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Mala actitud en el trabajo

buena actitud en el trabajoSiempre que hablo con gente que se dedica a la selección de personal, todos me dicen lo mismo, que es más importante la actitud que la aptitud.

Afirman que casi todo se puede aprender pero que la forma en la que nos comportamos puede minar un buen ambiente de trabajo y afectar mucho más de lo que nos imaginamos. Además, es muy difícil de ver en una entrevista, suele aparecer cuando el trabajador ya se encuentra en su puesto de trabajo. Así que para los que se dedican a seleccionar personal, es su gran reto, descubrir cómo somos y cuál será nuestra actitud frente a diversas situaciones.

Una mala actitud en el trabajo puede ser incluso motivo de despido, no por una situación concreta o puntual, pero sí puede hacer que reiteradas veces suponga la revocación del contrato laboral.

La actitud depende de nosotros, nadie ni nada podrá cambiarla. Así que si quieres hacerle la vida más fácil a ti y a tus compañeros, aquí tienes una lista con cosas que no debes hacer:

  1. Actitud pasiva en la oficina: todos los jefes necesitan que sus empleados tengan iniciativa. Es agotador tener que estar diciéndole a una persona continuamente lo que tiene que hacer, dándole nuevas tareas porque ya has acabado y no eres capaz de ir avanzando algo nuevo. La iniciativa y el ser una persona proactiva son valores muy en alza, que te permitirán conservar tu puesto, se te valorará y se tendrán en cuenta para ascender. La ley del mínimo esfuerzo es algo que agota la paciencia de jefes y compañeros.
  2. Dedicar excesivo tiempo a asuntos personales. Siempre te puede ocurrir alguna urgencia, pero todos tenemos vida y es preferible dejarlo para cuando estemos fuera de la oficina. Hacer la compra por internet, muchas llamadas personales en horario laboral, o dedicar el tiempo a temas personales, son cosas que no están bien vistas en la oficina. Es nuestro horario laboral y ahí vamos a trabajar, que es para lo que nos pagan, es importante que nos organicemos bien.
  3. Quejarse continuamente del trabajo.  Es lo más agotador, más incluso que una actitud de la ley del mínimo esfuerzo. Tener a alguien que continuamente se está quejando sobre cualquier asunto que tenga que ver con el trabajo, es tan frustrante que terminas por no contar con esa persona para nada. Está claro que no todos los días se tienen las mismas ganas de trabajar. Pero ver todo negro y tomar una actitud negativa sobre todo lo que en la oficina se hace o decide, hace que tus compañeros te califiquen de gruñón y que presidas las listas en el caso de que haya que prescindir de alguien.
  4. No trabajar en equipo. Las personas prepotentes o egoístas que trabajan más por un objetivo individual que por el bien del equipo y de la empresa no están bien vistas dentro de la empresa. Es importante saber trabajar en equipo, ayudar a los compañeros y trabajar por el bien común. Perder el trabajo por no saber trabajar en equipo es una cuestión de actitud que hay que saber mejorar no solo para la empresa en la que nos encontramos ahora sino para cualquier empresa.
  5. Llegar tarde o salir antes de tiempo. Algún día por falta de trabajo pues sí que podemos salir antes del trabajo o bien llegar un poco más tarde porque hayamos tenido una cita importante antes. Pero no es algo que deba convertirse en una costumbre. Los horarios existen y si están es porque hay que cumplirlos, no podemos creer que nosotros somos especiales frente a otros compañeros que sí los cumplen. Si llegas tarde, avisa siempre y da razones de tu retraso.
  6. Cotilleos de oficina. Siempre habrá cotilleos en la oficina. Pero una cosa es que te los cuenten y otra muy distinta es que seas tú el que los propague. No generemos esos cotilleos, evitemos los enfrentamientos con los compañeros, a los jefes no les gustan los cotillas en la oficina. Distraen a la plantilla y generan falsos rumores y conflictos.
  7. “Esto lo dejo para mañana”. Esto afecta mucho a tus compañeros, puede que también a ti, porque finalmente ese trabajo se tiene que hacer. Estar con una persona que siempre deja las cosas para otro día le da imagen de vago, de no eficaz ni profesional.
  8. Ojo con las redes sociales. Este es un tema delicado. Hay empresas que directamente las han prohibido, porque resta mucho tiempo a los empleados. Además hay que tener especial cuidado con los comentarios, no sería la primera vez que se despide a alguien por criticar a jefes, compañeros de la empresa o  lanzar mala prensa hacia su propia empresa. Es difícil desaparecer de internet, así que cuidado con lo que escribimos y las fotos que subimos.
  9. No ser capaz de controlar las emociones. Un mal día lo tiene cualquiera, pero es importante saber controlar nuestra actitud inteligencia emocionalinteligencia emocional. No es justo que tus propios compañeros tengan que ser víctimas de tu ira puntual o tu mala gestión de la frustración. Eso lo debes lidiar tú mismo, no gente ajena. Este taller es buenísimo para  gestionar la inteligencia emocional si te interesa mejorar ese campo.
  10. No aceptar nuestros propios errores y culpar a los demás. Ya no somos niños, y si comentemos errores, lo más ético y maduro, es reconocerlo y sobre todo, aprender de ellos. Si nos dedicamos a “escurrir el bulto” y mucho peor, culpar o señalar a otros compañeros, lo único que demostramos es mal compañerismo y peor persona.

 Nos pasamos muchas horas en el trabajo, casi más que en casa, una buena actitud y un pensamiento positivo nos hará llevar la tarea de una manera más agradable. Y sobre todo una buena actitud, hará que se nos valore de manera especial y mantendremos un buen ambiente, y con ello nuestro empleo.

¿Alguna cosa más que haya que tener en cuenta para mantener una buena actitud?

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