aprender de ella, los que mandan, continúan ignorándola.

Pasa igual en la economía, cada vez esta salida de la crisis se parece más a la de 2001 pero con cifras absolutas mucho peores. Quizás por eso no se consolida la recuperación o donde sí parece hacerlo como en los EUA, la población no la siente. Y en los mercados la euforia es cada vez menos comprensible. Esta semana los mercados decidieron interpretar el discurso de Draghi en Jackson Hole como que hará algo en septiembre (hay reunión el próximo jueves) u octubre, el € perdió los 1.32 contra el $, la deuda a 10 años marcó mínimos históricos en la mayoría de países de la €zona y las bolsas reaccionaron al alza, confirmadas por el nuevo máximo histórico del S&P500 que ya triplica la cotización que tenía en los mínimos de marzo de 2009. Un agosto que se puso muy complicado va a cerrar en claros números verdes. La esperanza en BCE estará en la balanza contra el lío de Ucrania y la estadística el próximo mes ya que septiembre es, con diferencia, el mes históricamente más bajista para las bolsas:

Sept

Links.

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Escrito por Droblo el 29 de agosto de 2014 con 73 comentarios

El dinero fiduciario y sus males económicos generados

nietzsheDecía Nietzsche que “Fe significa no querer saber la verdad“. No voy a entrar en lo filosófico o religioso de esa cita sino en lo económico de ella, que para algo este blog va de eso. Coge un billete de 500€ y míralo (si no lo tienes a mano, coge uno de 5€, pobretón) ¿Qué es ese papel? ¿Por qué vale algo? ¿Por qué nos dan cosas a cambio de él?.

Todos tenemos la fe de que ese billete vale lo que pone. Nadie lo duda porque a todos nos conviene no dudarlo, en el fondo es un engaño compartido porque a todos nos va bien con esa mentira. Un billete vale lo que pone y punto.

Hoy os traigo un artículo originalmente publicado en nuestro blog de bolsa y lo publico aquí ya que tiene un punto de vista interesante (y criticable) sobre un tema muy polémico, el dinero fiduciario y los bancos centrales.

Hoy en día tener dinero depositado en el banco o “bajo el colchón” supone una muy mala inversión debido a que vivimos en la era del dinero fiduciario, esto significa por un lado que el dinero no está respaldado por ningún activo y por otro lado que sólo es la fe ciudadana la que habilita el poder de compra de los dólares, euros, yenes, etc…  Esta situación está perfectamente creada a través de Bancos Centrales que son los monopolios establecidos por el sector público que en el caso de Estados Unidos este monopolio se denomina Reserva Federal y en el caso de la Eurozona es el Banco Central Europeo.

Esta situación es muy conveniente para el sector público y supone un expolio contante al resto de ciudadanos a través de la inflación. Cuando se crea un monopolio sobre el medio de pago, la población se ve obligada a utilizar ese medio de pago, pero lo más temerario aún es que los gobiernos pueden financiar sus déficits públicos a cargo de la inflación, imprimiendo moneda. Como es normal si el ahora el dinero es sólo papel el valor del mismo tenderá a cero o dicho de otro modo el nivel de precios de una economía (IPC) tenderá a infinito.

En el siguiente gráfico se ve claramente cómo a partir de 1914 el IPC de Estados Unidos se ha disparado, la principal razón es que a partir de ese año los gobiernos fueron abandonando sucesivamente el patrón oro (dinero respaldado por un tipo de cambio fijo con el oro), lo que generó un desplome en el valor de las divisas, a través de la subida generalizada de precios de la economías.

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Con este incremento continuado del IPC, desde 1914, el mensaje está claro el dinero de hoy vale menos que el de mañana. Con esta premisa hay un claro incentivo al endeudamiento y por lo tanto tanto nosotros mismos como la banca tendremos motivos suficientes para captar capital en el corto plazo para utilizar ese capital en el largo plazo. Con este escenario, es habitual que la banca quiera captar dinero barato a través de los depósitos y venderlo en productos estrellas como son la hipoteca en el largo plazo ya que el interés es mucho mayor y en situaciones económicas normales los tipos de interés en el corto plazo son inferiores que los tipos de interés en el largo plazo, lo que conocemos como curva de rendimientos.

