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Los ocho indicadores indispensables que debes entender antes de contratar un fondo de inversión

what-is-a-mutual-fundLos fondos de inversión siguen siendo una de las alternativas favoritas de los españoles a la hora de “hacer trabajar” a su dinero. No obstante, estos productos financieros por la calidad de su gestión mantienen intensas diferencias entre sí. Para ello, el fondo tiende a ofrecer una serie de indicadores históricos que observan las variables que han influido en la trayectoria de este fondo de inversión. Pero, ¿Qué significan estos indicadores?

Primeramente explicaremos un término que citaremos varias veces, el Benchmark: La mayoría de los fondos miden su rentabilidad con un Benchmark o índice de referencia contra el que se compara el fondo. Por ejemplo, un fondo de Renta variable española se comparará contra el Ibex 35. Hay benchmarks más especializados como puedan ser biotecnologías, materias primas, etc. Digamos que es la referencia con la que compararse (y mejorar)

Alfa: Rentabilidad adicional obtenida por un fondo respecto a su índice de referencia o benchmark teniendo en cuenta la exposición de este fondo al riesgo de mercado medido por la beta (esto lo explicamos luego). Es decir, el gestor es o no es capaz de batir a su índice de referencia. De no ser así, quizá pueda adquirir otros productos como ETF´s o Fondos índices que replican el índice pero con comisiones menores.

Beta: Es una medida de la sensibilidad del fondo o de la acción a los movimientos del mercado. La beta del mercado es igual a 1,00 por definición. Una beta de 1,10 significa que el fondo o la acción ha tenido, de media, una rentabilidad un 10% superior a la del mercado cuando éste subía, pero un 10% peor que el mercado cuando este bajaba.

Volatilidad: La desviación típica de un fondo es una medida del riesgo del fondo. Indica cómo, en términos medios, la rentabilidad del fondo se ha desviado de su media. Una desviación típica alta significa que la rentabilidad del fondo ha experimentado fuertes variaciones mientras que una baja indica que la rentabilidad del fondo ha sido mucho más estable.

Ratio de Sharpe: La ratio introducida por William F. Sharpe en 1966 se denominó en su origen reward to variability ratio. La ratio relaciona la media y la desviación estándar del diferencial de rentabilidad de un fondo con respecto a los activos libres de riesgo, de forma que indica la rentabilidad adicional que se obtiene por unidad de riesgo total asumida.  La ratio puede indicar, por tanto, que el fondo no lo esté haciendo tan bien como el mercado y esto estaría justificado por la existencia de riesgo diversificable o no sistemático en la cartera.

Ratio de Sharpe = Rentabilidad media/ Desviación estándar

Ratio de Información: Es una medida de rentabilidad ajustada al riesgo en la que se compara el fondo con su benchmark. Matemáticamente es el exceso de rentabilidad dividido por el tracking error del fondo respecto a ese benchmark.

Tracking error: Este indicador es muy útil a la hora de analizar fondos que replican índices. Es una medida de la volatilidad de las diferencias de los rendimientos de un fondo y su correspondiente benchmark. Es igual a la desviación estándar del diferencial de rendimientos o rendimientos relativos (rendimiento del fondo – rendimiento del benchmark). Cuanto más pequeño es el tracking error, mejor replica el fondo a su benchmark en rentabilidad y riesgo. Por lo tanto, los fondos de gestión pasiva tendrán un tracking error pequeño

R cuadrado (R2): Representa el porcentaje de variación de rentabilidad de la variable dependiente (en este caso la rentabilidad del fondo de inversión) que puede ser explicado por la variable independiente (la rentabilidad de su índice de referencia). Si tomamos por ejemplo un fondo que siga de muy cerca al índice IBEX 35 y si hacemos una regresión respecto a ese índice obtendremos un R2 igual a 1 o, por lo menos, muy próximo a 1. Esto significa que prácticamente todas las fluctuaciones de rentabilidad del fondo pueden explicarse por la evolución del índice en cuestión

TER: Porcentaje de reducción anual en la rentabilidad del partícipe producido por los gastos fijos operativos si los mercados permanecieran planos y el fondo mantuviera su cartera sin operar durante un periodo. Representa la influencia en la performance de un fondo de los gastos en los que incurre, teniendo en cuenta no sólo los gastos de gestión y depositaría, sino además otro tipo de gastos como son los de auditoría, administración y distribución.

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Escrito por Carlos Lopez el 25 de agosto de 2016 con 32 comentarios

La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial y su impacto económico

imagenHace ya 100 años de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1916) y en algunos países de Europa aprovechan este centenario para realizar algunos actos conmemorativos y recordar aquella barbarie, en España la tenemos muy olvidada a pesar de las enormes implicaciones que para nuestro país tuvo tal evento pese a nuestra neutralidad

A principios del siglo pasado, España, lejos de ser la potencia que había sido, dirigiendo los designios de medio mundo, se encontraba en una complicada situación. Tras haber perdido sus últimos territorios de ultramar y con ellos buena parte de su flota y casi todo lo que le quedaba de prestigio, se enfrentaba en Marruecos a una guerra incesante y en su propia casa al ascenso de los movimientos obreros cada vez más radicales.

Es por eso que nunca le fue requerida a nuestro país la adhesión a su causa por parte de ningún bando. Con un ejército que se encontraba anticuado, casi sin armada naval, y con el problema de Marruecos que desembocaron en crisis y huelgas como la Semana Trágica en 1909, España era un Estado de segundo rango, que carecía de la potencia económica y militar suficiente como para presentarse como un aliado deseable a cualquiera de las grandes potencias europeas en conflicto. Por eso ninguno de los países beligerantes protestó por la neutralidad española. Fue simplemente tenida como una declaración de impotencia, puesto que se basaba simplemente en que España carecía de los medios militares necesarios para afrontar una guerra moderna, independientemente del bando elegido, que con los dos se coqueteó.

La vinculación mediterránea de nuestro país y sus intereses en Marruecos ponían en contacto a la política exterior española con las de Inglaterra y Francia; por eso, las relaciones con estos dos países fueron más frecuentes y estrechas, aunque no siempre sus intereses coincidían con los españoles. La diplomacia franco-británica centró su objetivo ante el conflicto en evitar que España entrara en el área de influencia alemana. Por su parte, Alemania utilizó el acercamiento a España para atemorizar o dividir a sus adversarios.

