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La semana en los mercados

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Con la vorágine informativa del coronavirus hubo una noticia económica importante que pasó bastante desapercibida en España hace unos días: la compañía Repsol decidió presentar unas pérdidas en 2019 de 3.816 millones. Y digo que fue decisión de la dirección porque no son pérdidas operativas (en realidad debería haber ganado 2.042 millones) sino fruto de una rebaja voluntaria del valor de los activos petrolíferos “ante el reto del cambio climático” (incluye también su preocupación por un litigio con la china Sinopec) ya que pretende ser una compañía de “emisiones cero” para 2050. Fueron unas pérdidas tan artificiales que no ha dejado de pagar dividendo a sus accionistas a pesar de no tener beneficios. Y digo que la noticia es importante porque esta pérdida de casi 4 mil millones en lugar de un beneficio de dos mil ha influido mucho en que la recaudación del impuesto de sociedades de España baje respecto al año anterior y destroce las previsiones de ingresos del ministerio de hacienda.

También supone el primer gran varapalo para el erario del tema “ecologista” utilizado como excusa en una especie de justicia poética ya que el gobierno también lo utiliza para subir impuestos. Pero dejando esto aparte, deja claro que hay una gran diferencia entre llamar emergencia a la posibilidad de que pase algo y a la realidad de lo que está pasando. Y es que teorizar sobre la necesidad de contaminar menos, reducir por ello la producción, el consumo, el turismo, el comercio… es muy diferente cuando se ve en directo qué significa realmente todo eso ante una emergencia real como la que ha ocurrido las últimas semanas con el coronavirus. Y si no que se lo digan a los venecianos, campeones de la cantinela anti-turística hasta hace unas semanas cuando se suspendió su Carnaval y perdieron tanto dinero y puestos de trabajo… entonces reclamaron ayudas y rebajas fiscales a su gobierno.

Teorizar sobre el decrecimiento puede ser un ejercicio que calme nuestras conciencias pero cuando llega, aunque sea en el muy corto plazo (o al menos eso espero), y afecta al empleo o a la recaudación de impuestos, entonces el cambio climático pasa a un segundo plano. Y es que es evidente que lo mejor para ser menos contaminantes es una crisis global. Mirad en esta imagen de la NASA cómo desaparecen las emisiones de dióxido de nitrógeno tras la medidas paralizadoras de la actividad tomadas contra el coronavirus en China:

Lo mismo pasará en todo el mundo, aunque sólo sea por la reducción de viajes en avión. No hace mucho comentaba que parece que se nos haya olvidado la gravedad de lo que pasó en el 2008 en el mundo o en el 2012 en España. ¿Realmente queremos volver a eso? Hoy por hoy no parece haber otra opción que apostar por el crecimiento económico para mejorar la vida de las personas y confiar en que la tecnología y un cambio de hábitos pueda disminuir nuestro impacto ambiental porque caer en recesión por dejar de producir, viajar y comerciar, por más que pudiera ser mejor para el planeta, es muy mala opción para los humanos. Y de forma inmediata ya que la pobreza es la mayor causa de muerte en el mundo. Los mercados también han dado una lección a los que creen que el problema es la desigualdad y no la pobreza ya que debido al crash bursátil la desigualdad se ha reducido puesto que los más ricos lo son mucho menos pero nadie vive mejor por eso, de hecho seguramente muchos vivan peor por las consecuencias indeseadas en la economía real de ese movimiento.

Precisamente este lunes cumple 11 años la actual tendencia alcista de la bolsa norteamericana, propiciada por las fuertes caídas de 2008 y comienzos de 2009, la recuperación económica y la ingente labor de la FED inyectando más y más liquidez. Con ello disparó el precio de los activos (bolsa, oro, vivienda etc.) e hizo más ricos a los que poseen más capital si bien éstos, la mayoría empresarios, también han aprovechado su bonanza para crear empleo y llevar al país a la menor tasa de paro en medio siglo. Es cierto que ha quedado algo deslucida por los últimos días de febrero pero sigue siendo espectacular. Tomemos por ejemplo el caso del Nasdaq100 que el 9 de marzo de 2009 llegó a cotizar en 1040, y hablo de este índice por ser el que más ha subido en este tiempo hasta el punto de que, a pesar de la corrección de la semana pasada, cotiza a un nivel cercano a nuestro Ibex, es decir, que ha multiplicado su valor casi 9 veces en estos 11 años. El peso de compañías tecnológicas que han tenido un gran éxito está detrás pero también sus políticas de recompra de acciones y, cómo no, la labor de la FED inyectando liquidez. De hecho, el rebote de esta semana –efímero, poco tranquilizador- ha venido dado por la esperanza –y en algún caso realidad- de más medidas de los bancos centrales. No deja de ser triste -y en mi opinión muy peligroso- que se recurra a ellos porque las bolsas recortan algo desde máximos históricos, al fin y al cabo cotizan a niveles de hace unos meses. Y que nadie piense que la bajada de la FED fue porque piensan que con menores tipos se va a luchar mejor contra el impacto económico del coronavirus, fue claramente una medida para Wall Street muy influida por las presiones de Trump. Lo dicho, triste. En cualquier caso, esperemos que su “eficacia” actúe pronto y esto se estabilice.

Links.

Los felices años 20

Las nuevas-viejas amenazas a la libertad económica | by John B. Taylor

Un plan de respuesta a la emergencia de la COVID-19 | by Larry Hatheway

¿Los bancos centrales independientes son cosa del pasado? | by Howard Davies

El verdadero precio del carbono | by Gernot Wagner

¿Puede la economía china resistir al coronavirus? | by Michael Spence

Recuerdos de los setenta | by Kenneth Rogoff

¿Demasiada indignación?

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Droblo, una pregunta que se me viene a la mente:

¿mantener a las bolsas siempre infladas, no sera porque si bajan un poco aparecerán los cadáveres y eso les acojona?

Y te quiero felicitar por lo de la “justicia poética” … me ha hecho reír y a la vez explica muy bien el riesgo que corremos cuando las cosas se promueven a golpe de sentimientos… También me ha gustado el acento que has puesto sobre eso de coger un tema lejano y vago y hacer política a donde nos de la gana, porque no hay una medición inmediata sobre los resultados, pero que es cuestión de tiempo para que esas practicas nos exploten en las manos por circunstancias muy de aquí y de ahora… Es muy fácil montar un discurso… Leer más »
No me sorprende el “Write-down” de Repsol…y no por el tema ecologico y el fin del consumo, sino por sus valoraciones. Estas estaban bastante por encima del Mercado. Es cierto que comprar futuros del Brent para 2030 es un poco dificil , pero el mercado hace dos meses (antes del impacto del COVID-19 y con el contado a 70 USD/bbl) no valoraba ningun mes (periodo 2021-2029) del Brent por encima de 59.5 Repsol en en su “conservadurismo” traza un precio que parte desde los 65 USD para 2020 para ir progresivamente hasta los 74 USD en 2025, los 81USD en… Leer más »

Si estuviera Dragui, ya habría anunciado una LTRO IV o infinita, lo que se prefiera, pero parece que Lagharde quiere reinventar la rueda e innovar y esto del coronavirus le ha cogido con el pie cambiado. A ver si llama a Dragui para iluminarse…porque cuando el mercado está dopado no se le puede quitar la gasolina, sino se muere, y no querrá ser recordada como la mandamás del BCE que dejó a Europa en el abismo, digo yo.

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