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Así estará el mundo en el 2050

1984 creo que fue (y quizás muchos de mi generación piensen igual) el año que mejor películas ha dado en la historia. Se estrenaron Los Cazafantasmas, Los Gremlins, Indiana Jones y el templo maldito, Karate Kid, Terminator, Superdetective en Hollywood, Pesadilla en Elm  Street… y a todos estos Chuck Norris les pateó el culo con Desaparecido en combate.

Esto no se volverá a superar.

Muchos de vosotros recordareis casi como si fuese ayer, el día en que las visteis por primera vez y han pasado ya 33 de años de aquello.

Si viajamos en el tiempo otros 33 años, estaremos en el año 2050. Da miedo ¿no?.

En el año 2050 estaremos viviendo en la tierra (y quien sabe si fuera de ella) unos 9.100 millones de personas y el mundo, indudablemente no será como ahora. Las fuerzas mundiales habrán cambiado. Algunos países emergentes habrán por fin emergido y otros decadentes habrán decaído.

La consultora PwC ha publicado recientemente un informe titulado “Una visión a largo plazo: cómo el orden económico global cambiará en 2050” en el que muestra un ranking con los 32 países con mayor paridad del poder adquisitivo (PPA) (la suma final de cantidades de bienes y servicios producidos en un país, al valor monetario de un país de referencia) que viene a ser como traducir el PIB a una moneda común para así poder compararlo.

Estos son los resultados.

32. Holanda— $1.496 billones.
31. Colombia — $2.074 billones.
30. Polonia— $2.103 billones.
29. Argentina — $2.365 billones.
28. Australia — $2.564 billones.
27. Sudáfrica — $2.570 billones.
26. España— $2.732 billones.
25. Tailandia— $2.782 billones.
24. Malasia— $2.815 billones.
23. Bangladesh — $3.064 billones.
22. Canada — $3.1 billones.
21. Italia — $3.115 billones.
20. Vietnam — $3.176 billones.
19. Filipinas— $3.334 billones.
18. Corea del Sur — $3.539 billones.
17. Iran — $3.900 billones.
16. Pakistan — $4.236 billones.
15. Egipto — $4.333 billones.
14. Nigeria — $4.348 billones.
13. Arabia Saudi — $4.694 billones.
12. Francia — $4.705 billones.
11. Turkia — $5.184 billones.
10. Reino Unido — $5.369 billones.
9. Alemania— $6.138 billones.
8. Japón — $6.779 billones.
7. Mexico — $6.863 billones.
6. Rusia — $7.131 billones.
5. Brasil — $7.540 billones.
4. Indonesia — $10.502 billones.
3. Estados Unidos — $34.102 billones.
2. India — $44.128 billones.
1. China — $58.499 billones.

A excepción de EEUU, el resto de las potencias económicas del siglo XX habrá caído bastante en el ranking, dejando por ejemplo a Alemania en un humilde noveno puesto, siendo Europa una economía de muy poco peso en el conjunto global.

Este análisis señala también que la economía mundial para ese año podría más que duplicarse en tamaño gracias a los mejoras de productividad impulsadas por la tecnología. Por otro lado apunta que los mercados emergentes se harán menos atractivos como plataformas de bajo coste para la fabricación y entrarán a una fase donde serán más atractivos como mercados de consumidores y para los negocios.

Me gusta ser optimista y viendo estas previsiones quizás nos encontremos ante un mundo más igualitario y mejor repartido. A fin de cuentas, el futuro no tiene por qué ser siempre malo ¿no? (por ejemplo, se estima que para el 2050 ya esté cerrado el agujero de la capa de ozono)

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Escrito por Carlos Lopez el 22 de Febrero de 2017 con 30 comentarios

La sentencia del caso Noos y el deseo de la ex Infanta

Lo de que la justicia ha de ser independiente, equitativa y rápida es algo que por mucho que nos lo repitan no dejamos de sonreír cada vez que lo oímos de la boca de algún bienintencionado. Quizás los dos primeros adjetivos sean más discutibles, pero rápida, lo que es rápida, en España no lo es.

Once años hemos debido esperar para ver un paso significativo hacia el final del “caso Noos”. Y aún así, esto no es el final, quedan los recursos, apelaciones, cumplimientos de sentencias, etc., pero sí es un paso firme hacia el desenlace. ¿El resultado de la sentencia? Los habrá satisfechos, los habrá indignados y, sobre todo, mucho indiferente, que ya de todo se cansa uno, y mantener la tensión 11 años no es nada fácil.

El origen del caso comenzó con una consulta parlamentaria del grupo socialista al gobierno balear del PP de Matas, en la que preguntaban de forma inocente por el destino de 1,2 millones de euros abonados al Instituto Nóos para organizar un encuentro internacional sobre turismo y deporte. Los muy ingenuos lo consideraban un derroche.

En realidad, formaba parte de del entramado que Iñaki Urdangarín y su socio Diego Torres habían montado, aprovechando su cercanía a la Casa Real, para ofrecer servicios de asesoramiento y organización de foros y eventos turísticos y deportivos en Madrid, Valencia y Baleares.

