La economía de South Park

Primero fueron los cuatro artículos de la economía de Homer y después la máquina del «y si» de Futurama, así que como el universo de Matt Groening se nos ha acabado, hoy nos toca hablar de los dibujos más gamberros de la televisión: South Park, que ahí donde la véis ya va por su temporada número … Leer más

Creatividad en tiempos de crisis

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstein.

Hace algún tiempo un amable lector me envió por email esta cita de Einstein y ayer mismo, perdiendo el tiempo por Internet me encontré con un interesante artículo «10 productos e Innovaciones de recesiones del pasado» que os traduzco a continuación.

Todos asociamos las recesiones con cosas negativas. Desempleo, crisis y pérdida de beneficios dominan los titulares y empañan casi todos los debates relacionados con la recesión. Y como testimonio de este axioma eterno, muchas de las innovaciones más importantes del mundo surgieron en tiempos de crisis. Desde productos alimentarios a avances tecnológicos extraordinarios, las detalladas a continuación son algunas de las innovaciones dignas de mención nacidas de períodos de recesión.

Autoservicios de alimentación

Antes de 1916 los autoservicios de alimentación no existían. De hecho, los consumidores acudían a las pequeñas tiendas de ultramarinos del barrio, donde los dependientes cogían los productos solicitados del almacén o de detrás del mostrador. Todo eso cambió cuando Clarence Saunders abrió el primer establecimiento de autoservicio en Memphis. Fue tan innovador que Saunders patentó muchos de los métodos que utilizaba en su comercio. No obstante, no fue hasta el punto álgido de la Gran Depresión cuando el modelo de Saunders se extendió a más comunidades. Según el Special Report: Social Change & the Supermarket (Informe especial: cambio social y supermercado) de Ryan Matthews, los consumidores empezaron a preocuparse tanto por los cambios de los precios que gigantes de venta al por menor como Safeway se vieron obligados a adoptar el modelo de supermercado para ser competitivos. El resultado final fue que los emprendedores se dieron cuenta de que los consumidores podían coger los productos por sí mismos, de manera que podían atender a más clientes al mismo tiempo a precios más bajos.

Frigoríficos

Se supone que la Gran Depresión frenó las innovaciones y progresos de GE para llevar los frigoríficos eléctricos a los hogares americanos. Pero, de hecho, los datos sugieren todo lo contrario. El revelador blog Innovate On Purpose (innovar intencionadamente), cita un estudio que indica que las ventas de los frigoríficos, considerados un producto innovador en aquella época, creció un 30% entre 1929 y 1933. Intentando dar explicación a tan sorprendente tendencia, el artículo continúa diciendo que ese crecimiento se puede atribuir al deseo de ser el primero del bloque en tener un frigorífico, o al hecho de que a lo largo del tiempo tener un frigorífico suponía un ahorro al conservar en frío la comida, entre muchas otras ventajas. Según el artículo, la inestabilidad económica, en cualquier caso, no fue suficiente para poner trabas a esta innovación que supuso un gran cambio en nuestras vidas.

Cinta adhesiva

Cuando se necesita unir papeles y la grapadora no está a mano, la cinta adhesiva Scotch es lo primero en lo que se piensa. A muchos sorprende que Richard Drew, ingeniero de 3M, inventara la cinta Scotch en 1930 (comienzo de la Gran Depresión). Según About.com, Drew concibió la idea de la cinta al darse cuenta de que a los pintores de coches de un taller de carrocería les costaba eliminar las líneas que dividían trabajos de pintura en dos colores. Formada por un adhesivo transparente, aceites, resinas, caucho y cobertura de celofán, la cinta Scotch está a la altura de uno de los productos más sobresalientes surgidos de un período de recesión. La página Web de 3M también apunta que los tenderos y panaderos utilizaban la cinta Scotch para precintar comida durante la Depresión, lo que supuso un importante beneficio, teniendo en cuenta que no se podía desperdiciar nada durante un momento económico tan difícil. Quizás el mejor testimonio de su permanente poder aparezca en un artículo reciente de Fool.com sobre cómo obtener beneficios durante épocas de recesión, que comenta que las empresas son reacias a prescindir de comprar cinta Scotch cuando la economía está en declive.

Coca Cola Light

El saber popular sostiene que no se debe introducir un nuevo producto en momentos de desaceleración económica, aunque eso no evitó que Coca Cola lanzara la Coca Cola Light en 1982. La Coca Cola Light salió a la venta con gran aceptación por parte del público, superando a Tab como refresco bajo en calorías rápidamente, en un momento en el que los mercados se resentían por la desastrosa política económica de Jimmy Carter.

