Guerras de precios

En la primavera de 1992, la industria aérea estaba en pésima forma, debilitada por la recesión y por los distintos tipos de descuentos que aplicaban. En este entorno, American Airlines anunció un nuevo  plan de “precios basados en el valor” lo que conllevó a un recorte de las tarifas al mismo tiempo que sustituyó los complejos descuentos por un sistema simple, de cuatro niveles, vamos, como si de repente a los operadores de móviles les diese por poner una tarifa que entendiésemos. Asumió que sus competidores lo seguirían, estabilizando los precios en el sector y normalizando la situación. En su lugar, T.W.A y USAir anunciaron recortes de tarifas aún mayores, igualadas y superadas en algunos casos por American. Las demás principales aerolíneas no tuvieron opción más que continuar, y la industria se vio inmersa en el medio de una real guerra de precios. En cuestión de meses, las aerolíneas perdieron colectivamente cuatro billones de dólares.

Esta fue, posiblemente “la madre de todas las batallas de precios”. Pero en el fondo fue igual que las demás guerras de precios: todas las empresas implicadas resultaron heridas.

El año pasado ocurrió otra batalla similar entre los distribuidores «online» y «offline»  líderes mundiales. Wal-Mart comenzó por bajar los precios de diez best-sellers. Cuando Amazon, como era de esperar, igualó ese precio, Wal-Mart lo bajó a nueve dólares, y, cuando Amazon lo volvió a igualar, Wal-Mart lo bajó a 8.99$, punto al cual ya no quiso llegar Amazon. Como los precios de venta de los libros al por mayor tradicionalmente son el cincuenta por ciento del precio de los precios del libro, y estos libros habían bajado ya el sesenta por ciento o más, Amazon y Wal-Mart perdían dinero cada vez que vendían uno de los títulos con descuento. Cuanto más vendían, más perdían. Eso no parece ser un buen negocio.

En España recuerdo un suceso parecido en el año 2006, por Enero de aquel año el gobierno subió los impuestos al tabaco, Philip Morris en vez de repercutirlos a sus clientes bajó el precio un 15% de media lo cual forzó a su competencia a aplicar la misma estrategia, pocos días después Philip Morris volvió a atacar subiendo el precio, aquella fue una guerra de precios curiosa ya que iba tanto contra la competencia como contra el gobierno.

En sectores en los que muchos competidores venden el mismo producto, manzanas, gasolina, películas en DVD, el precio es el modo más sencillo de distinguirse (como la guerra Mercadona –  Carrefour). Lo que se pretende es recortar los precios lo suficiente como para poder aumentar la cuota de mercado e incluso los beneficios. Pero esto solamente funciona si los competidores no quieren o no desean seguir esta reducción. Lo más probable es que ellos también recorten los precios, y que se termine por vender la misma cuota de manzanas, solamente que a un precio más bajo. Desde una perspectiva de teoría de juego, las guerras de precios son por lo general juegos negativos: todo el mundo pierde.

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El dilema latte

El dilema latte 3Hace un par de meses publicamos un artículo por aquí titulado «Sobreviviendo a una bajada de sueldo» en el cual hablábamos de un punto que me gustaría entrásemos en profundidad, «El factor latte».

«El factor Latte» es un término popularizado por el escritor David Banch que se refiere a esos pequeños gastos que hacemos todos los días y que sumados supondrían un gran ahorro. Hay muchos artículos escritos al respecto que básicamente dicen que si ahorras esos gastos pequeños diarios y los inviertes hasta tu vejez, podrías acabar siendo millonario.

Imaginemos que tu factor latte es un  café latte del Starbucks que cuesta 4€. Si guardas esos 4€ debajo tu colchón durante 40 años tendrías 4€ cuándo cumples 65 años. Pero si invertieras esos 4€ en una inversión con un interés de 5% durante 40 años tendrías unos €28.16.

Si haces lo mismo con cada uno de los cafés latte que te tomas a diario, este ahorro te garantizaría una jubilación que en función de la calidad de la inversión y la subida de precios del café, variaría desde 100.000€ hasta cerca de un millón de euros.

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Reunión en Zurich

Nota de redacción; Si bien las personas que protagonizan la siguiente nota son reales y reconocidas a nivel global, la situación y los diálogos pertenece a una ficción creada por el autor de la misma.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Lugar: Una pequeña pero confortable casona lindera a la Escuela Politécnica Federal de Zurich, capital financiera y económica de Suiza.

Fecha y hora: Sábado 10 de Julio de 2010, 14.30hrs.

