El síndrome de China.

El síndrome de China es una hipótesis extrema de la fusión de un reactor nuclear, en la cual en el caso de que hubiese un accidente de este tipo en EEUU, el material fundido atravesaría la barrera de hormigón debajo de él, pasaría por el suelo y  podría hipotéticamente atravesar la corteza de la Tierra y alcanzar las antípodas … Leer más

Gráfica del día

El precio de la vivienda en EEUU ajustada a la inflación Sacada del foro de bolsa. Tal y como leo aquí: En una encuesta anual realizada por los economistas Robert J. Shiller y Karl E. Case, cientos de nuevos propietarios en cuatro comunidades – Condado de Alameda, cerca de San Francisco, Boston, South Orange Condado … Leer más

Enron

Enron 4Esta vez no voy  comentar la historia de alguien meritorio como BarreirosBill Gates sino un resumen de un largo –casi dos horas- documental de 2005 titulado “Enron, los tipos que estafaron a América” que, a pesar de ser un tanto tendencioso y algo desordenado, me ha sorprendido por las similitudes que la gestión de aquella empresa tiene con la que a nivel general nos ha llevado a la actual crisis.

Kenneth Lay fundó en 1985 Enron, intentando rentabilizar la liberalización de la energía iniciada por el presidente Reagan (“el gobierno es el problema”) pero, contradicción que hoy vemos generalizada por ejemplo en la banca, aceptando con gusto las subvenciones estatales que su compañía recibía por internacionalizarse. El rumbo de la compañía –que en principio debía ser la típica compañía energética estable que tanto gusta al inversor conservador en bolsa- parece fue decidido por una malversación. Y es que en 1987 la filial Enron Oil reportaba unos beneficios extraordinarios debido a que altos cargos apostaban en el mercado de precios del crudo, aprovechándose de las propias reservas de la compañía para mover los precios. Estuvieron a punto, en una racha de mala suerte, de hundir Enron Oil, y en la investigación posterior se descubrieron documentos falsos y desvíos de fondos a cuentas personales. Kenneth Lay era consciente de ello pero como vio que esta estrategia tan arriesgada daba grandes beneficios no despidió a los operadores hasta que se vio obligado cuando uno de los responsables fue condenado a un año en la cárcel.

El caso es que a partir de ese momento la cúpula de Enron entendió que la especulación era más rentable que la gestión empresarial tradicional de una empresa de este tipo –redes, gasoductos etc.- y en 1992 ya era el mayor comprador y vendedor de energía del mundo. De fechas tan lejanas comienza una tendencia contable que marcará la historia de la compañía ya que valoraban expectativas de precios futuros –demostrables por los precios de estos productos, muchas veces manipuladas por ellos mismos- a las posiciones presentes, presentando unos beneficios irreales que acabarían generando un descuadre de la tesorería casi continuo. En esta época el fundador de Enron había cedido los poderes ejecutivos a Jeffrey Skilling, un personaje que sabía venderse a él mismo y a Enron muy bien a pesar de algunas tácticas no precisamente populares como por ejemplo despedir a más de un 10% de la plantilla cada año por votaciones del resto de empleados. Aunque fue el máximo responsable hasta unos meses antes de la quiebra, en la comisión parlamentaria que investigó ésta negó tener responsabilidad en el crash, al igual que otros directivos, y si bien un empleado íntimo amigo de Skilling se suicidó agobiado por los remordimientos, él aseveró que “No hice nada malo, en todo momento trabajé para el beneficio de la compañía”.

