A pesar del gusto español por la autocrítica, no debemos olvidar que la Justicia, incluso tras la victoria electoral del PP a finales de 2011, no ha dejado de trabajar y no ha tenido problema en investigar, enjuiciar y hasta encarcelar a muchos miembros del PP. Podemos criticar su lentitud pero difícilmente se puede afirmar que sea una justicia al servicio del partido en el poder y todos hemos de felicitarnos por ello. En cuanto a la lentitud, me gustaría aclarar que las instrucciones de casos tan grandes no son fáciles, que los fondos son limitados (y como en casi todas las partidas presupuestarias desde 2010 no crecen) y que aunque no lo fueran las personas dedicadas a algo así no pueden ser demasiado numerosas para evitar filtraciones, y que algunos casos –como la Gürtel- son muy complejos por sus ramificaciones por todo el territorio nacional y la implicación de varias administraciones. Para el que quiera hacer comparaciones de velocidad, desde luego es mucho más fácil y rápido instruir una causa contra el que en público desobedece varias órdenes del Tribunal Constitucional.


Noviembre se ha convertido, no se sabe si definitivamente en un mes dedicado a la cultura anglosajona. El predominio cultural derivado de la preponderancia de la economía norteamericana se ve ahora potenciado por el fenómeno de la globalización que, haciendo pleno uso de las redes sociales, contagia como un virus todo evento cultural, sobre todo en lo referente a espíritu festivo.