En total, el Instituto Nóos recibió 2,5 millones de euros de las arcas baleares, 3,5 millones de euros de Valencia y 114.000 del Ayuntamiento de Madrid. A cambio, organizó foros sobre Turismo y Deporte y promovió la candidatura de Madrid 2016. Según la sentencia, se dio el dinero de forma ilegal, saltándose las leyes de contratación, y el dinero fue justificado con facturas falsas.

De esos fondos, alrededor de cuatro millones de euros acabaron en cuentas privadas de Urdangarín y su exsocio Diego Torres. Los flamantes condenados idearon una trama de empresas, de las que Aizoon, participada por la ex Infanta al 50%, era una de las principales, que a su vez facturaba servicios falsos a Nóos para vaciar el instituto sin ánimo de lucro y destinar sus ganancias a sociedades familiares instrumentales que sí lo tenían. El cruce de facturas falsas entre las empresas del entramado para disminuir la base imponible del Impuesto de Sociedades y la evasión de fondos a los paraísos fiscales de Belice, Luxemburgo y Suiza, a través de las empresas tapaderas, fue el último paso.

A partir de julio del 2010, el juez José Castro abre una pieza relativa al Instituto Nóos, dentro del proceso por presunta corrupción conocido como caso Palma Arena. Y comenzaron las funciones en el circo mediático que se montó, las más sonadas fueron las primeras declaraciones de la entonces Infanta, con 200 efectivos de seguridad desplegados (100 policías antidisturbios más 25 efectivos de la unidad canina y de la Unidad del Subsuelo, etc.) y un coste estimado de 20.000 euros para que la pobre mujer pudiera lanzar el mensaje que fue el núcleo central de su defensa: que no sabía nada acerca de que su marido pudiera ser un delincuente.

Pero no fue menos interesante el rifirrafe que mantuvieron el juez Castro, empeñado en llevar al banquillo a la Infanta, y el fiscal Pedro Horrach, metido a abogado defensor, e igualmente empecinado en impedir tal sacrilegio.

Todo esto aderezado por el intento de desvincular a la Casa Real de los negocios del “yernísimo” y que acabarían por influir en la decisión del emérito Rey campechano de dejar los asuntos de la Corona en unas manos más jóvenes con lo cual se cumplirían dos objetivos: por un lado, exonerar al Monarca de una posible implicación, por acción u omisión, en los negocios turbios de Urdangarín y, por otro, eliminar de un plumazo el que una Infanta de España pudiera dar con sus huesos en la cárcel. Con la sucesión monárquica, Dª Elena dejaría de ser Infanta, pasando sólo a ser parte de la familia Real.

Y cuando parecía que ya nada podía dar una nueva vida a ese espectáculo, se destapa el escándalo de Manos Limpias, que pasaron de ser los duros e incorruptibles de la película a aparecer como una banda de mafiosos y extorsionadores que pedían dinero a los imputados a cambio de retirar la acusación particular.

El caso es que ya se ve el principio del fin. Urdangarín condenado a 6 años y tres meses de prisión por los delitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación, fraude, estafa, falsedad, delitos contra Hacienda y blanqueo de capitales; de los 19 años y seis meses de prisión que pedía la Fiscalía Anticorrupción. Ahora se estudiará si la misma solicita el ingreso inmediato en prisión, de forma análoga a otros procedimientos recientes de corrupción política, como el Caso Gürtel, o el caso Unión Mallorquina (el partido político nacionalista mallorquín que lideraba Maria Antònia Munar).

Su socio Diego Torres, condenado a ocho años y seis meses. La fiscalía pedía 16 años y medio, menos condena que para Urdangarín.

Y qué sería de un juicio por corrupción en Baleares si no estuviera el expresidente de la comunidad y exministro de Medio Ambiente en la era Aznar, D. Jaume Matas, acusado de delitos de malversación (en concurso con prevaricación y falsedad) y fraude, presuntamente cometidos por contratar con Nóos al margen de la legalidad. Matas ya ha recibido sentencias condenatorias en otras dos causas por delitos de corrupción, y lo que le queda…

En cuanto al resto de los acusados, hasta un total de 17, la mayoría cargos públicos de Baleares, Valencia y Madrid, pequeñas condenas y bastantes absoluciones.

A destacar el serio toque de atención a Manos Limpias, condenada a pagar las costas del juicio a la ex Infanta y el 50% de las de Ana Mª Tejeiro, la esposa de Diego Torres.

En cuanto a la Infanta, felicidad. Ha sido absuelta, con la alegría de sólo tener que pagar una multa de algo más de 265.000 euros, como responsable, a título lucrativo, del caso Noos. Teniendo en cuenta que ya había depositado en el juzgado 587.413 euros, le tendrán que reembolsar la diferencia. La pena le vendrá si su marido ingresa en prisión, lo que le podría impedir cumplir su deseo de “que acabe esto para no volver a pisar este país”.

