La semana en los mercados

La semana en los mercados 2Zbigniew brzezibski fue consejero de seguridad del presidente Carter y entrevistado en 1998 reconoció que la CIA instigó -apoyando a los talibanes- y promovió el que la URSS invadiera Afganistán y así que éstos tuvieran “su propio Vietnam” durante casi 10 años. Y añadió que se mostraba orgulloso del éxito de aquella misión secreta: “¿Qué es más importante para la historia del mundo, los talibanes o el colapso del imperio soviético? ¿Algunos musulmanes agitados o la liberación de Europa Central y el fin de la guerra fría?”. Creo es un buen ejemplo de lo que puede pasar cuando por vencer a un enemigo creamos otro más peligroso. En la actualidad esto se puede aplicar a la masiva inyección de dinero de la FED –para resolver la crisis financiera-, culpable en parte del repunte de la inflación, al apoyo occidental a dictadores árabes –para asegurar la estabilidad geopolítica-, que puede volver a sus víctimas –el pueblo- en nuestra contra aún más o al apoyo multimillonario a Grecia –para evitar su quiebra- que puede acabar con la credibilidad de toda la €zona. Y por supuesto eso incluye subir tipos en Europa precisamente ahora “para combatir la inflación”.

Krugman critica duramente a Trichet por insinuar subidas de tipos porque dice que el aumento de la inflación viene por las subidas en los precios de alimentos y crudo. Hasta ahí opina como casi todos –yo incluido- pero añade un argumento original, dice que es como si los gobiernos decidieran para combatir la inflación que todos ganáramos menos dinero, o que aumentara el número de parados. Y es curiosa esta observación porque en España padecemos al mismo tiempo el doble de tasa de paro y casi de inflación que la media de la €zona, con millones de personas (funcionarios, parados…) ganando menos dinero y el resto perdiendo poder adquisitivo con alzas salariales por debajo de las subidas de precios. Y encima subirán este año las cuotas hipotecarias para millones de hipotecados…es decir, cada vez las familias disponen de menos efectivo y el coste de lo que pueden comprar con ello sigue elevándose. Además, en nuestro país la inflación sube en gran parte por efecto de las autoridades (alzas en IVA, tasas y sectores regulados como la electricidad) y no porque consumamos más. Es por eso que los mercados han interpretado la posible subida de tipos de BCE en Abril como un aumento de la diferencia entre la salud económica de los mejores de Europa y nosotros…y me temo tienen razón. Y es que yo también creo que Trichet se equivoca pero desde luego no es responsable de que desde que ha empezado la crisis hayan empeorado tanto nuestras cifras como para que unos tipos de interés tan bajos durante tanto tiempo no nos hayan servido para salir del hoyo y ahora nos echemos tierra encima por una posible mínima subida.

Leer más

El precio de la manipulación

El prestigioso economista Martin Feldstein explica muy bien cómo se aceleró el crecimiento de los EUA los últimos meses de 2010: A finales de agosto Bernanke anunció un nuevo programa multimillonario de compra de activos que puso muchísima liquidez en el sistema financiero, esto hizo subir el precio de las acciones con lo que la sensación de … Leer más

La semana en los mercados

Este mes de marzo será clave para saber en qué queda la solución que los políticos y burócratas de la UE tienen pensada para la inminente suspensión de pagos de Grecia, la necesidad de más fondos –y a menor precio- de Irlanda, los problemas de liquidez de Portugal…y en general las tensiones que tanto salpicaron … Leer más

La semana en los mercados

La semana en los mercados 11En plena guerra fría la CIA gastó millones de dólares durante 5 años en un programa denominado Acoustic Kitty que pretendía adiestrar gatos para que se acercaran a los diplomáticos soviéticos cuando estos estuvieran en lugares públicos: la idea era insertar dentro de los animales sistemas de escucha miniaturizados y aprovechar la cola para situar la antena. Superados todos los problemas técnicos, en la primera misión el gato fue atropellado por un taxi y se canceló el proyecto. He recordado esta anécdota –verídica, descubierta tras la desclasificación de archivos secretos hace diez años- al comprobar cómo una vez más las agencias de inteligencia se han visto desbordadas por los acontecimientos y en pocas semanas la protesta “a lo bonzo” de un solo hombre en Túnez ha desembocado en el que puede ser el mayor proceso revolucionario del siglo XXI de consecuencias imprevisibles. Lo mismo podemos decir de los analistas económicos y bursátiles, a ninguno se nos ocurrió pensar que una situación de décadas de estabilidad iba a terminarse en tan poco tiempo y podría cambiar –sin acabar febrero- todo el rumbo del año.

