Si en lugar de apoyar al niño, sugerirle y guiarle para que aprenda por sí mismo, le imponemos, vigilamos y le damos todo solucionado, lejos de ayudarle a crecer, el niño tendrá un escaso desarrollo de sus habilidades (vestirse, comer…) y adoptará una postura de pasividad y comodidad, ya que interiorizará que sus padres, de los que tendrá una gran dependencia, siempre están dispuestos a ayudarlo. Su autoestima será baja y tendrá poca seguridad en sí mismo, creyéndose incapaz de resolver sus dificultades. Le costará mucho tolerar frustraciones, posponer las gratificaciones y no sabrá valorar lo que tiene.
Esto nos cuenta una web para padres sobre los peligros de la sobreprotección a los hijos.
¿No creéis que se parecen mucho a los problemas que tiene la sociedad española? ¿No creéis que este diagnóstico es más apropiado para nosotros que para nuestros padres?
Esta es una sensación que tengo y una opinión discutible y criticable, en España estamos sobreprotegidos, especialmente en el entorno laboral por un estado que actúa de manera paternalista sobre los trabajadores haciendo que muchas veces estos tomen una postura de pasividad y comodidad. Y si esto no fuese suficiente, como comenté la semana pasada, se penaliza a aquél que quiere salir del «nido», el emprendedor está sobrecastigado, tanto social como legislativamente.
Este cocktail nos lleva a que una vez perdido el trabajo se desincentive completamente la iniciativa privada de un país lleno de la gente más creativa del mundo.
Un ejemplo, la semana pasada un amigo mío periodista (excelente) en paro recibió el encargo para escribir un artículo en una de las revistas más leídas de España. En total el encargo eran 500€ y tenía dos opciones.
- Darse de alta como autónomo, pagar 240€ de Seguridad Social, facturar los 500€ y de esos pagar el 21% de IRPF. En resumen cobrar 500- 105 – 240 =155€ y no cobrar el paro.
- No escribir el artículo y cobrar el paro