Obviamente este escenario de dinero fiduciario es idílico para crear burbujas, el estado tiene grandes incentivos para conseguir dinero barato generando un impuesto muy social que conocemos como inflación, los demás agentes económicos también demandarán liquidez en el corto plazo vía deuda para inmovilizarlo en el largo plazo, lo que consecuentemente de todo este gran apalancamiento “incentivado” en el corto plazo se generan auges ficticios seguidamente de cracks detonadores del proceso y esto ocurrirá una y otra vez, mientras que exista monopolios estatales con la facultad de crear dinero de la nada sin respaldo alguno de otro activo.

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Escrito por Carlos Lopez el 28 de agosto de 2014 con 49 comentarios

El señor Feynman no estaba de broma

feynmanUno de los libros que me estoy leyendo estos días en la piscina es “¿Está Vd de broma Sr Feynman?” y se trata de la biografía del premio Nobel de física Richard Feynman (el de la izquierda en la foto). En principio no me parecen especialmente  interesantes las vidas de los físicos pero ésta  en concreto es realmente apasionante, un tipo que participó en el proyecto Manhattan, formó parte de una academia de Salsa en Brasil, le fascinaban los bares de top less así como abrir cajas fuertes (abrió la que contenía todos los secretos de la bomba atómica) y principalmente, era un tipo cachondo con mucha curiosidad.

El capítulo 13 veces, que os dejo a continuación, me parece un resumen perfecto de muchos de los males de la mayoría de los gobiernos. Cómo la burocracia puede lllevar a situaciones absurdas que generan una gran coste y pérdida de tiempo.

En cierta ocasión, un profesor de ciencias de un colegio universitario local vino a verme para pedirme que diera una charla en su centro. Aunque me ofreció cincuenta dólares, le dije que no tenía interés por el dinero. «¿Es el colegio universitario municipal, verdad?».
«Sí».
Me acordé de la cantidad de papeleo en que normalmente me veo envuelto cada vez que he de tener tratos con la Administración, así que me reí y dije: «Me encantará dar la charla. No pongo más que una condición —hice un cálculo a ojo, y añadí—: que no haya de estampar mi firma más de trece veces, ¡incluido el endoso del cheque!».
El otro se ríe también: «¡Trece veces! ¡No hay problema!».
Así que empezamos. Primero tengo que firmar algo que dice que soy leal al gobierno, y que de lo contrario no puedo hablar en un centro municipal. Y tengo que firmarlo por duplicado, ¿de acuerdo? Después tengo que firmar alguna clase de descargo o finiquito para el Ayuntamiento, no me acuerdo de qué. Los números empiezan a subir enseguida.
Tengo que firmar que estoy adecuadamente empleado como profesor universitario, sin duda para evitar que, por tratarse de un asunto oficial, haya algún caradura que contrate a su mujer o a un amigo, y luego ni venga a dar la charla. Había toda clase de cosas que garantizar. Y el número de firmas, en alza.
Bueno, el otro, que había empezado riéndose estaba ya muy nervioso, y aunque por poco, lo logramos. Había tenido que firmar exactamente doce veces. Quedaba todavía una firma, la del endoso del cheque, así que adelante. Doy la charla.
Algunos días más tarde vino el hombre a entregarme el cheque y venía sudando auténticamente. No podía entregármelo a menos que firmase un impreso declarando que realmente di la charla.
Le dije: «Si firmo el impreso no puedo firmar el cheque. Ahora bien, usted estuvo presente; usted escuchó la conferencia. ¿Por qué no firma usted?».
«Mire —dijo—, ¿no le parece que todo esto es una tontería?».
«No. Fue un acuerdo que establecimos al principio. No nos pareció que fuéramos a llegar a las trece; pero fue lo acordado y yo estimo que debemos atenemos a lo convenido hasta el final».
Me dijo: «He trabajado mucho en este asunto; he llamado a todo el mundo. Lo he intentado todo, y me dicen que es imposible. Sencillamente, no puede usted recibir su dinero a menos que firme usted la declaración».
«Muy bien —dije yo—. Yo he firmado solamente doce veces, y he dado ya la charla. Ese dinero no me hace falta».
«Le juro que detesto tener que hacerle esto».
«Está bien. Hicimos un trato; no se preocupe». Al día siguiente me telefonea. «¡Les es imposible no darle el dinero! Ya lo han pasado a intervención, y la partida está consignada, y ahora tienen que entregárselo para justificar el gasto».
«Vale. Si tienen que darme el dinero, que me lo den».
«Pero usted tiene que firmar la declaración».
«¡No la firmaré!».
Estaban en un atolladero. No había ninguna caja de serpientes donde meter el dinero que este hombre se había ganado, pero por el que no estaba dispuesto a firmar.
Finalmente, acabaron arreglándolo. Tardaron muchísimo, y la cosa fue muy complicada, y yo consumí mi decimotercera firma en cobrar mi cheque.

