La semana en los mercados

greciaCreo que sobre Grecia está todo dicho pero por desgracia no se puede escribir sobre la actualidad de la economía y los mercados sin volver al tema. Tema en el que la mayoría tiene formada una opinión basada más en sus propias filias y fobias que en el conocimiento de los hechos. Muchos llevamos mucho tiempo opinando que la deuda de Grecia es impagable y su economía está demasiado deteriorada como para no quebrar y sin embargo en abril de 2014 Grecia anunció que tras varios años emitiría por vez primera deuda a largo plazo, concretamente a 5 años, y pensaba que serían 2500 millones al 5.25%. Y resultó que hubo tanta demanda que fueron 3 mil millones al 4.95%; es decir, muchos inversores no hace tanto creyeron que Grecia era solvente. Ese mismo año la tasa de paro, tras varios años subiendo, empezó a bajar y la recesión acabó con subidas del PIB. Independientemente de la opinión y la ideología de cada uno, esa era la situación en Grecia antes de que se tuvieran que convocar elecciones anticipadas a finales del año pasado. Ahora, pocos meses después, cuando el resto de la €zona está mejor que entonces, nadie compraría deuda emitida por Grecia, los propios griegos han vaciado sus cuentas de los bancos, el PIB ya no crece y el paro vuelve a aumentar. Para colmo, se ha tenido que imponer un corralito que, aparte de lo anti-social e injusto que resulta, tendrá unas consecuencias económicas muy graves para negocios y empresas así como para la credibilidad del país. Estos son los hechos.

¿Por qué ha cambiado tanto la situación en tan pocos meses? Cada uno tiene su punto de vista por supuesto pero los hechos son los que son: Syriza ganó las elecciones convenciendo a sus votantes que el resto de Europa financiaría su programa electoral y eso no pasó. Podemos buscar culpables en un bando o en otro (en mi opinión nadie es inocente) pero entiendo que es de cajón que 18 gobiernos no quieran endeudar aún más a sus respectivos estados para prestarle dinero a otro que propugna una política en la que no creen (porque si creyeran en ella la aplicarían en sus propias naciones, claro). Es posible que esos 18 jefes de gobiernos se equivoquen y Tsipras acierte pero el caso es que es decisión soberana de esos 18 prestar o no el dinero a Grecia y en qué condiciones y Tsipras sabe desde hace meses lo que hay. Como dije el viernes pasado, el tiempo que lleva gobernando ha resultado nefasto porque no ha tomado ninguna medida para frenar la caída  y aunque no sea el único culpable, sí es el máximo responsable. Ha perdido el tiempo dejando que los datos macro empeoraran y los bancos se vaciaran, incluso el referéndum lo ha convocado una semana más tarde de cuando debía: lo ha hecho todo tarde y mal. De hecho el miércoles, ya habiendo impagado al FMI, de repente Tsipras mandó una carta en la que se mostró a favor de aceptar con unos mínimos cambios la propuesta del €grupo cuyo rechazo llevó al país a la extrema situación vivida esta semana pero cuando el €grupo le contestó que no negociará hasta esperar al referéndum convocado, entonces se enroca y pide a los votantes que voten No y rechacen la propuesta -que es similar a la que acababa de aceptar por escrito- porque piensa que así Europa mejorará las condiciones (textualmente ha dicho que conseguirá un mejor acuerdo en 48 horas si vence el No, de nuevo prometiendo cosas que no dependen de él). Un juego muy arriesgado en un país con una economía muy frágil y en la que podrían no reabrir los bancos en semanas. De momento su única victoria en este tiempo ha sido que la Troika pase a denominarse “las instituciones”.

Tras 2 rescates (el último prorrogado hasta el 30 de junio), una quita de deuda y otra que será inevitable en un futuro cercano, yo me alegraría si ahora sí que de verdad dejamos de seguir dando un dinero que no tenemos (porque debemos endeudarnos para conseguirlo) a fondo perdido. Ojalá me hubieran hecho caso y no hubiéramos empezado este disparate en 2010. Ojalá BCE hubiera aprendido de la crisis de 2008 y de lo peligroso que resulta lo de relajar normas y no se hubiera saltado las suyas financiando a estados (aunque lo nieguen es lo que hace cuando compra bonos emitidos por un país) y admitiendo como colateral deuda calificada como basura porque por su culpa se ha alargado la agonía de Grecia dentro del €. De hecho, BCE tiene la llave para acabar de una vez con la ficción de que la banca griega es solvente y basta con que deje de aplicar la asistencia de emergencia ELA de forma habitual -como lo está haciendo desde hace semanas- para que Grecia se vea obligada a emitir una moneda propia.

