«Just do it» (Sólo hazlo) es posiblemente una de las frases publicitarias más conocidas del mundo: sencilla, corta y concisa. Nos refleja una actitud ante la vida, déjate de tonterías y hazlo de una vez. Actúa. Evidentemente si lo que hay que hacer es ir a jugar al fútbol, correr por el parque o jugar al tenis, «hacerlo» no cuesta demasiado, el problema es cuando tienes que hacer algo que no te gusta o te da miedo. Ahí es donde juega la motivación y en donde los «echados para adelante» suelen triunfar mientras la mayoría de los mortales nos hacemos los remolones.
La motivación es una actitud, un hábito y como tal puede ser aprendido, madurado y mejorado como otros muchos hábitos, hoy vamos a ver 3 modos de conseguirlo.
Sé positivo. Si eres positivo te sentirás motivado de una manera natural. Todo el mundo tiene su forma particular de estar positivo, cada uno tiene sus métodos, basta con que encuentres el tuyo, reflexiona sobre ello. Una buena manera es buscar cómo alcanzar tu meta de una manera que te enriquezca o divierta. Imagínate que estás en un atasco de tráfico, es algo que está fuera de tu control. En ese momento puedes elegir ser positivo y aprovechar el rato para escuchar tu música favorita o llamar por teléfono a tus amigos (seguro que tienes alguno que siempre te pone de buen humor) o puedes cabrearte y cambiar constantemente de carril para comprobar que no sirve para nada. Ser positivo, por mucho que pueda parecer, es una cuestión de elección, una cuestión de hábito. Si decides mantener una actitud positiva nadie te podrá detener. En tu trabajo, el viaje puede ser una excelente oportunidad para aprender nuevas cosas o conocer gente interesante.