Tras Los Simpsons, Futurama y South Park el que nos faltaba para completar las mejores series de dibujos animados, era padre de familia, así que como hoy estoy de vacaciones la gente de «Mint» se encargaron de hacerlo y yo de traducirlo.
Peter Griffin es el último de una larga lista de padres televisivos estereotipados: corto de entendederas, grosero, envidioso, impulsivo, con tendencia a la bebida y que vive constantemente en el pasado. Sería fácil ignorar cualquier cosa que este hombre pudiera enseñarnos sobre el dinero o sencillamente cualquier cosa que se precie. Pero quizá sería demasiado simplista pensar de esta manera. Después de todo, fueron los «expertos» financieros más sofisticados y zalameros los que nos mantuvieron en vilo mientras la economía se estaba derrumbando sin que lo supiéramos. A la luz de este fracaso, quizá la charla directa y sincera de un verdadero padre americano es lo que realmente necesitan nuestros bolsillos; pero eso sí, siempre con el lema «haz lo contrario a lo que haga él».
Compra basada en el valor
Peter: Espero que esto no sea un timo como la máquina para desayunar que compré.
(En ese momento Peter recuerda cuando estaba en su cocina activando la máquina para desayunar. Una bola rueda activando una serie de dispositivos que acaba en un globo atado a una cuerda atada a una pistola. La cuerda aprieta el gatillo y dispara a Peter en un brazo.)
Peter: ¡Ahhh! ¿Para qué sirve tanto chisme? ¡Lo único que hace es dispararte, no te prepara el desayuno!
El dinero es escaso durante una recesión, y muchos de nosotros empeoramos el problema gastando lo poco que tenemos en productos malos o innecesarios. El camino a la recuperación comienza aquí. Tanto si un comercial charlatán se ceba contigo como si no puedes calmar los antojos, es hora de que establezcas una nueva política: no compres nada que no necesites. Comprar algo sólo porque lo ves en una tienda y «es bonito» puede sonar ridículo pero puede convertirse en una pequeña depresión cuando llegue el extracto de tu tarjeta de crédito. Disciplínate y analiza cada compra más allá de las necesidades básicas. Busca reseñas de consumidores realizadas por personas que han usado los productos que te interesan; así podrás aprender de sus desengaños y no de los tuyos.
Peter: Te doy 40$ por ese ataúd.
Dueño de la tienda: Señor, su precio son 1.000$.
Peter: Te doy 2.000$.
Dueño de la tienda: Señor, eso es el doble de lo que cuesta.
Peter: 60$.
Brian (al dueño de la tienda): No sabe regatear.
Pero ¿qué pasa si hay algo que realmente necesitas, como un coche nuevo? En situaciones como estas, la clave es la negociación. No llegarás muy lejos usando una estrategia tan estúpida como la de Peter. Para ahorrar hasta el último dólar del precio de compra final, necesitarás armarte de toda la información relevante antes de llegar al concesionario. La pegatina con el precio no es suficiente. Para conseguir un auténtico descuento, debes saber el precio de factura, que es lo que paga el distribuidor a Ford o a Chevrolet por el coche. El espacio de negociación se encontrará entre el precio de la pegatina y el precio de factura. (También ayuda decirle al comercial al principio de la negociación que eres consciente del precio de factura y de lo que significa).