Las expectativas de un recorte inminente de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo se han enfriado notablemente. A pesar de que durante semanas el mercado apostaba con firmeza por una rebaja en septiembre, los últimos datos y mensajes del propio BCE han cambiado el guion. Ahora, los futuros apenas asignan un 15% de probabilidad a que el organismo actúe tras el verano. Y si lo hace, sería más adelante, en octubre o diciembre.
El dato de inflación de julio, en el 2%, ha sido determinante. Con este nivel, alineado con el objetivo del BCE, el mensaje que lanzan desde Fráncfort es que el actual nivel de tipos —el 2%— ya es adecuado. El argumento del euro fuerte, que tiende a abaratar las importaciones y por tanto a contener los precios, también pierde fuerza como justificación para nuevas bajadas.
Este giro de expectativas no solo afecta a los analistas, también tiene reflejo inmediato en el Euríbor. Tras varias jornadas flirteando con el 2%, ha repuntado con claridad por encima del 2,15% en su promedio diario. Una señal clara de que el mercado ya no descuenta con la misma convicción una rebaja a corto plazo. Para quienes tienen hipoteca variable, especialmente aquellos con revisiones inminentes, esto es un aviso. Si esta subida se consolida, las cuotas podrían encarecerse ligeramente, incluso en un entorno en el que los tipos oficiales no suben.
El informe de UBS añade más contexto. Aunque la economía de la eurozona mantiene cierta solidez, persisten tensiones en algunas partidas del índice de precios. En julio, los alimentos, el alcohol y el tabaco registraron un alza del 3,3%, ligeramente por encima del mes anterior. En contraste, los servicios frenaron su ritmo de encarecimiento, al pasar del 3,3% al 3,1%, lo que contribuye a mantener la inflación general contenida.
De cara a los próximos meses, el banco suizo prevé una moderación gradual de las presiones inflacionarias. Factores como el bajo crecimiento económico, la ralentización del alza de salarios, el abaratamiento de la energía y la fortaleza del euro configuran un escenario en el que las empresas tendrán menos incentivos para subir precios. Es decir, aunque la inflación no desaparece, sí se espera que pierda fuerza, lo que refuerza la postura del BCE de mantener la calma.
En cuanto al crecimiento, UBS estima que será plano en la segunda mitad del año. Aun así, considera plausible cerrar 2025 con una expansión del PIB cercana al 1%. Las cifras del segundo trimestre fueron débiles —una décima frente a las seis del primero— pero distorsionadas por efectos puntuales, como el adelanto de compras de empresas estadounidenses para evitar aranceles.