Pero lo cierto es que los 18 jefes de gobierno están dispuestos (creo que contra la opinión mayoritaria de los europeos) a seguir dando dinero a Grecia (por el coste que supone su quiebra, no por solidaridad, eso es evidente) y si se lee la última propuesta (esa que muy pocos han leído a tenor de las barrabasadas que se leen), no hay ni condiciones vergonzantes ni grandes dilemas ideológicos ni de modelos económicos: por ejemplo se exige a Grecia medidas que ya existen en otros países de la €zona como un calendario de aumento de la edad de jubilación (algo que ya ha hecho por ejemplo Alemania) o que suba el IVA (algo con lo que no comulgo pero que está basado en que el gran problema de las cuentas públicas griegas es la escasez en la recaudación por IRPF). El tema pues no son las condiciones sino que Grecia pide ya abiertamente reestructurar la deuda, es decir, no devolver lo prestado en el pasado a la vez que se pide más dinero para el presente y el futuro. La prueba es este post del propio Varoufakis en su blog (aquí en castellano) en el que tan sólo habla de eso, de la deuda. Millones de europeos hablando a favor y en contra del gobierno griego usando la política como argumento y al final todo se reduce a una negociación de uno que no quiere pagar a la vez que quiere más dinero, exactamente lo mismo que hizo el Pasok y ND cuando gobernaron Grecia y que seguramente también harían si mandaran hoy en el país. Y puede que haya más motivos que no conocemos en este enfrentamiento entre 18 gobiernos y uno, personalmente no me fío de nadie, ni de Juncker que es un personaje siniestro ni de Varoufakis que le dijo a Jordi Évole que lo de que todo el Eurogrupo estaba en su contra era falso, que era un invento de los periodistas… Pero al final poco importa: el gobierno democrático griego no ha convencido a otros 18 gobiernos democráticos de la Eurozona y los 18 no han sabido convencer al gobierno de Tsipras: ya está, todos culpables.

Las bolsas han caído estos días, sobre todo los bancos, pero los mayores costes no serán privados: Perderemos los europeos que pagamos (como mínimo habrá una gran quita de la deuda que está en poder de instituciones públicas) y los griegos que han perdido el barco de la recuperación en el que estaban hace 8 meses. Ahora todas las cábalas están en qué pasará en el referéndum del domingo. Los griegos deben decidir si aceptan la última propuesta del €grupo, si dicen que sí habrá rebote en los mercados y tranquilidad en Grecia hasta después del verano que se empezará a negociar otra nueva propuesta que incluirá un tercer rescate a Grecia y sin duda una quita de deuda. A mi juicio lo mejor de que ganara el sí es que Tsipras se vería –tras pedir el no, qué menos- abocado a dimitir y aunque el nuevo presidente siguiera siendo de Syriza difícilmente podrá hacerlo peor en tan poco tiempo. Sin embargo, a mi me gustaría que saliera el No porque honestamente creo que es la mejor oportunidad para acabar de una vez con este culebrón. La Eurozona no quiere que se vaya Grecia por el alto coste económico, por el temor al contagio, por el precedente de una salida de un miembro… y para evitarlo está gastando dinero de todos los europeos que desde 2010 seguro hubiera podido destinarse a rebajar el paro dentro de la Eurozona o a mitigar el hambre en África (y de paso reducir el problema de la inmigración) y no me gustaría que siguiéramos endeudándonos aún más para mantener la ficción de que la economía griega merece estar en la Eurozona cuando no es así y nadie puede asegurar que los griegos no estarían a día de hoy mejor si se hubieran ido hace 5 años ya. Además, ¿tiene sentido prestar a quien te está acusando por haberle prestado antes e inyectar capital con la casi seguridad de que jamás se devolverá íntegramente? En mi opinión es obligado hacer una quita porque mejor perder algo que perderlo todo pero ¿darles otra vez fondos? ¡Hay que decir basta en algún momento! Y si se sale el No, si los griegos rechazan las condiciones que los 18 les ponen para obtener más financiación ¿qué mejor excusa que esa?. Lo peor es que me temo que aunque salga el No, nuestros políticos seguirán haciendo ofertas de dinero a Grecia para que se queden. A seguir procrastinando…

Por otra parte, el estallido de la burbuja de la bolsa china, la cada día más cercana quiebra de Ucrania, la de Puerto Rico o el que los yihadistas tengan capacidad para realizar atentados en varios puntos del globo el mismo día son riesgos que no se deberían obviar. Y como imagen, y para cambiar de tema, aquí podemos observar cómo el centro de poder mundial está realizando un viaje de ida y vuelta a lo largo de la historia:

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Links.

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Escrito por Droblo el 3 de julio de 2015 con 66 comentarios

Noticias de idealista:

Demasiado grande para caer

toobigLa idea de que una empresa ha adquirido un tamaño tan relevante en la economía de un país que hay que proporcionarle, antes de que ésta entre en quiebre, asistencia financiera se conoce como “demasiado grande para caer” o en inglés “too big to fail”. Este concepto se aplica a grandes empresas y más concretamente a las entidades financieras, no obstante también se puede vincular a las diferentes administraciones públicas según su importancia a nivel global. Como en todo en esta vida, hay quienes defienden los rescates por su carácter sistémico y quiénes se oponen a está visión por los riesgos vinculados, así que veamos a desarrollar los diferentes puntos de vista…

Vayamos con la visión de los defensores del “demasiado grande para caer”… Cuando una empresa adquiere un gran peso económico, significa que realiza un gran número de transacciones con diferentes empresas por lo que recibe calificación de sistémica. Si ésta falla y entra en quiebra, las empresas que dependen de ella se ven arrastradas en la proporción de sus ingresos que representaba generando un efecto dominó en la economía que lastra pérdidas económicas y puestos de trabajo. Ante este escenario, es preferible que el sector público rescate, con el dinero del contribuyente, las entidades sistémicas que estén en quiebra, recapitalizando su balance, para evitar el efecto multiplicador de pérdidas.

