14 septiembre 2018 - Blog del Euribor
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14 de septiembre de 2018

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El gobierno dice que las bombas que se enviarán a Arabia Saudí son de precisión y no producen efectos colaterales

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha confirmado este jueves que el Gobierno enviará a Arabia Saudí las 400 bombas láser del Ejército vendidas en virtud de un contrato en 2015, y ha señalado que se trata un “armamento de precisión”, guiado por láser, que “no produce efectos colaterales en el sentido de que da en el blanco que se quiere con una precisión extraordinaria”.

En declaraciones a Onda Cero, recogidas por Europa Press, ha señalado que el Gobierno ha decidido entregar las bombas para “honrar un contrato que viene de 2015, del anterior Gobierno, y en el que no se ha detectado ninguna irregularidad que permitiese no ponerlo en práctica”, confirmando así una información adelantada por ‘El Periódico’, según la cual el ejecutivo comunicó a Riad ya este miércoles que las bombas serían entregadas.

La semana pasada el Ministerio de Defensa dijo que iba a paralizar este contrato pero el viernes rebajó el anuncio a una declaración de intenciones y señaló que aún lo estaba estudiando, después de que los trabajadores de Navantia hicieran público que el Gobierno saudí había amenazado con cancelar el multimillonario contrato de construcción de cinco corbetas en los astilleros de San Fernando (Cádiz).

Preguntado si Arabia Saudí llegó a advertir al Gobierno español sobre el contrato de Navantia, Borrell ha replicado que las cosas no se plantean con esa “crudeza” pero ha admitido que “Arabia Saudí considera las relaciones comerciales en materia de armamento como un todo”.

El ministro ha detallado que el contrato para la venta de las bombas ha pasado tres veces por la JIMDDU, la comisión interministerial que autoriza las ventas de armamento y, tras una semana de “intenso trabajo” y de contactos por parte de varios ministerios, el Ejecutivo no ha “encontrado ninguna razón para no cumplirlo”.

En cuanto a si el Gobierno ha recibido garantías de que no se usarán contra población civil, ha respondido que se trata de armamento “de precisión”, destinado a objetivos militares de “alta resistencia y alta precisión” mientras que son las bombas menos sofisticadas las que pueden producir de manera más frecuente y más probable “dramas humanitarios”.

En ese sentido ha explicado la nota emitida el pasado agosto por su Ministerio –días después de un bombardeo en Yemen en el que murieron niños– según la cual se van a revisar los criterios con los que se conceden las autorizaciones de exportación de armas “para poder hacer un trazado y garantizar cuál va a ser su uso”.

A su modo de ver, lo que sucedió en este caso fue que el Ministerio de Defensa ha estado revisando todos los c contratos, teniendo en cuenta también lo que sucede en escenarios bélicos como Yemen, y en ese concreto “alguna circunstancia debió de llamarle la atención”, por ejemplo el hecho de que no sea una venta de una empresa de armamento, sino de stock del Ejército español, y por eso “lo puso en análisis”.

Con todo, no ha querido “polemizar” con su colega de Defensa, Margarita Robles, ni valorar si ha quedado desautorizada por la gestión de ese asunto.

Escrito por Carlos Lopez el 14 de septiembre de 2018 con 0 comentarios
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La quiebra de Lehman Brothers, diez años después

Este fin de semana se cumplen diez años de la quiebra de Lehman Brothers, que fue la culminación de una lenta caída que se pudo observar en las gráficas de Wall Street, ya que el banco acumulaba, a mediados de septiembre de 2008, una pérdida de valor en Bolsa anual cercana al 95%. Pero nadie pensaba entonces que las autoridades la dejarían caer.

La explosión del sector inmobiliario de Estados Unidos debido a las hipotecas basura, provocó muchas quiebras en el sector financiero, que estaba especialmente expuesto al mercado hipotecario.

Durante los años previos a la bancarrota de Lehman Brothers, la burbuja inmobiliaria creció de forma exponencial, ya que los prestamistas hipotecarios vendían las hipotecas concedidas a entidades bancarias, por lo que no se preocupaban de que los prestatarios pudieran hacer frente a los pagos.