En cuanto al impacto económico, se podría afirmar que el conflicto bélico tuvo una entidad y trascendencia capitales para el desarrollo del capitalismo español. Un verdadero rio de oro llegó a las arcas de los industriales y comerciantes españoles. El comercio exterior creció a un ritmo desconocido hasta entonces. De hecho, si en los años de la preguerra nuestra balanza comercial tenía un saldo negativo de entre 100 y 200 millones de pesetas, con el estallido bélico pasó a ser de unos 200 a 500 millones de saldo positivo. La razón era sencillamente que una serie de productos de exportación habían experimentado una gran demanda en el mercado extranjero y otros que hasta ahora no habían tenido más que un mercado nacional, debido a las circunstancias especiales de la guerra, resultaron rentables para otras naciones.

El ejemplo más claro estuvo en la minería asturiana del carbón y en el hierro vasco. En el primer caso, pasamos de un carbón que por sus difíciles condiciones de explotación se hallaba en desventaja frente a otros carbones europeos, a un producto que aumentó su producción entre un 10 y un 20% anual durante los años de conflicto. Así, las explotaciones mineras del carbón pasaron de 17.000 empleados a más de 40.000 en los cuatro años de guerra. En el caso del hierro vasco multiplicó por 14 su cifra de negocio.

Otro sector que creció exponencialmente fue en del transporte marítimo.  El aumento de la demanda mundial y las dificultades provocadas por el bloqueo submarino alemán tuvieron como consecuencia una inmejorable situación para las navieras. Entre 1918 y 1920 se crearon 56 nuevas empresas de este tipo y los precios de los transportes marítimos habían crecido tanto que los dividendos de algunas de esas empresas llegaron a ser del orden del 500%. Esta situación se mantuvo incluso cuando Alemania declaró en 1917 la guerra submarina total y, en su afán por ahogar la economía inglesa, comenzó a hundir cualquier embarcación, fuese de la bandera que fuese, que comerciase con los ingleses. Esto dio lugar a esperpentos como el de tener que lamentar hundimientos de cargueros españoles (hasta el 25% de la flota mercante española) al tiempo que se daba permiso para reparar y luego zarpar a un submarino alemán en el puerto de Cádiz.

Otros sectores crecieron quizá menos espectacularmente, pero su avance se mantuvo más tiempo, como la industria textil catalana o el sector bancario. En términos generales puede afirmarse que toda la actividad económica española se vio muy estimulada por la Primera Guerra Mundial. Y así, empresarios y financieros obtuvieron pingües ganancias con sus negocios (el número de bancos se duplicó en estos años), pero no ocurrió lo mismo para los trabajadores. La inflación de los productos de primera necesidad, así como el desigual reparto de la riqueza y de las cargas tributarias –en un Estado aún clientelista y caciquil– provocaron las airadas denuncias de los sindicatos de clase y las asociaciones obreras.

Todo este “milagro” económico se evaporó poco después de terminar la guerra. El fin de las condiciones excepcionales supuso el fin de la gallina de los huevos de oro, y comenzó un nuevo drama para España. Las exportaciones cayeron un 39% y seis mil empresas echaron el cierre. La crisis de sobreproducción trajo consigo, además, un fuerte desempleo industrial y la lucha obrera se recrudeció. Además, se tuvo que luchar contra la mala prensa del letal virus de la gripe, que en la primavera de 1918 mató a más de 40 millones de personas en todo el mundo, más de 300.000 personas solo en nuestro país. Una enfermedad que no se originó en España (el primer caso fue en Estados Unidos), pero como país pobre, secundario y encima neutral, tuvo que cargar con la mala prensa.

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Escrito por Carlos Lopez el 24 de agosto de 2016 con 35 comentarios

El record de endeudamiento de la economía española

deudasMientras nuestros dirigentes políticos bailan el rigodón de los acuerdos políticos al lento ritmo de las cigarras veraniegas, una nueva noticia en el ámbito macroeconómico ha vuelto a sacudir la paz estival. La deuda pública española ha vuelto a crecer con fuerza en el segundo trimestre del año, 18.148 millones más, superando por primera vez la cifra de 1.107.287 millones de euros: la mayor cantidad de la historia en términos absolutos. Lo que significa, por otro lado, que cada uno de nosotros tenemos una deuda pendiente de 23.800 euros, si lo expresamos en términos per cápita.

En porcentaje sobre el PIB, que permite comparar la deuda de un país con la riqueza que produce al año, sube al 100,9%, un nivel que sólo se ve superado por el hito histórico de 1.909, en el que se alcanzó el 102% del PIB. Habría que remontarse unos años más, durante la guerra de Cuba, para encontrar valores superiores.

De este modo, a pesar de los severos recortes, desde que Mariano Rajoy accedió a La Moncloa a finales de 2011 la deuda de España ha crecido en 357.000 millones pasando de menos del 70% del PIB a rebasar el 100%. Un legado parecido al que dejó tras sus siete años de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que en 2004 se encontró un nivel del 45%. Con la diferencia de que ya ha superado a la cantidad total de endeudamiento del Gobierno Zapatero en 9.227 millones de euros.

Evolución de deudaSin embargo, desde el Ministerio de Economía lanzan un mensaje tranquilizador que matiza en dos sentidos estos datos. Por un lado, hay que tener en cuenta la fuerte estacionalidad del calendario de deuda, ya que éste depende de las fechas de emisión y las de las amortizaciones y resulta que los principales vencimientos se producen en los meses de enero, abril, julio y octubre. Por otro, el Ministerio hace hincapié en la tendencia desaceleradora iniciada en 2013, de manera que aseguran que se logrará cumplir con el objetivo del Programa de Estabilidad Europeo a cierre del 2016, que dejará la deuda en el 99,1% del PIB, debido, sobre todo, al crecimiento económico. No sólo eso, sino que además reducirá la cifra hasta el 96% en 2019.

