mayo 2010 - Euribor
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mayo del 2010

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Ciclos y más ciclos

El otro día alguien en el foro de esta web comentaba algo así como que los humanos siempre usamos mal nuestro dinero: cuando las cosas nos van bien todo se encarece y para comprar gastamos nuestros ahorros e incluso nos endeudamos y cuando van mal, que todo está más barato, reducimos gastos, ahorramos (La tasa de ahorro de los hogares alcanzó su máximo anual en 2009, al subir seis puntos, hasta el 18,8% ) y cancelamos (o lo intentamos) nuestras deudas. Es algo que pasa mucho en la bolsa, cuando Santander valía 5 euros el mayor interés era vender las acciones y a 10, hay prisa por comprarlas…y lo curioso es que es una actitud que es un calco de nuestra propia psicología…si compramos en bolsa a 8 y se nos va a 7 queremos que vuelva a 8 para deshacer rápidamente la posición pero una vez que está a 8, ya no tenemos tanta prisa, e incluso en 9 ya nos planteamos que para qué vender… Esta costumbre de los ciclos económicos y bursátiles que durante décadas se ha instalado en nuestro subconsciente nos lleva a pensar que toda crisis es sólo un prolegómeno de una nueva etapa de expansión (y la bolsa en 2009 desde luego parece dar la razón a quien piensa así) y que haciendo las cosas del mismo modo antes o después se arreglarán. Esto lleva a que la mayoría no crea que la actual crisis sea sistémica, sino cíclica, y que se solucionará -como tantas otras- con las mismas armas de siempre, claro que, aunque puedan tener razón, igual que en bolsa hay valores que no recuperan aunque lo hagan los índices, también hay empresas que cierran para siempre e individuos que no tienen una segunda oportunidad y a los que la actual pésima situación económica los marcará para siempre.

El prestigioso economista ya fallecido Hyman Minsky señaló hace décadas que la estabilidad conduce a la inestabilidad. Es decir, que cuanto más tiempo una determinada condición o tendencia persiste, más dramática será la corrección cuando acabe la tendencia. Y añadía que el problema con la estabilidad macroeconómica a largo plazo es que tiende a producir acuerdos financieros muy inestables. Si creemos que mañana y el próximo año serán iguales que la semana pasada y el año pasado, estaremos más dispuestos a añadir más deuda y aplazar el ahorro para el consumo actual. Así, según Minsky, a más largo período de estabilidad, mayor será el riesgo potencial de inestabilidad cuando los participantes del mercado decidan cambiar su comportamiento. Probablemente se refería a la etapa de expansión económica –salpicada de crisis de relativamente corta duración- que hubo en el mundo tras la II Guerra Mundial. Sin embargo, estamos en un nuevo siglo en el que las etapas de crisis prácticamente se igualan a las de bonanza y en la que la situación actual parece el culmen de su razonamiento ya que han sido esos acuerdos financieros inestables y esa disposición a gastar las que nos han llevado a esto. ¿Significa que ahora los ciclos crisis-expansión van a ser más cortos, es una casualidad o es que la situación actual no es una etapa más y la crisis es del sistema?

Muy arriesgado contestar a eso aunque haya algunos que parecen tenerlo muy claro. Yo con mi habitual escepticismo no soy capaz de mojarme aunque considero que lo más probable es que salgamos, unas economías antes y otras después, sin demasiados cambios ni en los modelos productivos ni en el sistema financiero -a pesar de tantas declaraciones de intenciones-, y que lo más llamativo será que no sólo empresas y personas, quizás algunos países pierdan peso económico durante décadas debido a la actual situación. Pero como bien explicó Nassim Taleb con su teoría del cisne negro, es en lo improbable donde puede estar el quid de la cuestión. Precisamente Marcos Pérez en su blog (de actitud –hasta en el nombre- políticamente incorrecta www.especular.com ) cuenta que Taleb invierte el 90% de su dinero en activos de muy bajo riesgo (y por lo tanto habitualmente de baja rentabilidad) y un 10% en comprar opciones a futuro muy baratas porque están “out of the Money”, es decir, muy lejos de los precios actuales y que por sistema vencen con un valor de cero por lo que se pierde la prima pagada. Para entendernos, es como si yo apuesto a que el Ibex a final de año estará por encima de 15 mil, es una apuesta muy barata pero con muchas posibilidades de perder el 100% de lo que invierto, y actuando así cada año pierde dinero…hasta que llega el “cisne negro”, lo que nadie –o muy pocos- esperan (la quiebra de Islandia o de Lehman Brothers por ejemplo o los máximos históricos de Apple y Amazon en plena recesión), y entonces en un solo movimiento aumenta su rentabilidad de un modo asombroso. Un gestor normal gana dinero con la estabilidad y pierde con lo inesperado, Taleb hace lo contrario. No digo que su sistema sea mejor, sólo quiero dejar claro que lo raro, lo improbable, suele ocurrir y cuando ocurre no debemos aferrarnos a la idea de ganar tiempo como sea a esperar que escampe “porque ya ha pasado otras veces”.

