Casi la mitad de los ciudadanos en España (un 49%) no guarda dinero para cuando deje de trabajar. Es un dato llamativo, ya que nos situamos nueve puntos por encima de lo que suele ser habitual en el resto de Europa. Estos números vienen de la última Encuesta Paneuropea de Pensiones de 2025, que ha consultado a miles de personas en una docena de países.
Dentro de este grupo que no ahorra, la mayoría dice que le gustaría hacerlo en el futuro, pero las razones para no empezar ya son variadas: un 30% reconoce que simplemente no llega a fin de mes, mientras que casi un 20% admite que no entiende bien cómo funcionan los planes de pensiones. También hay un sector (31%) que pasa del tema, bien porque tiene otros ingresos o porque no le interesa.
En España confiamos mucho en el Estado. De media, esperamos que la pensión pública cubra el 61% de nuestro último sueldo, una expectativa bastante más alta que la de nuestros vecinos europeos. Sin embargo, cuando se pregunta si ese dinero será suficiente para vivir bien, solo el 13% se muestra optimista. La mayoría tiene claro que necesitará algún tipo de colchón extra, aunque no siempre se pongan a ello.
¿Cómo ahorramos y qué buscamos? En cuanto a los planes de empresa, España pincha: solo un 15% tiene uno, frente al casi 30% de media en Europa. Lo curioso es que a la gente le parecería bien que las empresas inscribieran a sus empleados en estos planes por defecto, siempre que uno pueda salirse si quiere.
Sobre el tipo de producto, no nos gusta arriesgar. Ocho de cada diez españoles prefieren algo que les asegure, al menos, recuperar lo invertido, aunque la rentabilidad sea menor. Y a la hora de cobrar, la opción favorita sigue siendo la renta de por vida (renta vitalicia), seguida por quienes prefieren llevarse todo el dinero de golpe.
Finalmente, la encuesta deja claro que nos falta información. Muchos coinciden en que una «etiqueta» de calidad para estos productos ayudaría a dar el paso, y que es fundamental que se empiece a explicar mejor cómo ahorrar desde que somos jóvenes.

Ocho de cada diez españoles prefieren algo que les asegure, al menos, recuperar lo invertido,