Los países se endeudan, emiten bonos y alguien (concretamente Bill Gross) se forra. Por otro lado, tenemos a ordenadores capaces de hacer operaciones ultrarápidas para adelantarse a cualquier compra y se forran. Se conoce una noticia, Bin Laden muere, la bolsa sube momentaneamente y el primero en conocer se forra. Todo nos suena a los nuevos males del capitalismo, siempre se forran los mismos. Lamentablemente esta historia no es nueva y hoy vamos a hablar de uno de los pioneros en el manejo de bonos. Los Rothschild
La Familia Rothschild ha sido durante dos siglos uno de los más influyentes linajes de banqueros y financieros de Europa. Su nombre proviene del escudo rojo (rot Schild) que adornaba la casa en la que vivían sus ancestros en el ghetto de Frankfurt.
En 1743, Amschel Moses Bauer, orfebre de profesión, abrió una tienda de monedas en el gueto judío de Fráncfort y empezó a hacer sus pinitos con el cambio de moneda, su hijo Mayer Amschel (1743-1812) realizó todo tipo de negocios, como el comercio a gran escala (bienes de lujo, suministros militares), el contrabando, la especulación monetaria, el giro internacional y el descuento de letras. Al iniciarse la industrialización europea los Rothschild se introdujeron también con éxito en la financiación de sectores en alza como el ferrocarril, la minería y la metalurgia. Aunque lo que le dió más dinero y poder fue el crédito a las casas reales.
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