Una de las noticias que más ha sorprendido al mundo las últimas semanas es el repentino acercamiento entre las dos Coreas. Corea del Norte ha pasado de lanzar misiles amenazadoramente a aceptar desnuclearizar su país provocando una sorpresa entre los que veían a esta península como uno de los principales focos de riesgo bélico para 2018. En seguida se han lanzado teorías del por qué (como siempre a toro pasado) y no demasiado objetivas (los que hay que dicen tanto que “es gracias a Trump” como que afirman que “es gracias a la presión de Obama y Trump recogió sus frutos”). Con seguridad nadie lo sabe pero yo me arriesgaría por un motivo económico basándome en datos: respecto al primer trimestre de 2017, en el de 2018 las importaciones de China a Corea del norte cayeron un 87% y las exportaciones un 46,1%, reduciendo en un 99% los envíos de petróleo refinado, suspendiendo totalmente los de cobre y rebajando sustancialmente los de acero. Eso para un país pobre con una economía tan autárquica que sin China se queda prácticamente sin mercados donde comprar o vender, es un golpe muy fuerte. Kim Jong-un visitó China a finales de marzo (y ha vuelto a hacerlo esta semana) se supone que para cambiar esto pero no es difícil imaginar que en China le dijeron algo así como: “abandona tu política nuclear que como te invadan no sólo vas a perder, es que me vas a obligar a tener a un enemigo geopolítico como vecino”.
Lo que es más difícil de imaginar es por qué esa determinación ocurre precisamente ahora y en eso quizás sí que Trump tenga algo que ver porque puede que China sí le vea capaz de iniciar una guerra contra una incipiente potencia nuclear desesperada, algo que otro presidente más prudente no haría. Quién sabe, al fin y al cabo retirarse del tratado que en su día Obama firmó con Irán suena muy muy arriesgado y lo ha hecho. Me preocupa especialmente (y el precio del petróleo –en máximos desde el invierno de 2014- creo que también lo está) porque Irán está sufriendo una fuerte crisis económica con una importante pérdida de valor de su moneda y podría verse muy afectado si llegan nuevas sanciones norteamericanas (recomiendo sobre este tema uno de los links de abajo), lo cual es un caldo de cultivo excelente para decisiones radicales que podrían encender aún más los ánimos en Oriente Medio (Guerra civil siria donde está implicada Rusia, Israel que quiere seguir siendo la única potencia nuclear de la región, el atávico conflicto de Arabia Saudí contra Irán y el uso de éste de su guerrilla Hezbollah…) y que se dispare el precio del crudo con todo lo que eso conlleva (especialmente para Europa que no es autosuficiente como los EUA). Además está el problema que sucederá si los EUA castigan a las empresas europeas que sigan comerciando con Irán una vez sean aplicadas las sanciones.