La Comisión Europea, en cambio, prevé que la deuda española cierre el año por encima del 100% del PIB y reclama una nueva ronda de ajustes para contener el déficit -España lleva ocho años sin cumplir el objetivo- que podría alcanzar los 20.000 millones entre este año y el que viene. El Ejecutivo en funciones asegura que tiene margen para cubrir ese agujero con la subida de la recaudación por la mejoría de la actividad, aunque ya se pronostica que el crecimiento económico será el año que viene algo menor de lo esperado.

Por ahora, en cuanto al tema de la colocación de la deuda, no está habiendo demasiados problemas, se sigue colocando en buenas condiciones y así será mientras se mantenga el paraguas del Banco Central Europeo que garantice la solvencia. El problema vendrá cuando se acabe esta cobertura del BCE o cuando el bono de países más solventes, como el alemán, recuperen su rentabilidad.

Para reducir esta deuda, se podrían seguir varios caminos. Con Aznar o Felipe González se hizo a base de privatizaciones, vía que no tiene ahora mucho futuro debido a que ya no hay tanto que se pueda vender. La atrayente posibilidad de poner en marcha la máquina de fabricar dinero a costa de devaluación e inflación es inviable porque el mando sobre la política monetaria ya no reside en España. Y en cuanto al impago de la deuda, no es una solución, es romper la baraja, y sólo serviría para encarecer una futura financiación.

Puestos así, sólo cabe un crecimiento sostenido por encima del 1,5% anual. Y para conseguirlo se ha realizado un ajuste fiscal y una política de devaluación salarial salvaje para recuperar la competitividad que serviría para generar crecimiento que reequilibre las cuentas. Aunque esto sea a costa de destruir el tejido social del país, creando una mayor desigualdad, bolsas de pobreza de difícil reabsorción y empleos con salarios que no cubren las necesidades de los trabajadores.

Para acabar, la posibilidad de que en realidad la cantidad de deuda no sea de 1,1 billones de euros, sino que en realidad sea de 1,5 billones, ya que, dependiendo del sistema de valoración, podríamos incluir una serie de partidas que elevarían la cifra en casi un 50%. Tal y como se encarga de aclarar el Banco de España en sus propios documentos, el concepto de endeudamiento que se utiliza actualmente no es exacto en sus mediciones porque no es una medida de las deudas totales. Esto es así porque no incluye todos los pasivos o deudas que tienen las Administraciones Públicas entre sí.

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Escrito por Manuel González el 23 de agosto de 2016 con 34 comentarios

Cambios para España (7) – Arreglar el “problema catalán” con argumentos económicos.

tierraDesde un punto de vista económico, el nacionalismo es algo que no casa con la actual globalización y supone un freno para salir de la crisis como estamos viendo en la Eurozona (la falta de unidad y la incomprensión entre los distintos países están en contradicción con el propósito de crear una unión que aspire a competir con los EUA), pero no se puede obviar nunca en una ciencia social como la economía el factor humano. Por ejemplo, yo podría demostrar que Baleares mejoraría su situación si se separara de España y se convirtiera en un Lander alemán y no por eso iban a querer hacerlo y de igual modo sé que en Cataluña hay un fuerte sentimiento independentista pero confío que no la querrían si eso supusiera vivir mucho peor de lo que lo hacen ahora. Yo soy antinacionalista y globalizador, creo en la diversidad cultural pero no en la educación que prioriza las diferencias y me opongo a las fronteras pero dado que existen, éstas deberían ser decididas por los ciudadanos y no por las guerras o las interpretaciones históricas como mayoritariamente ha pasado hasta ahora y por eso creo que el nacionalismo catalán es tan justificable como cualquiera y la aspiración a un estado propio no es censurable. Contra la opinión general, creo que los territorios son de quienes los habitan: si los gibraltareños no quieren ser españoles nunca deberían serlo, si los melillenses no quieren ser marroquíes, da igual el lugar geográfico de la ciudad, tampoco deberían serlo. Y si los catalanes no quieren ser españoles, creo están en su derecho. Otro tema es que, además de esa voluntad de sus habitantes –que no dudo en unos años sea aplastantemente mayoritaria si siguen así las cosas-, Cataluña pueda tener el suficiente grado de autosuficiencia como estado independiente para ser viable económicamente y favorecer con ello el nivel de vida de sus habitantes. Si viviéramos en la España de la autarquía de 1950 no lo dudaría –al fin y al cabo tiene agricultura, turismo, industria…- pero en el globalizado mundo del siglo XXI donde las áreas económicas están tan definidas y con el lastre de la deuda, la situación es muy diferente. Como historiador veo que se han manipulado hechos para justificar posiciones ideológicas pero también es cierto que eso pasa en casi todas partes. Por ejemplo, en España, donde muchos critican, creo que con razón, la interpretación que hacen muchos en Cataluña de la Diada, sabemos que los restos de Santiago –patrón del país- no están en Compostela (e incluso se llega a dudar que realmente haya pisado alguna vez la Península Ibérica) o que lo de Covadonga fue una escaramuza sin importancia a la que se mitificó por motivos políticos, al igual que se pervierten las palabras para darles el significado que se quiere, por ejemplo denominando durante décadas “alzamiento nacional” a un golpe militar. Y es que los políticos han utilizado el nacionalismo en muchas ocasiones para beneficio propio, siendo quizás el caso más extremo el de Hitler y Hiro-Hito ya que en nombre de él provocaron el mayor conflicto bélico de la Historia.

Centrándonos en la economía, creo que ese sentimiento nacionalista de muchos catalanes ha sido utilizado por algunos políticos para vender la idea de que la independencia es una mejor forma de salir de la crisis que la integración alegando “balanzas fiscales”. Es normal que las regiones más ricas aporten más a la caja común igual que pasa con las personas con una salvedad: hay personas con ingresos altos que no han tenido la ayuda de una buena herencia pero en las diferencias entre comunidades autónomas si hay motivos históricos de peso: por ejemplo a Madrid su capitalidad le ayuda a ingresar más así como a Cataluña su importancia en comercio e industria desde hace siglos. Y gran parte de esos beneficios los reciben porque pertenecen a un estado más grande en el que otras comunidades ingresan menos. Igual pasó cuando ingresamos en la UE, Alemania y Reino Unido aportaron capital a España por ser un socio más pobre pero también porque hay una lógica comercial en esa “solidaridad” que también les beneficia. A nivel individual, el dueño de Zara necesita que haya una clase media con ingresos que consuma sus productos para ser rico él, del mismo modo pasa eso con las comunidades autónomas –y los países- que tienen las mayores empresas y pertenecen a una unión política y/o económica. Es lógico que las autonomías que más ponen intenten poner sus condiciones (como hace Alemania en la Eurozona) pero todos los españoles somos iguales y precisamente lo único que rompe –al menos sobre el papel- la igualdad es el tema fiscal ya que a los que ganan más se les aplica un porcentaje de impuestos superior.

