El ejército de cargos de confianza

Con cada cambio de gobierno la cantidad de personas que cambian de empleo es mucho mayor de lo que normalmente se imagina. De hecho, un ejército de personas cesa abruptamente en sus quehaceres para dar paso a otro ejército que podrá o no continuar sus tareas, deshacer lo hecho, o hacer justo lo contrario. Este … Leer más

Productividad y reparto (y 2)

Como podemos apreciar aquí, hemos pasado en poco más de dos siglos, de un mundo donde la mayoría era pobre en todas partes a un mundo en el que la mayoría no lo es, siendo los últimos 40 años claves en la expansión global gracias sobre todo a la mejora en la zona más poblada: Asia

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También en España las última décadas han sido importantísimas: la economía española ha mejorado mucho y ello ha llevado también a más servicios sociales y mejores infraestructuras por lo que podemos decir que han avanzado en paralelo productividad y reparto… al menos hasta esta última gran crisis. Para que nos hagamos una idea de cuánto han cambiado las cosas basta un ejemplo: hasta 1991 en España no cobraba una pensión nadie que no hubiera contribuido de algún modo a ella; es decir, hace tan sólo 27 años que existen las pensiones no contributivas. Ahora no sólo damos por hecho que son un derecho sino que se critica abiertamente que sean tan bajas, da igual que hace 28 años fueran de 0 pesetas. Los humanos siempre queremos más, incluso los que vivimos en uno de los mejores países que garantizan a quien nace –y reside- en él una serie de privilegios impensables hace unas décadas y escasos en la mayor parte del planeta. Somos así, queremos siempre más y nunca nos conformamos pero a veces se consigue y otras no. Muchos creen que la clave para conseguirlo es quejarse y es evidente que la Historia nos ha enseñado que quien no llora no mama pero no es el principal factor, lo es conseguir aumentar la productividad,

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La semana en los mercados

La semana en los mercados 10Decían los partidarios de Torra que la negativa de Rajoy a aceptar el nombre de dos consellers era un acto anti-democrático y una prueba más del “fascismo” del estado español… y resulta que el pasado domingo en la democrática república italiana el presidente del país decidió que no iba a aceptar el nombre de un ministro no porque no pudiera ejercer su función al estar en prisión, no porque estuviera acusado de algún delito grave, simplemente porque no le gusta cómo opina respecto al €. Aunque sea legal, esta decisión tan arbitraria –tomada según él pensando en los ahorros de los italianos- se le está volviendo en contra porque lo que está provocando es un aumento en la intención de voto de los partidos más populistas, un incremento del euroescepticismo de los italianos y… nervios entre los ahorradores. Muchas veces estos últimos años he comentado aquí que me parecía que el experimento del Euro no podría sobrevivir a otra crisis ya que si ha sobrevivido a la actual ha sido por el único -pero muy importante- motivo del alto coste económico que supone la salida de un solo miembro (no digamos ya la ruptura de la Unión) pero es que tal y como están las cosas podría ser que fuera al revés y que no es que el € no sobreviva a otra crisis, es que el deseo de algún gobierno de acabar con el Euro sea la causa directa que acabe provocando otra gran recesión.

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Las cuentas del independentismo catalán

Las cuentas del independentismo catalán 12Es un hecho contrastado que tras el proceso separatista catalán existe un pulmón económico de una solvencia importante. Papeletas, urnas, propaganda, actos… un sinfín de gastos interminables para sostener, no sólo el pulso contra el Gobierno central, sino también la ilusión de sus afines. A estos gastos se les ha añadido presuntamente en los últimos tiempos nuevas partidas, a saber, el mantenimiento de los huidos a Bélgica o Suiza y el pago de las sustanciosas fianzas que se van exigiendo conforme avanzan los procesos judiciales a los dirigentes independentistas.

El último gasto importante fue el mes pasado con el pago de la fianza que ponía en libertad al expresidente (o todavía presidente, según la fuente que se consulte) Carles Puigdemont. Un total de 75.000 euros abonados mientras la justicia alemana dilucida si debe o no extraditar al susodicho por malversación de fondos, tras haber duchado con agua fría (una vez más) las aspiraciones del ejecutivo español (perdón, de la justicia española) para conseguir un reconocimiento de la rebeldía del dirigente catalán y, por tanto, un reconocimiento implícito de la ilegalidad de las aspiraciones catalanistas por parte de Europa.

Pero antes fue el de Carmen Forcadell, más sustancioso quizás porque el importe de la fianza lo estableció un tribunal español, con 150.000 euros, abonados igualmente con la celeridad y precisión que caracteriza a quien tiene el mencionado pulmón financiero solvente.

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