Especuladores del ladrillo que compraron a precios de 2007 tenían ese pensamiento, muchos inversores bursátiles en valores financieros americanos de la misma época, más de una empresa que no supo reinventarse … y lo grave es que esa fue –y sigue siendo- la idea de gobiernos y bancos centrales: su receta ha sido la de siempre a pesar de la excepcionalidad de esta crisis: los primeros endeudarse y los segundos bajar los tipos de interés e inyectar liquidez a la banca incondicionalmente. Y que el tiempo haga lo demás… Y lo más probable es, como dije antes, que tengan razón y antes o después todas esas acciones den sus frutos, como pasó otras veces, pero no debemos darlo por sentado. No sólo porque la economía es imprevisible (por ejemplo se ha calculado que en crisis anteriores de cada 3 despidos 1 era temporal -se recuperaba rápido-, en esta esa proporción es de 1 por cada 6, es decir, 5 se convierten en parados de larga duración), es que puede que ocurra algo ajeno al mundo económico que lo modifique todo. Por ejemplo, ¿Quién iba a decir que la mayor potencia militar del planeta fuera a ser derrotada por uno de los bandos de la guerra civil vietnamita el siglo pasado? Pues ocurrió, y sin embargo se da por hecho que no perderán en la guerra de Afganistán. Y este año no se puede decir que no hayamos tenido “imprevistos”: la inesperada victoria republicana en Massachusetts que desestabilizó la mayoría demócrata en la Cámara, el que un presidente de los EUA se enfrente a la banca, que la SEC se revuelva contra Goldman Sachs, el volcán islandés…

Lo curioso de las crisis es que cuando se está dentro de ella el discurso oficial es que es cíclica, pero si es tan previsible que ocurriera, si es tan inevitable que tras una subida viene una bajada ¿Por qué nunca se toman medidas en época de bonanza para evitarlas o al menos aminorar sus consecuencias? Más bien al contrario la actual crisis nos ha mostrado que son las autoridades las impulsoras de las actitudes peligrosas que nos han conducido adonde estamos. Los economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff acaban de sacar un libro recopilando información sobre las crisis de los últimos ochocientos años cuyo título se puede traducir como «Esta vez es diferente: ocho siglos de estupidez financiera»: Además de una amplísima base de datos establecen que las crisis son precedidas por períodos de alta movilidad internacional de capitales y que aquellos países que reciben un gran influjo de capitales corren un alto de riesgo de experimentar una crisis de deuda soberana. Exactamente lo que está pasando. Y aportan otro dato inquietante: cuando el ratio de deuda pública excede el 90% del PIB, la economía tiende a desacelerarse y los inversores comienzan a cuestionar si la deuda será pagada. En esa situación empiezan a estar varios países como Japón, Italia o Grecia.

Según Reinhart y Rogoff, si hay una lección en 800 años de historia de las crisis financieras, es que en momentos de euforia en los mercados no deberíamos aceptar tan mansamente (especialmente los reguladores) la tesis de que «esta vez no es diferente». No puedo estar más de acuerdo, las autoridades dan por hecho en épocas de expansión que la situación no derivará en crisis pero asumen con seguridad que tras la crisis seguro vendrá la bonanza. Es una contradicción, y si se cumple la estadística –esperemos que sí- y finalmente salimos de esta crisis deberíamos aprender la lección y empezar a vacunarnos para la siguiente.

