Bancos centrales
En la red disponemos de muchas webs en las cuales sus usuarios hacen preguntas que los demás van respondiendo. Un ejemplo de este servicio es Yahoo! Respuestas, una web muy interesante que nos trae preguntas cuanto menos sorprendentes, veamos algunas de ellas:
- Mi novia está embarazada y no había mantenido relaciones sexuales con ella. ¿Crees que ha sido una bendición?
- ¿Quién mató al mar muerto?
- ¿Por qué mi canario está dormido y no come durante 2 semanas?
- ¿Por qué cuando cojo un cubo de hielo este se derrite, acaso tengo poderes super derretidores?
- Aunque la mejor de todas viene de otro servicio similar, “gibbio” que preguntan: ¿Como puedo ser narcotraficante y que no me maten en la mitad de mi vida exitosa como narco ?
Claro, viendo las respuestas que reciben a uno se le quitan las ganas de hacer preguntas de verdad, es como si aquí preguntáis. ¿Puede quebrar un banco central?. Vaya pregunta más absurda ¿no?. Está claro que la respuesta es No… o quizás Si…. o…. Depende…. la verdad es que no tengo ni idea y me avergüenza mucho preguntarlo, en momentos como este es cuando me gustaría tener una vida exitosa como narcotraficante.
Así que para ello nos vamos al blog del instituto Ludwig von Mises que en mi opinión escribe unos artículos excelentes (escuela austriaca) y en el cual se realizaron hace no mucho la misma pregunta ¿Puede quebrar un banco central?. Os recomiendo una lectura pausada del artículo, con café en mano, ya que es un pelín largo pero muy interesante.
Las autoridades monetarias centralizadas disfrutan de una posición privilegiada en el sistema monetario actual. La gente tiende a ver a los economistas y a los políticos de estas instituciones como semi-dioses, individuos a los que si se les da recursos suficientes asegurarán que la economía siga una trayectoria siempre creciendo y sin alteraciones bruscas. Sin embargo, al contrario que los semi dioses griegos de antaño, los banqueros de los bancos centrales de hoy en día son meros mortales que deben trabajar dentro de los confines y restricciones de las instituciones que lideran.
Si bien es cierto que poseen un aura de invencibilidad, la verdad es que la efectividad de sus políticas afrontan severos límites.
De manera convencional un banco central persigue su objetivo de estabilidad en los precios mediante el ajuste del suministro de dinero para alterar las tasas de interés indirectamente, haciendo de esta manera que el prestar dinero sea más atractivo o menos. La reciente crisis atrae la atención a una función secundaria de estos bancos, esto es, como un prestamista de último recurso.
Tras el colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008, los bancos centrales del mundo intervinieron en un esfuerzo unificado para barrer activos deficientes no líquidos del sector de la banca privada para obtener una deuda de gobierno de mejor calidad. Si bien es cierto que este proceso se desarrolló sin dificultades en su comienzos, los bancos centrales se encontraron pronto con balances a la baja de deudas de mejor calidad por barrer. La única herramienta que quedaba para luchar la crisis de liquidez fue una expansión cuantitativa, incrementando el suministro de dinero, construyendo de esta manera liquidez nueva disponible para que el sistema bancario pudiera retirar sus pasivos.
Mediante esta expansión cualitativa, los bancos centrales fueron capaces de rescatar sistemas bancarios locales que estaban fuertemente endeudados en divisas locales, tal como era el caso en el sistema americano. Sin embargo, otras economías que dependían en inversión extranjera no fueron tan afortunadas. La insolvencia del Banco Central de Islandia a finales del año pasado sacó a la luz este tema; varios bancos centrales están todavía en peligro.
Los bancos centrales que sólo son capaces de inflar el suministro de dinero es su divisa local afrontan retos significativos cuando se enfrentan con sistemas bancarios fuertemente endeudados en pasivos nominados en moneda extranjera. Tal como el reciente ejemplo de islándia ha demostrado, la posibilidad de la insolvencia en los bancos centrales crea la oportunidad para una reforma bancaria real.