Esas hipotecas, más tarde, se empaquetaban en Wall Street y se vendían a los inversores bajo la figura del bono de titulización hipotecaria, popularizado por el banco Salomon Brothers en los años 80. Y, después, los bancos de inversión retorcieron el mercado al comercializar los tramos con peores ratings de aquellos bonos bajo la figura de obligaciones de deuda garantizadas (CDO, por sus siglas en inglés).

La burbuja se agravó una vez que la exposición a los impagos se multiplicó artificialmente al comenzar los inversores a acumular posiciones cortas sobre los bonos hipotecarios y los CDO mediante las permutas de incumplimiento crediticio (CDS, por su siglas en inglés).

Cuando los prestastarios de las hipotecas comenzaron a incumplir sus pagos, el resto de instrumentos y derivados financieros perdieron su valor, en una caída que se llevó por delante no solo a Lehman Brothers, sino también a Bear Sterns, Merril Lynch y AIG, entre otras muchas entidades. Pero solo se dejó caer a Lehman. El resto fueron rescatadas.

“La crisis financiera global se mantiene como uno de los eventos definitorios de nuestro tiempo”, aseguró la semana pasada la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. “Los enormes costes económicos soportados por gente ordinaria combinados con el enfado de ver a los bancos rescatados y a los banqueros disfrutar de impunidad están entre los factores que explican el auge reaccionario contra la globalización”, ha insistido.

Un total de 24 países experimentaron quiebras bancarias, según el FMI. La recuperación de la actividad económica, que no ha vuelto a sus niveles previos a las crisis en muchos de ellos, elevó la deuda pública de las economías avanzadas en más de 30 puntos porcentuales del PIB, de acuerdo a los datos que maneja el organismo dirigido por Lagarde.

De su lado, el FMI contribuyó inyectando 250.000 millones de dólares (214.000 millones de euros) de liquidez al sistema, al mismo tiempo que extendió una línea de crédito a los países afectados por la crisis que superaba los 500.000 millones de dólares (428.000 millones de euros).

JP MORGAN SE HIZO CON BEAR STEARNS.

En marzo de 2008, el primero de los grandes bancos de inversión en caer fue Bear Stearns que, junto con Lehman, era de los más débiles. Estallada la burbuja, el mercado había “perdido la confianza en su habilidad para sobrevivir como entidades independientes”, según explicó la semana pasada el expresidente de la Reserva Federal de Nueva York, Timothy Geithner, en una entrevista preparada para un curso de la Universidad de Yale.

“Intervenir Bear Stearns no fue nuestra inclinación inicial”, aseguró Geithner, pero, dado que la institución estaba “muy interconectada” con la infraestructura del sistema financiero del país norteamericano, su quiebra habría sido “muy perjudicial”.

La Fed acudió al mercado y buscó un comprador para Bear Stearns, que acabó siendo JP Morgan. El banco se hizo con su rival a un precio muy bajo (dos dólares por acción, un 93% menos que el precio al que cerró la cotización el día previo al acuerdo). A cambio, la autoridad monetaria de Estados Unidos absorbió activos de Bear Stearns valorados en 30.000 millones de dólares (25.000 millones de euros), que acabó vendiendo durante varios años más tarde hasta acumular unos ingresos de 700.000 millones de dólares (599.000 millones de euros).

No obstante, Geithner reconoció que actuar de esa manera “probablemente” creó en el mercado la impresión de que la Fed tenía la voluntad y la autoridad para prevenir la quiebra de otras grandes instituciones financieras.

SIN COMPRADOR PARA LEHMAN.

Varios meses más tarde, en septiembre, la autoridad monetaria de Nueva York se encontró con otro banco que presentaba los mismos problemas que Bearn Stears: Lehman Brothers. En su caso, fueron incapaces de encontrar comprador. “Sus pérdidas percibidas eran sustancialmente mayores y, a comienzos de septiembre de 2008 la economía y el sistema financiero eran mucho más débiles que en marzo”, subrayó Geithner.

Los dos únicos salvadores posibles que se barajaban eran Bank of America y Barclays. El primero se hizo con Merril Lynch y el segundo no recibió la autorización por parte de los reguladores de Reino Unido para hacerse con Lehman en los mismos términos que JP Morgan había comprado Bear Stearns.