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Otras crisis

Para muchos, esto de vivir en crisis es una novedad pero lo cierto es que en los comienzos de la economía moderna (allá por finales del año 1800 y comienzo de 1900) teníamos un par crash de los grandes cada década, con lo cual parece que si bien los ciclos no han desaparecido, hemos logrado que cada vez más largos. Así que para consolarnos por el mal ajeno y el mal pasado, vamos a hacer un repaso a las grandes crisis de la historia en orden descendente de magnitud

El pánico de 1907

El cuarto «pánico» en 34 años, el Pánico de 1907, fue provocado por los sospechosos habituales: la superexpansión y la especulación. La bolsa se hundió en marzo, y un segundo hundimiento en octubre provocó una gran demanda de fondos en los bancos y en cada entidad fiduciaria de Nueva York, provocando en gran medida que el Banco Nacional de Norteamérica quebrara. La Secretaría del Tesoro de EEUU -con la excepcional ayuda de J. P. Morgan y algunos altos ejecutivos- aportó rápidamente dinero federal y una «redirección» financiera creativa. La confianza en el mercado se había restaurado en febrero de 1908, y en mayo, el Congreso aprobó la ley Aldrich-Vreeland, que creó la Comisión Monetaria Nacional. Esta recomendaría más tarde la Ley de la Reserva Federal en un esfuerzo para evitar posibles pánicos antes de que perjudicaran gravemente a la economía.

El Error de diciembre – 1994

También conocido como la Crisis del Peso Mexicano.  El error de diciembre es el resultado de la urgente necesidad del Gobierno mexicano entrante de corregir los graves errores que había cometido la administración saliente.

El año previo al «Error» se caracterizó por una tormenta política que asustaría a cualquier inversor: un alzamiento rebelde en Chiapas, rumores de corrupción en la cúspide del gobierno y varios asesinatos políticos en sólo unos meses, entre otros conflictos. La administración del presidente entrante, Ernesto Zedillo, no encontró otra opción que devaluar el peso, una decisión que provocó que el dinero líquido huyera tan rápida y radicalmente del país que casi convierte en moroso al gobierno mismo.

Las consecuencias, tal y como cuentan en la wikipedia fueron bastante duras.

Los negocios mexicanos que tenían deudas en dólares, o que se confiaron en comprar suministros de Estados Unidos, sufrieron un golpe inmediato, con un despido masivo de empleados y varios suicidios producto de la tensión de las deudas. Negocios cuyos ejecutivos asistieron a las reuniones en las oficinas del entonces presidente Zedillo se ahorraron la pesadilla de la crisis – ya que fueron advertidos, compraron rápidamente una inmensa cantidad de dólares y renegociaron sus contratos en pesos. Para empeorar la situación, el anuncio de la devaluación se dio a mitad de semana en un miércoles, y durante el resto de la semana los inversores extranjeros huyeron del mercado mexicano sin que el gobierno hiciera ninguna acción para prevenirlo o desalentarlo hasta el siguiente lunes cuando ya todo fue muy tarde.

La crisis económica de Argentina – 1999

Los años ochenta fueron una época difícil para Argentina: la dictadura militar, la debacle de las Falklands (Malvinas), la depresión económica y la hiperinflación. Su deuda creció durante los noventa y, junto con la corrupción, el país se sumió en una recesión total en 1999, que parecía no poder responderse con políticas económicas. Como era de esperar, los inversores perdieron la confianza, y una drástica demanda de fondos en los bancos obligó al gobierno a congelar las cuentas bancarias durante un año entero, permitiendo sólo exiguas retiradas de fondos. Tras las manifestaciones llegaron los disturbios violentos y finalmente la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Los dos gobiernos siguientes no pudieron enderezar la economía y numerosas empresas públicas y privadas se declararon o estuvieron a punto de declararse en quiebra. El tercer gobierno, liderado por Néstor Kirchner, consiguió finalmente estabilizar la economía.

La hiperinflación alemana – 1918-24

En 1914, el tipo de cambio entre el dólar estadounidense y el marco alemán era de aproximadamente 1 a 4. En 1923, el tipo se había disparado de 1 dólar a 1 billón de marcos. Normalmente, la idea de tener tanto dinero que tienes que llevarlo en una carretilla suena bien, pero no cuando apenas sirve para comprarte una barra de pan.

Tras la 1ª Guerra Mundial, los «ganadores», que culpaban a Alemania de haber iniciado la guerra, se propusieron castigar a Alemania y le exigieron una compensación económica por el coste de la guerra. Desgraciadamente, Alemania tenía pocas tierras, bienes o metales preciosos para respaldarlo, y su moneda perdió valor día a día. ¿Cuál fue la solución? Alemania arrancó las imprentas hasta producir un billón de marcos. Emitieron Rentenmarks, que reemplazó al Reichsmark en 1924. La hiperinflación llegó a su fin, pero no sin antes amargar a una generación entera de alemanes, y una de Austria especialmente cabreada y über racista.

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Otros métodos de inversión

A la hora de invertir, y aparte de los métodos tradicionales que ya hemos comentado aquí alguna vez (La bolsa y el factor suerte, La bolsa y la psicología y más relaciones entre bolsa y psicología,  por poner 3 ejemplos) hay una cierta corriente alternativa que ha sido analizada y que ha dado unos resultados extraños … Leer más

La semana en los mercados

Semana que se antojaba bajista (a cierre de la pasada semanal las ventas institucionales eran un 20% más altas que las compras en EE UU. y son el 50% del volumen total del NYSE) en sus inicios pero cuya tendencia se revirtió el lunes gracias a recomendaciones favorables a la banca norteamericana por parte de … Leer más

Vacaciones

Hoy me voy de vacaciones (6 días… de momento) y lo bueno de la crisis es que este verano te sale bastante más barato que el del año pasado y si te lo curras un poquito, te sale mucho más barato. Así que os dejo unos consejos algunos de mi propia experiencia y otros de … Leer más