Otro factor que impulsó el amor al riesgo y el olvido de la economía real fue la fuerte tendencia alcista bursátil  de finales del siglo pasado, lo que motivó aún más la política de aumentar dividendos como fuera. El artífice de las cuentas era el director financiero Andrew Fastow, que durante años consiguió que una empresa que perdía liquidez, aumentara beneficios trimestre tan trimestre ocultando una deuda de 30 mil millones de $ con cientos de compañías fantasma que la escondían en sus propios balances. Hacía lo que sus jefes querían y además se embolsaba una buena comisión para él mismo. Llegó a vender a 96 bancos –algunos eran los principales del mundo- un fondo que sólo invertía en Enron, siendo él el responsable de ambas compañías y garantizado todo en una expectativa irreal de beneficios –repito- de una sola compañía. Es decir, no sólo el auditor, Arthur Andersen, cayó en la trampa: banqueros, abogados y contables hicieron la vista gorda, ¿tan ineptos eran o más bien es que todos cobraban? Parece lo segundo ya que se descubrieron mails entre empleados de los bancos que demuestran que sabían que los números de Enron no eran claros. De hecho, Merry Linch fue condenado a posteriori porque a finales de 1999 compró activos en Nigeria a Enron para devolvérselos a los 5 meses y que en ese tiempo desaparecieran del balance de la empresa. ¿Habría otras operaciones así que no salieron a la luz? Es difícil de entender que nadie se extrañara de un aumento constante de los beneficios cuando la realidad era la contraria ya que sólo era rentable el “power bróker” (un famoso lema publicitario de Enron), es decir, la intermediación, pero no compensaba las grandes inversiones en industrias y extracciones por todo el mundo que no daban beneficio. Por ejemplo, una enorme factoría en la India que siempre generaba déficit ya que en aquella época el precio al que podían vender energía a la población del país era más barato que el coste. En esa época la publicidad de Enron era similar a la de los bancos islandeses de hace dos años y la clave era más convencer a inversores bursátiles que a clientes ya que los bonus de los directivos estaban ligados y eran abonados con acciones. De hecho, semanas antes del cierre de trimestre milagrosamente siempre aparecían beneficios.

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La viñeta de la semana

Corbacho, Ministro de Trabajo: «He estado en el centro del huracán. No le deseo a nadie lo que he sufrido» Otras risas en la entrevista. Más viñetas en la categoría de “Humor” del blog

La semana en los mercados.

La semana en los mercados. 8El día 2 de agosto el secretario del Tesoro (el equivalente a nuestra Salgado) Timothy Geithner escribió un artículo en el New York Times titulado “Bienvenidos a la recuperación” en al que, entre otras cosas, presumía del +2.4% (luego revisado a +1.6%) de crecimiento del PIB trimestral conocido a finales de Julio y acababa el artículo con un “Hemos sufrido un golpe terrible, pero estamos volviendo”. Por desgracia su optimismo no parecía muy bien fundado y tanto la mayoría de los datos macro como la propia FED le han desmentido durante el último mes. Los índices americanos han reaccionado a tantas malas noticias con el peor agosto desde 2001 y, algo que tiene más que ver con la economía real, una fuerte bajada tanto de los futuros del gas natural (-23%) como de los del crudo (-9%). Es decir, todo indica ralentización económica. Por otra parte, la fuerte bajada de la rentabilidad de la deuda pública alemana y norteamericana y el nuevo acercamiento del oro a sus máximos históricos parecen ser prueba de una mayor aversión al riesgo. Los analistas de Bank of America-Merrill Lynch han reducido la previsión de crecimiento del PIB en 2010 y 2011 y, lo que es más grave, elevado a “por encima del 10%” (desde el 9.4%) su previsión de tasa de paro en 2011. Es decir, esperan más desempleo el próximo año e incluso profetizan una rentabilidad por debajo del 2% para el bono a 10 años norteamericano, los ingredientes básicos de una paralización económica. Y aunque es habitual que los analistas se equivoquen, no es normal que tras casi 3 años de crisis aún se espere un empeoramiento.

Hablemos ahora del Ibex. Este año las bolsas del mundo subieron las 3 primeras semanas de enero y empezaron a bajar por la derrota demócrata en Massachusetts y el Plan Obama para la Reforma Financiera. Pero mientras los índices americanos rebotaron y en abril marcaron máximos de 18 meses, el Ibex no pudo romper máximos anuales y empezó a perder diferencial a la par que el € se depreciaba y subía el riesgo país de España. Es falso que el viernes 7 de mayo España estuviera quebrada y de hecho el diferencial de la deuda respecto al bund era similar al actual pero sin el macrofondo de 750 mil millones de € de apoyo de la UE gestado aquel fin de semana –y que provocó el lunes 10 la mayor subida histórica en un día del Ibex- nuestro país, Grecia, Portugal, Irlanda y quizás Italia lo hubieran pasado muy mal para poder renovar los vencimientos de deuda pública. Sin embargo, la bolsa siguió bajando porque como he dicho alguna otra vez los mercados no son una entelequia sino la suma de millones de voluntades, y la desconfianza general hacia los políticos también se trasladó a los inversores, gestores y especuladores que forman el mercado. Tuvo que comprobarse que había dinero real, especialmente extranjero, convencido de la solvencia de nuestro país, para que se empezara a mejorar. De hecho, hasta Julio que el Tesoro español pudo colocar sin problemas todos los bonos y letras –y a tipos de interés descendentes según avanzaba el mes- no volvió el Ibex a recuperar diferencial. Es entonces cuando la solvencia de Santander y BBVA y los buenísimos resultados de Telefónica –los pilares de nuestro índice- pesaron más que la situación económica del país.