Escrito por Droblo el 31 de mayo de 2010 con 230 comentarios
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La viñeta de la semana

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Escrito por jrmora el 29 de mayo de 2010 con 17 comentarios
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El 89,6% de los consumidores adquiere marcas blancas, y un 76% percibe un ahorro superior al 10%

Nueve de cada diez consumidores de productos de alimentación (89,6%) acostumbra a comprar marcas blancas, que ya gozan de una cuota de mercado del 39,4% sobre la cesta de la compra, según datos del estudio ‘Las Marcas de Distribuidor en el sector de la Alimentación’ presentado hoy por el Strategic Research Center de EAE Business School.

Aunque el informe revela que el precio no es el único factor que condiciona los hábitos de compra de los consumidores, un 76,2% reconoce percibir descuentos superiores al 10% cuando adquiere una marca del distribuidor, y un 17% en el caso de descuentos superiores al 30%.

Además, casi seis de cada diez compradores (59,5%) considera que la diferencia de precios entre una marca y otra erradica en el menor gasto en publicidad. En este sentido, un 36,1% de los consumidores cree que estos productores en ocasiones están elaborados por el mismo fabricante, frente a un 44%, que considera que siempre tienen la misma procedencia.

Por productos, el 68,9% de los consumidores afirma que consume habitualmente leche de marca blanca, y un 72,3% adquiere con asiduidad otros productos lácteos.

Legumbres y arroces y pastas alimenticias son los dos productos más demandados en la marca del distribuidor, adquiridos habitualmente por el 74,6% y el 76,5% de los consumidores, respectivamente.

Según el estudio, la marca blanca ha alcanzado la posición actual gracias a un cambio en el enfoque en el suministro, ya que durante años las marcas del distribuidor han sido producidas “a regañadientes” por la industria marquista, sólo para dar salida a los excesos de capacidad de producción y “en esperanza de un trato de favor para sus marcas” en los lineales venta de las grandes cadenas.

Por contra, el informe refleja que, en la actualidad, son muchos los fabricantes que se dedican en exclusiva a producir para las marcas blancas, “sacrificando su cada vez menos rentables marcas”, con el único objetivo “de que la marca de la distribución ofrezca el máximo beneficio al menor coste posible”.

Escrito por Europa Press el 28 de mayo de 2010 con 4 comentarios
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La semana en los mercados

El efecto didáctico que pudo tener la gran caída bursátil de 2008 entre los habituales inversores en bolsa fue diluido por el histórico rebote de 2009 y hace meses que hay una excesiva confianza en que antes o después se recuperarán niveles. Esa falsa seguridad es muy peligrosa, primero porque nadie ni nada garantiza eso y segundo porque la situación actual es muy diferente a la que generó el rebote de 2009. Tenemos en común una quizás excesiva especulación bajista pero ya no tenemos ni el enorme flujo de liquidez hacia los mercados de entonces ni la esperanza de mejoras en la economía real. De hecho, el escenario que ahora se maneja en las economías más desarrolladas es el de una salida muy lenta de la crisis con crecimientos muy bajos que apenas generen empleo y apenas fomenten el consumo privado y reduzcan la enorme losa de la deuda pública. Y como en 2009, se valoran más esas expectativas que los datos actuales. El mejor ejemplo lo tenemos en la bolsa americana, que está en negativo en el año a pesar de que en los EUA el 2010 está plagado de noticias positivas: Su PIB ha crecido más de lo esperado, lo mismo se puede decir de los resultados empresariales, el aumento de la tasa de desempleo se ha detenido y parece que al fin ha encontrado suelo en su crisis inmobiliaria. Además, los tipos de interés siguen bajos y la inflación está controlada. Pero su bolsa cae.

Y si las bolsas americanas no mejoran sus registros de finales del año pasado, qué decir de las europeas que están sufriendo una crisis de confianza en sus bonos y su divisa y ello está generando una salida de flujos de dinero de la €zona. Y es que la bolsa no es una ciencia exacta, si se supiera con exactitud el valor exacto de cada acción de una compañía, si eso fuera posible, nadie compraría por encima de ese precio y nadie vendería por debajo, no existiría el mercado. Son otros factores los que mueven a los inversores y este año el componente principal que ha llevado a que una mayoría venda sus acciones a un precio inferior al de finales de 2009 y otra mayoría no esté dispuesto a comprar si no es a esos niveles es el miedo. Se valoran muchos motivos lógicos y racionales a la hora de invertir pero para desinvertir basta el miedo para que nada más se valore, y además el miedo es contagioso y para colmo cada día se demuestra que no es tan irracional como pudiera parecer.