“El mercado había perdido por completo la confianza en Lehman”, recalcó el expresidente de la Reserva Federal de nueva York. Su capitalización bursátil se había contraído un 95% desde el 1 de enero de 2008. De su lado, el precio de suscribir una permuta de incumplimiento crediticio (CDS) contra el banco de inversión se había multiplicado por nueve.

“Un préstamo lo suficientemente grande como para reemplazar a todos los acreedores hubiera dejado expuesta a la Fed a enormes pérdidas”, determinó Geithner. Además, en ese momento había una opinión pública y política generalizada de que había que dejar funcionar al mercado.

AIG, GOLDMAN SACHS, MORGAN STANLEY.

Pocos días después de dejar caer a Lehman Brothers, la Fed decidió aceptar que Goldman Sachs y Morgan Stanley se convirtieran en bancos comerciales para tener acceso a la financiación especial de la institución.

Geithner explicó que esta solución no fue posible para Lehman porque los dos bancos de inversión pudieron reunir capital de inversores estratégicos para justificar su supervivencia. “Convertirse en un banco comercial no habría hecho nada para mitigar los problemas de Lehman”, detalló.

El intento de “dejar funcionar al mercado” tampoco se cumplió cuando el gigante asegurador AIG estuvo a punto de caer. La Reserva Federal consideró en su momento que su quiebra sería una amenaza para el sistema financiero, por lo que acudieron en su rescate con un préstamo de 85.000 millones de dólares (72.778 millones de euros).

El inicio de la salida fue creación del sistema que regulara los mercados financieros, creado por Obama en 2009, así como la aprobación de la Ley Dood -Frank con el objetivo de proteger a los usuarios y otorgar transparencia y estabilidad en los mercados financieros.

LAS RECETAS TRAS UNA DÉCADA.

Lagarde advirtió que a pesar de lo grave de la crisis, varios gobiernos se estaban enfrentando ahora a presiones por parte de las compañías financieras para deshacer las regulaciones surgidas como consecuencia de la crisis.

“El sistema es más seguro, pero no lo suficientemente seguro”, alertó la directora gerente del FMI, que también llamó a un mayor liderazgo femenino para reformar el sistema financiero.

“Como ya he dicho muchas veces, si Lehman Brothers se hubiera llamado Lehman Sisters el mundo podría ser muy diferente hoy en día”, zanjó.

De su lado, el expresidente de la Reserva Federal de Nueva York afirmó que la mejor recomendación era que los reguladores no dejaran al sistema financiero crecer más allá de las protecciones del Estado. Las reformas tras la crisis han garantizado “una variedad mucho más fuerte de defensas”.

Escrito por Carlos Lopez el 14 de septiembre de 2018 con 4 comentarios
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La semana en los mercados

Hace diez años no existía el iPad ni el whatsapp ni spotify ni el bitcoin (y twitter no constituía aún una amenaza para los foros -por desgracia, una especie en extinción de las que éste es una excepción) ni lo que hoy se entiende como “populismo”, y si bien China ha sido el gran vencedor geopolítico y económico de la última década, los EUA siguen siendo –y no tiene pinta que acabe pronto- la gran potencia de la que depende la estabilidad económica y financiera global, como hace 10 años. Lo que sí existía en la primera quincena de septiembre de 2008 era un nuevo navegador de internet llamado Google Chrome (que desde hace años es el mayoritario) recién estrenado y un banco de inversiones al que le quedaban horas de vida: Lehman Brothers.

Mañana hará 10 años de su quiebra que, aunque quizás hoy parezca ridículo, hizo temer a personas con mucha formación y mucha información, por la caída inminente del sistema financiero internacional. Esto nos debe ayudar a comprender que nadie, ni los más preparados ni mejor informados, conoce el futuro y que las pasiones humanas más básicas, como el miedo irracional, son comunes a casi todos los humanos. En España vimos al Euribor dispararse (algo claramente absurdo porque ante una crisis siempre se ha reaccionado bajando los tipos de interés, que fue lo que acabó pasando) y mucha gente justificándolo y en este foro había quien recomendaba sacar todo el dinero del banco… Resulta que al final las caídas en bolsa, a pesar de lo agresivas, fueron mucho más lógicas (ante la falta de liquidez y preocupación por el futuro, se vende y ante la falta de interés comprador, llega el desplome) aunque también acabaron siendo disparatadas. Y aunque los mercados bursátiles no empezaron a recuperarse hasta marzo de 2009 y los EUA no salieron oficialmente de la crisis hasta junio, lo cierto es que la clave de la recuperación estuvo en el Plan Paulson (aún con Bush de presidente) que garantizaba una inyección de liquidez enorme al sistema por parte del gobierno y que se unió a los esfuerzos de la FED que se tradujeron en la primera QE.

