Decían los partidarios de Torra que la negativa de Rajoy a aceptar el nombre de dos consellers era un acto anti-democrático y una prueba más del “fascismo” del estado español… y resulta que el pasado domingo en la democrática república italiana el presidente del país decidió que no iba a aceptar el nombre de un ministro no porque no pudiera ejercer su función al estar en prisión, no porque estuviera acusado de algún delito grave, simplemente porque no le gusta cómo opina respecto al €. Aunque sea legal, esta decisión tan arbitraria –tomada según él pensando en los ahorros de los italianos- se le está volviendo en contra porque lo que está provocando es un aumento en la intención de voto de los partidos más populistas, un incremento del euroescepticismo de los italianos y… nervios entre los ahorradores. Muchas veces estos últimos años he comentado aquí que me parecía que el experimento del Euro no podría sobrevivir a otra crisis ya que si ha sobrevivido a la actual ha sido por el único -pero muy importante- motivo del alto coste económico que supone la salida de un solo miembro (no digamos ya la ruptura de la Unión) pero es que tal y como están las cosas podría ser que fuera al revés y que no es que el € no sobreviva a otra crisis, es que el deseo de algún gobierno de acabar con el Euro sea la causa directa que acabe provocando otra gran recesión.


