Fuente: WTF Microsiervos.
Como véis en esta tienda de La Coruña no se andan con tonterías a la hora de poner precios y dada la volatilidad que tienen últimamente los alimentos ¿para qué se van a molestar en cambiar cada día los carteles del pollo?. Si os fijáis en el resto de los carteles utilizan el típico «algo , 95». Evidentemente, estamos curados en espanto y después de tanto verlo cada vez que leemos «1.95€» o «1.99€» nuestra mente automáticamente lee 2€.
Pues no.
Un estudio reciente del «Journal of Consumer Research.» nos muestra que este viejo truco todavía sigue funcionando y más de lo que te imaginas.
En un experimento, se pidió a los participantes que considerasen dos plumas, una de $ 2.00 y otra de $ 4.00. Posteriormente se cambiaron los precios y se descubrió que cuando las plumas tenían un precio de $ 2.00 y $ 3.99, un 44 por ciento de los participantes se decantaron por la pluma de mayor precio. Pero cuando las plumas tenían un precio de 1.99$ y 4.00$, sólo el 18 por ciento de los participantes optó por la pluma de mayor precio.