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Escrito por Manuel González el 21 de Febrero de 2017 con 41 comentarios

Un poco de sentido común

Es evidente la falta de preparación que el español medio tiene en economía, inversiones e incluso en finanzas básicas y también es obvio que de ello se aprovechan tantos bancos como políticos (y algunos estafadores más cuyos escándalos son noticia periódicamente) aunque hay algo que va más allá del nivel educativo y es el sentido común, Y ya sé que como dice el dicho es “el menos común de los sentidos” pero creo que es posible, recurriendo a él, explicar por qué algunas propuestas económicas son factibles y otras no, sin necesidad de saber de economía. De hecho, estoy seguro que habrá más artículos con el título del de hoy si, como parece, los políticos son capaces de inventar cualquier cosa con tal de ganarse al votante dudoso cada día más tentado hacia la abstención. Hoy voy a intentar explicar, usando el sentido común, lo nada factibles que son dos ideas que se han lanzado los últimos días:

Pablo Echenique,  doctor en físicas y actual número 2 de Podemos, afirmó que los ricos deberían pagar el 95% de impuestos por sus ingresos. No voy a entrar en si es injusto o en si desanimaría la actividad económica (¿esforzarse para ganar sólo un 5% de todo lo que uno genera?) ni siquiera en las enseñanzas históricas sobre este tema, sólo en si su aplicación generaría más ingresos fiscales. ¿Qué pasaría si alguien que hoy por cada millón de euros que gana se queda con 500 mil para él, intuye que va a ganar las elecciones mañana un partido que hará que esa cantidad se reduzca a 50 mil? No entremos ni en ideologías ni en cifras, sólo usemos el sentido común: ¿Qué haríamos muchos en ese caso? Pues si podemos, la mayoría irnos a otro país. Es lo que haría Messi por ejemplo y seguramente la mayoría de los titulares de Madrid y Barça. Y si lo hacen los mejores deportistas lo harían los mejores profesionales en todos los campos. Porque a nadie le gusta trabajar para quedarse sólo un 5% del fruto de su trabajo.

Perder a la élite es grave pero no sería la única consecuencia: al gravar el 95% de los beneficios, todo el que tiene un patrimonio que produzca rendimientos también tendrá la tentación de llevárselo al extranjero. La fuga de capitales sería un grave problema económico y bancario como vimos en Grecia no hace tanto. Y repito que no hace falta ser economista para verlo, sólo con sentido común se puede comprobar que una medida fiscal tan extrema es un error y que además sólo sería aplicable si todos los países del mundo la aplicaran para que no hubiera donde ir.

¿Conclusión? Una tasa del 95% a los más ricos acabaría por reducir los ingresos fiscales lo que acabaría suponiendo que los menos ricos, o sea nosotros, deberíamos pagar más para cubrir ese agujero. Además, provocaría problemas de fuga de profesionales y capitales con lo que la economía empeoraría.

Alberto Garzón, diputado y economista (¡!) afirmó que para acabar con el paro lo mejor era contratar a los parados como empleados públicos. No entró a explicar en qué categorías (lo digo porque siempre pueden hacer falta más maestros o médicos pero ¿y los parados que vienen del periodismo o de la banca, dónde se colocarían?) ni con qué sueldos ni de qué manera (dado que los actuales han pasado una dura oposición, no sería normal que les contrataran “porque sí”) y ni siquiera de lo que supondría para el conjunto de trabajadores privados y autónomos el saber que las administraciones públicas contratan por contratar, así que sólo vamos a utilizar el sentido común para averiguar si es factible una medida así. Actualmente hay (lo vimos no hace mucho) unos 3 millones de empleados públicos luego para acabar con el paro sería mínimo doblar esa cifra ya que hay más de 4 millones de parados. Supongamos que cada uno supone un coste para el empleador de, tirando por lo muy bajo, 25 mil € al año; eso son, si se contrata a un millón el primer año, como propone, unos 25 mil millones de € de gasto público fijo ¡cada año! Por mucho que esos ingresos reviertan en la economía vía impuestos y consumo y resten al gasto el subsidio de paro o los 426€, eso supondría casi doblar el déficit público actual lo que llevaría a más emisiones de deuda y además sería inaceptable dentro de la Eurozona. El sentido común nos dice que si hay problemas para pagar las pensiones, esta propuesta es inconcebible porque provocaría un agujero estructural puesto que es un gasto anual que se mantendría en el tiempo.

Claro que Alberto tiene un hermano, Eduardo, también economista (¡!) y asesor en el ayuntamiento de Madrid que defiende que si recuperamos la soberanía monetaria (y no vamos a entrar en el shock a corto plazo que supondría salirnos de la Eurozona y la UE para no extendernos) y necesitamos dinero, lo único que tenemos que hacer es imprimirlo. Incluso sin saber que es un error confundir riqueza con dinero y hasta desconociendo que un gobierno que emite dinero sin respaldo acaba empobreciendo a su pueblo vía inflación y que con una divisa sin valor no podríamos ni pagar las importaciones de crudo, incluso sin conocer los numerosos ejemplos históricos y actuales… de nuevo el sentido común nos debería avisar que si todo fuera tan fácil como imprimir dinero cada vez que se necesitara, todos los países lo harían y nunca habría ni deudas ni problemas económicos en ninguna parte nunca. No creo que hagan falta sesudas explicaciones, basta con el sentido común para saber que este señor no es un genio que sabe algo que nadie más sabe en el mundo y que lo resolvería todo.