En el lado opuesto, los detractores valoran en primer lugar el riesgo moral… Si una entidad financiera ha asumido grandes riesgos que le han conducido a la quiebra ¿Por qué hay que salvarla? ¿No sería incentivar las conductas arriesgadas? En un sistema capitalista aquellas empresas que entran en quiebra son modelos de negocio que han demostrado su fracaso y por lo tanto no deben ser reproducidos con posterioridad. Asimismo, se interpreta que hay voluntad política para salvar unas determinadas empresas y otras no de un modo casi clientelar. Esta discriminación no contiene una clara línea roja determinada ya sea por los ingresos, el número de empleados, o bien la valoración de activos sino que queda sujeta al designio político. Los opositores no sólo tienen una visión moral, sino también una visión económica referida al coste de oportunidad de los recursos. Endeudarse para invertir en actividades con rentabilidades negativas, supone limitar que los agentes económicos el acceso a recursos para que éstos lo inviertan el proyectos con mejor rentabilidad ¿O sabe más de inversiones el ministro de economía que el conjunto de empresarios de un país?

Durante la crisis financiera, Estados Unidos declaró que 19 instituciones financieras eran de importancia sistémica, o lo que es lo mismo “Demasiado grandes para caer”. A estas entidades se las respaldó con 700.000 millones de dólares mediante un programa de alivio de activos problemáticos nombrado TARP por sus siglas en inglés. Como resultado, esas 19 instituciones pueden ahora beneficiarse de una visión que ellos tienen una garantía implícita del Gobierno de Estados Unidos. Los seis mayores bancos de EEUU controlan el 67% de todos los activos bancarios, y por ejemplo, Bank of America representó cerca de un tercio de todos los préstamos  el año pasado. Si estas instituciones eran “demasiado grandes para caer” en el 2008, entonces ahora pueden ser “demasiado grandes para colapsar” y eso podría ser una ventaja gigantesca para gestionar su riesgo.

Si hablamos de la crisis financiera española ha habido una doble vara de medir. Mientras por un lado se han sepultado 250.000 negocios en España, por otro lado hubo un proceso de integración de las cajas de ahorro convirtiéndolas seguidamente en grandes entidades bancarias, por lo tanto en sistémicas, y bajo el principio de “Demasiado grande para caer”, se ha efectuado un proceso de recapitalización de las entidades por un importe de 63.000 millones de euros. ¿Se deberían haber dejado quebrar las cajas de ahorro o mejor ha sido el proceso de unificación y posterior rescate?

Para finalizar, el criterio “demasiado grandes para caer” también se aplica a los estados con el apoyo necesario de sus respectivos bancos centrales. Este proceso no es directo ya que hablaríamos de monetizar la deuda sino que a través del mercado secundario de bonos, se interviene para mantener el coste de la deuda bajo y que el estado pueda seguir financiado su gasto público. Gracias a la cooperación de una autoridad monetaria, muy probablemente la deuda pública de Japón no hubiera llegado nunca a tener un peso del 245% de su PIB, pagando unos intereses, en promedio, del 0,5%.

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Escrito por Carlos Lopez el 2 de julio de 2015 con 73 comentarios

Unos apuntes sobre el mercado de divisas

bretton44 países firmaron el acuerdo de Bretton-Woods en 1944 –un año antes del nacimiento de la ONU, lo que ejemplifica la importancia que le dieron- por el que establecían al $ como moneda de referencia de la economía global. Rusia, que estuvo en la reunión, finalmente no firmó pero eso no lo evitó: la mayoría del mundo debía dinero en $ a los EUA y eso no cambiaría en décadas puesto que iba a financiar la reconstrucción de Europa. Se estableció un cambio fijo de 35$ por cada onza de oro y de las principales divisas mundiales respecto al $ y de este modo, cualquier banco central del mundo con 35$ podía exigirle a los EUA que les dieran su onza de oro. Lo cierto es que el mundo entero se vio inundado por $ gracias a inversiones, créditos… y a guerras como la de Vietnam que dispararon el gasto. El francés De Gaulle criticó que los EUA tuvieran tanto privilegio ya que lo cierto es que se calculaba que sólo el 20% de los dólares en circulación estaban respaldados por oro y su política monetaria, manejada sólo por ellos, afectaba a todo el globo. De esta forma, una pérdida de confianza súbita podría provocar un pánico bancario global. Un visionario…

En 1971 los EUA tuvieron déficit comercial por primera vez en el siglo XX por culpa de tener su moneda tan cara lo que perjudicaba a sus exportaciones. Los países europeos comenzaron a cambiar los dólares sobrevalorados por marcos alemanes y por oro. Cuando Francia y Gran Bretaña demandaron a los EUA la conversión de sus excedentes de dólares en oro, la respuesta pilló por sorpresa al mundo económico: el presidente Richard Nixon impidió las conversiones del dólar y de esta forma lo devaluó abandonando definitivamente el patrón oro. Así consiguió que las exportaciones estadounidenses fuesen más baratas y alivió el desequilibrio comercial. Desde ese momento, el valor de las monedas pasó de un sistema de cambios fijos a fluctuar a cada momento tal y como lo conocemos hoy. No tengo dudas que fue un robo mayúsculo de los EUA hacia el mundo ya que redujo el valor de todas las reservas de todos los bancos centrales al devaluar el activo principal que las componía: el dólar. Sin embargo, el uso de su moneda y el prestigio económico de los EUA apenas se vieron afectados y sigue siendo la divisa de referencia en el comercio mundial y en las reservas de los bancos centrales.