Y así seguirmos, con la misma broma.

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Escrito por Carlos Lopez el 27 de agosto de 2014 con 62 comentarios

La demografía como motor del crecimiento

detroitSegún datos del INE, la población en España al inicio del 2014 era de 46.507.760 habitantes, lo que significa un descenso de 220.130 personas en un año, y es el 2º año consecutivo que eso ocurre. Las explicaciones, al margen de las propias del saldo de nacimientos y muertes de los naturales del país se explican por la balanza migratoria, que arrojó un descenso de 256.849 personas, entre extranjeros que regresaron a su país de origen, como de nacionales que salieron al exterior a intentar ganarse la vida; de hecho, la emigración aumentó el año pasado un 22,7% respecto al anterior. Esta emigración, evidentemente fue, en su inmensa mayoría, de gente joven, preparada y en edad de trabajar.

Si a estos datos se unen los hechos de la consabida crisis que nos acompaña, que hace que el hecho de plantearse tener siquiera un hijo sea algo así como un lujo inalcanzable, y que la esperanza de vida sigue aumentando, nos encontramos con que la población española camina, parece que sin remedio hacia el envejecimiento. A una situación en la que la economía del país será incapaz, si no lo es ya de mantener el estado del bienestar en forma de pensiones, prestaciones y servicios que, damos por hecho pero que se hayan relativamente hace poco implantados en nuestra sociedad, en la que, hasta no hace tanto, los pobres morían sin más asistencia.

El factor demográfico es determinante en la economía de un país. Históricamente, las grandes potencias mundiales, a excepción de España, relativamente poco poblada, todas las grandes potencias mundiales han tenido un enorme empuje demográfico. De hecho, cuando una economía está en crecimiento, los movimientos demográficos hacia ella no sólo mantienen este crecimiento, sino que además lo aceleran; difícil sería si no explicar las enormes tasas de crecimiento de los países en desarrollo, con China a la cabeza, con una tasa media de crecimiento del 10%, sin los movimientos demográficos del campo a la ciudad, donde la mano de obra tiene mucho más valor añadido. Tanto es así que este hecho también explica cómo el estancamiento de la economía japonesa, que ya dura 20 años, se ve acompañada de una prosperidad per cápita cada vez mayor, debido a la disminución demográfica que está experimentando el país. Con otra política distinta están Canadá y Australia, que con una población relativamente pequeña, tienen a su disposición grandes territorios con recursos enormes y aun casi sin explotar. De hecho mantienen restrictivas medidas contra la inmigración, ya que, por encima de una explotación desenfrenada de estos recursos que los enfrentaría a la disyuntiva de tener que importar inmigrantes, prefieren crecer a un ritmo más lento y sostenido asegurando un nivel de vida adecuado a su población.

Este mecanismo de “multiplicador demográfico” ha sido, a lo largo de la historia, el que ha permitido alcanzar a distintos países el estatus de gran potencia, fue de hecho la potencia demográfica la que posibilitó a Estados Unidos llegar a ser una gran potencia económica: con enormes espacios que ocupar (aunque fuera a costa de expoliar a los pueblos indígenas), inimaginables recursos que explotar y la voluntad de hacerlo, tuvo que echar mano de todos los recursos a mano para aumentar su población al ritmo que su economía lo demandaba, lo que significó primero la abolición de la esclavitud y segundo la entrada masiva de inmigrantes de todas las partes del mundo (preferiblemente europeos).