Repito, seguro que habrá más entregas y aunque esta vez los protagonistas, por la actualidad de sus declaraciones, han sido tres personajes de izquierda, no dudo que los siguientes serán de todas las ideologías ya que políticos con “ideas de bombero” tenemos de sobra ¡si hasta tenemos un Parlamento que pretende decirle a los profesionales de la enseñanza cuántos deberes deben poner a los niños!

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Escrito por Carlos Lopez el 20 de Febrero de 2017 con 48 comentarios

La semana en los mercados

El pasado viernes comenté acerca de la inflación, de si el repunte era puntual o no y desdramaticé la cifra de enero explicando que el dato interanual (+3%) estaba muy marcado por el dato de enero de 2016… y ni un solo comentario en el foro fue sobre el artículo aunque soy consciente de que lo leyeron miles de personas. No sé si es que el tema interesa poco o que todos estaban tan de acuerdo con lo expuesto que no tenían nada más que añadir (esto último lo digo irónicamente claro), sin embargo por twitter sí que me preguntaron si este repunte de la inflación podía hacer subir el Euribor, pregunta más que lógica y que merece algún comentario.

¿El repunte de la inflación hará subir los tipos de interés y más concretamente el Euribor? Para mi es evidente que en este ciclo los tipos han tocado suelo y que no deberíamos esperar más bajadas pero en Europa el BCE lleva mucho tiempo deseando que haya inflación, aprendió del gran error de Trichet de subir los tipos en 2008 y 2011 y si bien parece claro que el siguiente movimiento será al alza, como se puede apreciar aquí:

no se espera ocurra este año. No sólo los tipos oficiales están bajos, es que el mercado interbancario europeo sigue inundado de liquidez por las inyecciones de BCE y el programa de compras de deuda de éste se acaba de ampliar hace semanas por lo que quedan mínimos meses –y posiblemente años- para que haya una reacción de los tipos a un posible alto IPC. Además, todo este escenario es suponiendo que no volvamos a caer en recesión algo que, dados los riesgos geopolíticos y la burbuja de Wall Street, yo no descartaría tan fácilmente. Así que mi respuesta es: tranquilidad respecto al Euribor barato y seguid desconfiando de los tipos fijos de las hipotecas. No hay futuros sobre el Euribor a 12 meses pero sí respecto al Euribor a 3 meses y hay precios hasta 2022 y aunque apenas hay cruces, os puedo decir que los precios no descuentan un Euribor positivo en el periodo de 3 meses hasta el vencimiento de septiembre de 2019. Pueden equivocarse y puede que mucho antes el de 12 meses esté en positivo dado que suele estar por encima del de 3 meses (ahora la diferencia ronda los 20 pipos) pero siguen siendo tipos de interés muy bajos para los próximos dos años mínimo.

Yo ya no sé si es debido al desconocimiento de los periodistas y columnistas sobre este tema o, malpensando, que haya intereses ocultos detrás pero hay pocos temas en los que se publiquen tantas barrabasadas que sobre el Euribor, incidiendo siempre en la cantinela de que están creando el Euribor plus (que ni siquiera se sabe si se llamará así) para subir el Euribor actual y el miedo a su implantación y como os comenté hace casi un año, es todo lo contrario. El fraude a los hipotecados es precisamente que siga sin salir el nuevo Euribor porque se saliera, el tipo sería sensiblemente más bajo porque pasaríamos de un tipo teórico de oferta a uno real de demanda. Precisamente si no se hace podría ser porque un Euribor a 12 meses al ¿-0.20%? en lugar de al -0.10% podría dañar mucho más a las ya frágiles bancas italiana y española, justo los dos países con más hipotecas a tipo variable referenciados a ese plazo. ¡he llegado a leer que el PP quería cambiar en la nueva ley hipotecaria el Euribor como tipo de referencia y no pudo porque se opuso el PSOE! Patrañas, todo esto del nuevo cálculo del Euribor (que no es otro índics, sigue siendo el Euribor) lo lleva una organización europea que se llama EMMI y nada es más fácil que irse a su web y leer du último comunicado que es del 1 de febrero donde anuncia que las pruebas del nuevo Euribor con la participación de 31 entidades acaban a finales de este mes tras 6 meses (empezaron en septiembre de 2016).

Como la burocracia eurozonera es tan lenta y, como dije, hay mucha presión de ciertos bancos para que todo siga igual, veremos cuánto tarda en hacerse real si es que algún día pasa pero en el comunicado EMMI dice “In the coming months” y “in close consultation with public authorities” por lo que no creo que vea la luz tampoco en 2017. Lo peor es que tarde tanto en funcionar el Euribor Plus que coincida su funcionamiento con el cambio de tendencia y entonces todos crean que sube porque se cambió el cálculo y no porque el ciclo cambie. Lo que sí os puedo comentar es que al ser operaciones reales y pesar el volumen total, las más numerosas serán las de Alemania cuyos tipos bancarios son mucho menores dado que su deuda también se emite a mucho menor precio por lo que el problema no es que impongan el nuevo Euribor, el problema es que lo sigan retrasando cuando su implantación debería haber sucedido ya el pasado verano. Quizás el activo que más en paralelo se mueve al Euribor es la rentabilidad del bono alemán a 2 años que se puede seguir por ejemplo AQUÍ y como no podía ser de otra manera, también está en zona de mínimos históricos.

