¿Pensabas que tener un jefe ya era difícil? Pues en muchas empresas, tanto grandes como pequeñas, una misma persona depende de más de un jefe. Si estos no están bien coordinados, al final suele ser una situación difícil para el empleado porque llegará a no saber qué tareas son prioritarias y qué debe solucionar primero.
Esta idea de tener vario jefes surge en los años 50 y se denomina «estructura matricial» que consiste básicamente en tener dos jefes: un jefe «funcional», es decir, un especialista en la misma temática que el empleado o equipo. Este jefe es el responsable de la coordinación y supervisión de las tareas desde el punto de vista “técnico” . Por otro lado, un jefe «ejecutivo» que aprovecha las habilidades de ese equipo o empleado para aplicarlo al proyecto, región, producto o unidad de negocio que gestiona.
Esta forma de trabajar cuenta con múltiples ventajas como:
- Difusión de información a lo largo de toda la organización.
- Posibilidad de compartir los mejores recursos entre varios proyectos al mismo tiempo.
- Capacidad de incentivar y facilitar la especialización de los trabajadores.
- Ahorro de costes en la empresa, ya que a cada proyecto se le asigna la cantidad exacta de personas necesarias, evitando la duplicidad.
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