Políticos, no se rían más de la tragedia de las familias deshauciadas
Os aseguro que es pura indignación lo que me lleva a volver a llamar la atención sobre esta tragedia que azota a las familias españolas trabajadoras y sacrificadas: quedarse sin casa por no poder pagar la hipoteca, pese a hacer todos los esfuerzos posibles para ello.
Hay muchas soluciones para parar esta sangría hipotecaria, multitud de ellas óptimas económica y socialmente hablando. No se trata de azuzar el riesgo moral premiando a los que han asumido demasiado riesgo hipotecario y perjudicando a los que se han decantado por vías más prudentes de conseguir un techo para vivir, como el alquiler. Tampoco pretendo que los acreedores que han hecho bien su trabajo, algunas entidades financieras, pierdan el dinero de sus préstamos hipotecarios. Incluso defendiendo estos dos postulados, no premiar el riesgo excesivo ni perjudicar al acreedor de buena fe, hay soluciones para evitar una situación que afecta tanto a la justicia social como al buen funcionamiento de la economía.
Cuando una familia no puede pagar las cuotas hipotecarias, tanto la entidad financiera como los titulares hipotecarios tienen incentivos económicos para llegar a una solución. A fin de cuentas, si el banco o caja ejecuta la vivienda, incurre en unos gastos judiciales y si al final se adjudica el inmueble, se queda en su balance un activo muy depreciado y que tendrá que vender a un precio muy por debajo de su tasación original. Ello sin contar con los gastos de mantenimiento e impuestos hasta que consiga venderla. Por la parte de los ingresos recurrentes, deja de percibir los intereses y el capital prestado en su momento.
Los perjuicios para la familia que impaga un préstamo hipotecario y pierde la vivienda son evidentes. Para empezar pierde su hogar, con las implicaciones emocionales y prácticas que ello conlleva. Además la deuda pendiente que asume se dispara al incluirse intereses de demora y costas judiciales. Y salvo que consiga pactar con el banco una dación en pago mínimamente justa, la entidad se adjudicará la vivienda por el 60% de su valor y podrá seguir reclamando el resto de la virtual deuda a los desahuciados por el resto de sus vidas. Si bien la nómina del mileurista es casi inembargable, el afectado puede ir olvidándose de solicitar una tarjeta o tener nada en propiedad por los siglos de los siglos.
Si aparentemente nadie gana, ¿porqué los bancos no pactan carencias de capital, aplazamientos de pago más agresivos (con acumulación del capital y los intereses no pagados para más adelante) o, incluso, se adjudican la vivienda con un alquiler automático a la familia que ha perdido el piso?
Sinceramente, tengo mis dudas. Tal vez haya un mono loco dirigiendo los destinos financieros de nuestras economías. O la miopía del Banco de España al permitir una valoración de los activos adjudicados fuera de mercado lo haya propiciado. Si en lugar de adjudicarse los inmuebles por el precio de tasación antiguo (con algunas correcciones) se les obligará hace ya años a hacerlo por un precio de mercado (que estaría alrededor del 50% en muchos casos), otro gallo cantaría.
Me explico; los bancos y cajas parece que viven por y para sus balances. En ocasiones, incluso a pesar de que la realidad diga lo contrario. Si al adjudicarse la casa su contabilidad dice:
- Tenía un activo de 200.000 euros que era el préstamo concedido a la familia Menganito.
- No me pagan, así que ejecuto la hipoteca y me adjudico el bien por un valor contable de 200.000 euros.
- Mi resultado contable: no he perdido un euro. La realidad es que sí ha perdido dinero, seguramente un 50% o más.
Por tanto, si la contabilización fuera a precio real, saldría más a cuenta pactar carencias y cualquier otro mecanismo que adjudicarse la vivienda, para el bien de todos y como reflejo en la sacrosanta contabilidad bancaria.
Sin ser un gran experto en la materia ya he dado unas cuantas soluciones para evitar esta nefasta realidad hipotecaria que vivimos. Sin embargo nuestros políticos, algunos unos cantamañanas, otros unos interesados y unos cuantos inútiles, pierden el tiempo con subcomisiones de opereta. Soluciones hay, señores, y es su deber aplicarlas. Déjense de marear la perdiz, con inventos inútiles como el esperpéntico modelo de “facilitadores de crédito” (para supuestamente mejorar la concesión de crédito a empresas y autónomos) y demás tonterías y busquen una solución. Haberlas, las hay.
Escrito por Pau A. Monserrat el 25 de enero de 2012 con
143 comentarios.




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#98 Joe
Ganar dinero, de acuerdo. Siento ser pesado e insistir: Pero porqué a costa de España y Portugal precisamente? Algún motivo habrá para que quieran hacer dinero a costa nuestra y no de otros países.