En concreto en la bolsa española las primeras bajadas de la segunda mitad de enero fueron en seguida aprovechadas por la mayoría de medios y analistas para emitir recomendaciones de compra, como llevábamos meses que cada vez que caía un 5% era una buena oportunidad, ¿por qué iba a ser diferente esta vez? Y como no tenemos memoria y sólo nos acordamos de los precios de los últimos días/semanas 11500 parecía un precio barato para el Ibex que acababa de cotizar por encima de 12000. Los que aguantaron las acciones a pesar de las bajadas cercanas a los 10 mil pudieron volver a ver los 11500 a mediados de abril con los máximos de 18 meses de las bolsas americanas pero el problema es que se agudizaron los problemas de España y de la zona € y ya no tenemos el apoyo de la tendencia alcista de las bolsas de los EUA, que ahora están bajistas. Y una mayoría de inversores han seguido aguantando a pesar de verse los 9000 en el Ibex y han confiado en el rebote histórico del 14% en un día –diluido en 7 sesiones- para seguir empeñados en “aguantar”. Eso significa mucho dinero perdido por parte de millones de accionistas y llegados a este punto la pregunta es: ¿merece la pena seguir aguantando? Yo no lo sé, nadie lo sabe pero si sé que no se debería haber llegado a este punto. Perder una quinta parte de una inversión en unos meses de 2010 es una tragedia, ¿alguien lo duda? ¿No desearían todos los que compraron porque tal valor era “seguro”, porque el dividendo anual era muy grande, porque “todo lo que baja sube” etc. poder volver atrás y no hacer caso a esas ideas? Entonces habría que preguntarse por qué siguen repitiéndose los mismos argumentos una y otra vez. En 2009 en tan sólo 35 sesiones se pasó del 7000 al 9000 en el Ibex, luego lo contrario –esperemos que no- también puede ocurrir.

En bolsa todo es relativo pero igual que podemos pensar que ha bajado mucho el Ibex también podemos mirar las cifras económicas que había cuando estaba en 7000 y resulta que entonces el PIB era mayor, la tasa de paro más baja, nuestra deuda más reducida, nuestro déficit menor…visto así el que ahora estemos 2000 puntos por encima lo que parece trasmitir es que ahora la bolsa está cara. Por supuesto este análisis es muy simplista, primero porque quizás nunca debió llegar hasta 7000 ya que se descontaba un colapso del sistema que no ocurrió y segundo porque detrás del índice hay unas compañías que si que han mejorado en general sus beneficios en estos 15 meses. Ibex: el más volátil pero el de PER más bajo y mejor rentabilidad por dividendo. El caso es que nos hemos pasado meses confiando en una mejora económica que no se ha producido, de hecho estamos peor, y eso a pesar de toda la liquidez inyectada por el BCE, de un euribor en mínimos históricos que aumentó el poder adquisitivo de millones de familias y de todos los manejos contables y ayudas públicas que han evitado una –seguro que traumática- crisis de nuestro sistema financiero. Y el futuro es de menor inversión pública y de menor poder adquisitivo por el aumento de los impuestos y los recortes salariales previstos. Si hace un año muchos esperaban mejoras, hoy muchos nos conformamos con no empeorar más (las comunidades autónomas españolas, las más expuestas a la crisis según Fitch), algo que desde luego no es un gran abono para romper la tendencia bajista de nuestra bolsa.