Hoy en día, en los países desarrollados que han de mantener un estado del bienestar, una gran población casi es más una carga que una bendición. A la población, en mayor o menor medida, hay que asegurarle el abastecimiento de comida y agua potable, hay que facilitarle una posibilidad de vivienda digna, proveerla de educación, sanidad, hay que atender a los sistemas de cobertura como son las situaciones de desempleo, incapacidad o vejez, etc.; pero además, hay que crear las condiciones para que se pueda dar un empleo a esta población, más que nada para poder recaudar los fondos con lo que pagar todo lo anterior.

En Europa, hasta ahora, los problemas del envejecimiento de la población se han solventado abriendo periódicamente las puertas a la inmigración. De este modo, la mano de obra ha nutrido las industrias europeas proporcionando un crecimiento que ha permitido los altos niveles de vida disfrutados. Sin embargo este equilibrio puede ahora romperse: el fenómeno de la globalización está cambiando el mundo a grandes pasos: la deslocalización de empresas, la cada vez mayor movilización de recursos, capitales y personas está trasladando los centros de decisión empresarial ya no sólo a donde están los centros productivos, sino también a donde están los mercados más potentes, y aunque los países desarrollados aún lo son, esto está cambiando día a día. De hecho, y sólo por nombrar el sector en el que en España somos una gran potencia, nuestras principales empresas turísticas de hostelería están invirtiendo mucho más en el extranjero que en España, de modo que muchas tienen ya más intereses en el Caribe que en las costas españolas.

Así las cosas, se tiene que el desempleo en los países desarrollados, tenderá a aumentar y a hacerse endémico, de modo que el trabajo se convierte poco a poco en un bien escaso. La forma de luchar contra eso por ahora viene a ser la precarización: repartir el puesto de trabajo entre varias personas (al más puro estilo comunista) de modo que la miseria también se comparta (muy comunista también). La única esperanza, una nueva revolución tecnológica: nuevas formas de energía, nuevos procesos de producción, nuevos productos, etc. que doten de valor añadido a los países desarrollados. Hasta que eso ocurra, veremos más ciudades como Detroit muy pronto.

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Escrito por Manuel González el 26 de agosto de 2014 con 79 comentarios

La próxima crisis: cómo evitarla

1010 cosas que he aprendido con esta crisis. La mayoría he de confesar que las sospechaba antes:

  1. Tras estos 5 años creo que la excusa institucional del “no hay dinero” ya no funciona. Se ha demostrado que, cuando ha hecho falta, cuando los estados han determinado que había riesgo de un cataclismo sistémico, han aparecido de la nada cientos de miles de millones de €, $, £, ¥… Y han arriesgado su solvencia avalando emisiones de deuda privada o fondos de rescate. El motivo por supuesto ha sido siempre salvar al sistema financiero y siguen convencidos –por lo que se ve la mayoría del mundo económico está de acuerdo con esa política- que salvar a los bancos justifica todo esto. Así pues, si hiciera falta que la comunidad internacional proporcionara medios económicos no digo ya para acabar con el hambre en el mundo –que nadie me acuse de demagogia- sino para obras más modestas como limpiar de contaminación el río Níger o investigar los fondos marinos, ya no pueden decir que “no hay dinero”.
  2. El tópico de que las crisis impulsan el nacionalismo se ha demostrado cierto.
  3. Las bolsas cuando caen reflejan una mala situación económica pero incluso con ella pueden subir. Hemos podido ver cómo el efecto liquidez barata es capaz de vencer a los malos datos macroeconómicos. Y esto ocurre también con materias primas como el crudo, que ha sido capaz de elevar su precio a pesar de un menor consumo.
  4. A nivel empresarial es cierto que las mejores compañías (las más innovadoras) han crecido incluso con la crisis y las peores han recibido –o están recibiendo aún- la puntilla por la mala situación económica global pero esa relativa “justicia” no creo sea aplicable a las pymes ya que muchas han tenido que cerrar no por mala gestión sino por el cierre del acceso al crédito, los impagos de proveedores y en ocasiones no por ellas mismas sino por ser de determinados países considerados menos solventes. Tampoco a nivel empleados es cierto que un ajuste laboral fuerte haga perder el trabajo a los peores y mantenga en el puesto a los mejores. Tanto en lo que yo más conozco (temas financieros y medios de comunicación) como en general. Veo a malos periodistas que siguen escribiendo y otros muchos han sido despedidos y del mismo modo veo que los responsables de lo mal que están las cosas no han pagado por su mala gestión. Políticos, banqueros, grandes especuladores del ladrillo… en España estamos hartos de que, siendo responsables del descenso en la calidad de vida de millones de personas, éstos vivan como si la crisis no fuera con ellos. Y no hace falta dar nombres…
  5. El PP y el PSOE han demostrado ser muy malos gestionando a nivel municipal, autonómico, estatal y en situación tanto de expansión como de contracción económica lo que hace necesario un cambio político en España que vaya más allá de la alternancia electoral. Hay que encontrar un sistema para que gobiernen los mejores y no los que mejor se desenvuelvan en una estructura de partido que además exculpa la corrupción y los errores de los suyos. Si esto no se hace a pesar de estar como estamos, es que es cierto que tenemos lo que nos merecemos.
  6. La inoperancia de los políticos no es exclusiva de España, en un momento de crisis global no ha habido un liderazgo claro de ningún dirigente de ninguna gran nación que haya sabido anteponer el bienestar común a sus intereses electorales. También se ha podido comprobar cómo las previsiones se hacen sin tener en cuenta las crisis a pesar de que todos sabemos que son cíclicas por lo que ninguno ha sabido gobernar pensando en el más allá de su mandato y políticas de estado como la sostenibilidad de las pensiones públicas se han encontrado sin financiación por falta de previsión. Ni el FMI ni gobiernos ni casas de análisis están incluyendo en sus previsiones para el futuro que por pura estadística volverá a haber otra crisis global en un futuro cercano.
  7. La €zona ha demostrado la inviabilidad de su proyecto porque ante una grave crisis  ha quedado claro que unir diferentes estados con situaciones y cifras económicas diferentes sólo funciona si se prima el interés común sobre el nacional y Europa no está preparado para ello. Si la €zona sigue unida es por el coste económico que supone su ruptura y no por una ideología pan-europeísta.
  8. La deuda y el crédito pueden ser un motor de crecimiento pero su exceso puede convertirla en el mayor lastre y, como hemos podido comprobar en España con la deuda pública, basta unos pocos años de grandes diferencias entre gastos e ingresos –déficit presupuestario- cubiertos con ella, para que se dispare. Controlar que no sea excesiva tanto a nivel familiar como corporativo como estatal es una de las lecciones que no debemos olvidar.
  9. Es cierto que China es el futuro y estos años ha reducido su diferencia –junto con otros emergentes- con los países “desarrollados” pero también se ha demostrado que aún sus economías son muy dependientes del consumo occidental.
  10. Sabemos que sin cambiar el modelo actual, habrá una próxima crisis en unos pocos años (o meses) y que de hecho, salimos de la anterior –que apenas ocurrió 7 años antes del inicio de la actual- gracias a la liquidez barata de los bancos centrales hacia el sistema financiero que la utilizó como quiso (básicamente generando burbujas y arriesgando demasiado), exactamente igual que está haciendo ahora. He aprendido que no aprendemos e insistimos en lo mismo una y otra vez

Este último punto es clave ya que hay que hacer algo para que no haya otra crisis o al menos la próxima no sea tan profunda. ¿Qué se puede hacer? Yo tengo varias propuestas pero hoy os toca a los foreros dar vuestra opinión…

Este es el último de los artículos/fragmentos adelantados de mi proyecto de libro “Especulando con la crisis”… por ahora.

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Escrito por Droblo el 25 de agosto de 2014 con 83 comentarios

La viñeta de la semana

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Escrito por jrmora el 23 de agosto de 2014 con 1 comentario



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