Cuando los bancos centrales quiebran
Murray Rothbard, en su libro “The Case Against the Fed”, argumenta que una industria privada bancariamente libre está disciplinada por la amenaza de una retirada masiva de fondos, lo que le frena de una sobre emisión de sus pasivos en exceso de sus activos. Un sistema dirigido por un banco central de reservas que respalden los depósitos de los clientes no opera, sin embargo, bajo tal coacción. El sistema basado en dinero de curso legal garantiza a la autoridad monetaria central una ventaja: sus propios activos ( principalmente la base monetaria) nunca serán amortizados por nada que no sean las mismas unidades nominales en las que están nominados.
Guido Hülsmann explica esta rareza, usando la libra británica como ejemplo:
Hasta 1914, y luego entre 1925 y 1931, el Banco de Inglaterra amortizó sus billetes de 20£ con una cantidad de oro que se denominó “La cantidad de 20£”. Hoy en día amortiza estos billetes con otros billetes del mismo tipo. La idea es que antiguamente la expresión “La cantidad de 20£” tenía un significado legal diferente al que tiene hoy en día. En su momento designó alrededor de 5 onzas de oro. Hoy en día significa algo diferente. La suspensión de pagos ha convertido la expresión “La cantidad de 20£” en una tautología auto referenciada, ahora designa billetes de 20£. Los billetes que aseguran un pago por “La cantidad de 20£” no hacen más que asegurar el pago en billetes semejantes.
El resultado es que los pasivos pueden ser retirados inflando el suministro de dinero y no mediante el sacrificio de ningún ahorro real, ya sean una materia prima ( como oro) o una divisa extranjera. Esta capacidad del banco central para poder hinchar sin esfuerzo pasivos domésticos ha incrementado su frecuentemente citada función como entidades crediticias de último recurso. Así pues, a medida que los bancos se encuentran afrontando falta de liquidez, los emprendedores dan por sentado que el banco central es capaz de colocarse rápidamente para expandir el suministro de dinero y evitar una crisis.
Hoy en día, al medida que los mercados monetarios globales han tomado un tono más reservado, las turbulencias económicas han causado que muchas instituciones financieras sufran una limitación de divisas vinculante. Muchos bancos centrales han asumido el papel de los constructores de mercado para asegurar que la liquidez permanece lo suficientemente alta como para que las empresas que afrontan esta limitación no se vuelvan insolventes.
Ignore por un momento si se debería apoyar artificialmente a las empresas que han cometido un error empresarial en el pasado y afrontan ahora insolvencia. La pregunta interesante deviene: ¿Es posible en todos los casos, tal como los empresarios emprendedores comunmente asumen?
Recientemente, el Fed estaba cerca de la insolvencia al usar sus propios activos para sacar de apuros a un sistema financiero vacilante. Al tiempo que el Fed cambiaba deuda gubernamental de alta calidad por deudas provenientes de préstamos con tasa no preferencial que estaban cargando al sector bancario, el banco central agotó una gran cantidad de
sus activos y se acercó a su propia limitación fundacional.
En este punto, el Fed adoptó una solución simple: aumentó el suministro de dinero disponible al sector bancario, permitiendo de este modo retirar sus pasivos nominados en dólar. Ya que los pasivos que el banco central pretendía retirar estaban nominados en esa misma moneda nacional, tenía la capacidad de retirarlos simplemente al aumentar el suministro del dinero. De esta manera, el Fed evitó una crisis de liquidez sin gran dificultad ( dejando de lado los daños ocultos asociados a todo aumento de dinero)
Un problema global
¿Qué pasa si un sistema bancario no está atado con deuda que está nominada en su moneda nacional, más bien lo está con una deuda nominada en moneda extranjera?
