Los bancos no dejan dinero a las PYMEs, ¿se lo prestarías tu?

Los bancos no dejan dinero a las PYMEs, ¿se lo prestarías tu? 2 A estas alturas del cuento no voy a descubrir a nadie que estamos viviendo una sequía crediticia de tintes apocalípticos.

Si a las propias entidades financieras ya les cuesta conseguir liquidez para hacer frente a sus propias deudas con el mercado mayorista extranjero, provisionar las operaciones fallidas y reducir sus estructuras sobredimensionadas, es evidente que no hay dinero para las PYMEs.

La postura fácil, y cierta en gran parte, es atacar a los bancos y cajas. Ustedes han analizado las financiaciones a promotores, las hipotecas a particulares y los préstamos personales y empresariales con la misma capacidad de predicción que muchos adivinos de pacotilla.

Además han despilfarrado el dinero con redes de sucursales a modo de bares. Han perdido el dinero de sus clientes en casos Madoff y demás artimañas financieras. Y ahora no tienen liquidez para cumplir con la función que la economía les tiene encomendado: captar dinero de los ahorradores y prestarlo a los inversores y consumidores.

Pero este artículo no trata de la responsabilidad de la banca en no tener liquidez para que la economía siga funcionando de forma normal. Trata de si la banca debería prestar dinero a las PYMEs para evitar que cierren.

Parece lo mismo, pero hay mucha diferencia.

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Las dos españas

Las dos españas 4Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza
entre una España que muere
y otra España que bosteza
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón

Esto escribía Antonio Machado hace más de 100 años y mucho me temo que sigue vigente. La España que muere y la España que bosteza. La España de los trabajadores y la España de las empresas.

Para la España de las grandes corporaciones, la situación es sumamente positiva. Las empresas del IBEX han mostrado varios trimestres de crecimiento sucesivo. Muchas de ellas han vuelto a niveles de beneficio anteriores a la crisis (los 35 del Ibex han ganado 49.881 millones de euros, un 24,5% más que el año anterior) y tienen mucho efectivo en sus balances.

Si nos fijamos en el trabajador medio, la fotografía es bien distinta. Lo que se ve es un problema verdaderamente profundo de desempleo estructural. El número de desempleados en los España es de casi 5 millones, pero un gran número de personas han dejado de buscar trabajo. Un número incluso mayor ha empezado a trabajar a media jornada y muchos soñarían con ser mileuristas. Esto asciende a una enorme crisis sistémica y se trata de una crisis que no estamos reconociendo.

¿Qué está provocando el aumento de los desempleados?

Pensemos en Telefónica ¿Cómo puede ser que ganando más que nunca vayan a echar al 24% de su plantilla? ¿No debería una empresa en crecimiento contratar a más gente?

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La pequeña empresa que tiene que cerrar

La pequeña empresa que tiene que cerrar 8La crisis económica no parece atenuarse y la destrucción de empresas y empleo se está convirtiendo en una desagradable costumbre.

Si para las grandes empresas y multinacionales ya es difícil mediar con una situación de baja demanda, incertidumbre y falta de financiación, para las pequeñas y medianas empresas es una labor titánica.

Profesionalmente he tenido que enfrentarme a la decisión (si es que decidir pudiera ser la palabra) de presentar un concurso de acreedores de una empresa en situación de crisis. Y os aseguro que no es fácil ni con todo el asesoramiento y formación del mundo.

Y si con formación empresarial es difícil tomar y ejecutar este tipo de decisiones, no quiero ni pensar lo complejo que resulta para una parte importante del tejido empresarial español, cuya cultura de la gestión de los negocios muchas veces se limita a llevar las facturas a su gestoría.

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España, Italia, Bélgica

España, Italia, Bélgica 10Todos sabemos que los mercados son irracionales, al menos en el corto plazo. Si no lo fueran no variaría a cada minuto el valor de una divisa contra otra, la capitalización bursátil de una gran compañía o el precio de la plata. Y también hemos podido comprobar cómo muchas veces se equivocan (¿quién imaginó que el primero en caer en Europa sería Islandia?). Pero sólo nos acordamos de sus defectos cuando nos va mal, y eso no ocurre sólo con los inversores particulares. Si un país no quiere depender de “los mercados”, no debería entrar en la dinámica de la deuda pero si entra, acabará por depender de ellos. Si se recurre a la financiación de terceros, especialmente de extranjeros, entonces se debe estar preparado para que igual que compren, vendan y que igual que en un momento dado confían, en otro desconfían. O más rústicamente, hay que estar a las duras y a las maduras. No podemos presumir de inversión extranjera y luego quejarnos amargamente porque desinvierten ya que están en su derecho. Por poner un ejemplo cercano, no podemos ir a Qatar buscando que nos compren la deuda y dentro de unos meses criticarlos si deciden venderla. Como además un bajo nivel de deuda soberana no es suficiente señal de solvencia porque esta crisis nos ha enseñado –por la reacción de los gobiernos- que la deuda bancaria privada acaba convirtiéndose en pública y como actualmente los extranjeros poseen más del 50% y las familias y bancos nacionales han reducido su exposición a la deuda pública nuestras cifras económicas deben responder a las expectativas que los inversores de fuera tienen depositadas. Como país que necesita financiación y que compite por ella con otros muchos emisores públicos y privados, nos interesa que los que están arriesgando su dinero en nosotros sigan confiando.

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