En cuanto a los mercados financieros, sigue la enorme fortaleza de Wall Street que marca de nuevo esta semana máximos históricos en todos sus índices. La mayor novedad fue el discurso de Yellen que en resumen dijo que sigue con sus planes de subir los tipos gradualmente lo que impulsó algo al alza tanto las rentabilidades de la deuda como el valor del $. Esto último ha ayudado a que el € se haya debilitado un poco, ayudado también por las elecciones holandesas del próximo mes y las francesas del siguiente, lo que también influye en que las primas de riesgo de los periféricos estén en máximos de mucho tiempo. Pero en general mucha tranquilidad, mucha confianza en que nada malo pasará; en resumen, mucha complacencia y muy baja volatilidad. Nada que ver con los nervios de hace un año desde cuyos mínimos se ha construido un gran rebote que aún dura.

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Escrito por Droblo el 17 de Febrero de 2017 con 45 comentarios

Como el Big Data ayudó a Donald Trump, al Brexit y a venderte una moto.

Every breath you take
Every move you make
Every bond you break
Every step you take
I’ll be watching you

Así comienza el mayor éxito de los Police, el Every breath you take que antes se utilizaba tanto en los anuncios. Lo que no sabía Sting cuando la compuso es que la letra era de lo más profética. Cada movimiento que hacemos cada paso que damos e incluso cada latido de nuestro corazón (si tienes un reloj inteligente) está siendo observado por alguien. El Big Data. Esto está bien, porque nos permite tener una experiencia personalizada en nuestro móvil o cuando accedemos a Internet pero también puede ser utilizada para utilizarnos, bien nuestros bolsillo o nuestro voto.

El otro día encontré un interesantísimo artículo sobre como el Big Data ayudó a Trump a ganar las elecciones y os lo resumo a mi manera.

La personalidad de cualquier individuo se compone de cinco rasgos o factores principales: El factor O (Openness o apertura a nuevas experiencias), el factor C (Conscientiousness o responsabilidad), el factor E (Extraversion o extroversión),el factor A (Agreeableness o amabilidad) y el factor N (Neuroticism o inestabilidad emocional), los cinco forman el acrónimo “OCEAN”.

Mediante nuestro comportamiento online nosotros vamos dando datos sobre el tipo de personalidad que tenemos. Por ejemplo, si le damos un like a “Lady Gaga” le estamos dando un like a nuestro factor “Extrovertido” y si le damos un like a alguna página de filosofía nos estamos marcando como “Introvertidos” (le estamos quitando peso a la “E”). Cada pieza es muy pequeña para sacar conclusiones, pero si juntamos cientos podemos crear un perfil muy bueno de cada persona.

Por ejemplo, analizando 68 likes de Facebook el psicólogo Kosinski es capaz de predecir de cualquier usuario el color de la piel (con un 95% de acierto), orientación sexual (88%), y su afiliación política (85%) además de otros muchos datos como por ejemplo si tus padres están divorciados.

Al poco de publicarse este estudio, Facebook dejó de hacer públicos los likes de cada usuario. Pero existen muchas maneras de obtener esta información a través de encuestas, juegos y aplicaciones online. Incluso el sensor de movimiento de tu móvil (o reloj) permite saber si eres una persona inquieta.

En Noviembre de 2015 Nigel Farage contrató los servicios de Cambridge Analytica para ayudarle en su campaña a favor del Brexit, era una nueva empresa de marketing político que basaba su estrategia en el modelo “OCEAN”.

El 18 de Agosto de 2016, Donald Trump escribió un Tuit que decía “Pronto me llamarán MR Brexit“, por entonces el candidato republicano ya había contratado los servicios de Cambridge Analytica.

El éxito de este tipo de marketing se basa en la combinación de tres elementos. El análisis del comportamiento basado en el modelo OCEAN, el análisis del Big Data y la segmentación publicitaria. En primer lugar, se compran datos personales de diferentes fuentes, como registros de la propiedad, ventas de automóviles, datos de compras, tarjetas de bonificación, afiliación a clubs, suscripciones de revistas, etc. En Estados Unidos casi todos los datos personales están a la venta (y en España vamos por ese camino). Por ejemplo, si quieres puedes comprar un listado de dónde viven las mujeres judías incluyendo su número de teléfono. Se agregan estos datos con las listas electorales del Partido Republicano, datos online públicos y se calcula el perfil de personalidad de cada individuo. Estas huellas digitales de repente se convierten en personas reales con miedos, necesidades, intereses y direcciones postales.

Cada mensaje de Trump se basaba en el análisis de datos. En el día del tercer debate presidencial entre Trump y Clinton, el equipo de Trump probó 175.000 variaciones de anuncios en Facebook para encontrar el argumento perfecto. Los mensajes variaban en detalles microscópicos con el fin de orientar a los destinatarios de la mejor manera psicológica: diferentes títulos, colores, leyendas, con una foto o un video. Por ejemplo, para los habitantes del distrito “Litlle Haiti” en Miami se les ofrecía un mensaje en el que se criticaba la actuación de la fundación Clinton en el terremoto de Haiti. Las personas que hacían campaña electoral puerta a puerta a favor de  Trump recibieron una aplicación con la que podían identificar las opiniones políticas y los tipos de personalidad de los habitantes de cada casa. Exactamente el mismo programa que usaron los activistas del Brexit.

