Las mujeres y las compras y los hombres y viceversa.

Así que mucho me temo que las burbujas económicas son como las mujeres, no se puede vivir con ellas… ni sin ellas.

Carlos López, ayer.

Ayer solté tan alegremente esa frase y alguno/as se tomaron a cachondeo mientras que otro/as se lo tomaron bastante en serio, por tanto, como soy un tipo que intenta permanecer constantemente en la equidistancia hoy saldré en defensa del sexo femenino rompiendo uno de los tópicos más manidos sobre las mujeresque ellas compran más que los hombres.

Es una imagen bastante común ver a un pobre hombre en el centro comercial sentado en un sillón repleto junto a las escaleras mecánicas mientras su novia entra en la décimo quinta tienda de ropa del día, pero los tiempos cambian y cada vez vemos más como hay hombres a los que les encanta ir de compras, que cambian de vestuario con el cambio de estación y se compran los últimos juguetes electrónicos tan pronto como aparecen en el mercado. Esto plantea la pregunta: ¿Son los hombres, a su manera, tan adictos a las compras como las mujeres?

El origen del estereotipo de que a las mujeres les encanta ir de compras.

Comentaba una cómica americana, que «cuando las mujeres están deprimidas o comen o se van de compras. Los hombres invaden otro país.» Esta generalización se remonta a los años 40, cuando se esperaba que las mujeres se quedaran en casa mientras los hombres trabajaban (algo que podemos ver muy bien en la excelente serie de televisión Mad Men). Ir de compras se consideraba históricamente como una cosa de mujeres, y al aceptar los roles tradicionales de los sexos ha aumentado más aún el estereotipo. La fundadora de WomenCertified, Delia Passi, afirma que se reduce a un hecho sencillo: por naturaleza, los hombres son cazadores y las mujeres recolectoras. Concluye que normalmente una mujer está encantada cuando se va de compras, mientras que el hombre quiere llevar a cabo un proceso más sencillo que el de ir de compras para obtener lo que quiere.

¿Es cierto el estereotipo?

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La burbuja del fútbol

Si el fútbol fuera negocio, hace tiempo que lo tendrían los bancos

Josep Samitier (Jugador y entrenador del Barça).

En el 2002, Dow Jones creó un indicador para medir el comportamiento de empresas comerciales ligadas a este deporte: el Dow Jones Stoxx Football Index, con aproximadamente una treintena de equipos de fútbol que cotizan en bolsa, entre ellos Ajax, Juventus, Galatasaray, Olympique de Lyon, Celtic, o Tottenham. En los últimos 6 meses ha bajado un 2%, lo cual es un comportamiento bastante mejor que el -7.5% de la bolsa Europea.

Hace unos meses publicaban en El País una entrevista interesante al dueño del Olympique de Lyon, un tipo que sabe bastante de fútbol, veamos que nos contaba:

Estamos al borde de una transformación muy grande. Nuestro sector está en una burbuja especulativa que aún no ha explotado. Ha explotado la burbuja de Internet, la burbuja financiera, la burbuja inmobiliaria… Es preciso diseñar un sistema de reglas para evitar el crack. Como siempre que hablamos de burbujas, sólo hay una cosa que permite amortiguar su estallido: un aporte masivo de capital. Es preciso que los dirigentes del fútbol, sobre todo la UEFA, participen de la solución. De lo contrario, el remedio será más destructivo que el problema.

Así que le preguntan por las soluciones:

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Brasil

Tenía pendiente de escribir un artículo sobre la economía Brasileña y pensaba hacerlo esta semana coincidiendo con la conquista de su sexto mundial. Quien me iba a decir que Holanda los eliminaría en cuartos y que España iba a ser campeona del mundo.

El carnaval financiero de Brasil comenzó a mediados de los 90 cuando bajó la inflación, las inversiones y el cambio de divisas fueron posibles y se privatizaron varias instituciones gubernamentales. Desde que el boom financiero hizo sus estragos y con el paso de los años, muchas empresas de Brasil llegaron a ser gigantes multinacionales, como la petrolera nacional Petrobas, la empresa de minería Vale o Embraer –  uno de los mayores productores de jets privados en todo el mundo. Entonces, ¿Cuál es la razón del éxito económico de Brasil? ¿Dónde comenzó todo?

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La reforma del sistema financiero (I)

La reforma del sistema financiero (I) 2Hace poco leí un libro que entre otras cosas contaba cómo hace 150 años la fiebre por el oro encontrado en California provocó una estampida de personas que recorrían medio mundo para llegar allí motivados por las noticias de prensa que exageraban la facilidad con la que alguien se podía hacer millonario. Incluso norteamericanos de la zona este del país, no precisamente desharrapados, se lanzaban a la aventura yendo por el Atlántico –la ruta terrestre por lo visto era bastante peor- con un barco de vapor hasta la zona donde hoy está el Canal de Panamá, cruzando por una zona selvática a la orilla pacífica y esperando allí que otro navío les llevara hasta California. Para colmo, muchos barcos destino California procedían de pasar el Cabo de Hornos y llegaban llenos de peruanos que se habían subido en el puerto del Callao por lo mismo. Estamos hablando de un viaje de meses lleno de penalidades por la esperanza de conseguir ser un poco más ricos. Hasta los marineros, una vez en California, solían abandonar su trabajo trocándolo por la minería provocando que docenas de naves no pudieran iniciar el viaje de regreso.

Así es el ser humano, por dinero (y por supuesto por motivos más nobles como el amor) es capaz de cualquier cosa, a la hora de la verdad en los momentos impulsivos no somos capaces de racionalizar demasiado. Y si hace siglo y medio por la promesa del oro éramos capaces de pasarlo mal durante muchas semanas, no es de extrañar que en los últimos años muchos confiaran en comprar Terras, endeudarse con pisos sobre plano o confiar en una inversión en sellos que ni siquiera entendían, riesgos económicos que no suponían ni una centésima parte del riesgo físico que supuso la fiebre del oro. Si a nivel individual se asumieron muchos riesgos, los humanos que dirigían las inversiones de las entidades financieras en los años del boom inmobiliario, bursátil y crediticio, también se vieron obnubilados por los bonus económicos y el prestigio profesional y no racionalizaron, lanzándose a una aventura peligrosa que, debido al paraguas protector de los estados sobre la banca, ha derivado en una crisis de solvencia en muchos países. Evidentemente no podemos permitir que algo así vuelva a suceder y en eso están los dirigentes mundiales. La solución podría haber sido haber dejado quebrar a los bancos o al menos haber establecido un tope en las ayudas; sin embargo en los EUA van interviniendo bancos casi cada fin de semana y siguen ampliando los fondos para este fin según se acaban. En palabras del Nobel Stiglitz:

La gran mayoría de los responsables de los errores -ya sea en la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), en el Tesoro de Estados Unidos, en el Banco de Inglaterra y la Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña, en la Comisión Europea y el Banco Central Europeo o en los bancos individuales- no se han hecho cargo de sus fracasos. Los bancos que causaron estragos en la economía global se han negado a hacer lo que es necesario hacer. Peor aún, han recibido respaldo de la Reserva Federal, de quien uno habría esperado una postura más cautelosa, en vista de la magnitud de sus errores pasados y de lo evidente que resulta que se hace eco de los intereses de los bancos que supuestamente debía regular. Esto es importante no sólo por una cuestión de historia y responsabilidad: es mucho lo que se deja a criterio de los reguladores. Y eso deja abierto el interrogante: ¿Podemos confiar en ellos? En mi opinión, la respuesta es un no rotundo, razón por la cual necesitamos «definir de un modo inamovible» el marco regulatorio.

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