Por desgracia y sobre todo debido a la crisis que estamos viviendo, tenemos que considerarnos afortunados por tener un trabajo, pero en muchos casos, no es el trabajo de nuestros sueños. Tal vez no sea sólo debido a la crisis, en otros casos, simplemente puede ser porque lo que nos «vendieron» en la entrevista, no es la realidad del día a día. Sea como fuere, es un trabajo, tal vez no el mejor del mundo, pero sí un trabajo y mientras estemos en él deberíamos emplearnos a fondo y sacar lo mejor de nosotros.
Si consideras que ahora mismo tu trabajo no es el mejor del mundo, pero no encuentras otra cosa, tienes dos opciones, la primera que es llegar, trabajar lo mínimo y cobrar a fin de mes, o la segunda que es «poner toda la carne en el asador» y dar lo mejor de ti mismo.
Yo, desde luego, soy partidaria de la segunda y he aquí algunas razones que lo explican:
Pasamos muchas horas en el puesto de trabajo. La mayoría de nosotros pasamos alrededor de 40 horas de nuestras vidas todas las semanas en el trabajo. Eso es un mucho de tiempo como para sentirnos descontentos y miserables. Te lo debes a ti mismo. Intenta hacer las cosas bien y te sentirás mejor.
Estar a medias no te va a hacer feliz. Después de un tiempo, ser mediocre en tu trabajo no te va ayudar a aumentar la confianza en ti mismo, en tu propia imagen, o en tu satisfacción diaria. La mayoría de nosotros queremos hacer las cosas bien. Hacer las cosas a medias sólo hará que te sientas peor, entonces, ¿por qué no intentar mejorar aunque sólo sea por puro egoísmo?
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