La semana pasada la bolsa americana vivió un día histórico, uno de esos momentos que seguramente quedaran grabados en el recuerdo de todos los que participamos activamente del mercado.
Como en la película estadounidense Terminator, dirigida por James Cameron y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, las máquinas y los ordenadores se rebelaron y causaron serios problemas a lo humanos, en este caso atacando directamente la solidez del sistema financiero de los EEUU, acaso el más desarrollado del mundo.
¿Qué fue lo que pasó? Por motivos que aún hoy no se conocen con certeza pero que en la presente nota trataremos de dilucidar, la mayoría de las acciones que cotizan en los mercados NYSE, NASDAQ, AMEX y el resto de los mercados regionales americanos sufrieron en 5 minutos caídas que fueron desde el 9.20% que cayó el SPY (el ETF del S&P 500, uno de los papeles que tiene mayor liquidez en el mundo), pasando por 37% de caída de PG (Procter & Gamble Co.) hasta el 99% de ECH (ETF de la bolsa de Chile). Ese mismo día y tomando el valor de apertura en torno a los 10.862.30 puntos hasta su mínimo de 9872.57 (alcanzado en esos infernales 5 minutos) el Dow Jones Industrial Index cayó casi 1.000 puntos, su mayor caída nominal desde el famoso lunes negro del 19 de octubre de 1987, cuando el índice derrapó 22,60%.
Según la cadena CNBC el bajón fue tan pronunciado debido a un error ortográfico cometido por un agente de bolsa que en una operación de venta de acciones de PG habría escrito una “b” de “billion” (miles de millones) en lugar de una “m” de “million”.
Según mi opinión personal, la falla pudo haber comenzado ahí (actualmente la SEC se encuentra investigando rumores que culpan a un operador de la mesa del Citi de haber cometido el error de tipeo), pero la velocidad de contagio al resto de las papeles puso en evidencia la fragilidad de un mercado electrónico
Para entender lo que pasó, explicaré en primer lugar una serie de microconceptos que servirán luego para abordar una explicación general de lo ocurrido.