En este caso la autoridad monetaria central se limita a su papel como prestamista de último recurso. Puede promulgar cambios en la regulación que afecten a requerimientos de reserva, ratios de adecuación de capital, etc. Puede fomentar operaciones de mercado libre usando su hoja de balance de activos para balancear las transacciones. O puede hinchar su propio suministro de dinero. Sus activos retenidos en pasivos extranjeros se convierten en el eje para mantener la solvencia de este tipo de sistema bancario.
Cuando la liquidez global se acota seriamente, las economías fuertemente nominadas en moneda extranjera rápidamente sienten la tensión. El sistema bancario islándico es el ejemplo más reciente de este problema. El Banco Central de Islandia carecía de la habilidad para inflar en cualquier otra divisa que no fuera la króna nacional; como resultado, el sector bancario Islandés (que estaba fuertemente endeudado en pasivos extranjeros, principalmente yenes japoneses y francos suizos) sucumbió a la insolvencia.
A medida que la liquidez se evaporó en el otoño de 2008, las instituciones globales acostumbradas a trabajar continuamente con deudas afrontaban el reto de tener que pagar sus pasivos. Sin embargo, tenían que hacerlo sin simultáneamente eliminar posiciones de deuda balanceadas ( es decir, extendiendo la madurez mediante despliegue de la existente deuda). Estos pasivos se emitieron en divisas extranjeras, así pues el sistema bancario nacional islandés fue incapaz de cumplir sus obligaciones para con la deuda.
El banco central intentó ser el prestamista de último recurso, pero pocas opciones le quedaban. Carecía de activos nominados con moneda extranjera con los que financiar el sector financiero con problemas. Después de todo, el sistema requirió intercambios de divisas y líneas de crédito provenientes de naciones amigas para rechazar un devastador colapso financiero. Como resultado, el Banco Central de Islandia se convirtió el primer banco central de un país desarrollado en el siglo XXI en devenir insolvente.
Islandia tenía un ratio de deuda/PIB nominada con moneda extranjera de entre 60 y 70% durante la cúspide de su crecimiento. Varios países hoy en día están marcados por niveles no menos extremos, incluyendo muchos países del este de Europa ( principalmente Estonia, Hungría,Letonia, Lituania y Serbia) los que se enfrentan a ratios de deuda/PIB nominada con moneda extranjera que son superiores al 66%.
Muchos de estos países ya han recibido préstamos del FMI para aliviar las presiones causadas por este desequilibrio. Un brote renovado de inquietud financiera puede agravar el límite en la liquidez provocado por esta deuda nominada con moneda extranjera. Estos países pueden acabar siendo insolventes otra vez si estos sistemas bancarios demuestran estar demasiado sobreapalancados con este tipo de deuda como para ser sostenibles.
Conclusión
Los bancos centrales disfrutan de una situación reverenciada en debates sobre temas monetarios. A su disposición se hayan un aparentemente inacabable surtido de armas y herramientas listas para corregir cualquier desequilibrio del mercado que amenace la estabilidad económica. Sin embargo, estas instituciones son tan útiles como los activos que representan. Las políticas expansionistas monetarias no pueden solucionar todos los problemas a los que se enfrenta un banco central. Los países que se enfrentan con sectores bancarios fuertemente endeudados en pasivos nominados con moneda extranjera acabarán un día encontrando que el banco central ( que los ha conducido a esta situación) será impotente.
Jesús Huerta de Soto demuestra en su trabajo magistral Money, Bank Credit, and Economic Cycles que el el actual sistema bancario disfruta la provisión legal privilegiada de ser capaz de crear cuentas de depósito como si fueran préstamos. Un banco central mantiene este sistema de reserva fraccional asegurando que una industria bancaria no líquida tendrá liquidez adecuada en tiempos de crisis bancaria.
La posibilidad de un banco central insolvente, sin embargo, da un rodeo sobre la pregunta de si el banco central debería de ser eliminado y concluye que se eliminará, en determinados casos, a sí mismo a medida que la insolvencia lo deje indefenso. Los sistemas bancarios fuertemente endeudados con deudas nominadas con moneda extranjera son especialmente vulnerables a esta posibilidad, simplemente porque los bancos centrales son sólo capaces de salvar obligaciones de deudas nominadas con moneda nacional.
