Pasamos muchas horas en nuestro lugar de trabajo, y esto hace, que entre otras cosas, hablemos con las personas que nos rodean. Con unas tenemos más confianza que con otras y al igual que en la vida real, con unas tenemos más feeling y con otras no tanto. El caso es que posiblemente, muchos de nuestros amigos sean nuestros compañeros de trabajo. Muchas veces incluso llegas a conocer a tu pareja en el trabajo.
Y es que las horas de descanso, los viajes de trabajo y las convenciones de empresa son la excusa perfecta para el primer flirteo. ¿Qué sería de esa cena de Navidad sin los cotilleos del día siguiente?: Pepe (los nombres son ficticios), se emborrachó; Laura se lió con Juan; Elena le dijo un par de barbaridades a su jefe…
En este sentido hay opiniones para todos los gustos: hay quien opina que no hay que mezclar trabajo con el amor, incluso hay empresas en las que se prohiben las parejas; pero por otra parte, hay quien piensa que es más beneficioso: aumenta la productividad, la motivación, el interés por el trabajo y hasta mejoran el clima laboral y el compromiso con la compañía. Parece también claro que los problemas aparecerán si la pareja termina o tiene problemas: habrá mal clima laboral, se romperá el ritmo de trabajo, e incluso es posible que uno de los dos pida un cambio de puesto y lo peor de todo: puede que surjan denuncias falsas por acoso.