Y esto –que algunos llaman solidaridad y otros expolio- ocurre también a nivel territorial y no sólo en España, es exactamente el mismo método de la UE: quien más ingresa, más paga. Así pues, igual que nadie entendería que un día hubiera una unión política real en Europa y Holanda tuviera derechos que no tiene Italia, no tiene sentido que haya territorios con privilegios y por eso creo que las ventajas vascas y navarras deberían desaparecer y desde luego estoy en contra de que se extiendan a Cataluña. Si el negarse a ello es la mecha que conduce a que una amplia mayoría de habitantes de esas autonomías quiera dejar de pertenecer a España, sería una pena y tengo claro que será muy difícil –por muy legal que sea- obligar a la gente a ser ciudadanos de un país al que no quieren pertenecer. ZP cometió un gran error al asegurar que apoyaría el Estatut que decidiera el Parlament porque luego la rectificación de algunos puntos por el TC fue una excusa que el independentismo usó muy bien para azuzar a una sociedad muy harta de la situación actual debido a la crisis. No hay que olvidar que hasta 2010 la asistencia a las manifestaciones de la Diada catalana del 11-S no pasaba de las 10 mil personas. Luego la insensibilidad de Rajoy hizo el resto y ahora un problema de nacionalistas pidiendo más se ha convertido en uno de independentistas.

Los cambios en las fronteras, quizás incluso más que las religiones, han sido la excusa que más guerras han motivado a lo largo de la Historia de la Humanidad. Pero también hay excepciones, algunas muy recientes: la desaparición de la URSS motivó el nacimiento –y renacimiento- de varios estados independientes la mayoría sin derramamiento de sangre, Chequia y Eslovaquia se separaron pacíficamente, Kosovo se escindió de Serbia –9 años después del conflicto bélico-, quizás el mejor ejemplo es Quebec, que ha votado en 1980 y 1995 de forma democrática y pacífica si convertirse o no en una nación diferente a Canadá (en la práctica casi lo es) y el caso más reciente ha sido Escocia. ¿Quiere decir esto que la independencia de Cataluña puede suceder? Yo no lo creo. Hay un error en muchos de los análisis económicos que se hacen ya que antes de imaginar una Cataluña independiente antes hay que planear cómo sobrevivir al proceso de separación. España no va a querer perder parte de su territorio –legalmente lo es, no es discutible- igual que los catalanes no querrían perder Tarragona y los partidos políticos españoles, cuya máxima aspiración es ganar elecciones, no permitirán algo tan impopular para sus votantes. Y a las malas, por parte catalana no hay medios suficientes para una medida de presión que pueda contrarrestar la suspensión de la autonomía con el más que probable beneplácito internacional. Y es que España lo tiene todo a favor para imponer su postura ya que cuenta con todo el apoyo internacional que no sólo le ofrece su participación en los principales organismos, sino especialmente el miedo que otros estados tienen a apoyar un movimiento secesionista que se les puede volver en contra ya que este no es un problema exclusivo de España, dentro de Europa también ocurre en Reino Unido, Italia, Bélgica…

Incluso si una inmensa mayoría de catalanes quiere separarse de España la separación sólo sería viable a las buenas, algo muy complicado de aceptar por un gobierno español que, aun en el improbable caso de aceptar iniciar una negociación de igual a igual entre una autonomía y el estado central sobre una secesión y aún imaginando la mejor de las voluntades por ambas partes, dilataría muchos años el proceso ya que es imposible tras tantos siglos hacer un reparto equitativo que satisfaga a ambas partes y mucho menos llevarlo a la práctica en menos de una o dos décadas. Parecería sencillo repartir la deuda pública pero si se hace, ¿No habría que repartir también los activos -incluido el armamento o las reservas de oro- y alguien piensa que España querría hacer eso? Y caso de hacerse, ¿se haría por población o por territorio? ¿Y cómo se comparte la deuda privada y bancaria o el Fondo de Garantía de depósitos? Y si se inicia un largo proceso que conducirá a la independencia, ¿Mientras tanto se espera que el estado central mantenga su estructura e inversiones en Cataluña y que los ciudadanos de la autonomía paguen los impuestos estatales? Esto es lo que yo creo que pasaría si Cataluña se independizara mañana:

