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    Morosidad

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    Morosidad 1

    La morosidad se refiere principalmente a un individuo (pero también, puede referirse a una entidad o empresa) que no cumple con sus pagos pendientes.

    Una persona que practica la morosidad se denomina moroso. Estas personas se han comprometido contractualmente a entregar los pagos de las cuentas de préstamos según un plazo rutinario preestablecido. Esto puede incluir cantidades mínimas mensuales de dinero que se deben en el pago de un coche, de una tarjeta de crédito o de una hipoteca.

    Cuando los individuos no realizan estos pagos a tiempo, se convierten en morosos. Cuando los titulares de las hipotecas se convierten en morosos, las entidades financieras titulares de los préstamos pueden empezar a trabajar mediante procesos de ejecución hipotecaria. Lo harán cuando la cuenta hipotecaria permanezca impagada durante un tiempo determinado.

    Hay muchos tipos diferentes de maneras en las que la gente cae en la morosidad. Puede tratarse de pagos a hacienda, hipotecas, préstamos, etc. Las personas que se convierten en morosos sufren las consecuencias de estas acciones financieras. Dichas consecuencias varían según el tipo de morosidad, la causa y el tiempo que se haya mantenido en este lamentable estado.

    Cuando los individuos se retrasan en el pago de las facturas de las tarjetas de crédito, se les pueden cobrar comisiones por retraso. Además de estas morosidades financieras, hay responsabilidades que cuando no se llevan a cabo pueden ser tachadas de morosas. Al no llevar a cabo los propios deberes fiduciarios, las responsabilidades profesionales u otras obligaciones contractuales establecidas.

    Los individuos son oficialmente morosos en el momento en que dejan de hacer un pago requerido de algún tipo en el momento oportuno. Por el contrario, los impagos de préstamos se producen cuando los prestatarios no devuelven un préstamo según las condiciones que acordaron en su contrato original.

    Los préstamos pueden permanecer en la fase de morosidad sin ser tratados como impagos durante un tiempo indeterminado. El tiempo que permanece en mora y no en impago varía considerablemente de un acreedor y una institución financiera a otra.

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