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Imprimir tanto dinero no nos va a salir gratis

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Kick the can es un juego infantil anglosajón en el que se basa la expresión «kick the can down the road » para expresar demora en una decisión con la esperanza de que el problema desaparecerá solo o que otro tomará la decisión más adelante para solucionarlo, sería el equivalente a nuestra «patada para adelante». El método científico no funciona así, siempre el objetivo es resolver los problemas y a veces para ello se cambia la forma de abordarlos buscando el mejor objetivo incluso cuestionando principios arraigados pero por desgracia el mantra imperante en el mundo económico y político es “patear la lata” como por ejemplo hacen una y otra vez con el techo de deuda en los EUA.

Este texto pertenece a un artículo de Droblo del año 2013 y desgraciadamente se podría repetir todos los años con multitud de políticas económicas. Quizás la lata más grande que tenemos ahora es el de los estímulos económicos de los bancos centrales que nadie se atreve a cortarlos y siguen dando patadas.

Y como si fuese esto el fútbol han venido los alemanes para ponernos firmes o al menos avisarnos de que el partido se está desmadrando y que ya vale de tanta patadita. Hace un mes hablamos de ello y hoy lo volvemos a hacer porque insisten en avisarnos de lo mismo.

En una previsión que se aleja del consenso de los responsables políticos y de Wall Street, el Deutsche Bank ha advertido de que centrarse en los estímulos y desestimar los temores inflacionistas resultará un error, si no a corto plazo, sí en 2023 y más adelante.

El análisis señala especialmente a la Reserva Federal y su nuevo marco en el que tolerará una mayor inflación en aras de una recuperación plena. La firma sostiene que la intención de la Fed de no endurecer la política hasta que la inflación muestre un aumento sostenido tendrá efectos nefastos.

La ortodoxia económica sobre la inflación está cambiando, según Deutsche Bank
«La consecuencia de la demora será una mayor perturbación de la actividad económica y financiera que la que se produciría cuando la Fed finalmente actúe», escribieron el economista jefe de Deutsche, David Folkerts-Landau, y otros. «A su vez, esto podría crear una recesión importante y desencadenar una cadena de dificultades financieras en todo el mundo, especialmente en los mercados emergentes».

Como parte de su enfoque de la inflación, la Fed no subirá los tipos de interés ni reducirá su programa de compra de activos hasta que vea un «progreso adicional sustancial» hacia sus objetivos inclusivos. Varios funcionarios del banco central han dicho que no están cerca de esos objetivos.

Mientras tanto, indicadores como los índices de precios al consumo y de gastos de consumo personal están muy por encima del objetivo de inflación del 2% de la Fed. Los responsables de la política económica afirman que el actual aumento de la inflación es temporal y que se reducirá una vez que desaparezcan las interrupciones del suministro y los efectos de base de los primeros meses de la crisis de la pandemia del coronavirus.

El equipo de Deutsche no está de acuerdo, ya que afirma que los estímulos agresivos y los cambios económicos fundamentales presentarán una inflación por delante que la Fed no estará preparada para afrontar.

«Puede que no sea hasta 2023, pero la inflación volverá a surgir. Y aunque es admirable que esta paciencia se deba a que las prioridades de la Fed están cambiando hacia objetivos sociales, descuidar la inflación deja a las economías mundiales sentadas sobre una bomba de relojería», dijo Folkerts-Landau. «Los efectos podrían ser devastadores, especialmente para los más vulnerables de la sociedad».

El equipo de Deutsche dijo que la inflación que se avecina podría parecerse a la experiencia de los años 70, una década en la que la inflación se situó en una media de casi el 7% y llegó a los dos dígitos en varios momentos. El aumento de los precios de los alimentos y la energía, junto con el fin de los controles de precios, contribuyeron a impulsar la inflación de esa época.

El entonces presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, dirigió los esfuerzos para aplastar la inflación, pero tuvo que recurrir a drásticas subidas de los tipos de interés que desencadenaron una recesión. Al equipo de Deutsche le preocupa que un escenario así pueda repetirse.

«Ya hay muchas fuentes de subida de precios que se están filtrando en la economía estadounidense. Incluso si son transitorias sobre el papel, pueden alimentar las expectativas como lo hicieron en la década de 1970», dijeron. «El riesgo, pues, es que, aunque sólo se incorporen durante unos meses, pueden ser difíciles de contener, especialmente con un estímulo tan elevado».

Deutsche señala que las subidas de los tipos de interés podrían «causar estragos en un mundo con mucha deuda», con probables crisis financieras, especialmente en las economías emergentes, donde el crecimiento no podrá superar los mayores costes de financiación.

Desgraciadamente la deuda hay que pagarla y nunca se ha debido tanto como ahora.

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