Es la teoría del «cisne negro» de la que hemos hablado otras veces, sucesos inesperados que provocan más volatilidad que un problema, aunque sea muy grave, que estaba más o menos previsto que pudiera ocurrir. Y eso que apenas han pasado 15 meses de la decepción de Dubai pero si aquello fue un problema empresarial y financiero que no supieron ver los medidores de posibles riesgos de inversión, lo que está ocurriendo en Túnez, Egipto, Bahrein, Libia etc. es un movimiento popular que claramente ha sido minusvalorado y en el que no se tuvo en cuenta el efecto contagio conseguido gracias a la televisión por cable e internet (como dice J.A.Mena García “uno se pregunta si el dictador Franco habría conseguido detentar el poder hasta su muerte en el lecho, de haber existido entonces twitter y facebook”). Y esos países han pasado de ser vistos por Occidente como una posible salvación a su crisis financiera gracias a su alto crecimiento y sus petrodólares a una fuente de inestabilidad tal que podría arruinar cualquier atisbo de recuperación económica. El año pasado por estas fechas muchos menospreciaban el efecto contagio de Grecia por su pequeño tamaño. No deberíamos hacer lo mismo cuando los países que nos suministran nuestra principal fuente de energía van a cambiar a sus dictadores, de los que la población sabía eran amigos de Europa y los EUA, por otros que seguro quieren ganarse el afecto popular. ¿Y qué hay más fácil para un nuevo dirigente que echar la culpa de todos los problemas al que gobernaba antes y a sus amigos y empezar el mandato con gestos hostiles hacia ellos? (y si me ha salido una indirecta no fue aposta). Por supuesto será una situación temporal porque nosotros necesitamos el petróleo y el gas tanto como ellos necesitan que se los compremos pero el asunto es más complejo.

Fondos árabes fueron un recurso de liquidez para grandes empresas, desde bancos como Citigroup a equipos de fútbol (en España tenemos un ejemplo reciente con el Málaga aunque el más sonado estos años en Europa fue el Manchester City) e incluso se les miraba como posible solución –gracias a su liquidez- a la actual crisis de deuda pública europea. No es algo nuevo, hace ya 3 años que España está intentando que los “petrodólares” inviertan en deuda pública y más recientemente cuando el fondo de Abu Dhabi IPIC compró lo que le restaba de Cepsa (a la francesa Total) algunos en foros de bolsa ya soñaban con dinero árabe opando empresas españolas y comprando los famosos chollos inmobiliarios que llevamos ofertando hace años a inversores extranjeros. Y el caso es que no es incorrecto el pensamiento, ya que ha sido lo habitual durante décadas: precisamente es ese apego de los dirigentes de estos países en invertir en el extranjero en lugar de en su propio pueblo lo que les ha llevado a la situación actual. Ahora nuestros políticos, amigos durante años de los hoy llamados dictadores -y hasta antes de ayer aliados- declaran en público su apoyo por la democracia pero tiemblan ante los factores de inestabilidad económica que se nos echan encima. El crudo al alza (con posibles problemas de suministro incluso) es el más obvio pero no hay que minusvalorar ni una retirada violenta de inversiones que podría dañar tantos a los mercados de renta fija y variable como a algunos sectores con poca demanda como el inmobiliario que se pueden ver sacudidos por ventas masivas de edificios, hoteles, complejos de lujo… ni -dependiendo de la orientación política que finalmente triunfe- incluso una posible segunda guerra fría, esta vez con el radicalismo islámico ocupando el lugar de la antigua URSS.

Y volviendo a Grecia, esta semana ha publicado que se deuda pública cerró 2010 representando un 148,6% del PIB, tras crecer el ¡14%! en el año, tendencia alcista que se espera continúe al menos hasta 2012. El periódico griego Naftemboriki ha afirmado que ya que el 12% de toda la deuda griega vence este mismo año, los fondos procedentes del rescate podrían no bastar para afrontarlos lo que obligará a Europa –si se empeña en no asumir su suspensión de pagos- a ampliar su ayuda al país heleno. Como vemos, hay motivos para la actual corrección bursátil, más acusada en los mercados –como el español- considerados de “más riesgo” si bien me parece poco comprensible que siga viéndose más castigada Europa que los EUA. Aunque esa es la tendencia: un informe de BNP deja clara la gran diferencia que existe entre la renta variable europea y la de los EUA por culpa de la crisis de la deuda periférica: ha calculado que ahora mismo los mercados bursátiles de Europa comparados con los de los EUA están al más bajo precio desde 1992, la época del coste de la reunificación alemana y del Reino Unido expulsado del sistema monetario internacional por Soros.