No sabemos el peso que ha tenido el Big Data en la victoria del Brexit y de Trump pero lo que si nos muestra la experiencia es que los que la utilizan bien obtienen mejores resultados. Tanto para venderte un voto, como una moto.

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Escrito por Carlos Lopez el 16 de Febrero de 2017 con 23 comentarios

La importancia de llamarse Aaron

Ayer fue el día de los enamorados y me acordé de la canción “I´m not in love” del grupo 10cc un tema cuanto menos curioso ya que como su título indica, se trata de un tipo que no está enamorado, algo a lo que no se le suele cantar mucho. Realmente a los 10cc se les recuerda por esa canción y porque cuando uno iba a comprar discos, estaban siempre los primeros. O ellos o los Abba y es que algo tan tonto como la primera letra de un nombre, puede marcar la vida de un grupo, una empresa o una persona. Y si no que se lo digan a ZZ Top, que estaban siempre los últimos y lo sabían.

El abecedario influye en nuestras vidas más de lo que pensamos. Es absurdo e injusto, pero lo hace y el otro día en Bloomberg escribieron un interesante artículo al respecto.

Por un lado comentan un estudio en el que se descubrió que los que tenían apellidos con letras muy avanzadas en el alfabeto rendían menos en la escuela secundaria y en la universidad, y en el mercado de trabajo al comienzo de sus carreras. Las conclusiones sugieren que los docentes prestan menos atención a los alumnos que figuran más abajo en las listas de sus clases. En promedio, los alumnos del secundario en el conjunto de datos tenían una probabilidad de 11.3% de ser designados como estudiante “sobresaliente” en su curso de graduación.

¿Y en las inversiones?

Dos estudios publicados el año pasado en “Review of finance” encontraron que las acciones con nombres más cercanos al comienzo del alfabeto tienen más movimientos bursátiles que las que están cerca del final. Estas empresas además tienen unas valoraciones más altas. Los autores descubrieron el mismo efecto en los fondos de inversión: Aquellos más cercanos a la “A” atrajeron más dinero que los cercanos a la “Z”.

Puede parecer ilógico elegir una inversión basada en su nombre. Pero eso no es exactamente lo que está sucediendo. Muchos inversores no tienen tiempo para revisar todas las acciones, por lo que toman un atajo. Los investigadores Jennifer Itzkowitz de la Universidad de Seton Hall, Jesse Itzkowitz de la Universidad de Yeshiva, y Scott Rothbort de la Universidad de Seton Hall concluyeron que : “Cuando se enfrentan a un gran número de opciones, las personas a menudo eligen la primera opción aceptable, en lugar de la mejor opción posible”.

Y es lo que nos ocurre muchas veces, tenemos tanto donde escoger en tantas cosas que muchas veces el factor diferenciador es algo tan absurdo como que su nombre esté arriba en el abecedario perdiendo grandes oportunidades por no esforzarnos en llegar hasta la Z.

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Escrito por Carlos Lopez el 15 de Febrero de 2017 con 23 comentarios

La imparable caída del Banco Popular

Siguen todavía los movimientos en la banca española. Tras todos estos años de ajuste, quien pudiera pensar que el proceso de transformación del sector financiero había llegado a su fin tras la defenestración de las cajas de ahorro y los procesos de fusión y absorciones, estaba equivocado.

De hecho, el proceso de transformación de la banca, que incluirá alguna fusión más, seguramente, pasa por un proceso de reconversión y transformación: ajustando las plantillas y oficinas a los hábitos de los consumidores y transformándose para evolucionar hacia una gestión en la que lo digital va a ir adquiriendo más peso. De hecho, aquellas entidades que no entiendan que el mundo ha cambiado y que la banca tradicional debe dar paso a una banca digital mucho más rápida y ágil capaz de dar respuesta a las necesidades actuales de particulares y empresas, se verán abocadas a la desaparición.

En este caso es el Banco Popular el que centra el interés. Tras publicar unas pérdidas históricas de 3.485,3 millones de euros en 2016. El banco ha destinado la friolera de 5.692 millones a provisionar la porquería oculta en el balance acumulada durante los años de la crisis. El objetivo: limpiar el banco lo máximo posible de cara a una inminente ampliación de capital, o la entrada de un nuevo socio, o las dos cosas.

De estas provisiones extraordinarias tenemos 4.200 millones dotados para cubrir créditos fallidos e inmuebles adquiridos, 229 millones para cubrir el impacto de las cláusulas suelo, 240 millones para cubrir el deterioro del fondo de comercio de su participada, y casi malograda, TargoBank o 370 millones para dotar el plan de ajuste.

Esta medida se une a la reciente de pactar la salida de un 20% de su plantilla en España. Unos 2.592 trabajadores, la mayoría (unos 2.000 aproximadamente) de más de 55 años, a los que se les ofreció, al menos, el 70% de su sueldo (dependiendo de la edad), y el resto, excedencias o indemnizaciones generosas para no añadir conflictividad laboral a la difícil situación financiera que atraviesa la empresa. En cuanto al número de oficinas, unas 302 andan echando el cierre.

