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Superar la adversidad

La adversidad no gusta a nadie. Pero antes o después llega. En algún momento de nuestras vidas, nos encontramos de frente con ella, es inevitable. A menudo, la diferencia entre unas personas y otras, no reside tanto en los problemas que tengan, sino en como salieron adelante enfrentándose a ellos. Mientras unas personas se hunden, otros salen fortalecidos, convirtiendo las dificultades en épocas de crecimiento y madurez.

Siempre pensaremos que nuestros problemas son los más importantes del mundo y que nadie lo está pasando peor, ¿por qué a mi? Pero siempre podemos ver casos, muy famosos que nos ayudarán a verlo desde otra perspectiva.

Hellen Keller escribió en 1910 “El mundo está lleno de sufrimiento, pero rebosa de personas que lo han vencido y en su lucha descubrieron algo valioso” Keller se quedó ciega y sorda al poco de nacer, pero con la ayuda de un profesor aprendió a leer, escribir y comunicarse. Escribió libros y fue una activista política destacada. Siempre con espíritu positivo afrontó los reveses para su desarrollo personal.

Nick Vuijicic (Melbourne 1982), es un chico australiano sin brazos ni piernas, pero gracias a sus ganas de vivir, realiza todo tipo de actividades. Sus vídeos en youtube han sido vistos por millones de personas.

Liu Wei (Beijing 1987) es un joven chino que toca el piano con los pies después de que a los 10 años le amputasen los brazos por una descarga eléctrica. Según él “nadie dice que el piano haya que tocarlo con las manos. La gente como yo tiene 2 opciones. Una es abandonar mis sueños, lo que me llevaría a una muerte rápida, o luchar sin brazos para vivir una vida extraordinaria”

Pero tampoco hace falta que vayamos a ejemplos tan extremos, todos conocemos a gente que ha superado enfermedades, dramas familiares, laborales, situaciones límite con el cierre de sus empresas y se han levantado después de la caída para seguir hacia delante. Y la mayoría de las veces salen fortalecidos.

Por tanto, en una premisa recogida en el libro de Manifiesto Vikingo, nos puede ayudar a enforcar de nuevo nuestra vida. En el libro se habla de conseguir aceptar la nueva situación y saber qué pueden hacer los problemas por uno mismo.

Una de las claves de esta manera de entender la vida es que muchas veces los problemas pueden ser nuestros mejores aliados. No siempre hay que verlo como el final sino como el impulso para una mejora.

Un artículo de Francisco Alcalde en la revista Executive Excellence, describe muy bien que beneficios nos puede aportar la adversidad o los problemas en un momento dado:

  • Sirve para despertar talentos ocultos. Desde nuestra rutina es muy complicado desafiar nuestros límites, pero sin embargo cuando nos vemos obligados a salir de nuestra zona de confort, habilidades y cualidades que no sabíamos ni que teníamos, salen a la luz. Ante una situación extrema, nunca se sabe cómo vamos a reaccionar.
  • Sirve para encontrar el sentido a la vida. Nos ayuda a comprender hacia dónde queremos ir. Muchas veces lo hemos pensado pero hasta que no ocurre algo inesperado, no nos vemos obligados a ir.
  • Sirve para valorar todo lo que se tiene y ser agradecido. Como decía Shakespeare “sufrimos mucho por lo poco que nos falta y disfrutamos muy poco de lo mucho que tenemos”. Así se nos escapa la vida, ¡cuánto tenemos y qué poco sabemos valorarlo!
  • Sirve para aprender a vivir el presente. Cuando sufres una situación extrema aprendes a vivir el único momento sobre el que puedes tomar acción, que es el presente. Muchas veces vivimos sólo centrados en el pasado y el futuro sin tener en cuenta que se nos escapa lo que vivimos en este preciso instante.
  • Sirve para cultivar los afectos. Está bien pensar en el dinero, los proyectos y la empresa pero lo realmente importante en esta vida es el amor, a quienes quieres y quienes te quieren.
  • Sirve para sacar la parte más noble de cada individuo. Cuando se está al borde del precipicio los sentimientos están a flor de piel y suele salir la versión mejor de cada individuo. En un mundo hipercompetitivo, la mejor versión del ser humano, a veces pasa desapercibida.
  • Sirve para afrontar el futuro con menos miedo. Cuando uno pasa por una situación límite y consigue superarla, luego los problemas son menos problemas. Parece que uno se vuelve un poco inmune, porque consigue desarrollar los recursos y capacidades para volver a hacerla frente.
  • Sirve para conectar con el lado espiritual de la vida. Cuando todo se ve perdido hasta los más escépticos se intentan aferrar a un hilo de esperanza.
  • Sirve para encontrar nuestra vocación. En ocasiones lo mejor que le puede ocurrir a una persona es aquello que jamás hubiese deseado que ocurriese. Un despido por ejemplo, a veces puede ser el empujón que necesitábamos, ya que gracias a esa decisión que nos parece tan tremenda, podemos empezar un viaje distinto que nunca hubiésemos tenido la fuerza para comenzar por nosotros mismos. Parece que las crisis actúan como despertador vital, casi nunca caminamos por iniciativa propia, sólo nos ponemos en movimiento cuando todo tiembla alrededor.
  • Sirve para distinguir lo “esencial” de lo “accidental”. Nos deja desnudos ante nosotros mismos y nos obliga a hacer balance de nuestra vida, a distinguir lo importante de lo secundario.

En resumen, los problemas antes o después llegan, y debemos estar psicológicamente preparados. Por ello, como dice Bill George, autor del libro “7 lessons for leading in crisis”: Jamás desaproveches una buena crisis. Puede ser una buena oportunidad para que una verdadera transformación ocurra.

No se trata de alegrarnos de los problemas ajenos o dificultades que nos encontremos, sino que intentemos darles un sentido y tener bien claro que es más grande el hombre que se levanta que el que nunca se ha caído.

 No puede impedirse el viento, pero pueden construirse molinos (Proverbio holandés).

¿Crees que le estas sacando provecho a la crisis? ¿Conoces algún caso de éxito en momentos de crisis?

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