Un dicho bien conocido dice que “si no está roto, no lo arregles”. Los economistas llevan tiempo defendiendo que la planificación centralizada es necesaria para asegurar la estabilidad económica. Sus inminentes quiebras pueden acabar exponiendo la esterilidad de esta misma función.
Esperemos que una vez que estas autoridades monetarias sean sacadas al descubierto como quebradas, sean reparadas a la luz de las verdaderas necesidades y demandas de un orden económico próspero. El sistema bancario libre, operando bajo principios legales establecidos junto con la producción privada de dinero, asegurará que una industria bancaria sobre crecida no se desarrolle. Tampoco se basará en la falacia de que la omnipotente autoridad monetaria central está siempre en guardia, lista para salvar al capitalismo de sus propios excesos.
Escrito por Carlos Lopez el 12 de Noviembre de 2009 con
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Un error histórico: cien años de dinero de curso legal (II) @Antal E. Fekete – 09/11/2009
Las letras de cambio
Está claro que las letras de cambio son incompatibles con la Leyes de Curso Legal. No tiene sentido sugerir que se puede lograr que las letras de cambio maduren en billetes de curso legal. El hecho es que el billete de banco es inferior a la letra de cambio en casi todos aspectos. En primer lugar, las letras de cambio son un activo que produce ingresos. Esto se debe a la existencia de un descuento que se aplica al valor nominal de la letra de cambio, cuando ésta se compra y vende antes de su vencimiento. La letra de cambio es lo más líquido; sólo la moneda de oro tiene mayor liquidez. Las letras de cambio son el mejor activo que pueda poseer un banco comercial.
Pero lo que otorga la supremacía económica a las letras de cambio es el hecho que, en conjunto, constituyen el fondo de empleo de la sociedad. Solamente las letras de cambio posibilitan la producción y distribución de bienes hoy, que se no pagarán sino hasta más tarde. Hasta tres meses más tarde, para decirlo exactamente. Sin embargo, en el ínterin los trabajadores empleados en la producción tendrán que recibir sus salarios devengados, semanalmente. Efectivamente, estos trabajadores tendrán que comer y satisfacer otras necesidades para poder continuar con sus esfuerzos productivos. El pago de salarios no se paga, en definitiva, con los ahorros de capitalistas. Se financia por “clearing” o sea, por la concesión espontanea de privilegios monetarios temporáneos a las letras de cambio, lo cual les permite circular antes de su vencimiento.
Una consecuencia indeseada de la Legislación de Curso Legal fue la destrucción de este fondo salarial, del cual se podía pagar a los trabajadores antes de la venta de los bienes. Las leyes de curso legal cargan con la responsabilidad directa del horrible desempleo que existió durante la Gran Depresión – como señaló Rittershausen. Mientras esté intacto el fondo salarial, no puede haber desempleo. Todos los que ansían ganar un salario pueden participar en la producción o distribución de algunos bienes demandados urgentemente por los consumidores y obtener compensación de ese fondo inmediatamente, aún antes de que se venda el producto. La destrucción de fondo salarial echó abajo todo eso. Los trabajadores no podían ya recibir compensación por su trabajo aplicado a la producción de mercancía, a menos que se estuviese lista para venderse, de inmediato.
La destrucción del fondo salarial no fue inmediatamente perceptible en 1909. El alistamiento militar y la producción de material bélico absorbió la mano de obra disponible. Durante la guerra la mano de obra escaseó debido a la enorme expansión de la producción de municiones. El desempleo no golpeó a la sociedad sino hasta después de haber cesado las hostilidades.