En cuanto a sus resultados de cara a sus accionistas… Sólo en los últimos resultados, tras confirmarse las pérdidas de casi 3.500 millones, sus acciones se desinflaron un 16%. Los 0,85 euros de cotización actual se acercan ya a los mínimos históricos registrados a finales de noviembre. Lejos, muy lejos de los 16 euros por acción del 2007.

Por otro lado, bancos de inversión como Barclays, Goldman, JP Morgan y UBS descuentan que la compañía no podrá retribuir al inversor con cargo a las cuentas de 2017, como prometió su presidente Ángel Ron. De hecho, no se espera que la entidad vuelva a repartir dividendos, como mínimo, hasta el 2019.

En cuanto al futuro de la entidad, según JP Morgan una fusión de Popular con otro banco español “es difícil”. Sin embargo, en el informe se señala que el precio de una oferta pública de adquisición sobre Popular debería situarse en unos 7.400 millones de euros. Esta valoración duplica la capitalización de la entidad en el mercado (3.700 millones de euros), pero incluye varios elementos adicionales. Como podría ser una posible ampliación de capital previa a la compra para sanear el banco de 1.800 millones, un aumento de provisiones por morosidad de 2.300 millones y un valor de 400 millones por los posibles ahorros que surgirían de una fusión.

Los novios: Santander (que está en todas), BBVA y CaixaBank, que para hacer frente a la operación deberían ampliar capital en 9.000, 8.000 y 8.700 millones respectivamente, según el informe de JP Morgan. Tras asumir esta ampliación y los ahorros de costes tras la fusión, la nota de los analistas concluye que CaixaBank obtendría la mayor rentabilidad: su beneficio neto por acción aumentaría un 6%, frente al 3% de BBVA y el 1% de Santander. Según JPMorgan, este crecimiento de los resultados parece demasiado modesto para justificar el esfuerzo de una operación de este calibre, de ahí la conclusión del informe, que no ve clara la posibilidad de la absorción a este coste.

Otro de los posibles candidatos que también ha sonado con fuerza (y este es otro que últimamente también suena en todas) es Bankia, que no aparece en el informe. Sin embargo, los analistas de UBS señalan a la entidad todavía participada por el Estado como una buena candidata a hacerse con Popular, ya que, según un informe del banco suizo, el beneficio por acción de Bankia podría subir un 58% en caso de hacerse con Popular, frente al 13% que aumentaría el de CaixaBank, el 7% de BBVA y el 1% de Santander. Eso sí, a costa de una ampliación de capital de 12.600 millones y con el coste adicional de que su beneficio por acción bajaría en un 8% en 2018 tras integrar Popular.

El caso es que parece que ha de venir alguien de fuera de la entidad para poner un poco de orden en la casa. Ocurrió con Goirigolzarri en Bankia y ha vuelto a pasar con ahora con la llegada de Emilio Saracho al Banco Popular, que, aunque no sea su toma de poder efectiva hasta el 20 de este mes, el efecto empieza a notarse, bien porque sea exigencia suya, bien por tratar de dejarle las cuentas para que pueda empezar desde cero, bien porque lo que se le quiere dejar es un regalo envenenado.

La siguiente estación de la reestructuración bancaria española: Banco Mare Nostrum o averiguando si Bankia carga con el muerto.

 

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Escrito por Manuel González el 14 de Febrero de 2017 con 27 comentarios

A vueltas con la banca pública

Vistos los graves problemas económicos de España de los últimos años, es meritorio que la reestructuración financiera española no tuviera más víctimas. A pesar de la alta morosidad, la elevada tasa de paro, los vaivenes bursátiles, la bajada de precio de la vivienda… salvo algunas cajas y el Banco Pastor (que fue convenientemente fusionado con el Popular), el resto sobrevivió y varios incluso han propiciado beneficios a sus accionistas en el proceso y casi todos han aumentado su tamaño con adquisiciones. Como recuerda J. Maudos “el Tribunal de Cuentas estima que el Fondo de Garantía de Depósitos, que se nutre de aportaciones de las entidades, ha asumido un coste de casi 19.000 millones. Y, mucho más importante, el sector bancario ha destinado en torno a 300.000 millones a reconocer pérdidas por deterioros de activos, saneando así sus balances. Por tanto, el coste de la crisis que ha asumido el sector bancario más que septuplica el coste público en forma de capital.” Dudo que en Francia o Alemania sus bancos hubieran podido soportar una tasa de paro del 25% y más de un 10% de morosidad durante años, ¿por qué ha resistido tan bien el sector en España?

