Competencia desleal

Competencia desleal 4Se considera competencia desleal todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe. Ésta es una definición un tanto ambigua dada por la Ley de competencia desleal, pero la misma ley después matiza un poco más y delimita estos actos:

  • Actos de engaño: Se prohíbe cualquier conducta que contenga información falsa o información que, aun siendo veraz, por su contenido o presentación induzca o pueda inducir a error a los destinatarios, siendo susceptible de alterar su comportamiento económico.
  • Actos de confusión: Se considera desleal todo comportamiento que resulte idóneo para crear confusión con la actividad, las prestaciones o el establecimiento ajenos.
  • Omisiones engañosas: Se considera desleal la omisión u ocultación de la información necesaria para que el destinatario adopte o pueda adoptar una decisión relativa a su comportamiento económico con el debido conocimiento de causa. Es también desleal si la información que se ofrece es poco clara, ininteligible, ambigua, no se ofrece en el momento adecuado, o no se da a conocer el propósito comercial de esa práctica, cuando no resulte evidente por el contexto.
  • Prácticas agresivas: Se considera desleal todo comportamiento que teniendo en cuenta sus características y circunstancias, sea susceptible de mermar de manera significativa, mediante acoso, coacción, incluido el uso de la fuerza, o influencia indebida, la libertad de elección o conducta del destinatario en relación al bien o servicio y, por consiguiente, afecte o pueda afectar a su comportamiento económico.
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Reforma financiera: el dinero sin moral no es riqueza

Reforma financiera: el dinero sin moral no es riqueza 6La reforma financiera que ha publicado el Gobierno en el BOE este sábado, en el Real Decreto-ley 18/2012, supone un esfuerzo obligado de transparencia para el sistema bancario español. Obligado el Gobierno, por nuestros socios comunitarios y acreedores internacionales (los malvados mercados internacionales) y obligada la casta de banqueros españoles por el Gobierno (o eso se supone).

A 31 de diciembre de 2011 nos dice el Ejecutivo que había 307.000 millones de euros en activos inmobiliarios ligados al crédito promotor. Una barbaridad de recursos que se destinaron al ladrillo en lugar de a otro tipo de sectores productivos que ahora estarían tirando de la economía. Y a ellos hay que añadir las hipotecas y préstamos personales concedidos a particulares vinculados al mercado inmobiliario.

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