El drama de los nuevos hipotecados, más del 60% necesitan ayuda

El drama de los nuevos hipotecados, más del 60% necesitan ayuda 1

El acceso a la vivienda no solo está condicionado por el precio del inmueble o los tipos de interés, sino también por un factor cada vez más determinante: los gastos iniciales. Según el último informe sobre el perfil del hipotecado en 2025, más de la mitad de quienes firmaron una hipoteca necesitaron ayuda externa para cubrir los costes asociados al proceso. Hablamos de impuestos, notaría, registro, tasación o la entrada mínima exigida por la entidad, que suele rondar el 20% del valor de compraventa.

En concreto, el 57% de los hipotecados tuvo que buscar financiación adicional para cubrir estos desembolsos, dos puntos más que el año anterior y seis por encima de 2023. De este grupo, un 42% lo hizo exclusivamente a través de crédito bancario, mientras que un 15% combinó financiación con apoyo familiar. Este último dato refleja un fenómeno cada vez más habitual: las familias funcionan como red de seguridad ante un sistema que exige a los compradores una liquidez previa que muchos no tienen.

Lo relevante no es solo la cifra, sino la dirección que marcan los datos. En apenas dos años, la proporción de hipotecados que logran asumir los pagos iniciales sin endeudarse ha caído seis puntos, del 49% al 43%. Y dentro de ese 43%, sólo un 29% lo hizo con ahorros propios. El resto necesitó vender un inmueble anterior o recibió ayuda familiar, lo que indica que el perfil del comprador solvente, que puede afrontar el proceso con recursos propios, es cada vez menos frecuente.

Además, un 20% de quienes compraron vivienda en 2025 tuvo que recurrir a dos vías a la vez: hipoteca más venta de otro inmueble. Aunque este porcentaje ha descendido cinco puntos respecto al año pasado, sigue siendo relevante y muestra cómo la movilidad residencial muchas veces depende de tener un patrimonio previo que pueda liquidarse.

El esquema ideal —tener ahorros suficientes para la entrada y los gastos— queda fuera del alcance de una mayoría creciente. El sistema hipotecario actual financia hasta el 80% del valor de tasación o compraventa, pero la entrada restante y los costes asociados pueden suponer entre un 25% y un 30% adicionales. En un entorno donde el precio medio de la vivienda sigue subiendo a doble dígito interanual, esos porcentajes se traducen en cantidades que, para muchos, son simplemente inasumibles sin apoyo externo.

Este nuevo retrato del hipotecado español deja una conclusión clara: hoy, comprar una vivienda implica no solo endeudarse durante décadas, sino también disponer de un respaldo económico previo o paralelo que, en muchos casos, marca la diferencia entre poder firmar una hipoteca o quedarse fuera del mercado.