Para mí la respuesta es una mezcla entre buena gestión, privilegios y caradura ya que por desgracia es muy difícil dilucidar qué es una cosa y qué es otra: más de 70 mil empleos recortados, las preferentes, comisiones abusivas, recorte de gastos gracias a internet, una ley hipotecaria que ayuda mucho al banco en caso de impago de las hipotecas (y las clausulas suelo, el IRPH etc.), oportunas adecuaciones contables para los activos, manga ancha para que las adquisiciones obligadas (recuerdo esto de 2010 de Metrovacesa) no impactaran en sus resultados, la diversificación internacional de BBVA y Santander…

Hay quien simplifica y dictamina que la gran diferencia fue la propiedad: la banca privada sobrevivió sin un impacto directo de cargas para el erario y las cajas no pero siendo justos, hay que decir que varias cajas, y no precisamente no politizadas, también sobrevivieron muy bien a la crisis como Unicaja o las vascas. Es decir, hay una relación clara entre la politización de una entidad financiera y tener peores gestores con objetivos de inversión no guiados por criterios de rentabilidad económica y sí por electoralismo pero eso no significa que una entidad pueda ser pública o semipública, estar politizada, y que sin embargo, sea dirigida por unos buenos gestores. Vamos, que la clave está en la gestión, no en quién es el dueño y si se pudiera garantizar una gestión independiente… el problema es que es lo mismo que se dice de las televisiones públicas, todo el que gana las elecciones dice que no influirá en su gestión pero siempre ocurre tanto a nivel municipal como autonómico como nacional.

Yo estoy en contra de la banca pública en España –no en el mundo, hay países donde funciona bien- porque no me fío de los políticos y creo que cuanto más poder tienen, más lo usan en ganar elecciones y es muy tentador, como ya hemos visto en este país en algunas autonomías, tener un brazo financiero que puede financiar proyectos que sean más rentables electoral que económicamente y que conceda créditos sin el debido rigor para conseguir otros objetivos etc.. Además, ni donde la hay, ni en España cuando la hubo (aún tenemos al ICO que no sólo no funciona muy bien, es que en esta crisis y antes de las compras de BCE fue usado más para comprar deuda española que para ayudar a las pymes, su teórico objetivo), ha sido la panacea el tener banca pública. Como mucha gente aún se fía de los políticos, habrá quien crea que si la controlan “los suyos” esa banca pública será maravillosa pero ojo, que a veces desear algo puede volverse en nuestra contra porque si queremos que haga algo diferente del resto de la banca entonces dejaremos de primar el beneficio económico y tendremos más en cuenta… ¿factores sociales? ¿Eso significa conceder créditos a personas y empresas que no tienen el respaldo suficiente, hacerlo cobrando menos intereses, qué? Y todo eso tiene un coste, si el objetivo no es ganar dinero es muy probable que se pierda. Si nos quejamos de lo que hemos tenido que pagar para salvar a las cajas de ahorros, ¿aceptaremos con agrado que con nuestros impuestos se cubran las pérdidas de una gran entidad financiera?

Creo que ya puse este ejemplo una vez: si un banco presta 1 millón de euros a 10 clientes distintos y uno de ellos (es la morosidad actual, un 10%) no devuelve el crédito, es decir, que el banco pierde 1 millón, aunque a los otros 9 les cobre un 10% de intereses (que cada uno de los otros nueve pague 100 mil euros), pierde dinero. Vale, es un ejemplo muy básico no real porque siempre hay algún tipo de garantía y es muy raro perder el 100% de lo prestado a un moroso (por eso los créditos hipotecarios son mucho más baratos que los personales, porque hay una vivienda detrás que puede compensar el impago) pero es para que se comprenda que es muy fácil decir “si los tipos son  bajos que bajen los créditos” pero hay que tener en cuenta la mora porque es más importante eso que el tipo oficial del BCE ya que como las crisis son periódicas y cada ciertos años aumenta el paro y cierran empresas, es seguro que la morosidad tendrá repuntes y habrá clientes -personas y empresas- que no puedan devolver lo prestado.

Es sólo un ejemplo de que si los bancos, sean propiedad de quien sean, no siguen en su gestión un criterio basado en una sabia mezcla de rentabilidad y prudencia, no lograrán sobrevivir en cuanto llegue una crisis y si son públicos, o están avalados por instituciones públicas como le pasó a las cajas. nos acabarán costando mucho dinero. Por eso si se quiere banca pública hay que decidir qué banca pública se quiere. Por ejemplo, si no ejecuta desahucios a los morosos por “criterios sociales”, acabaremos pagando los demás por ese crédito que nunca se debió dar, ¿No es eso lo que llevamos años criticando, que se concedían créditos con demasiada ligereza? y si se financia un aeropuerto inviable como hizo en su día la Caja Castilla la Mancha con el de Ciudad Real, tendremos que asumir las pérdidas… ¿No es eso lo que criticamos que ha hecho el actual gobierno con las radiales?

Por eso creo que si queremos tener banca pública y queremos que sea rentable al final acabará comportándose como un banco privado -como por ejemplo hacía La Caixa, quizás la menos politizada de todas las cajas entonces, hace 10 años- y por eso digo que en ninguna parte del mundo son la panacea, ya que tanto su gestión como su trato con los clientes será similar al actual del Banco Santander o del BBVA. Habría que preguntarse entonces para qué la queremos. Y si no nos importa la rentabilidad (que es una opción, por supuesto, como tener una televisión que no gane dinero pero cuyo contenido cultural merezca la pena), entonces debemos asumir que beneficiará a unos pocos (sus clientes y además, en mi opinión, el interés electoral del gobierno de turno ya que no creo en la gestión independiente de ningún político) pero será un gasto más de todos (el erario).

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Escrito por Droblo el 13 de Febrero de 2017 con 30 comentarios



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