En cualquier caso, desde 1971 existe un cambio fluctuante en casi todas las divisas. Como al resto de mercados financieros, el del forex muestra una clara divergencia entre su teoría (algo así como que el valor de una divisa respecto a otra depende de los tipos de interés de cada país y la balanza comercial entre ambos) y la práctica ya que si los cambios dependieran sólo de las cifras, el precio sólo se movería puntualmente unas pocas veces cada mes en lugar de a cada segundo. Por volumen puede que sea el mercado más importante aunque hay que resaltar que la mayor parte de lo que se mueve en los mercados de divisas es producto del intercambio, tanto comercial como especulativo, de otros activos entre distintas áreas económicas. Es más frecuente que un fondo de inversión noruego cambie sus coronas a $ porque quiere comprar deuda norteamericana o acciones de Google que el que lo haga para apostar por una subida de valor del $. En cualquier caso es muy difícil diferenciar tanto la intención como el origen de las continuas operaciones de intercambio de divisas y además hay muchos tipos, no es sólo comprar otra moneda con la propia en el momento. No quiero profundizar en los diferentes tipos de transacciones porque esto no es un tratado pero sí quiero comentar una por la influencia que tiene en las crisis: el carry trade. En teoría este término describe el hecho de financiarse o pedir prestado en activos de bajo rendimiento para colocar o invertir en instrumentos de alto rendimiento. Un ejemplo: un banco emite deuda al 4% y con ese dinero compra otra deuda al 5%. Es fácil deducir que algo raro habrá en eso y sí, eso suele pasar cuando por obtener más rentabilidad, se aumenta el riesgo (en este caso se compra deuda de peor garantía). Sin embargo, los propios bancos centrales han promovido esta operativa al inyectar dinero barato a la banca sabiendo que ésta la invertiría con un gran beneficio en activos, no sólo de alto riesgo, incluso con un periodo temporal distinto (tomar a corto y prestar a largo con la confianza de poder recurrir al banco central). Vamos a ver cómo se suele usar el carry trade en divisas:

El mecanismo, simplificándolo mucho, es el siguiente: si un banco tiene fondos que en su moneda le rentan un 1% y cambiándola a otra moneda consigue un 2% (porque los tipos de interés de cada banco central son diferentes), hace el cambio confiando en la estabilidad del tipo de cambio entre monedas. Es una operativa muy peligrosa porque por ganar un diferencial en tipos de interés se puede perder mucho más. Veámoslo con un ejemplo: si yo tengo escudos que me dan un 1% anual y los cambio a doblones que me dan un 2% anual ese 1% que gano al cabo de un año puedo perderlo si cuando hago el cambio lo hago pagando 1 escudo por cada doblón y al cabo de 12 meses, al recuperarlos, el cambio se ha movido un 10% en mi contra y por cada doblón sólo me devuelven 0.9 escudos. Es posible hacer operaciones de cobertura para cubrir ese riesgo pero muchos no lo hacen y el motivo es el siguiente: como el carry trade en divisas es algo que hacen muchos hay mucho flujo de dinero hacia esa divisa que ofrece mejor rentabilidad por lo que habitualmente no sólo se gana dinero con el tipo de interés, también con el cambio de divisas. Estas transacciones se han concentrado los últimos años en el yen por un lado y por otro, en divisas de economías emergentes ya que ofrecían más posibilidad de negocio. No es la primera vez que el carry trade provoca una crisis porque es muy sencillo que un país tenga problemas –por lo que sea, pueden ser geopolíticos o económicos- y todo el flujo de capital especulativo que recibía de repente huya de golpe. Además, es fácil que se contagie y los inversores que deshacen posiciones en Camboya –por ejemplo- también lo hagan en Vietnam y de ahí pasen a Sudamérica etc. etc. Es algo que ya ha pasado, que sigue pasando y que pasará y nadie parece preocupado por ello. Es lo que tiene el que todo esté relacionado. Algo inesperado en la economía de cualquier punto del globo, aunque sea en una pequeña economía, puede hincharse y convertirse en algo global. Y también puede ocurrir lo contrario, que sean los flujos de capital (volviendo a su país de origen) los que provoquen una crisis económica al repatriarse por motivos que nada tengan que ver con el país afectado (por ejemplo, si el $ se aprecia al finalizar las QE´s de la FED como pasó el año pasado).

Un ejemplo práctico de carry trade de divisas ha ocurrido en España con miles de familias que contrataron hipotecas multidivisa confiando en que la estabilidad del cambio del € contra el yen o el franco suizo les permitiría beneficiarse de los bajos tipos de interés de Japón y Suiza. Pero resultó una operación especulativa de alto riesgo: nadie que gane su dinero en € debería endeudarse en otra divisa diferente y menos con lo larga que es la vida de una hipoteca y lo volátiles que son los cambios de divisas.

PD – Durante julio y agosto publicaré fragmentos de capítulos de mi libro Especulando con la crisis, el de hoy es uno de ellos.

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Escrito por Droblo el 1 de julio de 2015 con 55 comentarios

La puntilla al turismo tunecino: cerrado hasta el año que viene

imagesDel sur del Mediterráneo se aleja el turismo, como se alejan la cordura y la tolerancia. El radicalismo, unido al más absoluto rechazo a lo diferente, está cada día más presente en el norte de África, a un paso de nuestras fronteras. Estos grupos islamistas, con su oposición radical a occidente – con su consumismo, su igualdad para las mujeres, su tolerancia a lo diferente (curiosamente de la tolerancia religiosa, antaño llevada a cabo y ahora olvidada, se han valido para estar presentes en Europa) – van extendiendo sus redes cada vez más al norte, de modo ya son varios los miles de jóvenes europeos, seducidos por quien sabe qué atractivo, que han pasado a engrosar las filas del IS, o Estado Islámico.

