Löb empieza trabajando para sus hermanos viviendo muy humildemente, en pocos meses se nacionaliza norteamericano y cambia su nombre alemán por su nombre hebrero: Levi. Un hecho iba a cambiar su vida: en 1848 se anuncia que se ha encontrado oro en California y se desata la fiebre. Los hermanos sopesan las posibilidades de ese nuevo mercado y acaban enviando a Levi a intentar crear negocios allá (aunque otras versiones dicen que fue idea suya). De nuevo otro viaje muy duro: lo hace a través de Panamá (barco hasta allí, trayecto por tierra y barco desde el lado Pacífico hasta San Francisco). Levi llega en marzo de 1853 cuando la Costa Oeste ya estaba organizada y los comerciantes empezaban a ganar más dinero con la venta de suministros que la mayoría de mineros ya que el oro sólo enriqueció a unos pocos. Al poco de asentarse Levi allí le llega de Nueva York tela, seda, lona (productos de mercería) cuya venta al por mayor a los comercios locales ya asentados reporta importantes beneficios a su recién creada compañía Levi Strauss.
Esta es una parte de la historia de Levi Strauss que nos contó por aquí Droblo hace un tiempo y que muestra de nuevo el concepto de «con la fiebre del oro vende palas».
Actualmente tenemos otra fiebre del oro bastante peculiar con bastantes similitudes a la del viejo oeste americano, la de la minería de criptomonedas, que está enriqueciendo a algunos mineros (pocos) a algunas empresas (principalmente a los fabricantes de GPUs) e incluso a algún país.