Desde luego la rapidez con la que se han deshinchado las bolsas es inquietante por el baño de realidad que supone pero me preocupa más que sea un síntoma más del miedo global a no estar invertido en nada, a tener los ahorros en liquidez, a no montar un negocio ni invertir en un coche o una vivienda, es decir, a la ralentización económica. La bolsa es para muchos el indicador fácil. El PIB, la deuda, el déficit…son conceptos difíciles de asimilar para el gran público y que siempre requieren una explicación compleja para dilucidar un comportamiento tendencial claro, la gente quiere ideas claras: si la bolsa sube , podemos estar tranquilos y si la bolsa baja, malo y más concretamente, cuanto menos salgan las bolsas en los telediarios, mejor. Si a ello le sumamos los nuevos impuestos y las dudas –a mi juicio exageradas- respecto a la solvencia del país, todo ese ahorro -que puede ser, junto al dinero negro, el colchón que España necesita para dejar de empeorar- puede moverse muy rápido -de nuevo guiado por el miedo- fuera de nuestras fronteras por lo que no hay que despreciar el riesgo de una importante fuga de capital. Es por ello que nuestras autoridades deben conseguir ser creíbles e inspirar confianza, no ya sólo al inversor inglés de la City que posee millones en acciones y bonos españoles, también a los millones de ahorradores españoles.

Algunos datos

Algunas opiniones.

Las cajas de ahorro y su exposición inmobiliaria.

Estos datos son de finales de 2009 y la columna clave es la última: CajaSur, por ejemplo, tiene un riesgo estimado en bienes raíces de más de cuatro veces el tamaño de su patrimonio neto.

Escrito por Droblo el 28 de mayo de 2010 con 246 comentarios
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# 29No tengo nombre
27 de Mayo de 2010, a las 8:50

En los paises anglosajones no se tolera la mentira en los representantes políticos. Y no se tolera porque son los gestores del dinero de todos y, si es capaz de mentir, se considera que está inhabilitado para gestionar honradamente lo que es de los demás.
En este pais no es que los políticos mientan, es que su clap de jaleadores les aplaude cuando los pillan en la mentira.
¿tiene algún futuro un pais con tan pésima educación ciudadana?

Tabla del día:

Valor de las 3 principales compañías de los EUA

Escrito por Carlos Lopez el 27 de mayo de 2010 con 8 comentarios
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El Gobierno saca adelante los recortes por un solo voto y gracias a la abstención de CiU, CC y UPN

El Gobierno consiguió hoy sacar adelante en el Pleno del Congreso el decreto ley con medidas de recorte para acelerar la reducción del déficit, pero lo hizo por un sólo voto de diferencia y gracias a la abstención de CiU, CC y UPN.

En concreto, el texto contó con un total de 169 votos a favor, 168 votos en contra (de PP, PNV, ERC, IU, ICV, BNG, NaBai y UPyD) y 13 abstenciones (CiU, UPN y CC). Esta vez no hubo ninguna ausencia en la votación.

El Gobierno ha logrado así dar ‘luz verde’ a un paquete de medidas que incluye algunos recortes sociales, como la rebaja de los sueldos de los funcionarios o la congelación de las pensiones en 2011, salvo las mínimas y las no contributivas.

Con este decreto, el Ejecutivo pretende reducir el gasto público en 5.250 millones en 2010 y en 10.000 millones el próximo año, lo que supone 1,6 puntos del PIB y debería permitir acelerar así la senda de consolidación fiscal, como ha demandado Bruselas, con la vista puesta en volver a un déficit del 3% en 2013.

El Pleno del Congreso también rechazó tramitar como proyecto de ley el decreto por 169 votos en contra, 168 a favor y 13 abstenciones.

Escrito por Europa Press el 27 de mayo de 2010 con 3 comentarios
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Salgado dice que es “imprescindible y urgente” realizar un esfuerzo “extraordinario” contra el déficit

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, aseguró hoy que es “imprescindible y urgente” realizar un esfuerzo extraordinario para reducir el déficit con mayor rapidez, lo que pone de manifiesto la necesidad de aplicar las últimas medidas aprobadas por el Gobierno “sin dilación”.

Así lo puso de manifiesto Salgado en el Pleno del Congreso, donde explicó que este es el objetivo que justifica el decreto que incluye la congelación de las pensiones y la rebaja de los salarios de los funcionarios, y pidió a los grupos políticos que apoye y faciliten la convalidación del mismo.

Admitió que son medidas “dolorosas”, pero “inevitables”, que ponen de manifiesto que el Gobierno “no duda ni dudará” en el futuro a la hora de asumir su responsabilidad y tomas las decisiones “más convenientes por difíciles que puedan ser”.

