La semana en los mercados

La semana en los mercados 2Shahid Javed Burki, ex ministro de Finanzas de Pakistán y vicepresidente del Banco Mundial cuenta que en sus años de servicio supervisando las operaciones del Banco Central en China se había puesto en estrecho contacto con algunos de los altos líderes del país, entre ellos el entonces primer ministro Zhu Rongji

Cuando en 1996 Pakistán estaba al borde de la bancarrota y evaluaba la posibilidad de caer en un incumplimiento de pago, fui a Beijing en calidad de ministro de Finanzas del país para pedir ayuda. Zhu afirmó que China no permitiría que Pakistán cayera en la bancarrota bajo mi supervisión y ordenó que se depositaran inmediatamente 500 millones de dólares en la cuenta de Pakistán en el Banco de la Reserva Federal en Nueva York. Esa inyección de dinero le permitió a Pakistán pagar sus deudas.

Qué envidia, una buena relación personal, un viaje para pedir un favor y con 500 millones de $ se acaba con una crisis de deuda… No será tan fácil en esta ocasión porque las cantidades y la desconfianza son tan grandes que la única opción posible es esperar a que vuelva el crecimiento y la inflación intentando con recortes de gastos que el volumen que se debe no aumente.

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Sobredosis

Sobredosis 4Ese es el título de un documental sueco  que en apenas 45 minutos intenta explicar el origen de la actual crisis financiera sobre la base de que en realidad todo comenzó con las políticas aplicadas para resolver la burbuja de las .com y el impacto psicológico del 11-S. De hecho, es en esa fecha donde empieza el relato con la imagen de Greenspan asegurando que la economía se recuperaría y sus autores criticando la fuerte bajada de los tipos de interés que la FED decidió. De hecho, señala que en las memorias que el expresidente de la FED publicó él reconoció el riesgo de generar una enorme burbuja debido al abaratamiento excesivo del dinero. Explica que los bajos tipos de interés durante un gran periodo de tiempo conducen a inversores particulares y empresas financieras a asumir más riesgos para conseguir mayores rentabilidades y favorecen el excesivo aumento del crédito. Esto es tan sabido que cada vez que se vislumbra la salida de una recesión lo primero que hacen los bancos centrales es elevar los tipos, y así evitar un sobrecalentamiento.

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La semana en los mercados

Adam Smith, el considerado “padre” del capitalismo, decía en “La riqueza de las naciones”

Rara vez suelen juntarse las gentes ocupadas en la misma profesión u oficio, aunque sólo sea para distraerse o divertirse, sin que la conversación gire en torno a alguna conspiración contra el público o alguna maquinación para elevar los precios. En rigor, es imposible impedir esas reuniones por medio de una ley viable, o que sea compatible con la libertad y la justicia. Pero si la ley no puede impedir que las gentes de la misma profesión se reúnan algunas veces, por lo menos no debe hacer nada para facilitarlas, y, mucho menos, para convertirlas en necesarias.

Como vemos, claramente advertía en contra de los cárteles y los lobbies…leyéndolo me ha venido a la cabeza  por ejemplo la OPEP… pero además no he podido evitar acordarme también de la UE.

Y es que con el tema de Grecia podemos concluir que efectivamente ha habido una conspiración contra el público. Veamos los datos: Grecia tenía a comienzos de 2010 300 mil millones de euros de deuda pública de la que la inmensa mayoría era propiedad de bancos, fondos, inversores…es decir, estaba en manos privadas. Tras el último acuerdo el FMI y el resto de Europa, es decir, los contribuyentes, se han comprometido a prestar a Grecia 219 mil millones de euros. Como a día de hoy la deuda pública griega es de unos 340 mil millones (ha crecido porque sigue gastando mucho más de lo que ingresan y bastante más de lo que se comprometieron a hacer a cambio del primer paquete de ayuda), quiere decir que hemos socializado todo ese riesgo privado…Y como ya hemos comprobado en 2010 con Portugal, Irlanda y las dudas sobre la solvencia de otros países, no vale como excusa que es para frenar el contagio, así como es evidente que tampoco el bienestar del pueblo griego –más enfadado que nunca- ni el argumento de la solidaridad –si fuera así se tendría antes con los mil millones de personas que pasan hambre en nuestro planeta que con los que invirtieron en Grecia- son motivos creíbles. Claramente se ha vuelto a ejecutar un nuevo episodio –tan típico de esta crisis- de utilización del dinero público para beneficio del sector financiero privado. Si sumamos todas las ayudas a Grecia, Irlanda, Portugal y las compras de bonos de BCE de los 3 (otra forma de rescate) la cifra resultante es de cerca de medio billón de euros a la que habría que sumar el plan de recapitalización bancaria previsto. Por el contrario, nos quieren vender como un gran logro que la banca se implique en el nuevo plan heleno con unos 80 mil millones que aún no se han concretado, asumiendo unas pérdidas bastante menores de las que tienen en su cartera de bonos griegos y además de forma voluntaria. ¿Por qué ellos, que son los que han invertido mal, pueden elegir mientras los europeos tenemos que aceptar que nuestros gobiernos presten nuestro dinero para resolver sus problemas?

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Información y bolsa

Información y bolsa 7Antes de internet recuerdo que si había suerte se podía hojear el Expansión o el Cinco Días en la oficina o las páginas de economía de algún periódico generalista para intentar saber qué pasaba en los mercados pero desde que existe la red la información es tanta que se hace preciso –más que nunca- seleccionar. En economía y en todo: el otro día leí que cada minuto se suben a youtube 48 horas de video… es imposible para un ser humano poder verlo todo. ¿Es buena tanta “información” en la bolsa?