El mayor desempleo de la historia
Si las potencias que vencieron hubiesen repudiado las leyes de curso legal una vez concluida la guerra y hubiesen rehabilitado el mercado en letras de cambio y reabastecido así el fondo salarial, la Gran Depresión no hubiera ocurrido. Pero los vencedores no tenían interés en comercio mundial multilateral. Deseaban castigar a los vencidos aun más, por medio del comercio bilateral y excluir la circulación de letras de cambio. De esta forma deseaban retener el control del comercio de los que fueron sus adversarios. Por consiguiente, el fondo salarial nunca resurgió y no se podía pagar a los trabajadores. El resultado fue el mayor desempleo jamás visto en la historia. Los gobiernos se vieron obligados a responsabilizarse de los desempleados, por medio del sistema de dádivas. Este sistema, que es una afrenta a la gente que quiere trabajar, sigue vigente, pero permanece el desconocimiento de su causa fundamental, la ausencia de letras de cambio en circulación.
Las Leyes de Curso Legal, que representan la alianza non sancta (por no decir conjura) entre gobierno y bancos, nunca se han revocado. Los gobiernos han llegado a gozar de los poderes adicionales que adquirieron por medio de alegatos falsos. Los bancos recibieron el soborno con gusto. Su lealtad se transfirió de sus clientes al gobierno. A cambio del privilegio de crear depósitos bancarios sin el impedimento de una reserva de oro, como era el caso antes de 1909, los bancos estuvieron dispuestos a comprar todos los bonos gubernamentales que no hallaron compradores activos en el mercado de bonos. “Tú me rascas la espalda, yo te rasco la tuya.” Esta conjura sigue adelante bajo un nuevo “contrato social” en el cual el soborno y el chantaje han sustituido a la cooperación voluntaria.
La confabulación de Academia, de los medios y particularmente la lealtad de la profesión económica y de los analistas financieros ha sido comprada gracias al afán de los Bancos Centrales de patrocinar la investigación. “El que paga al músico escoge el programa.” Autores dispuestos a cantar las loas del dinero irredimible recibieron amplios emolumentos. Autores que criticaban el dinero fiat fueron marginados.
La mayoría de los economistas y escritores sobre finanzas de hoy son escribanos a sueldo que venden su pluma al gobierno y al Banco Central. La propaganda se viste como investigación.
El Santo Grial de la economía
Las matemáticas han sido prostituidas como nunca antes en la historia de la Reina de las Ciencias. Ensayos de investigación sobre economía y teoría monetaria, salpicados con ecuaciones diferenciales de aspecto formidable pero que en resumen están vacías de significado, se presentan como el Santo Grial.
Los gestos estudiados y malabarismos de los economistas de nuestros días se parecen a los del sacerdocio del antiguo Egipto. En virtud de su conocimiento de astronomía – conocimientos que no se compartían con el público general – los sacerdotes egipcios podían predecir los eclipses solares y otros eventos celestiales. Mantenían a su audiencia en estado de admiración y temerosa de sus facultades sobrenaturales.
La diferencia es ésta: mientras que los egipcios eran profesionales que contaban con los últimos conocimientos científicos de su tiempo, los economistas acreditados de hoy son charlatanes que se regocijan en la gloria personal que se les concede, mientras que de hecho han sido totalmente incapaces de predecir el colapso financiero aunque lo tengan ya frente a sus narices, como ha demostrado su inepto desempeño en 2007. Para colmo de males, son incapaces de reconocer sus propios errores. Son una maldición sobre el cuerpo político de la nación y una lacra sobre la profesión económica. Llevan al mundo a un desastre económico y monetario sin precedentes, en estos mismos momentos.
Nuestra crisis financiera actual es la culminación de una tragedia que se nos endilgó por la coacción en el campo monetario. La salida de la crisis y el camino para evitar otra Gran Depresión, es por vía de la restauración de la libertad en el ámbito de la moneda: por medio de una hábil revocación de las leyes de curso legal. Es necesario rehabilitar el patrón oro junto con el sistema de “clearing” que lo acompañaba, el mercado de letras de cambio.