Según indicó, las nuevas medidas permitirán hacer frente a las vicisitudes de la crisis, a la demanda del compromiso a todos los países de la UE y a la exigencia de afianzar la recuperación de la economía española.

Escrito por Europa Press el 27 de mayo de 2010 con 3 comentarios
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Lecciones de Japón

Según la revista IGN.com Troy McClure es el número 1 de los 25 personajes secundarios de los Simpsons, es un estereotipo de los personajes de Hollywood en concreto su nombre está basado en el de los actores Troy Donahue y Doug McClure. La frase más conocida de este personaje es su famoso “Hola, soy Troy McClure. Me recordarán…,” para posteriormente mencionar dos títulos similares al que interpreta en ese momento.

Hoy  me toca hacer de Troy McClure y vestido con un kimono suelto lo de “Hola, soy Troy McClure y hoy os hablaré de Japón. Me recordarán de otros artículuos como Japón y su doble crisis, La experiencia japonesa, “Godzilla el monstruo que amenazó Japón” , “España y Japón unidas por el mismo error“ y Lost in translation”.

Para ello, Troy McClure se sienta en el sofá de su casa, se pone la bata y hojea el New York Times, concretamente un artículo que ahonda en la «década perdida» japonesa, el prolongado período de estancamiento económico que afectó a la nación en los 90, y explora las lecciones que se pueden aprender de los esfuerzos japoneses para restablecer su economía como ejemplo para los estímulos estadounidenses. Los traspiés del estímulo japonés refuerzan el argumento de que cualquier programa de recuperación debería centrarse en infraestructuras modernas, no en obras públicas tradicionales, además de destinar gasto público a otras prioridades nacionales como la energía o la educación.

El artículo del NYT empieza con una mirada a los tipos de gasto público que contribuyeron a que Japón saliera de su recesión, y los tipos de recuperación sofocada:

Importa lo que se construye: Japón destinó demasiado a carreteras y puentes lo que supuso un despilfarro creciente, y no lo suficiente a áreas como la educación o los servicios sociales, que según los estudios, suponen un mayor impulso para el dólar que el [tradicional] gasto en infraestructuras.

«No basta con dar empleo a los trabajadores para que caben agujeros y después los vuelvan a rellenar», afirmó Toshihiro Ihori, un profesor de economía en la Universidad de Tokio. «Una lección a aprender de Japón es que los trabajos públicos dan mejores resultados cuando crean algo útil para el futuro

Hay amplio consenso en Japón acerca de que mientras parte del gasto público fue útil, demasiado se desperdició en proyectos que no aumentaron la productividad económica, en carreteras y puentes innecesarios que no llevan a ninguna parte. Además, el ampliado período de elevado gasto público afectó negativamente a la inversión privada y puede haber hecho que las economías locales dependan en exceso de la ayuda federal, en opinión de algunos economistas japoneses.

Pero esto es solo la mitad de la historia. Mientras el ejemplo de Japón proporciona pruebas convincentes de que el gasto público destinado a obras públicas puede ir mal, aprender de esta historia cautelar puede también mostrar el camino al gasto público efectivo.

Posiblemente el problema no fue que Japón gastase demasiado, sino que lo gastó sin controlar los tiempos. De un modo parecido a lo ocurrido con el Presidente Roosevelt en los años 30, a medida que la economía japonesa empezaba a recuperarse y alcanzar una tasa de crecimiento del 3% en 1996, el gobierno redujo su nivel de gasto y elevó los impuestos, sofocando de forma prematura un mayor crecimiento y prolongando así el período de recuperación.

Hay que aprender otras lecciones del programa japonés de estímulo fiscal, que destinó más de 2 billones de dólares durante 5 años. Mientras el gasto en infraestructuras es una forma efectiva de gastar dinero rápidamente, los funcionarios de países desarrollados deberían ser cautelosos con los proyectos de obras públicas de la vieja escuela en carreteras y puentes.

