Multitarea o por qué no hacer varias cosas a la vez

Multitarea o por qué no hacer varias cosas a la vez 1La multitarea es una característica de los sistemas operativos modernos. Permite que varios procesos sean ejecutados al mismo tiempo compartiendo uno o más procesadores. Si llevamos esto al plano de los humanos, nos podríamos encontrar con  una persona que hace varias tareas a la vez: contestar el teléfono, escribir un mail y decirle algo a la persona que le está hablando desde la puerta.

Desde el punto de vista de la productividad parece que es algo muy positivo para las empresas: ¡cuentan con una persona que hace varias tareas a la vez! (Multitasking es el término inglés).

Entonces, ¿tenemos que hacer muchas cosas a la vez? la respuesta, clara y contundentemente es NO. Y no es porque lo diga lo yo; investigadores de la Universidad de California (UCLA) descubrieron que el comportamiento multitasking crea una lucha entre dos partes del cerebro. Al realizar múltiples actividades, se da una batalla entre el hipocampo, que es el encargado de guardar y hacernos recordar información y el telencéfalo, que se encarga de las tareas repetitivas, dando como resultado que al ejecutar diversas tareas se tendrá mayor dificultad para recordar las cosas que se acaban de hacer.

Leer más

¿La banca ha de ser ética?

¿La banca ha de ser ética? 3Un buen amigo que padece mis múltiples peroratas económicas en la Red me ha pedido que escriba sobre la banca ética. Como de costumbre, no le haré caso; al menos del todo.

Antes de comentar la banca ética, tema que dejaré para un futuro, con ejemplos como Triodos Bank, quiero trata un tema muy relacionado: ¿es normal que la banca no sea ética?

Si alguna cosa se me quedó grabada de mi paso por una entidad financiera, aparte de la calidad humana de la mayoría de bancarios de las sucursales, por mucho que los critique en general, es una frase de un directivo: los bancos no tienen alma.

Hace apenas unos años, en pleno espejismo de boom económico, cuestionarse si la banca era ética o tenía alma era tildado de ingenuo. Hoy mis antagonistas se lo pensarían dos veces antes de lanzar soflamas de libre mercado contra mis ideas. Seré un iluso, pero creo que el pueblo ya no está para economistas sin ética; tal vez sea algo coyuntural y los indignados vuelvan al pan y circo, pero de momento los poderosos temen al pueblo. Y eso está bien.

Leer más