El Banco Central Europeo se reúne este jueves para decidir qué hace con los tipos de interés. En las últimas citas el BCE prefirió ser prudente y mantenerlos como estaban, esperando a ver cómo evolucionaban la inflación y la guerra en Irán.
Sin embargo los analistas prevén ahora un cambio de tendencia y apuntan a que el regulador optará por una subida de 25 puntos básicos este mismo jueves. Con esto se elevarían al 2,25%, lo que supondría la primera subida desde 2023. El movimiento busca frenar la escalada de los precios, después de que la inflación en la eurozona cerrara mayo en el 3,2%.
Más allá del impacto en los precios, la decisión va a salpicar de lleno a quienes estén a punto de firmar una hipoteca con el banco. Jorge González-Iglesias Baeza, CEO de Gibobs.com, cree que es una subida esperada que pondrá fin a un largo periodo de inestabilidad. El euríbor reaccionará al alza y quien no haya cerrado ya su hipoteca debería darse prisa porque el ciclo ha cambiado de dirección, asegura, añadiendo que la subida de tipos no empeorará las condiciones de golpe pero la ventana se está cerrando.
Laura Martínez, experta de iAhorro, explica que el desafío actual está en entender cómo optimizar cada caso particular. Por eso recomienda comparar opciones y revisar a fondo qué vinculaciones se están aceptando. Además, de cara al segundo semestre, aconseja combinar planificación y agilidad porque los bancos necesitan alcanzar sus objetivos comerciales.
Los bancos ya están ajustando sus ofertas y ahora mismo ofrecen hipotecas fijas, las más buscadas por la incertidumbre actual, que van desde el 1,95% al 3,35%. En cuanto a las opciones mixtas, que combinan un tramo fijo y luego pasan a variable, las ofertas más competitivas arrancan con un 1,35% TIN fijo a cinco años y el resto con un diferencial de euríbor +0,35% y un TIN fijo de hasta el 1,95%. En las variables puras las mejores opciones se mueven entre el euríbor +0,35% y el +0,60% TIN.
El mercado mantiene la inercia competitiva que ya se vio en mayo. Los compradores van a encontrarse un escenario diverso que puede jugar a su favor, aunque exigirá estar bien informados. La tónica general es la de un sector que busca captar clientes solventes con precios estables antes del parón del verano, según analiza Martínez.
Las hipotecas fijas y mixtas siguen marcando el ritmo, y muchas exigen contratar seguros o domiciliar la nómina. En las mixtas se está apostando por periodos largos de estabilidad que llegan a los diez años. Los tipos de interés publicados son el escaparate pero raramente el precio final de la operación, ya que el sector financiero actual premia la solvencia y castiga la falta de negociación.