  • Impago de la deuda. Incluso si se quedara con todos los activos estatales que tiene en su territorio pero no con un porcentaje de la deuda pública española (lo cual sería injusto) no tendría capacidad de pagar su propia deuda autonómica que actualmente abona gracias a fondos obtenidos por el Tesoro español (el FLA). La “ventaja” de no tener que aportar a la caja común española valdría para el futuro pero de momento lo inmediato es la cesación de pagos.
  • Al no disponer de dinero y tener déficit presupuestario, es importante poder emitir deuda pero Cataluña o no tendrá rating o será bono basura –de hecho ya lo es- luego la clave está en el exterior pero ya sabemos que la inmensa mayoría de los países no va a reconocer la independencia de Cataluña por lo que habría que buscar créditos bilaterales con aquellos que sí lo hagan y quieran prestar o con inversores que van a exigir a cambio alta rentabilidad. Serían pocos y a alto interés por lo que sería complicado incluso importar gasolina.
  • Se dice que Cataluña podría usar el € como hace Andorra, sin tener banco central emisor. Es una gran idea para Andorra ya que es receptora de fondos internacionales y tiene el beneplácito internacional pero si Cataluña usa el € pero no tiene el apoyo del BCE le pasará como le pasa hoy a Kosovo o a Montenegro, que usan el euro pero sus bancos deben adquirirlos por lo que sus tipos de interés son muchísimos más altos que en la Eurozona Si renuncia al € y emite una moneda propia, tampoco creo fuera aceptada como medio de pago internacional.
  • Los bancos catalanes (CaixaBank y Banco Sabadell), incluso si han sido listos y han trasladado su sede social a Francia o a España para poder tener acceso al BCE y esa medida “cuela”,  se encontrarán en situación muy delicada por todos los créditos concedidos a la administración pública catalana y a sus empresas además de por la previsible fuga de clientes  no catalanes. Y una posible quiebra sin un Fondo de Garantía de Depósitos catalán sería pésima para los ahorradores.
  • No creo que pasara pero incluso si BCE aceptara como colateral deuda catalana viva –ya hizo excepciones con la griega y chipriota- y con ella pudiera dar algo de liquidez a las entidades catalanas tendría un “haircut” (un descuento, no se lo valoraría por el 100%) similar al que tiene Chipre lo que encarecería los tipos de interés. Y estaría el problema de cómo colocar la nueva deuda –estatal y bancaria- que se tendría que emitir. Es decir, que incluso con el improbable apoyo extraordinario de BCE, la crisis financiera se agravaría mucho.
  • Además, los bancos catalanes tienen mucha deuda española, deuda que perderá valor ante la secesión catalana. No hay que olvidar que en ese escenario España también saldría muy perjudicada, incluso si Cataluña asume su parte de la deuda pública estatal y si bien es probable que España recibiera un rescate de la UE/FMI/BCE etc. los ajustes para la población se multiplicarían.
  • Una situación así provocaría una desinversión fuerte y una huida de capitales en Cataluña como primera medida: menos empresas y por tanto más paro. Negar eso es olvidar que el dinero es cobarde y no tiene patria y recordemos que fue exactamente lo que pasó en los países periféricos cuando se temió la salida de ellos de la €zona no hace tanto. También se produciría un movimiento emigratorio que ayudaría a desplomar el precio de la vivienda y, en general, de los activos radicados en Cataluña.

No pienso que esté siendo exagerado, sinceramente creo que es lo que pasaría a grandes rasgos a corto plazo (más allá nadie lo sabe). Basta con ver lo ocurrido en Grecia en 2015 cuando el nuevo gobierno decidió ir por libre contra el resto de socios de la Eurozona. Y es que no se puede aspirar a seguir en Europa, en la Eurozona y tener el apoyo del BCE si nadie apoya lo que pretendes hacer. Si en Grecia, sin llegar a salir del € y siendo un estado reconocido, se vaciaron los bancos hasta el punto de que hubo que imponer un corralito y la actividad económica se paralizó, ¿Qué pasaría con un territorio que se enfrenta a todos? Tsipras se vio obligado a renunciar a prácticamente todo su programa electoral para no acabar fuera de la Eurozona y los meses que tardó en darse cuenta de que el riesgo no merecía la pena fueron desastrosos para la economía de su país. Debería ser una lección que invite a la prudencia.

Por desgracia, el tema está tan politizado que casualmente todos los análisis optimistas sobre las consecuencias económicas de la independencia están realizados por nacionalistas catalanes y todos los análisis pesimistas por nacionalistas españoles. Creo que yo, como no nacionalista, puedo ser más objetivo ya que no me mueve ideología alguna sino el bienestar de la mayoría. Los ajustes que lleva padeciendo Grecia (que impagó deuda pero también recibió fondos de la UE y el FMI y todo el apoyo de BCE) los últimos años serían mínimos en comparación a lo que tendríamos que padecer los que vivimos en Cataluña si se entra en abierto enfrentamiento. Y creo que gran parte del sector financiero, empresarial y, en resumen, del mundo económico catalán, aún con corazón independentista, saben eso pero prefieren callar. Y ahí hay engaño hacia la población. Pero ojo, también lo hay en la parte española cuando amenazan a Cataluña con una expulsión de la UE si hay una Declaración Unilateral de Independencia. No es cierto, mientras España no reconozca dicha independencia desde la UE –y desde la Eurozona, la OTAN, la ONU etc.- se seguirá tratando a Cataluña como una parte de España;  por lo tanto, seguirá dentro de esos organismos hasta que España acepte oficialmente que Cataluña no es España y desde luego nadie cree que eso vaya a pasar en un corto espacio de tiempo.

Reconozco que si la Eurozona fuera a disolverse como parecía en 2012 y hubiera varios estados que no pudieran pagar su deuda el momento sería bueno aprovechando una situación de caos en Europa (¿quién dice que no se volverá a repetir?) pero la independencia catalana ahora que la crisis de deuda está más calmada sería como auto-lesionarse y herir a los vecinos, sería generar un problema de forma voluntaria que nadie agradecerá que aparezca por lo que pondría a todos en contra tanto de Cataluña por crearlo como de España por no resolverlo. A día de hoy y aun batallando para salir de la crisis, pertenecer a España, a la UE, a la Eurozona y contar con el auxilio del BCE y de la comunidad internacional, es el mejor camino para no empeorar la situación económica de los catalanes… y de todos los españoles. Y eso en definitiva es lo que más debería importar. ¿Quién iniciaría un proceso bilateral que perjudicara a los habitantes de las dos partes que participan en él? ¿No estamos viendo cómo la Eurozona, con apenas una década de historia, con muchos menos puntos de unión que cualquier autonomía tiene con el resto de España y con un proyecto claramente cuestionado hace todo lo posible por no romperse precisamente por el coste económico que supone la ruptura?

Resumiendo, a las malas no se llega a ninguna parte y el perjuicio económico para los españoles –y especialmente para los que viven en Cataluña- sería enorme y además Cataluña no tiene forma de presionar dado su aislamiento internacional en este tema por lo que los independentistas deberían recular. Si no lo hacen y fuerzan el tema, España entiendo que sea firme pero debería pensar en los ciudadanos catalanes y no juzgarles por sus políticos: cualquier reacción exagerada estaría ayudando a justificar acciones violentas en el futuro. Mi solución pasa por el diálogo y no me asusta que si una mayoría de catalanes quiere secesionarse de España se converse sobre ello y se negocie un calendario de largo plazo: llevo años viviendo en Cataluña y no es realista pensar que la actual autonomía va a continuar mucho tiempo más, pienso que Cataluña acabará siendo independiente de facto aunque por la pertenencia a la UE y a la Eurozona siga siendo nominalmente parte de España. Es una cuestión de tiempo.