Voy a hacer de «abuelo Cebolleta» y contar mis primeras experiencias en bolsa. Las primeras compras que yo hice –la número uno fue en Asland Cataluña- fueron yendo a una sucursal, rellenando una orden por escrito y esperando a que unos días después me llegara por correo la operación. Luego me abrí una cuenta en un bróker al que le podía dar órdenes por teléfono que me confirmaban en tiempo real y me enteré, además, que, aún no disponiendo del efectivo, podía comprar un lunes y vender antes del viernes ya que la liquidación se hacía una vez a la semana. Este sistema –que conocíamos pocos incluso dentro del sector financiero- perduró si mi memoria no me falla hasta 1992 pero no fue tan provechoso como pudiera parecer, ya que las comisiones eran muy altas y no era tan fácil en el mercado de entonces –sólo se podía comprar y al contado- sacar la suficiente rentabilidad en 3-4 días como para que mereciera la pena, más bien era un sistema que inducía a tomar demasiado riesgo a los novatos, como yo era entonces. Cuando un ministro dijo con orgullo a finales de los ´80 aquello de que «España es el país donde es más fácil enriquecerse en menor tiempo» no se refería a la bolsa, que no era muy popular, en parte porque no parecía la panacea cuando por ejemplo las letras del Tesoro a un año daban una rentabilidad superior al 10% y por aquellos tiempos hasta las cotizaciones de los precios resultaban confusas ya que no eran por su valor real en pesetas sino que había que saber el nominal de la acción para saber cuánto costaba comprarlas. Por otra parte, para seguir los precios en casa se tenía que confiar en el teletexto –si se tenía- con las cotizaciones con más de media hora de retraso. Pero se avanzó y el salmón de la páginas de información económica (de ese color por imitación del Financial Times), se amplió a la par que nacía el mercado continuo primero (que unificaba las bolsas regionales) y el índice Ibex después.

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La semana en los mercados

Aunque suene a Perogrullo sin deuda no habría crisis de deuda. El problema de la deuda es real y no es un invento de “los mercados” sino de un sistema económico insostenible en el que los países deben pedir créditos nuevos para pagar los vencimientos antiguos y todavía algo más para subvencionar los déficits presupuestarios, en gran parte hinchados por las ayudas al sistema financiero. Y por ello los estados se convierten en dependientes de esos “mercados”, de sus miedos, de sus irracionalidades, de sus agravios comparativos… Esto nos ha llevado a una situación económica de endeudamiento público no visto desde la II Guerra Mundial y de la que se salió entonces con crecimiento e inflación, algo que no parece viable ahora:

La semana en los mercados 9

   Lo curioso de la crisis de deuda y de confianza es que los bancos y entidades financieras tienen en cartera muchos miles de millones de deuda pública, así como de acciones y de créditos a empresas y particulares…es decir, a la banca no le interesa para nada ni que la economía vaya mal, ni que algún país quiebre ni, en general, nada negativo. Por mucho que pueda tener en nómina a algún trader que gana dinero especulando “a la baja” el grueso del banco gana más dinero cuando la economía va mejor que cuando va peor. Lo mismo ocurre con los estados, bancos centrales, grandes compañías, aseguradoras, inversores particulares etc.: tampoco les favorece que la situación vaya mal. Es decir, en torno al 95% del mundo económico sufre con las subidas de rentabilidad de los bonos y con las bajadas bursátiles, y además es algo global, es algo negativo tanto para un fondo de pensiones italiano como para una empresa india que debe emitir pagarés más caros pasando por un australiano que tiene acciones de un banco mejicano. ¿Por qué entonces un pequeño porcentaje de los actores del mercado –fondos de alto riesgo básicamente- puede en un momento dado con todos los demás en sus apuestas contra los deseos mayoritarios? Concretando más, ¿Cómo pueden vencer contra casi todos en sus “ataques” a la €zona? Básicamente –en mi opinión- por cuatro razones:

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Culpables

Siempre es sorprendente la enorme diferencia entre los hechos y lo que cada cual interpreta sobre ellos. Por ejemplo, esta secuencia no parece ser tan misteriosa:

Se descubre que Grecia ha mentido, sus cifras de deuda y déficit son horribles, eso genera desconfianza hacia otros países de la €zona cuyo déficit en 2009 fue de dos dígitos. Nadie quiere deuda griega y no puede afrontar sus pagos, Europa le presta dinero pero no es suficiente porque sigue gastando mucho más de lo que ingresa. España pega un giro a su política económica en mayo de 2010 y se centra en la austeridad por lo que mejora, por el contrario Irlanda liga la solvencia del país a la salvación de su sistema financiero y fracasa, por lo que también necesita ayuda europea. Portugal, por sus escasos recursos y su amplia deuda, se ve afectada por este miedo del inversor y también solicita un rescate. Grecia no cumple los acuerdos a los que se comprometió para recibir los fondos pero amenaza con la quiebra si no se le presta más lo que pone nerviosos a todos…y Europa en principio accede a un segundo rescate. (aquí se puede ver con más detalle: Grecia: cronología de la crisis) Últimamente, se especula que Portugal también necesitará un nuevo rescate y empieza a pesar como una losa en el ánimo de los inversores la enorme deuda pública de Italia…

Sin embargo, las dudas acerca de la solvencia de algunos países europeos iniciadas hace más de año y medio también tienen otra historia, la de los culpables:

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