CaixaBank mueve ficha en un terreno cada vez más observado por la banca: el patrimonio inmobiliario de los mayores. Bajo el paraguas de su nueva propuesta Generación +, la entidad lanza una hipoteca inversa que permite a los clientes recibir una renta mensual usando su vivienda como garantía, sin dejar de residir en ella. Una fórmula que busca dar respuesta a un perfil de cliente que, ya jubilado, no tiene una preocupación prioritaria por dejar herencia, pero sí por mantener calidad de vida.
El producto no es nuevo en el sector financiero, pero su consolidación había sido tímida hasta ahora. CaixaBank lo presenta dentro de un paquete más amplio que incluye soluciones de inversión y asesoramiento financiero para la etapa posterior a la vida laboral. Según datos del INE, más de 12 millones de personas en España superan los 60 años. Una población con activos acumulados —principalmente vivienda en propiedad— pero con rentas cada vez más presionadas por la inflación y el encarecimiento del coste de vida.
La hipoteca inversa que propone CaixaBank se presenta como una forma de monetizar ese patrimonio sin venderlo. Aunque también se contempla esa opción: la venta de la nuda propiedad a un tercero con reserva de usufructo, lo que garantiza al cliente poder seguir residiendo en la vivienda de por vida. En ese caso, además, se abre la puerta a una renta vitalicia complementaria.
En paralelo, la entidad ofrece la posibilidad de anticipar los ingresos de alquiler del inmueble, una vía pensada para quienes necesitan cubrir el coste de una plaza en una residencia. En este caso, los ingresos previstos pueden situarse por encima del valor de mercado y regularizarse posteriormente con los herederos. Todo ello bajo una promesa de asesoramiento personalizado, según las necesidades del cliente.
Este tipo de soluciones se inscriben en una tendencia que ya se observa en otros países europeos: convertir el patrimonio inmobiliario en una herramienta de planificación financiera de la jubilación. En España, el 89% de los mayores de 65 años vive en una vivienda en propiedad, según el Banco de España. Pero apenas una pequeña parte ha recurrido a figuras como la hipoteca inversa o la venta con reserva de usufructo.
Además, CaixaBank acompaña esta propuesta con un refuerzo de la atención personalizada, sesiones de formación digital para mayores, y una red de oficinas adaptada a personas con movilidad reducida. También incorpora canales de comunicación directa como WhatsApp o líneas telefónicas exclusivas para el colectivo Generación +.
El anuncio llega en paralelo a la negativa de Portugal a que CaixaBank adquiera Novo Banco, una operación que las autoridades lusas consideran desaconsejable por el peso que ya tiene la banca española en el sistema financiero portugués. Un detalle que, aunque no afecta directamente al producto anunciado, refleja los equilibrios que la entidad debe manejar tanto dentro como fuera de España.