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Escrito por Droblo el 22 de agosto de 2016 con 73 comentarios

La semana en los mercados

hitlerComo historiador y apasionado de la Segunda Guerra Mundial he estudiado mucho la figura de Hitler y de cómo consiguió todo lo que obtuvo tanto de sus compatriotas como de la comunidad internacional, que no le intentó parar los pies hasta que invadió Polonia (por cierto, como ejemplo perfecto de aquel dicho que reza: “la primera víctima de la guerra es la verdad”, la prensa alemana –y alguna española– publicó el día que empezaron las hostilidades que Polonia era la que había invadido Alemania ya que la versión oficial era esa). ¿Cómo es posible que un discurso tan simple como el de “como somos alemanes nos lo merecemos todo porque somos superiores”, que es el resumen de la ideología hitleriana, calara en una sociedad culta como la alemana? ¿Cómo es posible que una sociedad mayoritariamente cristiana apoyara una política tan violenta hacia el prójimo? Son preguntas sin respuesta a día de hoy y sobre las que se ha escrito mucho. Pero hay otra faceta que tampoco parece explicable: ¿por qué la comunidad internacional no le paró antes los pies? La crisis económica mundial, la falta de apoyo popular a un nuevo conflicto cuando aún estaba vivo el recuerdo de La Gran Guerra, el miedo a una revolución al estilo soviético en Alemania que quizás daba más miedo que Hitler… hay muchas teorías pero en mi opinión hay una preponderante: que no tomaron en serio a Hitler hasta que fue demasiado tarde.

¿Por qué digo esto? Desde la cárcel donde estaba por intentar un golpe de estado (por el que fue condenado a 5 años de los que sólo cumplió 9 meses) Hitler escribió el primer tomo (aunque suelen editarse juntos, son dos) de su famosísimo libro Mein Kampf (Mi Lucha) donde con la excusa de su (adulterada) biografía, expuso su ideología y lo que quería hacer si llegaba al poder. Decía con claridad que no consideraba a los judíos nacidos en Alemania como alemanes porque la nacionalidad sólo se debía asignar a los arios, que los males del mundo venían del judaísmo y el comunismo y que él quería erradicarlos y que no creía en la democracia representativa (aunque llegó al poder gracias a ella). El libro se publicó por primera vez en 1925, meses después de ser indultado y en él, entre otras cosas, deja claro su rechazo a las condiciones del Tratado de Versalles por las que Alemania acepta su derrota en la I Guerra Mundial, su intención de ampliar Alemania hacia el este porque la alemana es una raza superior y la eslava inferior -y por eso tenían derecho a controlar los recursos humanos y materiales de esos territorios- y en cuanto a Francia, hablaba sin tapujos de su destrucción, lo denomina como el “enemigo mortal irreconciliable”, “el enemigo más terrible” y “el enemigo mortal de nuestra nación” (su lenguaje es tan agresivo que cuando conquistaron el país galo, una de las primeras medidas fue incluir al libro de Hitler como uno de los libros prohibidos para que no pudieran leerlo ya que iba en contra de su interés político de convencer al pueblo francés de las bondades de la ocupación).

Es decir, que cualquiera podía haber supuesto que, una vez tomado el poder, lo que haría Hitler sería lo que hizo: ampliar su territorio. Si a eso sumamos que el proceso fue gradual (desde aumentar espectacularmente su ejército a ampliar el territorio alemán con Austria y las Sudetes pasando por su probada represión contra judíos y opositores varios), era sencillo imaginar cómo acabaría si se le hubiera tomado en serio y se le podía haber parado los pies antes de que montara la que montó. Claro, desde entonces hemos visto muchos políticos que prometían muchas cosas que luego no han cumplido y otros que, sin prometerlas, las han hecho pero ¿No es un buen precedente como para tomarnos en serio a candidatos que anuncian recortes en libertades civiles, no es muy ingenuo creer que no pasará nada, que ya le moderará el ejercicio del gobierno? Sé que algunos estaréis pensando en Chávez pero no me voy a meter en ese charco, en mi mente tengo por ejemplo a Malan, el pastor (tiene bemoles que encima fuera religioso) que ganó las elecciones sudafricanas en 1948 y oficializó el Apartheid mediante leyes como la de 1949 prohibiendo las relaciones sexuales entre individuos de razas diferentes… o a Trump.

Y es que elegir para gobernar a una persona ultranacionalista, racista, machista etc. y que además no esconde –porque considera que la incorrección política es una forma de ganar votos- que lo es, es un riesgo muy grave para las libertades y derechos del país en cuestión. Y si ese país es el más poderoso de la Tierra es un riesgo global. Me asombra que muy pocos tomen en serio su actitud, sus promesas, sus ideas… que crean que el que los códigos nucleares estén a disposición de un tipo así no será peligroso. Ojalá que si Trump gana las elecciones tengan razón los que creen que no hará ni el 10% de las cosas que ha prometido pero me da la impresión que los norteamericanos que le voten están siendo muy muy ingenuos. Y el resto, en realidad da igual lo que pensemos porque por desgracia, aunque nos afecte mucho, no podemos votar en los EUA. Pero a mi desde luego me preocupa. Y más si, como me temo, se está gestando una nueva crisis financiera global. No me quiero ni imaginar cómo la combatirá un tipo así.