En escuelas islámicas, en mezquitas, desde Indonesia o Filipinas hasta la mismísima ciudad de Londres o Hamburgo, o Madrid, se proclama, con mayor o menor intensidad, el rechazo a los valores occidentales de libertad, democracia o respeto, señalándolos como debilidades más que como virtudes, más como síntomas de decadencia moral que como avances de la razón humana. De hecho, una de las predicciones que nos hacen es que esa decadencia moral pronto se verá acompañada de una decadencia total en la que seremos, primero destruidos, luego masacrados y por último rescatados a la luz de la nueva fe del Islam.

Mientras tanto la estrategia es clara, y tan vieja como el mismo mundo: destruir el orden existente, atribuyéndole todos los males y defectos imaginables, dinamitar sus cimientos, por medio del terror sembrado por quienes no tienen nada que perder, dando la sensación de inseguridad, sembrado la duda a costa de pasar por una banda de salvajes, para provocar el colapso económico y social y poder así sembrar las semillas del nuevo orden mundial. Es la estrategia del débil en fuerzas pero fuerte en convicciones: atacar el edificio monolítico del poder en sus cimientos buscando el derrumbe económico. Una vez conseguido que la pobreza medre, el conseguir aumentar sus bases sociales sólo es cuestión de tiempo.

Es por eso que estos grupos estén atacando las principales fuentes de ingresos de los países al sur del Mediterráneo: Egipto y Túnez son los más afectados. De hecho, Túnez, ya golpeada en marzo de este año con un atentado que supuso la muerte de 21 personas y que logró que el país fuera apartado de las rutas de cruceros, ha vuelto a ser atacada con el atentado de la semana pasada, esta vez dentro de las instalaciones de un hotel de una cadena occidental: jugada redonda con doble ataque a los turistas y a las empresas encarnaciones del demonio. De enero a junio, el número de turistas extranjeros ya había descendido en un 21,9% respecto al año pasado. Y un 28,3% con relación a 2010, antes de que se iniciara la revolución. Los europeos, que son el principal mercado de Túnez, han bajado su presencia en un 45% en los últimos cuatro años, según datos del Ministerio de Turismo del propio país. Este año ya pueden echar la persiana. El que viene quizás ni la puedan subir.

En cuanto a Egipto, tras el atentado fallido del 10 de junio, en el que las fuerzas de seguridad abortaron el ataque a un autobús tras un intenso tiroteo, las cancelaciones de reservas se han disparado. Mientras en 2010 Egipto recibió más de 14 millones de visitantes que aportaron unos 11.000 millones de euros a la economía del país, en los años posteriores la media anual no superó los 10 millones, y los ingresos cayeron hasta un 40%. El 2015 comenzaba bien, con un aumento del 7% de reservas, respecto al año anterior, a día de hoy las cifras se han desplomado de nuevo. Esto en un país en el que el 10% de su PIB depende del sector turístico. Falta ver cómo afecta este atentado en Túnez a los intereses egipcios.

En lo que respecta al resto de los países vecinos, el que aguanta, e incluso aumenta sus cifras de turismo, tanto en ingresos, como en visitantes, es Marruecos. Nuestro vecino del sur, gracias a un férreo control policial que mantiene a raya por ahora a los yihadistas, ha superado los atentados del 2003 y del 2011, quizás gracias también a que su impermeabilidad en el movimiento de la “Primavera Árabe” consiguió la estabilidad necesaria para mantener un aparato del estado fuerte, lejos de los terremotos políticos y sociales a los que se han visto sometidos Túnez y Egipto.

En cuanto a España, de macabra ventaja podría ser considerada la obtenida por el sector turístico de nuestro país, el cual ya se prepara, una vez más para ser uno de los destinos refugio de las cancelaciones en los países norteafricanos. De hecho, ya con el anterior atentado de marzo, las reservas en Semana Santa aumentaron en nuestro país con una cifra que rondó entre el 35 y el 40% de las cancelaciones tunecinas, especialmente de turistas franceses e italianos.

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Escrito por Manuel González el 30 de junio de 2015 con 55 comentarios

Reductio ad Bankiam

grreciaDurante este fin de semana he escrito algún Tuit sobre mi visión de la situación en Grecia. Básicamente me parece que la actitud de Tsipras ha sido errónea, rompiendo la baraja en el momento menos oportuno para su país (justo cuando se le acaba el rescate). Esta es mi opinión y puedo estar equivocado, pero me gusta compartirlas con quién me quiera leer.

Recibí todo tipo de respuestas, en algunas se mencionaba a mi madre (no entiendo porqué una opinión económica puede levantar tanto odio) y muchas defendían la postura griega amparándose en el rescate de Bankia, un argumento que podríamos llamarlo Reductio ad Bankiam o excusatio ad Bankiam. A fin de cuentas ¿si le hemos perdonado las deudas a Bankia por qué no lo vamos a hacer con los griegos?.

Quizás porque las deudas no hay que perdonarlas porque sí. Bankia debería devolver integramente su rescate y Grecia debería aparentar que al menos lo intenta. Lo importante es no minar la base de la economía, la confianza. Esa confianza que tenemos todos en que un papel impreso por el BCE vale algo y que si tu prestas dinero, te lo acabarán devolviendo.

¿Y quién es el culpable de esto?. Todos los países de la UE, incluyedo obviamente a Grecia.

Por un lado la UE por no haber previsto este escenario y no tener preparado un sólido plan B. Esto era muy previsible y por aquí, que no dejamos de ser unos mindundis, lo comentábamos por aquí hace más de 3 años.