Descripción de los protagonistas de la reunión:

Reunión en Zurich 5Heinz Rudolf:
Intelectual suizo de bajo perfil y anfitrión de la reunión. Encargado de llevar a buen puerto las negociaciones, tomar notas de la reunión y con atribuciones para intervenir en caso de ser necesarioliberar  potenciales conflictos emergentes.

Reunión en Zurich 6Warrent Buffet:
Segundo hombre más rico del mundo y el único del top ten que hizo toda su fortuna operando en el mercado. Desde 1965 hasta el presente, la rentabilidad anual del fondo manejado por él, Berkshire Hathaway ha sido del 23,3% anual, excediendo el rendimiento del S&P 500 en un 12%.

George Soros:
Reunión en Zurich 7Uno de los especuladores más conocidos. Recibido por presidentes de todo el mundo, este inversor devenido a Filántropo es recordado por la comunidad financiera por haber sido el responsable de haber ganado 1.000 millones de dólares especulando contra la libra esterlina en 1992.

John Paulson;
Reunión en Zurich 8El autor del que fue para muchos el mejor trade de la historia. En Septiembre de 2008, Paulson apostó contra cuatro de los cinco bancos más grandes de Inglaterra. Sus posiciones incluían apuestas de 350 millones de libras esterlinas contra Barclays, 292 millones contra Royal Bank of Scotland y 260 millones contra Lloyds. Estas y otras apuestas hicieron que su fondo gane más de 15.000 millones de dólares en un año, con retornos del 590%.

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La perversión de las palabras

La perversión de las palabras 10Hace unas semanas Carlos publicó un artículo titulado El poder de las palabras, que versaba sobre la influencia de la información. Yo quiero darle otra vuelta de tuerca quedándome en la semántica, en cómo una misma palabra esconde muchos significados pero nos engañan haciéndonos creer que es el mismo. Y es que el lenguaje es bastante limitado, por ejemplo yo soy aficionado a comprar las cápsulas Nespreso, he calculado que cada taza de café me sale 6 veces más cara que comprando un paquete de café molido y elaborarlo en una cafetera “normal”. Ambos productos resultantes se denominan café, y por lo tanto cualquier estadística puede decir que yo pago 6 veces más que otro por lo mismo –aunque para mi paladar sea muy diferente- y si me voy a Turquía y me pido un café aunque se denomine igual tampoco tiene el mismo sabor que si me lo tomo en un bar inglés. En los mercados financieros el ejemplo más socorrido de denominar a algo de diferente valor de la misma forma lo tenemos con las divisas, y lo cierto es que “cuela” en la población.

Tenemos el típico ejemplo del $, que se llama igual ahora que en 1933 cuando el poder adquisitivo del dólar de entonces es de 6 centavos en la actualidad. La inflación es la culpable pero si nos vamos por ejemplo a Argentina, nos encontramos con otro factor: las devaluaciones. Por ejemplo, un peso de 1992 es igual que 10.000.000.000.000 pesos de 1881

Peso Moneda Nacional 1881
Peso Ley 1970 100 Pesos moneda nacional
Peso argentino 1983 10.000 Pesos Ley
Austral 1985 1.000 Pesos Argentinos
Peso 1992 10.000 Australes
Convertibilidad entre las distintas monedas
1 peso ( año  1992 ) = 10.000  Australes ( año 1985 )
1 peso ( año  1992 ) = 10.000.000  Pesos Argentinos ( año 1983 )
1 peso ( año  1992 ) = 100.000.000.000 Pesos Ley ( año 1970 )
1 peso ( año  1992 ) = 10.000.000.000.000 Pesos moneda nacional (año 1881)

Para hacernos una idea más clara y actual, durante 10 años -hasta el 7 de enero de 2002- el gobierno mantuvo la ficción de equiparar 1 peso a 1$, a día de hoy para conseguir 1$ hacen falta casi 4. Y como vemos, se sigue llamando peso, aunque si un argentino viaja a los EUA su poder adquisitivo se haya reducido a una cuarta parte en lo que llevamos de siglo.