La naturaleza monopolística de deuda gubernamental en el mercado de bonos tiene que eliminarse mediante la reintroducción de la competencia que la moneda de oro le hará a las promesas gubernamentales. Los tenedores de bonos que no quedan satisfechos con la tasa de interés que ofrecen los cupones que arbitrariamente se adjuntan a los bonos de gobierno, deben recuperar nuevamente su derecho: el derecho de colocar sus ahorros en monedas de oro, como lo hacían antes de 1909. De esta forma, podrían obligar a los gobiernos a pagar tasas de intereses competitivas, para atraer los ahorros de los particulares. Toda coacción en el campo monetario debe cesar. La dignidad del individuo debe respetarse. La actitud colectivista de los gobiernos debe descartarse a favor de una actitud que favorezca al individuo, una actitud que restaura la libertad y la libre iniciativa del ser humano.
Un siglo no es más que un momento pasajero en la historia. Los últimos cien años deben verse como un episodio reaccionario en nuestra civilización, un experimento descabellado con moneda irredimible. El experimento ha fallado totalmente, como todos experimentos similares en el pasado. A menos que cese de inmediato, sumirá a la especie humana en un estado de miseria sin precedentes. Literalmente, amenaza la supervivencia de nuestra civilización y todo el sistema de nuestros valores.
La libertad en el ámbito de la moneda nos traerá paz y prosperidad. Persistir en la coacción es el camino a la guerra y a la miseria.
* Discurso del Profesor Antal E. Fekete, matemático y experto monetario, durante una cena benéfica de “The Ficino School” en Auckland, Nueva Zelanda, el 28 de octubre 2009.
Traducción de Hugo Salinas Price. Cortesía de Oro y Finanzas
La solución a la crisis económica, la decisión ha sido tomada, y esta es : Hiperinflación. Los intermediarios financieros [esos que manejan nuestro dinero sin riesgo alguno para el suyo] y los intermediarios políticos [esos que deciden por nosotros durante cuatro años como si fuéramos incapacitados] son dos cárteles asociados para gestionar y mantener el mejor y más seguro negocio que ha inventado la humanidad: EL ESTADO.
Posiblemente no se vaya a hacer pública, pero el mercado está descontandolo, primer síntoma: la subida en el precio de la onza de oro.http://www.aedru.org/VARIOS/CRISIS/Bookmarks—-crisi.htm
6. andreug»11/11/2009, 20:51 h.
Lo que viene no es una espiral deflacionista sino, como decía Warren Buffet, una vorágine inflacionista.
Igual que en un tsunami las aguas del mar primero se retiran de la costa antes de que llegue la gran ola, creo que ahora estamos viendo una deflación porque la gente tiene miedo a gastar y los bancos dedican todo el dinero a tapar agujeros. Pero cuando todo el dinero nuevo que se está creando llegue a la economía… llegará esa gran ola inflaccionista.http://www.aedru.org/VARIOS/CRISIS/Bookmarks—-crisi.htm
5. Nostradamus»10/11/2009, 15:27 h.
Magnífico speech. En el erial moderno reconforta leer cosas así. El día en que los pueblos entregaron a sus gobiernos la máquina de imprimir billetes fue un día triste; el patrón oro es la mayor de las conquistas sociales, es el único mecanismo que puede pone disciplina en las cuentas públicas y salvaguardar los ahorros obtenidos mediante esfuerzo y abstinencia del consumo. La crisis actual se ha cimentado en la burla de todas aquellas reglas de oro del buen gobierno económico; los gobiernos han pervertido el lenguaje y trasmutado lo malo en bueno y lo bueno en malo; hoy la inflación en el totem que nos salva de la bajada de precios !!!! Las consecuencias de tanta estupidez serán devastadoras; probablemente las democracias occidentales no resistirán la crisis y, si lo hacen, como resultó de la gran inflación de la Roma del siglo III, serán las libertades individuales las que desaparezcan. http://www.elconfidencial.com/tribuna/error-historico-dinero-curso-legal2-20091109.html