¿Por qué es tan difícil predecir la economía?
Vujadin Boškov fue un entrenador de fútbol que trabajó entre otros con el Madrid, el Sporting y el Zaragoza. Si bien apenas es recordado por su carrera sí dejó un buen puñado de frases.
Fútbol es fútbol.
El fútbol es imprevisible porque todos partidos empiezan cero a cero.
Ganar es mejor que empatar. Y empatar es mejor que perder.
Perder es mejor que descender.
Prefiero perder un partido por nueve goles que nueve partidos por un gol.
Penalti es cuando arbitro pita
Y olé. No se le puede negar a este hombre su capacidad para decir verdades indiscutibles. Ya me gustaría que otros “profesionales” dejasen las cosas tan claras y se dejasen de rodeos. A veces no lo hacen porque no quieren y otras porque no pueden.
La economía, pertenece a ese grupo en el que decir las cosas tan claras es francamente difícil, tenemos algunas verdades indiscutibles (“Ganar es mejor que perder”) pero al igual que en el fútbol, la incertidumbre comienza con el partido. Nadie puede garantizar un resultado.
Frederich Hayeck, uno de los grandes economistas del siglo pasado, amado por unos y odiado por otros, explicó en su conferencia del Premio Nobel “The Pretence of Knowledge” (La pretensión del conocimiento) por qué la economía es como el fútbol:
Consideremos un juego de pelota entre unas pocas personas con habilidades aproximadamente iguales. Si tuviéramos constancia de hechos particulares además de nuestro conocimiento general sobre la capacidad de los jugadores individuales, como su estado de atención, sus percepciones y el estado de sus corazones, pulmones, músculos, etc., en cada momento del juego, probablemente podríamos predecir el resultado. De hecho, si nos resultasen familiares tanto el juego como los equipos probablemente tendríamos una idea bastante acertada sobre de lo que dependería el resultado. Pero, por supuesto, no podríamos determinar esos hechos, y, por consiguiente, el resultado del juego estaría fuera de lo científicamente predecible, aunque bien podríamos saber los efectos de acontecimientos concretos sobre el resultado del juego. Esto no significa que no podamos hacer predicciones en absoluto sobre el curso de tal juego. Si conocemos las reglas de distintos juegos, al observar uno, sabremos enseguida de qué juego se trata y qué tipo de acciones podemos esperar y cuáles no. No obstante, nuestra capacidad de predecir estará reducida a esas características generales de los acontecimientos esperables y no incluirá la capacidad de predecir acontecimientos individuales particulares.
Por tanto, intentar predecir cómo estará la economía dentro de un año es como intentar adivinar en Agosto cuantos puntos tendrá el Atleti al final de temporada.
Y ya que hablamos de fútbol, para terminar os quiero dejar un anuncio curioso, que con el tiempo ha llegado a unir a uno de los mejores jugadores de la historia con el mejor inversor de la actualidad.
Si yo fuera mi mujer… luciría medias Berkshire
Las medias que anunciaba Di Stefano son de la marca Berkshire, empresa que posteriormente se convirtió en el holding financiero de Warren buffet.
En 1962, Warren Buffett comenzó a comprar acciones de Berkshire Hathaway, compró suficientes para cambiar la dirección de la empresa y pronto él controló la compañía. Al principio, Buffett mantenía el centro del negocio en los textiles, pero en 1967 se expandió a la industria de los seguros y otras inversiones. Berkshire se introdujo a la industria de los seguros con la compra de National Indemnity Company. En 1985 hubo las últimas operaciones textiles de la compañía.
Berkshire Hathaway se ha expandido enormemente y se dedica desde la venta de joyería hasta la fabricación de ladrillos y tiene por CEO a Warren Buffett.
Escrito por Carlos Lopez el 30 de marzo de 2011 con
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132 Maño “Agua”
Categoría de Inversión
AAA
Calidad crediticia máxima. Las calificaciones ‘AAA’ indican la expectativa de riesgo de crédito más reducida. Implican una capacidad excepcionalmente fuerte para hacer frente a los pagos de las obligaciones financieras. Baja probabilidad de que tal capacidad pudiera verse afectada negativamente por acontecimientos previsibles.
AA
Calidad crediticia muy elevada. Expectativa de riesgo de crédito muy reducida. Muy fuerte capacidad para hacer frente a las obligaciones financieras. Esta capacidad no es muy vulnerable a acontecimientos previsibles.
A
Calidad crediticia elevada. Riesgo de crédito reducido. Fuerte capacidad para hacer frente a las obligaciones financieras, aunque puede ser más vulnerable a cambios en circunstancias o en condiciones económicas en comparación con las calificaciones más elevadas.
BBB
Calidad crediticia buena. Expectativa de riesgo de crédito baja. La capacidad para atender el servicio de la deuda de manera puntual es adecuada, aunque cambios adversos podrían afectar esta capacidad