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La viñeta de la semana

El Barómetro del CIS da como «ganador» del debate del estado de la nación a Zapatero, pero no creo que esto sea motivo de alarma. El dato se desprende del resultado de tan sólo 1.518 entrevistas. Aunque el presidente del Gobierno, confirmó en el comité federal de su partido que los Presupuestos Generales del Estado … Leer más

La semana en los mercados

Esta semana en las bolsas se ha visto un importante cierre de posiciones bajistas que ha prolongado las alzas iniciadas días atrás. La excusa han sido algunos buenos resultados empresariales pero no olvidemos que este rebote se inició en extremos de pesimismo similares a los de marzo de 2009 y por un alejamiento de mínimos anuales del € que anunciaron una menor desconfianza hacia Europa, es decir, el principal argumento bajista quedó minimizado, como ha demostrado el éxito de las numerosas subastas de deuda pública en Europa estos días. Esto ha generado que las pautas estacionales que indican que Julio es alcista y en concreto esta semana en la que vencen opciones y algunos futuros, hayan vencido a las figuras técnicas bajistas de H-C-H invertidos, curiosamente un año después de que ocurriera exactamente lo mismo. De momento sólo parece un rebote desde mínimos anuales en un contexto económico en el que la propia FED prevé menor crecimiento y más paro pero el bajo volumen del verano puede amplificarlo aún más.

También ha estado marcada en España por la esperanza económica de un impacto positivo del éxito de la selección española de fútbol, manejándose incluso previsiones de subidas de 7 décimas para el PIB gracias a la victoria. Que el consumo subiera el día de la semifinal y el de la final es indudable como también lo es la baja productividad laboral que hubo en España este lunes por lo que no creo se deba exagerar esto, el año –recordemos- tiene 365 días. También se apuntan a factores psicológicos, que la victoria en el Mundial conducirá a un mayor optimismo que aumente el consumo. Bueno, ahora han pasado unos días y en frío podemos valorar esto con más objetividad, ¿alguien va a comprarse un coche o se va a gastar más dinero en sus vacaciones porque se hayan ganado unos partidos de fútbol? Ojalá me equivoque pero pienso el único impacto –que no debe despreciarse pero que es difícilmente cuantificable- es la mejora de la marca “España” en el extranjero, lo cual nos ayudará en la campaña turística. Eso sí, como hemos visto estos días, los mercados financieros no han cambiado su percepción sobre nuestra economía y de hecho este lunes “de celebración” tanto el Ibex como el diferencial respecto al Bund empeoraron.

El Banco Central Europeo (BCE) se reúne el próximo 21 de julio con los bancos de la zona euro para tomar el pulso del sector financiero. Se trata de una reunión ordinaria, ya que el BCE se reúne una vez cada semestre con los máximos representantes de los bancos comerciales del área euro, pero esta vez tendrá especial relevancia. En este país en el que politizamos todo, desde la interpretación de unos jueces hasta un resultado futbolístico, seguramente se haga lo mismo con los resultados de los “stress test” a la banca europea que se harán públicos la próxima semana. Y es que todo apunta a que nuestras entidades darán un repaso a las demás. ¿Por qué? Básicamente las pruebas de stress a la banca  intentan discernir cual será el impacto en sus resultados y su solvencia de escenarios económicos peores a los previstos. Esto, que surgió como novedad internacional el año pasado en los EUA, es algo que ya hace Banco de España hace años. Por ejemplo, MAFO ya ha hecho los cálculos de cómo reaccionarían nuestros bancos y cajas a una tasa de paro del 22%, del 25% para 2011 y del 23% para 2012, escenarios bastante peores que los que por ejemplo asignó la FED cuando determinó como peor escenario una tasa de paro del 8.9% en 2009 (y a los 6 meses estaba en el 10.2%). Y es que “cuando la economía se mantiene estable, las desviaciones en las predicciones oscilan entre 0,4 y 0,8 puntos por debajo del PIB real (lo que ha sucedido entre 2003 y 2007), pero cuando se derrumba, el grado de error se dispara a 4 puntos por encima, como ha ocurrido el año pasado” (Fernando Trías de Bes, profesor de Esade). Además, recordemos que calcular la solvencia de un banco dependiendo de variables macroeconómicas como el PIB, el IPC o la tasa de paro no sirvió para que se salvaran ni Cajasur ni CCM por lo que creo es evidente que es un sistema que no garantiza nada. Además, el que el problema de nuestros bancos sea la inversión inmobiliaria y los créditos dudosos en ese campo nos da una ventaja –con este sistema- respecto a los europeos, más implicados en erróneas inversiones financieras. Pero no olvidemos que es el propio Banco de España el que contabiliza en 445.000 millones la exposición al ladrillo. En esta cantidad se incluyen viviendas nuevas, usadas, finalizadas, en curso, terrenos urbanos, urbanizables, rústicos, naves logísticas, edificios de oficinas…

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