Hay muchos factores que provocan el que una persona quiera cambiar de trabajo: remuneración, motivación, conciliación, falta de expectativas laborales, que prevea un posible despido…
Según la Guía Salarial 2011 elaborada por HAYS, el 58,1% de los empleados afirma encontrarse en búsqueda activa de nuevos proyectos. La forma de buscar trabajo para estos profesionales son los contactos personales (42,7%), un 25,4% confía en las agencias de selección, Internet (19.15) y contactar directamente con los empresas.
Pero claro, a menos que tu empresa te de mucha flexibilidad en el trabajo, hacer entrevistas se pone difícil, ya que posiblemente, los entrevistadores van a tener el mismo horario que tú, por lo que vas a tener que ser muy creativo para poder acudir a los procesos de selección.
En la mayoría de los casos, no está bien visto por el jefe que acudas a entrevistas mientras estás trabajando, sobre todo si eres una persona válida, ya que ahora es cuando las empresas se están arrepintiendo de la fuga de talentos, por lo que los expertos aconsejan que no se lo digas. Si estás trabajando y además estás buscando un trabajo, te recomiendo leer estos consejos para que no metas la pata y puedas cambiar de empresa sin que nadie tenga nada que criticarte:
Usa tu tiempo
He escuchado todo tipo de escusas para escaquearse del trabajo e ir a una entrevista. La más usada, es la del médico, pero en muchos casos, te piden justificante. En una ocasión una amiga tenía una entrevista una tarde, así que «planeó» que iba a ir al trabajo por la mañana y ponerse enferma por la tarde: llegó al trabajo diciendo que no se encontraba bien. Se metió tanto en el papel, que se llevó un arrocito blanco para comer y una manzana, pasó toda la mañana como alma en pena, tanta pena le dio a su jefa, que la mandó para casa.
En cualquier caso, para no tener problemas y para ser lo más honrado posible, si tu horario no es flexible, lo mejor es que te pidas el día de vacaciones o asuntos propios.
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