Pero como hemos dicho en un mundo tan globalizado esto inevitablemente tiene un efecto cadena o contagio y si Europa deja caer a Grecia, seguramente le secundarán otros y es en la cuerda floja en la que caminan actualmente muchos países europeos. Es por ésto que se decide otorgarles ayudas internacionales antes de dejarles caer. Pero esas ayudas no son gratis, y a pesar de que son más baratas que pedírselas al mercado privado, lo que traen consigo son una pérdida de soberanía ya que Europa obliga a cambio, a aplicar ciertas políticas de gasto austeras o ajustes como se leen en la mayoría de la prensa.

Pero volviendo al principio de este gran problema, su raíz se encuentra en el gasto público, en esa política fiscal o presupuestaria y mientras los gobiernos de muchos países no decidan dejar de gastar desmesuradamente, este gran problema no terminará. Y posiblemente veamos ayudas tras ayudas e intervencionismos por parte de Europa hasta que por ejemplo surja de las urnas algún gobierno (como es el caso de Grecia este 17 de junio) que no quiera ser intervenido, pero tampoco ajustar sus gastos y entonces se apartará de la UE y tomará seguramente esas mismas políticas drásticas que se adoptaron hace una década en Argentina (porque si hay algo que destaca a los gobiernos democráticos modernos de este mundo globalizado, es que se saben copiar muy bien las distintas medidas o políticas). Inflación y hasta corralito. Y si hay otros países como ser España capaz de contagiarse, existe la remota posibilidad de que pase por lo mismo. La historia y los acontecimientos, vertiginosos por cierto, nos lo dirán.

 

También lo comentaba Droblo hace dos años, la solución económica más aplicada en esta crisis ha sido la de patear la lata:

BCE saltándose sus propias normas que le prohíben financiar a estados (y que nadie ha cambiado aún) salvó con sus compras de deuda pública y sobre todo con sus avisos de futuras compras ilimitadas, la Unión y ahora hay menos dudas sobre si la €zona sobrevivirá a esta crisis pero ¿cambio algo? No, nadie sabe qué hubiera pasado con el dinero que BCE le tenía prestado a los bancos de Chipre si en lugar de aceptar el corralito el país hubiera decidido salirse del €, tampoco se sabe qué hubiera ocurrido –o qué ocurrirá- si un partido político gana las elecciones en un país miembro y decide hacer una quita de deuda como la que hizo Grecia pero implicando también a BCE y no sólo a inversores privados. Que en España tras siglos de unión no haya un mecanismo preparado para una posible secesión de una autonomía tiene sentido pero que en la €zona naciones soberanas diferentes que llevan poco más de un decenio juntas no hayan decidido cómo se haría la separación de un miembro es de una improvisación absurda porque además ha estado a punto de suceder y el riesgo de que ocurra sigue ahí.

Y de Grecia, a los datos me remito, de momento Corralito. El peor de los escenarios para mantener la confianza en la economía de su país y una UE harta de la postura de Tsipras.

Lo que está claro es que en esto no tiene nada que ver Bankia… ni mi madre.

 

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Escrito por Carlos Lopez el 29 de junio de 2015 con 96 comentarios

La viñeta de la semana

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Escrito por jrmora el 27 de junio de 2015 con 7 comentarios

La semana en los mercados

fobiaCada uno tenemos nuestras filias y nuestras fobias y eso vale para todo, desde la gastronomía a las relaciones personales pasando, cómo no, por la política. Y a veces en esas elecciones no hay demasiada racionalidad: igual que nadie sabe por qué le gusta comer una cosa y no otra, muchas veces no encuentra la razón de por qué cierto político le inspira simpatía o confianza y por qué otro no. Por eso conviene tanto atenerse a los hechos. Por ejemplo, Tsipras tiene según las encuestas un enorme apoyo popular en su país y para muchos europeos es un personaje con muy buena imagen, algo que comparte con su ministro de finanzas Varoufakis. Sin embargo, analicemos los hechos: Syriza ganó unas elecciones con un listado de promesas que suponían mayor gasto público y cuando en la campaña electoral algún periodista preguntaba cómo iban a conseguir esos fondos, Tsiripas contestaba que lo conseguirían de la UE, que ellos iban a negociar unas mejores condiciones de las existentes. Es decir, la base de sus promesas era que la UE financiaría y haberlo dado por hecho fue responsabilidad suya. Y por supuesto aquí no hay inocentes, la UE tiene mucha culpa en todo esto (y la he criticado por ello aquí desde que empezó sus rescates en 2010, no como otros críticos mucho más recientes) pero mirándolo fríamente, lo que es evidente es que nadie tiene obligación de prestar dinero a nadie, lo hace si quiere y Tsipras sabe –aunque debería haberlo sospechado desde mucho antes- desde el primer €grupo post-elecciones griegas la posición de la UE. Todos los gobiernos –elegidos democráticamente por los europeos- se han opuesto a las pretensiones del nuevo gobierno griego. Los hechos pues son los siguientes: con un exceso de confianza (o mintiendo a sabiendas, que cada uno piense lo que quiera), Syriza prometió a sus votantes que podría conseguir financiación de la UE para su programa electoral y hace meses que sabe que eso no pasará. ¿Qué ha hecho en todo este tiempo además de echar la culpa al exterior de todo lo que pasa dentro de Grecia? Pues ignorar que el país ha dejado de crecer, que el paro ha vuelto a subir y que los bancos se están vaciando con medidas populistas poco racionales como reabrir la radio televisión pública (la publicidad como prioridad, ya se sabe) y trampas dialécticas como –según su última propuesta- mantener las pensiones pero subiendo los impuestos a esos mismos pensionistas.