Si en marzo de 2009, en forma de anuncios de mayores beneficios de grandes bancos americanos, se empezaron a notar en las bolsas las consecuencias del millonario Plan Paulson de noviembre de 2008 y las cotizaciones iniciaron la remontada histórica que conocemos, el apoyo político y económico de la Unión Europea de Mayo sirvió para frenar -2 meses después- los descensos motivados por las dudas en la solvencia de algunos países. Pero ese colchón de seguridad, que además exige compromisos muy duros e impopulares por parte de la sociedad pues implica un recorte del gasto muy severo, no es suficiente para impulsar un rebote de la bolsa como el del 2009, más cuando la enorme deuda pública sólo es una parte de los enormes problemas económicos que sufre nuestro planeta. Ahora se puede decir que en general el Ibex se mueve de forma paralela a la bolsa alemana o americana (curiosa la coincidencia de los 10 mil con el Dow Jones) y que –como es lo normal- son éstas las que marcan la tendencia general. Creo que el tamaño e importancia de España, unido al giro en la política económica, ha propiciado que ya no se considere necesario pagar tanta prima en los CDS para asegurarse de una posible quiebra del país, pero el problema de la deuda soberana sigue presente y otros estados menos fuertes como Irlanda o Portugal están sufriendo la desconfianza de los inversores. Nuestro sistema financiero es el que tiene mayor exposición en nuestro vecino ibérico (un tercio de toda la deuda pública lusa está en manos españolas), no es un peligro que debamos obviar, ya en abril un ministro griego avisó que Portugal sería el siguiente. ¿Es un síntoma de fortaleza del Ibex el que le afecte tan poco los problemas de nuestro vecino o no debemos fiarnos de nada dado el bajo volumen de agosto? Yo quiero pensar que en un posible rally bursátil de fin de año el Ibex recuperará algo más de diferencial respecto a las otras bolsas del mundo pero de momento este recrudecimiento de los problemas de la deuda soberana apuntan a que es mejor esperar antes de apostar por él.

Pero como dije antes, lo que importa es la tendencia general.  En el corto plazo, el alivio por una revisión a la baja del PIB trimestral en los EUA menos amplia de lo esperada el viernes, ayudó a que Agosto pudiera cerrar por encima de los peligrosos soportes técnicos que habían sido amenazados (1040 en el SP500, 9800 en el Ibex) si bien tampoco se han alejado lo suficiente como para cambiar nada: estamos en la parte baja de un lateral en el que nos movemos hace muchas semanas, con un alto riesgo –últimamente- de romper por abajo. Lo peor de estas bajadas es que no se han visto, al menos en acciones, un aumento de las posiciones cortas especulativas ni en los EUA ni en España, es decir, son bajadas reales, motivadas por salidas de inversores, similares a las de 2008 y diferentes a las de comienzos de 2009, que no buscaban liquidez sino que se componían mayoritariamente de apuestas por precios más bajos. Se han obviado los muy buenos resultados empresariales en los EUA, las numerosas operaciones corporativas (opas agresivas incluidas) y se han valorado mucho más los malos datos macro y las expectativas de que serán peores. Sin embargo, Septiembre ha empezado al revés que agosto: bolsas arriba (el mejor inicio de Septiembre en 12 años), bajada de la aversión al riesgo y subidas en la rentabilidad de los bonos considerados “seguros”. Un muy buen ISM Manufacturero fue la excusa aunque la prueba de fuego será el dato de paro mensual. Al fin y al cabo puede que el mal desempeño de agosto en las bolsas deba relativizarse ya que tuvo el volumen más bajo desde el siglo pasado.

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