Leer más

Gadafi

Gadafi 13O Khadafi era la pesadilla del mundo occidental a finales de los ´80 del siglo pasado cuando yo empecé a trabajar en los mercados financieros, como lo fue Bin Laden a principios de este siglo. De hecho, también fue responsable de la caída de un par de aviones comerciales con cientos de víctimas mortales. Ya antes se había ganado el rechazo de la comunidad internacional por su respaldo a grupos terroristas (desde el IRA a la OLP), su antiamericanismo, su guerra contra el Chad…hasta había lanzado misiles contra Italia. Reagan le llamaba “perro loco” e intentó derrocarle, incluso con bombardeos sobre el país siendo el suceso más grave el ataque de 1986 –como represalia a un atentado en Berlín en el que el líder libio estuvo implicado- en el que mataron a una hija adoptiva de Gadafi. Y aún tuvo la suerte de que la existencia de la URSS no lo convertía en el primer objetivo. También ha sufrido intentos de asesinato de la oposición interna, siendo el más conocido el de 1993 protagonizado por militares si bien lo que más erosionó su gobierno fueron los largos años de sanciones económicas internacionales.

El hombre nació en 1942 en pleno desierto –se considera un beduino- y desde su adolescencia se interesó por la política fuera apoyando proyectos nacionalistas en el Tercer Mundo como el de Nasser en Egipto o criticando a Israel. Estudió derecho (el analista Benjamin Barber, que le conoce en persona, opina que «se ve a si mismo como un intelectual») aprovechando la universidad para fijar con claridad su oposición al entonces rey libio Idris y tras dos años en Londres recibiendo formación militar vuelve para liderar el golpe de estado. El estadista nació en 1969, con 27 años. Gadafi recogió su ideario político en el conocido como Libro Verde, publicado en 1970. En sus páginas trazó un sistema alternativo tanto al capitalismo como al socialismo, combinado con aspectos del Islam. Unos años más tarde, en 1977, esa filosofía política se concretó en lo que llamó «Jamahiriya» o «estado de masas», que contempla que el poder sea ostentado por miles de «comités populares». Aunque es considerado “un sobreviviente político de primer orden» que es capaz de traicionar sus ideales con tal de mantenerse en el poder: Tras décadas entrenando y financiando terroristas, el reconocimiento en 2003 de su responsabilidad en el ataque de Lockerbie culminaría cinco años más tarde con un acuerdo de compensación que incluía éste y otros atentados y que permitió la normalización de las relaciones con Washington. Cuando en 2008 celebró sus 39 años en el poder dijo, Gadafi dijo: «No habrá más guerras, ni ataques ni actos de terrorismo» y en 2009 restableció relaciones diplomáticas con los EUA.

Aunque oficialmente no ostenta cargo público o título, desde 1979 se le denomina «Hermano Guía de la Gran Revolución» y el que parece designado como sucesor, su hijo Saif al-Islam Gadafi, tampoco tiene cargo alguno. Es conocido por su extravagancia que pasa por sus coloridos trajes brillantes –giro africanista que tomó tras fracasar en sus intentos de crear una unión panarábica- o una guardia personal formada por una treintena de mujeres armadas y entrenadas para el combate, sin olvidar sus estancias en los campamentos beduinos de lujo que levanta cuando va de viaje al extranjero. Aparte de lo anecdótico, en un país sin Constitución, una ley prohíbe toda actividad que defienda una política distinta a la revolución del coronel. Miles de personas han sido encarceladas y condenadas a pena de muerte por violar esa norma, según Human Rights Watch, que también reporta desapariciones y torturas. Los medios de comunicación están bajo un férreo control gubernamental y la violación de derechos humanos es algo habitual, y por supuesto conocido por toda la comunidad internacional hace décadas. Hace un año insultó y amenazó a Suiza (“Los musulmanes deben ir en masa a los aeropuertos del mundo islámico e impedir el aterrizaje de cualquier avión suizo, a los puertos e impedir el atraque de cualquier barco suizo, a inspeccionar las tiendas y mercados e impedir que se venda un solo producto suizo”) incluso con una guerra santa porque en referéndum prohibieron la construcción de minaretes.

Leer más

El dilema nipón

Cuando países desarrollados de la Europa Occidental se ven castigados por los inversores y se genera desconfianza sobre su solvencia, sorprende que un país como Japón, que lleva más de dos décadas en crisis y  tiene una deuda pública que alcanza el 200% del PIB, pueda seguir colocando sus inmensas emisiones a tipos de interés tan bajos. Esta es la curva de tipos de interés de la deuda nipona, con lo que el país se financia más barato que nadie siendo el que más dinero debe:

El dilema nipón 15

El dilema nipón 16La respuesta está en que los compradores de la deuda son locales: pequeños ahorradores, fondos de pensiones, empresas nacionales… copan el 90% de las compras, y debido a la deflación aceptan los bajos tipos de interés sin plantearse siquiera los problemas de solvencia que ya algunas agencias de rating internacionales han advertido que pueden aparecer.

Leer más