Repito, aquí no hay nadie inocente pero como jefe de gobierno Tsipras es el máximo responsable del deterioro económico (y social, porque sin dinero pocas medidas sociales serán viables) del país. Y puede caernos bien o caernos mal pero pocos gobiernos han tenido en tan poco tiempo –ganó las elecciones en enero- un balance tan malo. Algo similar ocurre en España, a mi Rajoy (que como Tsipras también subió el IVA después de prometer no hacerlo) no me gusta: a mi juicio es un mentiroso, un cobarde, un amparador de corruptos, no me gusta la ideología de su partido y ha perdido una ocasión única con su mayoría absoluta de cambiar muchas cosas (empezando por la Constitución) en este país. Tampoco me han gustado muchas de sus decisiones económicas pero no seamos ingenuos, si un gobierno del PSOE, de IU, de Ciudadanos, de Podemos… del que sea, tuviera los datos económicos actuales y sobre todo la tendencia de dichas cifras, sacaría pecho y presumiría de la recuperación económica exactamente igual que está haciendo el PP. Igualmente, si el PP estuviera en la oposición estaría criticando, como hoy lo hacen los demás, la poca solidez de los datos e insistiría en todo lo malo que aún no se ha arreglado. Así es por desgracia el juego político de estos mediocres a los que votamos pero por eso insisto en que a veces es mejor dejar nuestras fobias y filias a un lado y, al menos para juzgar con la máxima objetividad posible, recurrir a los fríos hechos.

Otro ejemplo: el FMI. Es una institución que no me cae bien y que resulta extremadamente contradictoria. Por un lado es una de las instituciones más políticamente intervencionistas del mundo, plena de burocracia y el brazo financiero de los estados más importantes del mundo. Sin embargo, las condiciones que exige para dar sus créditos y sus recomendaciones, incluso si no hay dinero por en medio, coinciden en bastantes facetas con las ideas liberales (no en todas porque suelen insistir en subir impuestos) que son por naturaleza poco intervencionistas. El caso es que sus análisis no suelen ser muy acertados pero como prestador de última instancia (ciertos estados recurren a él cuando no consiguen financiación por los métodos tradicionales o es muy cara) ha ayudado (sí, puede parecer sorprendente pero es así) a muchos países desde su creación: desde la propia China hasta Brasil pasando por México, Turquía, Rusia… países que hoy son potencias solventes lo son en parte gracias a que en momentos de desconfianza consiguieron fondos del FMI. Siempre se comenta de las historias que no son de éxito pero es que es normal que haya tantas ya que cuando se recurre al FMI (es decir, a perder parte de la soberanía financiera a cambio de tener un dinero que nadie más le presta) es porque la situación del país en cuestión es muy mala y está al borde de la quiebra.

Claro que podría funcionar mejor pero la otra opción es que cuando un país esté en problemas financieros puntuales (los programas del FMI no son sólo rescates, hay muchas líneas de crédito y hasta ayudas para emergencias naturales) sólo pueda conseguir financiación bien de inversores privados a tipos de usura o de créditos bilaterales de otro país a cambio de quién sabe qué contraprestaciones geopolíticas y territoriales. Lo más curioso es que cuando otra organización supranacional (y también política) como la Eurozona tuvo que actuar como prestador de última instancia para sus socios, fue tan dura y exigente como lo suele ser el FMI y eso que tuvo la ventaja de que sólo ha aplicado rescates y ayudas financieras -desde 2010- a países desarrollados europeos que en teoría tienen más capacidad de devolución que muchos africanos por ejemplo. Quizás por ello de momento, excepto con Grecia, los rescates en la Eurozona –copia de los realizados por el FMI- están “funcionando”. Repito lo que he dicho antes, yo estoy en contra de todos estos rescates y de la institución en sí y de su funcionamiento pero los hechos son los que son y al FMI lo buscan determinados países para conseguir financiación porque les interesa y el FMI, como cualquier prestador, como nuestro banco cuando le pedimos la hipoteca, pone sus condiciones y lo que es muy hipócrita es aceptar su dinero y luego criticarlo cuando toca devolvérselo. ¡Ya está bien de la incoherencia de echar las culpas a quien ha prestado en el pasado a la vez que se le piden nuevos créditos en el presente!.

En cuanto a la actualidad, de nuevo dominada por el culebrón griego. El lunes la percepción de una nueva patada para adelante que postergará la solución del problema una vez más (y llevamos más de 5 años con las mismas medicinas sin que mejore el enfermo), alegró a los mercados que respondieron con la mayor sesión de subidas bursátiles en 3 años asegurando con ello el positivo semanal y quizás –a saber en qué acaba la última propuesta- el mensual. Al fin y al cabo a ellos no les cuesta nada, son los europeos los que nos gastaremos el dinero en mantener este disparate un tiempo más. De hecho, además de los desembolsos actuales, una de las condiciones del remiendo (los nuevos fondos europeos, si llegan finalmente, se acabarán tras el verano) que ahora se discute deja claro que habrá en un futuro cercano una nueva reestructuración de la deuda griega y esta vez los mayores poseedores no son bancos privados sino instituciones públicas. En este cuadro (vía IESEG School of Management) está el dinero que nos estamos jugando los europeos y es lo que explica el por qué los gobiernos prefieren seguir postergando este tema y que no haya quiebra ni Grexit ya que de momento sólo están “perdidos” los créditos bilaterales, el riesgo de perder el resto definitivamente sólo se concretará si Grecia suspende pagos:

 

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En cualquier caso, aunque parece que hay acuerdo, aún tienen que ratificarlo parlamentos tan complicados como el alemán o el griego, en el que Syriza, al ser una coalición, puede que tenga problemas en conseguir la aprobación del ala más izquierdista ya que Tsipras ha acabado cruzando alguna de las líneas rojas que él mismo se había propuesto no traspasar. Seguramente, ¡qué ironía!, salga adelante con apoyos de la oposición.

