Una pregunta sencilla, en apariencia. ¿Cuánto vale mi casa?
Un adosado en una urbanización asentada cerca del centro de Palma de Mallorca. Menos de 100 metros cuadrados, sótano grande y un pequeño jardín lleno de tortugas de agua, entre otra fauna que no está en venta.
En realidad tampoco está en venta mi casa, no vaya a ser que se llenen de ofertas los comentarios.
Cuando la compré, allá por el año 2007, se valoró en unos 300.000 euros (valor de tasación). ¿Cuánto vale hoy?
La respuesta no por directa es fácil de contestar. De hecho me atrevería a decir que es imposible. Valer, vale lo que un comprador esté dispuesto a pagar y, aquí viene la complicación adicional del mercado inmobiliario, pueda pagar.
En un mercado perfecto se fija el precio de equilibrio en el punto en que se cruza la curva de oferta de bienes con la demanda de bienes. Por tanto, si el mercado de inmuebles funcionara adecuadamente, el precio de mi casa hoy se determinaría por la intersección entre el precio que yo quiero (oferta) y el que los compradores están dispuestos a pagar (demanda).

