En España, tradicionalmente se han vinculado los salarios al IPC, es decir, en función de la subida de los precios y del coste de la vida, así te subían el sueldo. En este caso, no hay ningún tipo de distinción entre trabajadores, se paga por el puesto que se ocupa, no por el trabajo realizado. Se trata de mantener el nivel de vida de los trabajadores. Llega la crisis y las empresas no pueden soportar estas subidas, puesto que no tienen tantos beneficios. El año 2010 cerró con un incremento del IPC del 3%, mientras que los salarios en 2011 subieron solamente una media de 2,5% y para 2012, las previsiones no son mucho mejores.
Según la consultora Mercer, los salarios subirán de media en España en 2012 un 2,4%, mientras que los expertos han fijado que el IPC cerrará 2011 con un 3%.