A las bolsas no parece darle miedo una posible victoria de Trump (tampoco lo tenían el día antes de que venciera el Bréxit) y Agosto sigue su senda alcista aunque en las últimas sesiones haya aumentado la volatilidad con la excusa de si la FED sube o no tipos en septiembre. Esta semana también ha ocurrido algo por vez primera en 2016: el precio del crudo es mayor que hace un año por lo que este producto clave en el cálculo del IPC interanual en lugar de restar, sumará. Un poco más de inflación (o de menor deflación) también es considerado positivo. La debilidad del $, que ha llevado al €/$ a coquetear con el nivel 1.13, está ayudando a rebotes en las materias primas que ayudan más a los mercados emergentes que a Europa que sigue siendo el “patito feo” de los índices bursátiles globales, especialmente los “periféricos”. Como imagen, las necesidades de alimentos que se calculan para el futuro. Uno de los principales motivos por los que me gustan las materias primas agrícolas como inversión

 

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Escrito por Droblo el 19 de agosto de 2016 con 54 comentarios

¿Cómo afectan los tipos de interés negativos en las hipotecas?

invoiceImaginemos, por un instante, que nos dirigimos a la entidad bancaria para obtener una hipoteca para una casa, y en lugar de recibir un aviso de pago, recibiéramos un ingreso ¿Utopía? Eso es precisamente lo que está sucediendo en algunas partes de Europa, donde los tipos de interés negativos se están produciendo. Los bancos en países como Dinamarca, Suecia, han hecho tales pagos a los prestatarios y los bancos de otros países están luchando para encontrar maneras de lidiar con la paradoja impuesta por el Banco Central Europeo (BCE) y la reducción de la tasa interbancaria del euro bajo cero.

En expansión se hacían eco de esta noticia.

The Wall Street Journal cuenta (aquí traducido) cómo al danés Hans Peter Christensen su banco le pagó en coronas el equivalente a 38 dólares el primer trimestre de este año porque su tipo hipotecario se había situado en el -0,0562%. Como él, al menos 758 daneses disfrutaron de hipotecas negativas en el último año, según Realkredit Danmark, una firma hipotecaria danesa.

Para los prestamistas de hipoteca en todas las naciones, un entorno de bajos tipos de interés negativos es un territorio absolutamente desconocido con poca orientación para ayudarles a navegar por las aguas turbias de hipotecas de interés negativo. En respuesta a algunas de sus hipotecas sentido negativo, los prestamistas han hecho ajustes adicionales que, hasta el momento, favorecen los prestatarios, es decir, las entidades. Sin embargo, los contratos hipotecarios están diseñados para favorecer a los acreedores, por lo que es probable que puede haber más ajustes para proteger las instituciones.

En 2014, el BCE se embarcó en un programa para estimular la economía de la zona euro. Una gran parte de su preocupación es la baja tasa de inflación, que ha amenazado con ser negativo, aumentando los temores de deflación. Con el coste de los préstamos reducido a cero, el objetivo es proporcionar a los bancos un incentivo para prestar dinero en lugar de acumularlo. Mientras tanto, con la tasa de ahorro a cero o por debajo, se podría alentar a los consumidores a gastar en lugar de ahorrar.

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Además de reducir la tasa de depósito, el BCE inició un programa de compra de bonos, similar a los programas de flexibilización cuantitativa de la Reserva Federal, para reducir los rendimientos de la deuda de la zona euro. Sin embargo, la fiebre por el Banco Central de Europa para comprar bonos del gobierno para disminuir las tasas agote el inventario de bonos, que condujo las tasas por debajo de cero. Los bancos utilizan tasas de los bonos del gobierno como punto de referencia para las hipotecas. Al ir negativa con sus tasas de interés, el BCE también espera disminuir el valor del euro para estimular la demanda de exportaciones.

En Europa, Suecia fue el primer país que se aferró a los tipos en negativo en el año 2009 en respuesta a la crisis financiera global. Se fue de nuevo a negativo en 2014, recortando su tasa de depósitos al -1,25%. Dinamarca copio la senda de tipos negativos en 2011 y ha permanecido allí desde entonces.

La mayoría de las hipotecas existentes en Europa son las hipotecas a tipo variable, que por lo general hacen un seguimiento de la tasa interbancaria del euro, o en el EURIBOR, y ajustar sus tarifas en base a un margen fijo. Si la tasa del banco central es de 2,5%, un banco puede cobrar una tasa de 4%. Si el banco central redujera su tasa a un tipo del -2%, las entidades se verían precipitadas a pagar intereses por las hipotecas.

Los bancos en Dinamarca han enviado los prestatarios cheques con intereses inversos. Sin embargo, los bancos en Portugal e Italia han cuestionado esta práctica. El banco central de Portugal dictaminó que el banco debe pagar intereses a los prestatarios de los préstamos existentes, si el euríbor más el margen se vuelve negativo. Otros países han recurrido a deducir el pago de intereses de la principal del prestatario. En cuanto a las nuevas hipotecas, los bancos centrales han dicho a los prestamistas que podrían llevar a cabo medidas de precaución, como la inclusión de clausulas mínimas de tasas de interés.

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Escrito por Carlos Lopez el 18 de agosto de 2016 con 57 comentarios

El desenlace final del jefe que subió el salario mínimo de sus empleados a 70.000$

danpriceHace algo más de un par de años conocimos a Dan Price, el creador y consejero delegado de la empresa Gravity Payments que se  rebajó el sueldo casi un 90% para repartirlo entre sus 120 trabajadores, de esa manera cada uno tocaba a unos 70.000$.

Medio año después analizamos por aquí qué es lo que ocurrió en la empresa.

Dos semanas después de este anuncio, la compañía recibió 4.500 curriculums  y los nuevos clientes mensuales pasaron de 30 a 2.000. La productividad de los empleados se incremento de entre un 30-40% consiguiendo un incremento del 15% en el crecimiento de los beneficios.

Estos datos confirman el estudio de dos economistas que llegaron a la conclusión de quecuando las empresas suben los salarios, se incrementa la productividad y el rendimiento así como reduce los costes al atraer nuevos trabajadores mejor preparados.

Pero no todo es tan bonito.

Por un lado, y quizás no pase de anécdota, uno de los socios de la empresa, el hermano del CEO, le demandó por violar los derechos de los accionistas. Hay ciertas decisiones que deben tener la bendición de los accionistas.

Y por otro lado, algunos los mejores empleados de la empresa están dejando la compañía alegando que no es justo que gente con menos conocimientos y responsabilidades cobren lo mismo que ellos. Este incremento salarial motivó a la parte baja de la plantilla pero desmotivó a la alta.

Y recientemente conocimos el que posiblemente sea el desenlace final de esta historia.