Pero el 15 de septiembre de 2008, cuando se decidió la quiebra, ni la FED ni el gobierno quisieron salvar a Lehman Brothers. Es posible que el carácter de Fuld, su máximo ejecutivo, fuera el responsable de la falta de cooperación pero también lo es que las consecuencias de algo así debían ser conocidas por las máximas autoridades económicas y monetarias de los EUA y puede que se buscara ese caos para poder tomar las drásticas decisiones y sacar adelante los ambiciosos programas de estímulo tan poco ortodoxos. Y es que antes de aquella quiebra cualquier economista (de hecho, algunos aún lo creen) hubieran considerado disparatado todo lo que la FED hizo después. Quizás me equivoco y lo que ocurrió fue un exceso de confianza, creyeron que las 7 bajadas de tipos de interés en 10 meses que había hecho la FED serían suficientes, que la caída de L.B. se asumiría sin pánico y bastarían los acuerdos para fusionar Merrill Lynch con el Bank of America, la intervención de la aseguradora AIG, la nacionalización de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac y la inyección de fondos públicos para asumir las quiebras de numerosos bancos regionales.

En cualquier caso, el caos de la segunda quincena de septiembre de 2008 fue épico y global y pilló, como el inicio de la crisis de un año atrás, desprevenidos a los políticos de todas partes (Solbes el día después de la quiebra afirmó: “Tenemos un conjunto de bancos y cajas solventes y eficientes, con cuentas de resultados sólidas que pueden asumir el impacto de la reducción en los niveles de actividad y en algunos casos, la elevada exposición al riesgo inmobiliario. Sus provisiones son elevadas, mientras que la morosidad continúa en un nivel moderado” y en otros países las reacciones de sus homólogos fueron similares) y dejaron en duda la sabiduría de los economistas, profesión que perdió mucho prestigio entre la gente que no entendía cómo no supieron preverlo.

La pregunta que hoy todo el mundo se hace es si se aprendió la lección. Y si estamos de acuerdo en que la crisis ocurrió por un exceso de crédito privado alentado por unos tipos de interés artificialmente bajos y una regulación demasiado laxa para algunas entidades financieras, hemos de decir que ahora tenemos un exceso de crédito público (deuda) alentado por unos tipos de interés muchísimo más artificialmente bajos que los de comienzo de este siglo y, sobre todo en los EUA, sí se han tomado pasos para regular mejor pero, no obstante, sigue habiendo muchos productos muy peligrosos que hinchan los balances de los bancos que siguen teniendo un problema de déficit de capital que sufrirá en cuanto llegue una fuerte corrección en el precio de los activos más comunes que están en él. Sería engañarse no reconocer que esta salida de la recesión ha sido posible gracias a unas medidas muy poco ortodoxas de los bancos centrales y nadie sabe realmente qué consecuencias tendrán. No obstante, con todos los problemas de la situación actual, seguro que hace 10 años la hubiera firmado la mayoría porque el pánico de entonces era muy real.

En cuanto a los acontecimientos en los mercados de estos días, lo más interesante (y preocupante) es que el precio del Brent se ha vuelto a acercar a los 80$ y poca cosa más: rebotaron el lunes las bolsas (el Ibex llevaba más de dos meses sin subir más de un 1% en un día) y vegetaron el resto de sesiones y si bien el ambiente es algo más positivo que hace una semana, sigue la crisis en los emergentes y a ello hay que sumar que ayer BCE redujo las previsiones de crecimiento “oficializando” una desaceleración en la Eurozona –y por supuesto en España- que es evidente hace meses. Que dicha desaceleración no se acelere debería ser la mayor preocupación de nuestros políticos. Debería. Y como imagen unos datos: casi el 30% de su salario destina un hipotecado español para pagar su cuota mensual.

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Escrito por Droblo el 14 de septiembre de 2018 con 35 comentarios
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