En una nación como China o Europa en los años 30, las inversiones en infraestructuras tradicionales, incluyendo carreteras nuevas, puentes, aeropuertos y líneas de ferrocarril tenían sentido. Pero en una nación desarrollada como Japón en los años 90 o la Europa de hoy en día, destinar dinero a más carreteras y puentes debería ser algo secundario respecto de otras inversiones más productivas en proyectos de infraestructuras modernas que pueden mejorar de forma efectiva la productividad económica y la competitividad, como una red de suministro eléctrico moderna, expandir los accesos a la banda ancha, construir líneas de ferrocarril de alta velocidad modernas, etc. El artículo del NYT señala que «al haber descuidado sus carreteras, puentes, plantas de tratamiento de aguas y más cosas a lo largo de los años, los EE.UU están obligados a generar una retribución mayor para dicho gasto que el que tendría que generar Japón,» pero el gasto en obras públicas tradicionales debería centrarse ante todo en arreglar nuestras infraestructuras existentes, no en construir nuevas autopistas.

Asimismo, la experiencia de Japón refleja la importancia de priorizar los proyectos de estímulo temporal que crean trabajos permanentes:

Según sus residentes, entre los muchos proyectos de obras públicas de [la ciudad japonesa de] Hamada, los mayores beneficios habían surgido de la prisión, la universidad y el acuario Aquas, con sus famosas ballenas. Esto creó cientos de trabajos permanentes y atrajo estudiantes y familias con niños a vivir a la ciudad en la que una tercera parte de los residentes superaba los 65 años de edad.

Otra lección que podemos aprender de Japón es la necesidad de velocidad. El programa de gasto de Japón tuvo lugar durante casi toda una década, y tanto tiempo jugó en su contra. En lugar de un gran impulso durante 18 o 24 meses, el elevado tiempo redujo el efecto del estímulo y exacerbó cualquier efecto negativo de la inversión privada durante ese período de tiempo.

Quizás lo más importante es que la experiencia de Japón con el gasto público revela que algunas de las mejores oportunidades de estímulo no provienen de las infraestructuras. Según el Times:

En retrospectiva, Japón debería haber construido obras públicas que solucionaran los problemas a los que se enfrenta hoy, como el envejecimiento, la energía y los recursos alimentarios, mencionó Takehiko Hobo, catedrático emérito de finanzas públicas de la Universidad de Shimane en Matsue, la principal ciudad de Shimane. «Esta obsesión con construir carreteras es una reliquia de una época anterior.»

Y no sólo puede el estímulo poner a nuestro país sobre la pista de abordar prioridades nacionales urgentes, sino que hay estudios que indican que este tipo de gasto tiene el mayor efecto estimulante sobre la economía:

La experiencia japonesa también parece servir de argumento para el gasto destinado a promover intensamente el desarrollo social. Un informe de 1998 del Japan Institute for Local Government (Instituto Japonés para el Gobierno Local), un grupo de política de investigación sin ánimo de lucro, descubrió que cada billón de yenes, es decir, 11,2 miles de millones de dólares, gastados en servicios sociales como el cuidado de los mayores y pagos mensuales de pensiones suponían 1,64 billones de yenes en crecimiento. La financiación para colegios y educación suponía un estímulo aún mayor de 1,74 billones de yenes, según el informe.

Pero cada billón de yenes gastado en proyectos de infraestructuras en los 90 aumentó el producto interior bruto japonés, una medida del tamaño de su economía conjunta, únicamente en 1,37 billones de yenes, fundamentalmente creando empleos y otras mejoras como la reducción del tiempo de los viajes.

Por tanto, la inversión en programas sociales puede ser más efectiva que el estímulo de las infraestructuras. Pero no solo los programas sociales, la Information Technology and Innovation Foundation, un comité de expertos que estudia la política de tecnología e innovación publicó un informe que descubrió que 37 mil millones de dólares de inversiones en alta tecnología podrían generar cerca de un millón de puestos de trabajo. Las oportunidades de inversión en tecnologías que aumenten la productividad mientras se crean miles de trabajos no se pueden ignorar.

Francamente, creo que hemos perdido una oportunidad muy grande de aprender sobre el problema y las soluciones japonesas cometiendo dos enormes errores en cuanto a la gestión de la inversión pública, por un lado gastando en obras innecesarias (Plan E) y por el otro cortando el grifo cuando más se necesita. Esperemos que estos errores no nos lleven a una década perdida…

¿Qué opináis acerca del gasto público actual? ¿Debería reactivarse en infraestructuras productivas pese a que perjudique al déficit?

Escrito por Carlos Lopez el 27 de mayo de 2010 con 209 comentarios
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