“Nos sorprendió a todos cuando decidió aumentar el salario mínimo para todo el equipo a 70.000 dólares. Un año después, hemos decidido cambiar las cartas sobre la mesa y darle un poco de su propia medicina. Esta es nuestra forma de darle las gracias a Dan por todos los sacrificios que ha hecho por nosotros”

Los empleados de la compañía decidieron ahorrar durante seis meses para regalar a su jefe el coche de sus sueños, un Tesla Model S valorado en 70.000 dólares.

Nunca podremos saber exactamente las implicaciones directas que tiene una subida de sueldos de este tipo, puede que algunos empleados se vayan como parece ocurrió pero lo que se ha quedado demostrado es que los que se quedan se implican mucho más y son más agradecidos. No desestimemos el poder de la reciprocidad.

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Escrito por Carlos Lopez el 17 de agosto de 2016 con 33 comentarios

La eternamente aplazada reforma de la financiación autonómica

imagesEn menos de treinta años nuestro país ha pasado de tener una estructura administrativa centralizada a situarse entre los países más descentralizados de la OCDE. Los padres fundadores del estado democrático, en el que nacieron las Comunidades Autónomas, tuvieron muy presente el tema de reconocimiento de las nacionalidades históricas, la cesión de competencias y un sistema de transferencia de fondos desde las comunidades más excedentarias de recursos a las más pobres, con vistas a limar las diferencias entre ellas. Pero, desde una perspectiva puramente económica, pudiera parecer que limitaron los medios financieros para el ejercicio de estas competencias, que seguirían estando en su mayoría en manos del gobierno central, que sería el que, en última instancia, tendría el poder de abrir o cerrar el grifo a la financiación autonómica.

Es por eso que puede decirse que los mecanismos de responsabilidad financiero-fiscal de las CC.AA. han sido un fracaso. La crisis ha producido un elevado deterioro financiero en algunas de ellas y un efecto contagio de su pérdida de reputación sobre las restantes. La deuda ha crecido vertiginosamente en todas las regiones y no ha habido mecanismos tempranos de corrección del mismo debido a las dificultades a las que se enfrentan las CC.AA. para hacer uso de instrumentos correctores por el lado tanto de los ingresos como de los gastos.

Por eso, el modelo de financiación autonómico actual está tocado de muerte por caducidad. La reforma del actual sistema, en vigor desde el 2009 y que por ley tenía una vigencia de cuatro años, se anuló porque «no hay dinero», en palabras de Rajoy, prorrogándose hasta el día de hoy.

La desigualdad se da entre las regiones de régimen común, pero si se añaden las que están fuera del sistema con conciertos propios, País Vasco y Navarra, la situación aún es más desigual. Ambas tienen una financiación por habitante mucho mayor que cualquier comunidad, ya que son autonomías “ricas” en renta que no aportan nada a la solidaridad regional y recaudan más. Ello provoca que, si el español medio recibe de media unos 2.049 euros de financiación por habitante, en Navarra la cantidad se dispara a 3.677 y a 4.292 en el País Vasco, según las balanzas fiscales territoriales de 2012. Esto provocó que el expresidente de la Generalitat, Artur Mas, reclamase en 2012 un trato similar (PDF). Siendo este uno de los motivos que más suspicacias políticas levanta entre comunidades.

Las Comunidades Autónomas tienen cuatro fuentes principales de ingresos: impuestos compartidos, que son los que el Estado recauda, y una parte va para la Comunidad Autónoma, impuestos cedidos, recaudados directamente por cada Comunidad y fondos, que son las compensaciones de las diferencias entre lo que recauda una Comunidad y lo que en teoría debería gastar.

Respecto a los impuestos compartidos son tres: IRPF, el IVA (ambos se comparten al 50%, exceptuando la subida de diciembre de 2011 que es únicamente para el Estado), y especiales (en el que las Comunidades se quedan el 58% de lo recaudado).

En cuanto a los impuestos cedidos, aquí nos encontramos con patrimonio, sucesiones, donaciones, Actos Jurídicos Documentados e Impuesto de Transmisiones Patrimoniales. Son las propias Comunidades las que recaudan, controlan y, hasta cierto punto, regulan normativamente estos impuestos.

En tercer lugar, tenemos los fondos, que son tres:

  • El fondo de garantía es el encargado de asegurar los mismos recursos por habitante ajustado (es decir, se tiene en cuenta la dispersión de la población, la dependencia o la insularidad).
  • El fondo de suficiencia global financia las necesidades globales de las Comunidad Autónoma, una vez tenidos en cuenta el resto de ingresos.
  • Y el fondo de convergencia autonómica, que sirve para favorecer la convergencia entre las Comunidades Autónomas. Es decir, para reducir las desigualdades entre Comunidades, incidiendo en aquellas con menor PIB per cápita, mayor dispersión de población y menor crecimiento de población.

Por último, tenemos los impuestos propios, que sólo suponen el 2,4% de los ingresos tributarios de las autonomías (con un total de poco más de 2.000 millones de euros en datos del 2.013). Estos impuestos gravan desde las tierras infrautilizadas, las bolsas de plástico de un solo uso, el impacto visual producido por elementos de suministro de energía eléctrica, los centros comerciales hasta el ADSL.

El caso es que se habla de reforma laboral, fiscal, de horarios… como principales temas que se abordarán por parte del nuevo Gobierno al llegar al poder. Sin embargo, hay la reforma largamente aplazada que los políticos solo mencionan de pasada, la de la financiación autonómica, es un tema del que nadie parece muy dispuesto a dar demasiados detalles, porque pueden levantar ampollas en determinados territorios y abrir heridas entre los barones de cada partido. Habrá regiones que ganen, pero también comunidades que perderán.

Sin embargo, parece que el tiempo y la paciencia se acaban y ya son muchos los Presidentes de Comunidades Autónomas que expresan su descontento con mayor contundencia. El último, el mediático presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, que, aunque su comunidad no es de las más perjudicadas en todo este maremágnum, ya ha expresado que en cuanto se arregle la situación del país, en lo que a Gobierno se refiere, liderará una “sublevación” junto con el resto de autonomías contra las políticas de ajustes y para reivindicar al próximo gobierno español un reparto más equilibrado del déficit.

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Escrito por Manuel González el 16 de agosto de 2016 con 34 comentarios



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