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Escrito por Droblo el 26 de junio de 2015 con 76 comentarios

El concepto del VaR y cómo desató la crisis financiera

IA_0113_AltInv_ChartEl “Value At Risk” o VAR es la pérdida máxima probable de una cartera de inversión para un nivel de confianza determinado y en un horizonte temporal dado. Est modelo trata de suponer movimientos normales de mercado, excluidas las grandes crisis financieras, no se calcula la pérdida máxima posible en términos absolutos sino que se expresa en unidades monetarias o porcentaje sobre nominal y siempre en positivo aunque refleje pérdidas.

Para que lo entendamos mejor, supongamos una cartera cuyo VAR a un día es de 500.000 unidades monetarias, considerando un nivel de confianza del 95 %. ¿Cómo interpretamos esta información? En cinco de cada 100 sesiones, la cartera sufrirá pérdidas superiores a 500.000 unidades monetarias. De cada 100 sesiones, en 95 no se perderá más de 500.000 unidades monetarias.

El nivel de confianza del VaR estará estrechamente vinculado al nivel de probabilidad de que las pérdidas reales superen la cifra de VAR estimadas para un horizonte temporal dado. Si el nivel de confianza es demasiado alto, tendremos muy pocos “outliers” para comparar el modelo. Existirá poco margen para mejorarlo. Generalmente, si aumentamos el nivel de confianza, también aumentará el VAR estimado.

Su influencia en la crisis financiera

Una consecuencia clara de la reciente crisis financiera internacional ha sido la puesta en evidencia de los supuestos que soportan los modelos y teorías de la actual economía financiera: la eficiencia de los mercados, la racionalidad de los inversores, la asunción de que las series de rendimientos de los diferentes activos financieros siguen una distribución gaussiana, etc. no parecen validarse empíricamente. Como consecuencia los modelos generalmente asumidos de asignación de carteras, valoración de activos financieros, y control de riesgos fallan, y tienden a generar daños colaterales en forma de crisis sistémicas de mercado, pérdidas de valor de los instrumentos financieros, y ausencia de control real de los riesgos de mercado. Un episodio que apenas se comenta y que ha contribuido a la crisis económica y financiera actual ha sido la aplicación del VAR en la fijación del capital de las entidades financieras. Algunos autores, como Nassim Taleb o Pablo Triana, mantienen que el gran culpable de la crisis financiera es un modelo matemático llamado Value at Risk.

En los años anteriores a 2007, se entendió que aquellos activos tóxicos con un rating de AAA eran perfectos para la banca de inversión y el apalancamiento en esos determinados productos financieros hizo el resto. En ese momento, el VaR no señalo que hubiera algún problema más bien lo contrario, ya que las variables pasadas eran la “garantía” del futuro. Cuando llegó ese escenario “improbable”, el miedo evolucionó a pánico, el mercado se secó, y el precio de los activos tóxicos se desplomó, evidentemente ese escenario lo abarcaba el VaR con su modelo de confianza del 95%, pero no valoraba la gravedad de las pérdidas que se llevó por delante a entidades de renombre como Lehman Brothers, Bear Stearns y Merril Lynch entre otras.

El VaR permitió un trading muy económico, y los bancos respondieron de forma entusiasta. Se ha estimado que, en el caso de varios bancos, las cargas de capital para actividades de mercado suponían tan sólo el 1%, e incluso el 0,1%, de sus posiciones de trading totales registradas en el balance. Eso es mucho apalancamiento. Si los medios han enfatizado y criticado insistentemente los niveles de apalancamiento absolutos de 30 a 1 de los bancos, ¿qué les parecen los niveles de 100 a 1 e incluso 1.000 a 1 que VAR permitió para actividades de trading, muchas de ellas tóxicas?

Tal como esto se expresa el trader-fiosofo Nassim Taleb sobre el VAR: Este no posee un total sentido de la confianza en un sistema basado solo en cálculos matemáticos (Sin incluir, las variaciones de los mercados en cuanto a nuevos fenómenos que se puedan presentar en las organizaciones como a nivel sociales, de inversión, compra-venta empresarial, cambios macroeconómicos, etc.) que simule el pasado para basar un comportamiento futuro de un dicho activo en gestión, es por esto que el autor, con su propias palabras explica que: “Aquellos que adoptan modelos cuantitativos en finanzas están intentando estimar el número de teléfono de Dios”, dado que no conocemos la distribución de probabilidad futura, porque es imposible predecir, y valorar, el impacto de un suceso extraño”.

Desde luego que adoptar el VAR fue un error en toda regla. Reguladores y banqueros depositaron excesiva confianza en un modelo que pretende garantizar aquello, precisión y certidumbre cuantitativa, que no es garantizable en la selva de la volatilidad de los mercados. Las matemáticas tuvieron su oportunidad y fallaron. Es hora de volver a basar las decisiones financieras más relevantes en el sentido común… El menos común de los sentidos.

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Escrito por Carlos Lopez el 25 de junio de 2015 con 58 comentarios



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